miércoles, junio 03, 2009

EL SUEÑO DE MIS MULTITUDES

Sin explicar qué soñé, porque eso es muy aburrido, voy a contar esto: soñé con una situación muy nítida y desperté, quizás por la alegría de haber podido imaginar dormido algo que me puso muy feliz. Volví a dormirme y dentro del sueño, la historia continuó. Otra vez desperté gracias a un llamado telefónico (el teléfono ha sonado todo el tiempo desde muy temprano; eso me pasa por no apagarlo). Seguí contento porque continuar una historia en sueños es bastante complicado y otra vez me quedé dormido pensando en Dios sabrá qué cosa. Y aquí lo mejor: la historia del sueño continuó revelándose como el mejor sueño que he tenido en toda mi vida. Jamás había imaginado una situación como la que soñé y desperté con una idea: alguien se encarga de repartir sueños y sólo dos de esos sueños pueden ser el mejor o el peor del universo; los demás serán confusos, inverosímiles, con mayor o menor importancia, y muchos serán olvidables.
Durante las noches y los días, sólo una persona tendrá el peor sueño y la otra el mejor. Después los sueños serán rotativos hasta que en algún momento de la vida, otra vez uno podrá tener el mejor sueño del universo, y así por siempre. Por la cantidad de personas en el mundo, las probabilidades son bajísimas. Pero yo, esta vez, no pretendo tener nunca más el mejor sueño del universo; ya lo tuve hoy.
Esta noche, será de alguien en Australia, en Paraguay o en China; pero anoche, el que entrega los sueños, por azar o con intención, decidió darme las escenas de la mejor película que yo haya visto jamás.
Uno siente, en esas imaginaciones, que es el dueño del mundo.
Luego, al despertar y recordarse (“esa palabra tan criolla” decía Borges), ya comienza la desdicha, pero queda un extraño resabio de felicidad, aun sabiendo que ese sueño no existe, más que en esas multitudes que uno contiene.

¿Será mi sueño una revelación como los héroes que juegan a las cartas que sueña Emilio Gauna? ¿Estaré entonces cerca del final?
Por lo pronto, me limito a seguir buscando, en el carnaval, a esa mascarita que alguna vez conocí, pero que igual debo seguir buscándola para que de un sentido más al sueño; al mío y al de mis multitudes.

¡Viva Bioy! ¡Viva Whitman! ¡Viva Freud!

sábado, mayo 30, 2009

AUTOR DE ESTE BLOG ENLOQUECE Y SE CREE ORSON WELLES VERNÁCULO

Estoy metido en una aventura bastante divertida que la mayoría de mis amistades ya saben: estoy escribiendo un cortometraje, que pienso filmarlo en cuanto esté terminado. El guión recién está en etapa de borrador y, en un verdadero combate contra mi sobrenatural tendencia a la vagancia, puedo decir que va bastante bien. De todos modos me cuesta muchísimo escribir, busco excusas para no seguir adelante y cuando encamino las escenas me da la impresión de que el libreto se hace más largo que Ben-Hur.
Usé una trampa para no rendirme: empecé a buscar aliados en esta locura, y ya hay actores, actrices y gente del cine amateur que van a estar en el proyecto, y si yo llegara a abandonar la idea, sería odiado mucho más de lo que soy ahora.

¿Por qué escribir, actuar y dirigir un cortometraje?

Fácil: El argumento surgió una madrugada cuando, intentando calibrar una historia para una obra de teatro, recordé un episodio que involucra a un matemático. Ahí supe que eso no iba a poder ser una obra teatral por limitaciones técnicas. A parte, podría ser representada una vez, a lo sumo dos. Al otro día intenté dar con el dato concreto del matemático y fue bastante difícil, porque es una historia bastante desconocida. Llevó días, pero el dato apareció y me puse a trabajar en el guión. La idea de convertirla en un corto es mucho más práctica. Gracias a internet un film puede llegar a cualquier lugar y ser visto en todas partes. Por eso escribo esta comedia; porque intento que el mensaje llegue a todos los lugares posibles. Ahora, si el mensaje es bueno o malo, si sirve o no, no lo sé.

He decidido actuar porque accedo a gentiles pedidos de mis amistades que me han sugerido muchísimas veces dedicarme a la actuación. Yo creo que soy un pésimo actor, y cuando repaso algunos diálogos para ver cómo quedan, siento que los arruino completamente. A diferencia de mi madre, que es una estupenda actriz, yo creo que no tengo ese don. Por lo visto, algunas cosas no son genéticas

Dirigir sí puedo. Tengo algunas nociones y creo que podría realizar un trabajo decoroso en ese sentido.

Hasta compuse la música, que es una linda pieza entre blues y jazz, para piano

Pero estas tres preguntas se contestan mucho más fácil: si no escribo, ni dirijo, no actúo porque de otra manera no podría obtener un buen papel. La voy de protagonista, me escribo los mejores chistes, flirteo con chicas lindas y encima doy las órdenes. ¡¿De qué otra manera podría hacer todo eso si no desenvuelvo todos esos roles?!

También hay otra explicación: se me hace casi imposible trabajar en un proyecto en donde no tenga el control total de todo lo que sucede. No sé relegar ni aceptar órdenes.

Sí, soy un tipo raro, histérico y caprichoso y pretencioso, porque querer abarcar todas estas actividades sin algún talento para ellas, es bastante pretencioso.

La historia habla sobre las parejas. Las distintas formas que toma el amor, las separaciones, los nuevos romances y la dificultad de encarar una pareja sin cometer errores que en algunas personas, más que malos hábitos, parecen una condena.
¿Y qué tiene que ver la matemática en todo esto? Ah, ah, ah, ah. Eso es una sorpresa. Incluso creo que cuando esté todo listo, ese dato ni se va a entender, aunque es lo que desencadena todo el argumento. Pero me gusta mezclar el amor con teorías matemáticas. Creo que tienen mucho que ver.

El tiempo dirá si todo sale bien o mal. Nadie lo sabe.

Y allí está la otra pregunta: ¿qué importa todo esto que digo?

Respuesta: No lo sé. Se me ocurre que intento comunicarme. Pero no sé bien con quien y , ahora que lo pienso, en verdad no sé nada. Por eso viene a mi mente algo que tiene que ver con el compromiso filosófico con respecto a todo lo que uno hace y dice. Pero de eso no voy a escribir hoy, si no en alguno de los posts de esta semana.

Igual, si quisiera comunicarme, sería mejor hacerlo por teléfono.

¡Ah, me olvidaba! Desde que uso mi celular en modo silencioso, mi vida es muchísimo mejor. Se los recomiendo. Uno dice: “a ver si llamó alguien”, eligiendo el momento de saber quién se ha comunicado o si tiene mensajes. Es maravilloso.

Los dejo, voy a ver quién llamó.

miércoles, mayo 20, 2009

¡GASSMAN! ¡GASSMAN!

Miren: para los que dicen que este blog no tiene nada artísitico ni cultural y todas esas barbaridades que dicen.
Acá les traigo una iniciativa cultural de la RAI televisión (también en videocasette).
El genial, extraordinario y maravilloso Vittorio Gassman lee un menú (con esto le ganamos a facebook por mil a cero, que en vez de videos de Gassman tienen figuritas de Chuk Norris).




Branca, Branca, Branca, ¡León, León, León!

jueves, mayo 14, 2009

MAGNÍFICO GOLPE PUBLICITARIO

N.S.N. presenta en exclusiva la trama secreta detrás del misterioso –misteriosísimo- aviso de Francisco de Narváez en donde mucha gente es cacheteada.

La reunión se realiza en los cuarteles secretos de de Narváez. El empresario devenido en político no está; hay una mesa ovalada en donde jóvenes creativos trabajan arduamente.


Carlos Iristaraycoechea hijo (Charly Iristaraycoechea): Bueno, a ver...empecemos de nuevo.

Rodolfo Pereyra Sarloba (Fito): ¡No, basta! Charly, hace 14 horas que estamos acá.

Charly Iristaraycoechea: No importa, Fito. Yo, como el director creativo de Ton-Go, tengo la responsabilidad de que no nos movamos de acá hasta hacer el mejor aviso del mundo. Por algo somos Ton-Go, la mejor agencia de publicidad del mundo, y para eso somos el mejor equipo de creativos... como les digo siempre, somos el CASI de los creativos...los demás son perdedores como el SIC, como Regatas...

Fito: Ok, ok…pero ya hicimos más de treinta bocetos. Francisco va a poder elegir alguno.

Andrea Pereyra Sarloba: Fito, por favor. Hacé las cosas como te dice Charly.

Fito: Callate, Andy. Vos sos asesora de marketing, no creativa como nosotros.

Andrea: Sí, pero este trabajo te lo conseguí yo. Estás acá por ser mi hermano.

Fito: ¡Qué hambre que tenés, nena! Estoy acá porque estoy en tercer año de publicidad y re doy para este trabajo, ¿no, Charly?

Charly: (mirando embobado a Andrea. Está enamorado en secreto de ella, pero al verla tan segura de sí misma tiene miedo a declarársele): Tal cual...¿Eh? Sí, sí. Vos sos groso, man. Sigamos trabajando.

Fito: ¿Viste?

Félix Miranda (Lito): ¡Ya lo tengo! Aparece una señora y dice, “yo compraba en ‘Casa Tía’ y ahora no compro más, por eso, para volver a los valores de antes voto a de Narváez.

Andrea: (deslumbrada por Lito): ¡Es genial! Sos brillante, Lito.

Charly: (muerto de celos y bronca) ¡No! ¡Nada que ver! Eso parece una poesía. ¡Está mal!

Fito: Pero la idea es buena...

Charly: ¡Callate! ¡Vos no sos director creativo! ¡Yo trabajé con los grandes, con Pucho Mentasti, con Ratto, fui cadete de Ramiro Agulla!

Fito: ¿Y de Bachetti?

Charly: No, de Bachetti, no.

Andrea: Pero la idea es muy buena.

Charly: Bueno...habría que trabajarla un poco.

Andrea: Estuviste genial, Lito. (le sonríe, tímida)

Lito: Gracias, Andy.

Charly: (Enfurecido) ¡Nada! ¡Esa idea es pésima!

Andrea: Pero...

Charly: ¡Dije nada! Es una poesía eso, tiene versito. La gente quiere sentirse asustada, hay que decirles las verdades en la cara. Tenemos que mostrarles que las cosas están mal, que hay mucha inseguridad, inflación, inseguridad, falta de trabajo, inseguridad, y la única manera es como se hace en estos casos: con miedo. La gente es estúpida y quiere soluciones. Los abuelos de Francisco fueron los fundadores de Casa Tía, una casa muy querida por todos, y esa es la prueba de que él va a terminar con todos los males.

Carlos Alberto Abadi (Nito): ¿Y si ponemos la cara de Francisco y se va convirtiendo en un esqueleto? Eso da miedo. O si no, onda Polstergeist, con la cara blanca, llena de alfileres.

Fito: ¡No! Eso es cualquier cosa, Nito.

Charly: Pará, pará...no está tan mal eso. Imaginen esto: una mujer y un tipo, detrás fondo negro. La mina llora, aterrada. El tipo mira a cámara y dice muy angustiado ‘en lo que va del año ya nos mataron seis veces. ¿Cuántas veces más tendré que morir para ser siempre yo?’ y ahí aparece, en primer plano, de Narváez con la cara blanca con alfileres y dice ´yo soy el terror de los delincuentes. Si sos un delincuente, tené miedo, porque voy por vos’. Y aparece la placa que dice ‘para darle miedo al miedo, votá a de Narváez.

Lito: ¡Es buenísimo!

Fito: Chau, loco. Este aviso me partió la cabeza. Es lo más. O sea, es muy groso, es como decirle a una mina ‘yo te amé en Nicaragua’

Charly: (moviendo la cabeza, conmovido por su destreza creativa) ¡Tal cual! O sea, si vas a la derecha y cambiás hacia la izquierda, ¡adelante! Me gustaban las canciones de amor, me gustaban esos raros peinados nuevos...¿entendés?

Fito: Tal cual. Es como que el aviso te está diciendo ‘cada vez que pienso en vos, fue amor, fue amor’. O sea, nadie puede, ni nadie debe, vivir, vivir sin amor. Una llave por otra llave...

(Se escucha un ruido estrepitoso, como de engranaje. Es una pared que se da vuelta. Del otro lado de la pared aparece Francisco de Narváez, sentado en un sillón muy cómodo. Todos están muy asombrados, se paran para saludarlo).

De Narváez: Chicos, por favor, siéntense.

Charly: ¡Qué orgullo! Señor Francisco, estamos trabajando en su campaña...

De Narváez: Ya estuve escuchando. Me gusta escuchar detrás de las paredes...

Nito: Que ayer te han levantado, te ruego que respires todavía.

De Narváez: Sí, es muy cómodo ahí atrás. Tengo aire acondicionado, un frigobar y muchos monitores; y estuve viendo lo que hacían...no quería presionarlos con mi presencia, pero veo que ya se encaminaron.

Andrea: (entusiasmada) Qué seductor que es en persona, Francisco.

De Narváez: Gracias, linda. Pero yo no seduzco por capricho, vine a seducir porque quiero seducir. ¿Ves este tatuaje?

Andrea: Sí. ¿Qué significa? ¿Seducción?

De Narváez: No. Casa Tía.

Charly: Bueno, tenemos esta última opción que nos gustó mucho. Nos parece que va bien...

De Narváez: No. No creo que sea buena idea. O sea...imaginate pintarme la cara de blanco y ponerme todos esos alfileres. Ojo, todo bien con la acupuntura, yo incluso una vez hice...pero clavarme toda la cara.

Charly: Pero serían efectos especiales.

De Narváez: No, no, no. Nada de efectos. Yo vine a la política para hacer algo real. Si hiciéramos una publicidad con trucaje, la gente se sentiría estafada.

Andrea: Es cierto.

De Narváez: Lo que necesitamos es buscar una respuesta.

Lito: Creo que nadie puede dar una respuesta, ni decir qué puerta hay que tocar.

Fito: Tal cual.

Lito: Dubi, dubi, dubi, daba, da-da-da, dubi, dubi.

Fito: ¡Cecilia!

De Narváez: Chicos, por favor. Tenemos que buscar algo, un slogan, algo.

Andrea: Sí, por favor. Me quiero ir...terminemos esta propaganda ya.

Todos: ¡Publicidad!

Andrea: No, zapatos. Cuando es político, el aviso es una propaganda...bah, para qué les explico si son de madera.

Fito: Y que les parece si para la pu-bli-ci-dad (mientras separa en sílabas, mira a Andrea) ponemos situaciones humorísticas.

Charly: pero necesitamos instalar miedo y decir que antes todo era mejor.

De Narváez: Claro, antes había valores y se podía amasar una fortuna a la vieja usanza. Hoy no se puede porque no hay seguridad.

Fito: Pero el humor es lo que pega. Podemos usar humor absurdo, que en verdad nosotros no sabemos lo que es humor absurdo, ni cómo se hace, ni qué es el humor en sí, pero de golpe hacemos un aviso como el de las zapatillas donde hay un tipo haciéndose un tatuaje y una mujer aparece en el medio del aviso diciendo ‘no entiendo’. Eso es una genialidad.

De Narváez: Eso podría ser, eh.

Nito: Claro...por ejemplo, un tipo que se está haciendo un tatuaje, se da vuelta, mira a cámara, y dice ‘yo, para sentirme seguro, me tatúo como de Narváez’; y ahí aparece un ladrón que dice ‘no entiendo’. Estaríamos jugando con el factor sorpresa.

(Se genera un gran silencio, todos piensan en esa escena).

Lito: Necesita más humor, pero llevarlo al sentido trágico.

Andrea: (muerta de amor) ¡Qué bárbaro! ¿No te cansás de ser brillante? A este chico hay que ascenderlo ya.

Charly: ¡No! ¡Está al borde de ser despedido si sigue diciendo idioteces!

Andrea: ¡Pero, Charly!..

Charly: ¡No, no! ¿Por qué me tratas tan bien, me tratas tan mal? Sabés que no aprendí a vivir...

De Narváez: ¡Bueno, basta! Lo que dijo ese chico está muy bien. El concepto es muy bueno; el humor llevado al plano trágico.

Charly: (resignado) Bueno, está bien.

De Narváez: Tenemos que ver qué es gracioso y cómo convertirlo en trágico y terrorífico. Por ejemplo...¿Qué es gracioso?

Nito: Capusotto es gracioso.

De Narváez: ¿Quién?

Charly: ¡Ya lo tengo! Lito, parate.

(Se paran)

Lito: ¿Qué vas a hacer?

Charly: Fíjense esto...yo soy la realidad; Lito es el ciudadano común que vive decentemente todos los días y está enjaulado cuando los delincuentes andan libres. Bueno, ahora, yo como la realidad, ¿qué hago?

(De Narváez sigue muy atentamente la escena en silencio)

Fito: ¿Qué hacés?

(Charly le pega a Lito una cachetada. Todos ríen )

Fito: (Muerto de risa) ¡Te pasaste, man! ¡Sos muy groso!

De Narváez: ¡Muy gracioso! (Indignado, golpea la mesa) ¡¿Qué tiene que ver esto con mi propaganda!?

Charly: Un momento. Acá viene...le vuelvo a pegar (le pega). Una y otra vez.

Andrea: Ay, pobrecito.

Charly: Pero ahora...correte para atrás, Lito...ahí está. ¡Lito esquiva la cachetada! Es como si estuviera diciendo ‘Basta, no queremos más esta cosa’. Comedia y tragedia, todo junto. El mensaje es clarísimo: la realidad te pega, decile basta a la inseguridad.

(Se genera un silencio de asombro. De Narváez mira con lágrimas en los ojos, empieza a aplaudir. Todos aplauden muy emocionados)

De Narváez: Es la mejor publicidad del mundo (se seca las lágrimas, no quiere quebrarse). Es perfecta.

Charly: Y vamos a poner a muchas personas y una mano que las cachetea, hasta que uno la esquiva. El mensaje no va a prestarse a confusión y nadie va a reírse, si no que van a tomarlo muy en serio.

De Narváez: Charly, Fito, Nito, Lito...lo hicieron otra vez. Andy, sacá una foto.

Charly: Gracias, señor.

Andrea: Estuvieron muy bien, chicos. Señor de Narváez, si estamos todos conformes, entonces podemos hablar del cheque...

De Narváez: (Entusiasmado) ¡No hay nada que hablar! He dicho que gasto un millón de pesos por día en esta campaña, y así será. Ahora mismo les firmo el cheque...(firma el cheque), un millón de pesos. Se lo ganaron centavo a centavo. Bueno, ahora me voy a hacer unas cosas, hay mucho aún por firmar. Adiós (activa en el sillón una turbina que acelera y lo lleva hasta un rincón y de ahí a un túnel que da a otro túnel).

Andrea: Bueno, me voy a comer algo.

Charly: ¿Querés que te lleve?

Andrea: No, gracias. ¿Lito, vos para dónde vas?

Lito: Para Palermo.

Andrea: ¡Ay! ¿me llevás?

Lito: Sí, claro. Podemos comer sushi.

Charly: ¡Todos vamos para Palermo!

Andrea: Bueno, por eso, vos llevalo a Fito.

Charly: Bah...es inútil. Estar así es como estar yendo de la cama al living.

Fito: ¡Cecilia!

Lito: Dubi, dubi, dubi, daba, da, da, da, dubi, dubi.

Nito: Vamos, Charly.


viernes, mayo 08, 2009

CARTA A LAS MUJERES QUE QUISE

A veces creo que he querido a todas; a veces a ninguna. También creo que me miento, o al menos me equivoco con un poco de intención. He perdido tantas veces la cabeza; me enamoré en cada esquina; fui tantas veces rechazado y cada tanto descansé en alguna cuadra.
Qué vulgar parece escribir una carta a todas. Debe haber un secreto que no llego a adivinar, pero lo sospecho: mis amores son sucesivos, no consecutivos. Pero lo juro, cuando estuve con alguna, estuve con ella y no con otra.
Quise a todas, escribo a todas, pero hay en cada palabra, créanme, un mensaje a cada una. No recuerdo a todas las que no me quisieron (deben ser infinitas), pero me pregunto qué hubiera pasado si me hubieran querido. Sí recuerdo a las que se tomaron la molestia de quererme. En esta especie de generalidad, veo sus singularidades: bellas, inteligentes, admirables, imperfectas. Podría, una por una, decir en qué se destacaron todas esas virtudes en esas mujeres.
Y las junto a todas y armo un ideal: allí están la espléndida novia de años, bellísima y brillante; también la que amé en secreto mucho tiempo y duró un mes en mi adolescencia; aquella compañera del secundario, hermosa, que tanto quise y nunca salió conmigo; la que, llorando, me pidió un beso y yo le pedí que descansara para luego convertirnos en amigos invencibles; la que, despechada, me insultó injustamente, la que dijo “jamás saldría con vos” y terminé abandonando por mi incapacidad para reponerme de otra pena de amor; la que me enamoró dos semanas y la primer noche que vino a casa intentamos bailar el tango y nos reímos para volvernos amigos; la última, tan linda, que se fue tan rápido como llegó y que quizás fue la mejor relación que tuve.
Todas ellas están aquí mientras escribo. Temo olvidar a alguien (quizás la mente me juegue una mala pasada, y agradezco eso). Todas conforman a una nueva persona y su ideal: este que soy yo y el amor que busco incesantemente. Busco en esas nuevas mujeres que llegan un rasgo, algo que, desde la particularidad, me regale el amor de todas. Debo estar loco...sabrá Dios qué azar se esconde en esa búsqueda.
Qué cobarde he sido. Qué mal novio y no novio he sido. Pero las quise. ¿Quién lo negaría?: las quiero. ¿Sabrán ellas que siempre, la primera vez, me han besado; que yo no besé jamás porque soy muy tímido?
Lamento tener tan pocas fotos con ellas, casi no tengo fotos; y las que tengo las visito cada tanto para viajar, inútilmente, en el tiempo. Algo les falta...quizás el alma.
Y allí están, en el pasado que no va a volver, aun cuando algunos intenten llevarme allí. Incluso cuando yo mismo intento, a veces, escaparme al pasado, para encontrarme con alguna de ellas. Y cuando llego al pasado, no es como recuerdo; ya no están allí: se han ido. No piensan volver, y eso me apena mucho, pero debo asumirlo.
Y a veces sucede lo peor: la suerte, con sus misteriosos caprichos, me cruza con alguna, y cuando nos saludamos yo busco - sin éxito - algo en la mirada, algo en los ojos que me deje ver, encontrar, a la chica que tanto amé. A las que tanto amé. Pero no hay caso.
El tiempo no vuelve atrás, y en las miradas quizás hay un pequeño destello, pero es casi imperceptible. Lo inevitable es real y triste: ya somos otros y no nos conocemos.
Y así las voy buscando, a cada una de ustedes, para seguir construyéndome a mi mismo y no enredarme en los recuerdos. Sólo, tal vez, las busco para que vean en mí, a aquel que las quiso.
Yo vivo en el futuro, porque mi pasado es ahora el presente de otros. Pero todos esos hombres que fui, han dejado la sola persistencia de un recuerdo: cada una de ustedes. Todo lo demás, lo que quedaba de los hombres que fui, es del tiempo y del olvido.

Gracias por acompañarme, aunque ni sospechen esta pena, ni esta dicha.

martes, mayo 05, 2009

PEQUEÑA CONFESIÓN

"Ser un genio y vivir es demasiado"
(Enrique Cadícamo sobre Carlos Gardel)

No estoy de acuerdo con esa idea, pero poéticamente es muy linda. Es efectiva, aunque sea una sofisma.

Un día (que duraron muchos) me di cuenta que yo no era un genio, ni me aproximaba a tal cosa.
Con cierto pavor, también en muchos días, comprobé que apenas vivo.
Lo que sí juro, es que todos los días, muchas veces, me muero y resucito.
A veces, no sé en qué momento estoy, ni quién escribe esta pena.

lunes, abril 27, 2009

UNA RARA FORMA DE PREDICCIÓN

Así como Bioy inventó la Realidad Virtual, me adjudico la triste premonición de esta influenza porcina que está esparciéndose por el mundo.

Más allá de las diferencias que hay entre la realidad y el cuento que se publicó aquí el 17 de enero de 2008, las similitudes son inquietantes.

Invito a los que quieran, darle un vistazo a esta extraña anticipación:

"El Último Chancho del Mundo"

miércoles, abril 22, 2009

ACLARANDO DUDAS CIUDADANAS

"Querido doctor:
Ante la indignante situación del país, quisiéramos saber en nuestra asociación, si usted va a presentarse en estas próximas elecciones legislativas como diputado nacional, o en su defecto, legislador. Sería muy importante para nosotros que una persona con su experiencia y moral burguesa, ocupe una banca que represente los valores que los ciudadanos de bien defendemos y podamos desterrar al creciente progresismo que pone en riesgo, con sus actitudes de izquierda y antipatria, el bienestar de las personas decentes que estamos entre las rejas, mientras los delincuentes gozan de la impunidad de los derechos humanos. Me pregunto dónde están nuestros derechos humanos, mientras nos matan y viajamos como ganado. ¿Hasta cuando seguiremos así? ¿Hasta cuando vamos a vivir dominados por consumidores de paco, en vez de ponerlos en cárceles que deberían ser lo más incómodas posibles, ya que estos degenerados pretenden vivir en spas, o sencillamente matarlos? Por favor, haga algo.

Atentamente, Mauricio Alcántara Iristaraycoechea

Presidente de la Asociación Retrógrada y Recalcitrante de la Ciudad de Buenos Aires".

Querido Mauricio:

Qué alegría recibir este correo que tan bien define lo que sentimos tantos habitantes de este país, que se empecina en ser un país de tercera categoría, en vez de ser como Suiza, en donde, como bien dice usted, los Derechos Humanos son para la gente decente, y no para los delincuentes que aquí entran por una puerta y salen por la otra.

Contestando a su pregunta: es posible que me presente a elecciones, pero de forma testimonial, ya que no podré asumir la banca porque debo salir del país durante un tiempo por un ligerísimo problema fiscal, que confío, se arreglará en breve.

De todos modos, en mi lugar, asumirá un secretario de mi mayor confianza que está bien dispuesto a cumplir con cualquier orden que se le imparta.
Con respecto a eso de que viajamos como ganado, ya estamos trabajando en un proyecto de ley para que los vagones de los trenes lleven una carga de explosivos que puedan ser detonados si un inspector debidamente preparado considera, a vista, que el 75% de los ocupantes del tren tienen ingresos menores a 900 pesos, o que podrían ser eventuales delincuentes, o trotskistas. De esta manera lograremos aligerar los viajes, haciéndolos más confortables para los buenos vecinos de la ciudad.

También trabajamos en la idea de cambiar todos los sentidos de las calles e incluso quitar semáforos. En este proyecto se incluye habilitar las veredas de mano izquierda para que de 9 a 20 hs puedan transitar autos, y no peatones.

Por supuesto no puedo evitar hablar sobre la seguridad. Estamos trabajando en un proyecto de ley que incluya (con una pequeña modificación en la Constitución, el Código Penal y el Código Civil) la figura de “fusilamiento en vía pública por cara sospechosa” y darle poder a los ciudadanos de “linchamiento y/o eventual ejecución final por parte de los vecinos a cualquiera que le parezca un potencial delincuente o ya lo sea”.

También queremos, por ley, que los noticieros repitan el mismo robo (por insignificante que sea) diez veces, para generar un miedo preventivo, que ayudará a que cada ciudadano tenga un arma para defenderse, como cualquier civilización de bien debe hacer.
Así que, querido Mauricio, sí; seguramente en junio logremos llegar al Congreso para comenzar con la transformación que el país merece.

Ahora lo dejo, ya que debo ir a operar a un paciente que tiene una extraña enfermedad cerebral, gracias al título médico que acabo de comprar por Internet (para los que dicen que Internet sólo sirve para facebook).

Un saludo a la Asociación.

MD.

martes, abril 21, 2009

KLIMOVSKY

No estaba, ni estoy seguro de que esté bien escribir esta pequeña semblanza. Pero este sitio es un poco también un diario íntimo apócrifo: las cosas de índole personal son dichas muy por encima, casi con desdén; admito que algunas de esas cosas ni siquiera suceden.
Pero lo que sí pasó y me animo a decir es que sentí mucha tristeza cuando me enteré ayer de la muerte de Gregorio Klimovsky.

Tuve y tengo muchísima admiración por el doctor Klimovsky. Lo primero que admiré fue su versatilidad. Sigo sin estar seguro de esto que escribo por dos razones: no soy la persona indicada para hablar de este asunto por mi persistente ignorancia y torpeza en el entendimiento para los asuntos científicos; y porque estoy mezclando la tristeza, con el intento de descripción de una carrera brillante. Ser tan subjetivo está mal, pero seguiré el camino errado intentando acertar.

No quiero que se vea esto como un oportunismo. Durante mucho tiempo quise hablar de Gregorio Klimovsky en este blog y por cuestiones artísticas y de elección de publicaciones nunca encontraba el espacio, hasta que por fin pude: el 16 de abril del 2008 (curioso, casi un año atrás) escribí y publiqué aquí mismo una extraña reflexión sobre la post modernidad disfrazada en una historia en donde yo era perseguido por una chica que me hacía preguntas y pregonaba que todo lo pasado había sido mejor.

Transcribo una parte:

"- En el pasado había mejor educación y respeto por los maestros.

- La sociedad ha cambiado. En el Renacimiento se pintó La Gioconda, pero todavía se prendía fuego a los juzgados de la Inquisición. Es una gran rueda. Insisto, se ha elegido hacer hincapié en otros asuntos. Pero la educación hoy es mejor que antes, se tiene acceso a muchas más cosas. Hay nuevos métodos. En los 70´s la dictadura quería prohibir las matemáticas modernas. Hoy el gran Profesor Gregorio Klimovsky es una muestra de lo que sí se puede lograr con estudio y esfuerzo".

Allí aparece la mención por primera y única vez. Quizás nadie lo crea, pero quise destacar muchas otras veces a Klimovsky y siempre lo he postergado. Me consuela pensar que uno no siempre agradece a las personas exactas, en los momentos exactos. Es, pensándolo bien, un consuelo estúpido.

La primera vez que lo vi fue por televisión, en una entrevista hace años en donde desplegaba su magnífica inteligencia. Allí refirió su proverbial anécdota de la Facultad de Ciencias Exactas, aquella en que contaba que la primera vez que lo echaron de la Universidad de Buenos Aires sintió mucho dolor, pero a la novena vez le dio risa. En ese momento, sin conocerlo, ya lo quise mucho. Luego averigüé más cosas, leí algunos textos suyos, investigué quién era y supe que Gregorio Klimovsky fue uno de los primeros profesores que introdujo en la Argentina la matemática moderna. Será una casualidad de esas espantosas, pero hace menos de una semana encontré y repasé un libro llamado “Matemática Moderna” de 1966, y recordé inmediatamente quién logró incluir eso en los programas de estudio. Luego en los setentas, Videla y sus cómplices genocidas intentaron combatir y prohibieron la matemática moderna porque incitaba a los alumnos a pensar. Bien sabemos qué opinan los dictadores sobre el pensamiento crítico. Pero también Klimovsky le trajo más problemas a los canallas de gobiernos de facto: implementó materias de avanzada en lógica y filosofía. También investigó, enseñó y escribió sobre la ética científica y sus pormenores.
Él mismo (mucho antes) decidió convertirse en epistemólogo. Lo hizo solo porque consideró que no había calidad educacional suficiente en la materia.

Fue decano de la Facultad de Ciencias Exactas (en donde había sido profesor titular del Departamento de Matemática), profesor titular de la Facultad de Filosofía y Letras en Lógica y Filosofía de la Ciencia, integrante de la CONADEP, Premio Konex de Brillante en 1996, dos veces Konex de Platino (1986, 1996) en Lógica y Teoría de la Ciencia, defensor de los Derechos Humanos, escritor y sobre todo un pensador brillante que enseñó cómo aplicar el métodos sobre el pensamiento y las ideas, ordenarlas, evaluarlas, y ponerlas en práctica.

Siempre apostó a la Ciencia Argentina, al conocimiento, aun poniendo su vida en riesgo.

En un país donde todo se debate entre la violencia, la muerte, la injusticia, la ignorancia, las ventajas, la estupidez, parece increíble que haya existido Gregorio Klimovsky. Pero esto no es una contradicción; al contrario: es gracias a gente como él que este país tiene alegría y esperanza más allá de todas las cosas que suceden. Más allá de las opiniones sin orden en el método de pensamiento.

En estos días que se debate, sin saber nada, sobre quiénes deben vivir o morir yo me he sentido muy triste; por ese debate y por problemas personales. La muerte de este gran pensador me ha entristecido más aún, pero tengo una pequeña alegría guardada: la vida de Gregorio Klimovsky fue aquí, en Argentina, que misteriosamente confluye con la otra. Mi alegría, al fin, es que yo también intento vivir, apenas como un testigo, en ésa Argentina, la de la vida de Klimovsky.

Gracias, profesor.

viernes, abril 17, 2009

UNA ALARMA CON TIEMPO

Consideración Preliminar

No quiero alarmar a nadie, pero (está científicamente comprobado) existen más probabilidades de morir por un asteroide que choque contra la tierra, que en un accidente de avión.

Consideración Media:

Se invierte mucho (pero no tanto como se necesita) en la seguridad aeronáutica. Es realmente muy baja la probabilidad de morir en un accidente en un avión de línea; sin embargo sucede.
Esto significa que por cada avión que cae, más crece la posibilidad de ser destruidos por un asteroide.

Consideración Final:

Habría que financiar muchos estudios para detectar y eventualmente destruir cualquier cosa que se acerque al planeta y lo ponga en riesgo. Y no vale argumentar con un "pero nosotros al planeta lo rompemos igual con la contaminación" porque es mejor destrozarlo por estupidez que por un asteroide que venga y chau pinela.

Están advertidos.

domingo, abril 12, 2009

ALEGATOS CELESTIALES

Estoy un poco alarmado porque me han dicho que si muero, en mi condición de agnóstico, voy a parar a un lugar en donde soy recibido por alguien (presumiblemente un ángel, no recuerdo bien) para ser interrogado. La pregunta es fácil: “¿Ahora cree o no?”. Si la respuesta es afirmativa voy al Cielo. Si digo que no, obviamente, al infierno.
Íntimamente creo que cuando uno muere se apaga el mundo; no hay nada más. Pero si hubiera un lugar y uno tuviera que vérselas con esa pregunta de dos opciones, las posibilidades serían un tanto escasas.
Por ejemplo, ¿qué garantía hay de que el que nos pregunta sea realmente un enviado del cielo y no un impostor?
Pero mi inquietud va más allá: no sé si creería, aun viéndome en un lugar medio parecido al Paraíso, pero que no es el Paraíso. Es una pregunta condicionante. “¿Cree o no?”. Necesito más opciones. Podría ser un “¿cree, descree, duda, quiere pasar a visitar para ver si se convence...?”. Pero no, son sólo dos opciones. Por eso yo diría, utilizando el recurso de Barthes, “no acepto los términos de la pregunta”, ya que contiene una afirmación. Si digo que creo, tengo que asumir que hay un Dios, del cual dudo y no tengo pruebas; pero si lo niego, tengo que no sólo que asumir que hay un Dios del cual dudo y no tengo pruebas, si no que debería dar por válida la existencia del Diablo. Por eso la pregunta es capciosa y arbitraria: es lo mismo que preguntar “¿Quiere ir con Dios o con el Diablo?” Hay algo en esa pregunta que coarta la libertad de elección. Quizás no quiero ir con ninguno.
Pero mi interlocutora me explicó que si rehúso contestar no aceptando los términos de la pregunta, entonces debe compadecer mi ángel de la guarda, que viene a ser como un abogado que nunca contraté. Allí hay otro problema, porque bien sabemos que las paredes del infierno están tapizadas de abogados. Se me aclaró que al comienzo, con la creación del derecho canónico, los abogados eran buenos, pero luego se desvirtuaron un poco, y yo agrego que ese desvío se prolongó hasta convertir a los abogados en algo así como ratas (con el perdón de los nobles roedores). Pero bueno, quizás los abogados celestiales sí son de fiar.
Me parece un poco injusto tener sólo esas opciones. Debería existir un Cielo o un infierno para cada persona.
Por poner un caso: un infierno para mí sería un cine en donde se proyecta una película eterna. No es que la película termina y vuelve a comenzar, si no que es siempre la misma cinta con una trama infinita, y el penitente está obligado a seguir eternamente la trama sin posibilidad de distraerse. Yo que me aburro a la hora y media de un film, estar obligado a poner atención perpetua a una película que no termina nunca, con una historia un tanto engorrosa y malas actuaciones, sería estar en mi peor pesadilla.
Pero se sabe que a la hora de elegir cielos o infiernos, cada cual elige el que le conviene.
Por eso, para evitar la pregunta que no quiero aceptar, he decidido tomar la precaución de no morirme hasta los próximos 150 años, más o menos, como para afianzar un poco más mi fe.
Si dentro de 150 años no tengo una decisión tomada, entonces tendré que aceptar los términos de la pregunta. Tampoco es cuestión de despilfarrar el tiempo así como así.

sábado, abril 11, 2009

UN IMPERDIBLE

El siempre clásico y efectivo biólogo sobre Esther Píscore


martes, abril 07, 2009

LA ÚLTIMA GOTA (UN ÉXITO NACIONAL)

En estos días en donde fui atacado por una gripe que me ha dejado muy maltrecho ya que decidí no tomar ninguna medicación y curarme a fuerza de tiempo, tuve tiempo para esbozar otro argumento de película que jamás será filmada, porque no habría presupuesto necesario para financiarla, ni un director capaz de traducir en imágenes lo que digo, ni un productor que quiera poner dinero para llevar a la pantalla grande esta fenomenal idea que conmovería a las audiencias mundiales. Pero bueno, ellos se lo pierden...ya saben cómo son los productores, robando ideas, queriendo llevarse todos los méritos e inventando historias como “el señor se roba los lápices de la oficina de producción” para que los otros productores asociados nunca acepten financiar los proyectos.
Así que acá va mi nueva película, un seguro éxito de taquilla:


LA ÚLTIMA GOTA

En un futuro no muy lejano los países entran en un cataclismo moral irreversible. Argentina se convierte en una de las potencias más poderosas a fuerza de tener un Ministerio de Ciencia que se dedica a inventar y construir proyectos que ponen al país a la vanguardia de la ciencia y la tecnología. Desde vacunas anti-cancerígenas, reemplazo de células afectadas debido a enfermedades por otras sanas y hasta satélites implacables, todo se investiga y se construye en Argentina.

Por otro lado, la coyuntura política nacional es muy delicada: los odios se acrecientan y se ha vuelto a la vieja dicotomía entre partidarios de Mitre o Alsina. Así como el país se ha convertido en la mayor potencia de investigación y desarrollo, por otro lado, la vida ciudadana se torna imposible.

En ese contexto aparecen dos candidatos a presidente: el primero es un misterioso bio-robot neoliberal construido en colaboración con Chile llamado El Calo; la otra es una prestigiosa licenciada en Ciencias Políticas llamada Adriana Sabatini, la primer mujer casada y luego divorciada de otra mujer. Sabatini logra ganar las elecciones y trae un poco de paz social, aunque los liberales juran venganza.

Sin embargo, una calamidad natural pone en riesgo a toda la humanidad: un día una señora descubre con horror que ya no sale agua de las canillas.
La escena muestra que la gente sale de sus casas con cara de angustia, sosteniendo vasos. La imagen se repite en todas las ciudades del mundo; la realidad es desesperante y el destino inevitable: ya no hay más agua.

El perverso biorobot El Calo empieza su siniestra venganza: en un extraño negociado, logra adquirir la fábrica de soda Ives y la convierte en una multinacional. A partir de ese momento, la nueva empresa “Ives-El Calo” se encarga de proveer el líquido de las canillas, donde en vez de agua, ahora sale soda. Claro que para tener la soda habrá que pagar sumas siderales, convirtiendo el líquido inaccesible para las personas. Incluso es más barato conseguir nafta que pagar soda, por lo que muchos, desesperados, deciden tomar el combustible con trágicas consecuencias.
La presidenta Sabatini decide tomar una medida drástica: instruye a un equipo integrado por los más prestigiosos científicos nacionales para iniciar una búsqueda de agua en el centro de La Tierra.

La expedición, que cuenta con cuatro hombres (uno debe ser interpretado por Norman Brisky) y una mujer (una doctora en medicina, geología, física y química, que gracias a su inteligencia es temida por los hombres, preferentemente interpretada por Pamela David) salen desde el Obelisco hacia el centro de La Tierra con ayuda de una súper taladradora del tamaño de un control remoto.

En el viaje viven todo tipo de aventuras y hasta hay una escena conmovedora cuando El Calo los intercepta en algún túnel (nadie sabe cómo llegó allí, pero al fin y al cabo es un robot) y tiene una pelea cuerpo a cuerpo con Norman Brisky que con un hábil movimiento logra desatornillar una pieza clave de El Calo, venciéndolo heroicamente (aunque el robot sobrevive para dejar en claro que podría haber segunda parte). También surge un romance entre la doctora y el jefe de la expedición (quizás interpretado por Ricardo Darín).

Cuando llegan al centro del planeta, descubren con asombro que no es un núcleo de cobre, ni fuego, ni nada de esas cosas: es una gran pelota de goma y fibra de vidrio, recubierta con la tela que se usa para insonorizar estudios de grabación. Llenos de decepción, pero también de asombro, siguen cavando.

En la escena final, ya muy cansados, hacen un agujero y aparecen en una calle de Pekín. Nuestros héroes llegan hasta la China y la realidad es evidente y desesperante: Norman Brisky mira a Darín, con pesar y desdén para no demostrar su profunda ira, y le dice “Ya no hay más agua”.
Se ven las caras de los expertos que no pueden salir de su asombro, rodeados de chinos más asombrados aun por los visitantes salidos de un agujero en el piso y la imagen se aleja. Vira a negro. Títulos finales. Fin.

viernes, abril 03, 2009

EMPIEZA EL MES DE N.S.N

Todavía no me recupero de la gripe que me tiene a mal traer así que mis ideas son limitadísimas.
Espero poder volver mañana con todo el punch que ha caracterizado a este blog, sobre todo en este mes que No Somos Nada cumple 3 años.

Así que empezamos el mes de los festejos. Igual todavía faltan unos días para la fecha exacta. Yo aviso.

Saludo a todos los amigos que leen, y les agradezco la paciencia por la baja cantidad de material subido en los últimos tiempos. Pero bueno...así es la vida.

Saludos.

martes, marzo 24, 2009

¡NO LO DIGA, PROFESOR!

Algunos de mis amigos saben que hay algunas cosas que me hubiera gustado estudiar. Creo que a todos nos pasa. Yo me excuso diciendo que soy muy vago, pero en verdad arrastro un problema muy raro: casi nunca entiendo nada. Pero esto no se limita a los ámbitos académicos; me pasa también en el cine o en el teatro. Por ejemplo, si estoy viendo una obra o una película casi nunca entiendo la trama hasta que vuelvo a mi casa. Quizás esto me pasa porque en los lugares que no son mi casa me distraigo mucho. En el cine hay muchas luces; en el teatro hay algo que implica involucrarse con lo que sucede en el escenario, y entonces miro a los actores, las cortinas, las paredes. Todo eso con una concentración increíble, a tal punto que me abstraigo de todo lo que sucede, incluida la obra.

Pero todo esto iba a otra cosa (no estoy escribiendo desde mi casa y ya me estoy distrayendo).
Quería hablar de la crisis que tanto afecta y que con esa excusa se dice y se hace de todo.
Una vez dije (muchas veces lo dije, pero se me ríen en la cara) que la crisis no existe, porque ese dinero que falta no existe, lo que existe son deudas. Luego se arma algo espantoso que se llama confianza. Adviértase lo peligroso de la situación: un sistema financiero que se basa en la confianza. No puede ser muy sólido eso.
Algún día alguien dice “muy bien, quiero mi dinero” y otro le contesta “usted más que plata, ha comprado deudas”, y entonces el acreedor pide que la deuda se cobre. Allí aparece el problema, porque los deudores tienen su capital en la promesa de otras deudas a cobrar en el futuro. Esa rueda sigue hasta que el reclamo de efectivo llega hasta el primer acreedor quien dice “basta, se acabo acá, yo no tengo dinero.” Caen los mercados y el caos se apodera del mundo. Algún operador de bolsa grita “¡Crisis! ¡Crisis!”; Supertramp dice “¿Qué Crisis?” y la gente se vuelve loca y rompen cosas, saltan del Empire State, despiden gente de las empresas (que ya querían echar de antes) y miles de personas lloran y corren despavoridas por las calles de todas las ciudades. Los noticieros lo repiten hasta que pasa otra cosa y el planeta entero queda bajo una crisis que nadie sabe bien por qué sucede (más allá de los créditos blandos y esas cosas, que ya fue explicado con lo del señor, que puede llamarse Alberto Citibank, que dice “quiero mi plata”).
Por ende casi todo es virtual.

Antes ese argumento, muchos que la tienen muy clara y saben mucho de negocios me dicen “vos estás loco” y me miran con cara sobradora y riendo como diciendo “la crisis es como yo digo, no como vos decís”

Bueno, pero yo empecé esta reflexión diciendo que me hubiera gustado estudiar algunas cosas. Una de ellas es la física. Y entonces a veces estudio un poco solo, casi inútilmente. Leyendo una conferencia sobre el principio del tiempo del Profesor Stephen Hawking, que entre otras cosas tiene en la Universidad de Oxford el mismo cargo y título que Sir Isaac Newton, (que es como un poquito más difícil que el manejo de marketing de algo) me encuentro con esto:

“When I gave a lecture in Japan, I was asked not to mention the possible re-collapse of the universe, because it might affect the stock market. However, I can re-assure anyone who is nervous about their investments that it is a bit early to sell: even if the universe does come to an end, it won't be for at least twenty billion years. By that time, maybe the GATT trade agreement will have come into effect.”

(Cuando daba una charla en Japón, me pidieron que no mencionara el posible re-colapso del universo, porque podría afectar al mercado de valores. Sin embargo, puedo asegurar a cualquiera que se sienta nervioso por sus acciones, que es un poco pronto para vender: incluso si el universo esta destinado a finalizar, no sucederá al menos en 20.000 millones de años. Para ese tiempo, tal vez el acuerdo de comercio GATT haya alcanzado sus objetivos).
El GATT es un acuerdo de igualdad de comercio entre muchos países.

Sigo mirando a la crisis con cierta desconfianza.

Gracias, profesor Hawking.

martes, marzo 17, 2009

COMBINACIONES ETERNAS

Por una razón que no viene al caso, mi biblioteca fue ordenada con una precisión asombrosa. La mayoría de los estantes tienen dos columnas de libros: en la primera fila los libros que más me gustan, y detrás, aquellos que quizás no he leído nunca, o simplemente no me parecen buenos.
Hay en mi habitación también una suerte de escondite en una pared en donde guardo libros que no entran en la biblioteca por una cuestión de espacio. Allí hay muchos tomos de medicina y enciclopedias.
Advertí con cierto escándalo, revisando los libros ordenados (que no fueron ordenados por mí) que no he leído la mayoría de los libros que tengo. No sé si es una cuestión de tiempo, pero como dice el refrán: por cada libro que se lee, hay otro que no se leerá nunca. Cada elección, se sabe, implica una renuncia.
Creo que entre esos libros que no leí (imprecisos, difíciles, imposibles) se encuentra un tomo de El Calambre de Yeso. Si eso fuera cierto, es irremediable creer que entre esos estantes se esconde un catálogo del catálogo de todas las combinaciones de las letras que aún no han sido descifradas. Entonces, si acaso ese catálogo eterno apareciera, la sospecha se reduce a entender lo terrible de ese destino: mi habitación, con sus libros no leídos, con sus combinaciones inexactas (pero precisas para el catálogo que explica al catálogo que explica el álgebra de las infinitas combinaciones y significados) no sería más que un lado del hexágono que, a través de un corredor, lleva a otro hexágono, y así innumerables veces.
Quizás, solo sea yo una combinación de otra combinación; otro libro más. Una idea escrita y aún indescifrada. Si mi nombre (si la combinación de letras que forman mi nombre) apareciera en el catálogo, sería yo tan infinito como los hexágonos babilónicos.
Entre esos estantes me pierdo y me hago eterno. O tal vez, al existir infinitas combinaciones para las mismas letras, todo lo contrario.

sábado, marzo 07, 2009

SABÉS, NO SÉ VOLVER

No me olvido de que soy músico, por eso, para los amigos, un estreno: este es un nuevo tema que se llama "Sabés, no sé volver"
(También disponible en www.myspace.com/marcedonofrio )

Ojalá les guste.


martes, marzo 03, 2009

LA LEGIÓN DE LOS HOMBRES QUE CORREN

(Primeras Cartas)

Virginia Dupont encontró en la puerta de su casa, al llegar del trabajo, un sobre. No tenía remitente, pero estaba dirigido “A la espléndida mujer que me desvela”. Virginia se sintió levemente halagada y curiosa. No estaba segura de que esa carta fuera para ella, pero no pudo evitar abrirla.
Allí encontró un papel escrito a mano, en letra cursiva y tinta negra, con un mensaje misterioso:

“Cada vez que corro para ayudar o para decepcionar a alguien, intento pasar por tu casa sólo para ver si te encuentro. El tiempo corre muy rápido, más de lo que me gustaría, y no puedo acercarme demasiado. Te he visto y ya no fui el mismo. Sé que es cursi y tonto decirlo así, pero no encuentro otra manera. Mi obligación, mi trabajo, si pudiera llamarlo así, me imposibilita acercarme más. Nos hemos visto a los ojos una sola vez. Creeme, quisiera que me bastara, pero no es así”

Virginia Dupont sintió un poco de miedo; creyó que podría estar al acecho de un loco; que alguien la estaba siguiendo. Evaluó la posibilidad de que esa carta fuera un broma, o una declaración de alguien que ya conocía. También creyó que podría haber sido conveniente llamar a un amigo para que la protegiera, pero desestimó todo eso. Quizás sí era alguien que no conocía y sí se había enamorado de ella. Volvió a sentirse halagada, sin olvidar el miedo.
A los dos días Virginia encontró otro sobre en la puerta de su casa. Miró alrededor como buscando al autor de esa carta; por supuesto que no vio a nadie. Con un poco de indignación pensó que alguien la estaba vigilando y volvió a sentir miedo, sin embargo no pudo, otra vez, evitar abrir el sobre.

“Este amor que te guardo no es efímero (o sí, pero quiero creer que no). La distancia entre el primer encuentro y estas cartas es considerable. También será cada vez más largo el lapso entre una carta y otra. Por eso, para decirte quién soy y para que sepas cómo es mi amor por vos, te dejo esta clave:
‘velocidad = H x distancia’
Sé que aún no lo vas a entender, pero no lo olvides.”

Dupont quedó intrigadísima. Cada vez estaba más segura de que se trataba de un loco. Se maldijo por despertar pasiones en hombres desequilibrados y llamó a una amiga para contarle lo ocurrido. La amiga le hizo unas burlas y Virginia se sintió sola e incomprendida. Esa noche casi no durmió.
Al otro día en el trabajo no podía pensar en otra cosa que en esas cartas. “¿Quién es? ¿Qué significa?” se decía y evaluaba todo tipo de posibilidades. Sacó los sobres de la cartera e intentó descifrar la misteriosa clave “velocidad = H x distancia”. Imaginó que la H podría ser la inicial de alguien llamado Hugo; pero la velocidad, el igual, la x, la distancia...eran pistas dificilísimas para ser adivinadas así nomás.
Esperó con mucha ansiedad la próxima carta. Esperó muchos días y supo que su admirador decía la verdad cuando le advirtió acerca del lapso de las cartas. Cada vez que llegaba a su casa buscaba con emoción (y todavía con un poco de miedo) un nuevo sobre. Por la noche, con mucho sigilo, espiaba desde las ventanas, escondida entre las cortinas, con las luces apagadas, esperando que el autor de esos mensajes apareciera. Pensaba que podría observarlo; pensaba que tal vez, si el valor la ayudaba, podría increparlo; en todo pensaba hasta que se quedaba dormida.
Una copia (quizás una copia de una copia apócrifa, pero la daremos por válida) del diario íntimo de Virginia Dupont dice:
“Me siento muy rara. No sé quién es la persona que me escribe y quiero conocerlo, pero a la vez me aterra. Espero una carta nueva, y a la vez quiero que no aparezca nada. No estoy segura si es el miedo o la curiosidad. No sé qué me engaña, si la idea de sentirme querida por alguien que no conozco, o el miedo a tener que decirle que no”.
Podríamos decir que la confusión de Virginia era más que lógica. No se trata de una histérica, si no de una mujer que teme que la quieran y tenga que rechazar. Más aun si ha visto –según dice la primera carta- a esa persona. Quizás lo conozca pero ella no adivina quién es. Quizás ella también lo quiere, pero no lo sabe todavía.
Muchos días después, cuando la curiosidad había mermado un poco, apareció la tercer carta. Virginia la encontró con ansiedad y con nervios. Estaba exaltada aún sin saber muy bien por qué. Al fin y al cabo, si ella no quería a esa persona, nada se modificaría. Pero, no podemos negarlo, se sentía atraída por la situación.
Sacó la carta del sobre, y por unos segundos se resistió a leerla. Pensó en tirarla a la basura o romperla, pero sabemos que no lo hizo y que decidió leerla.

“Querida Virginia.
Perdón por demorar estas líneas, pero fue inevitable.
Mi nombre es Gustavo Dugan, y soy un hombre que corre. No te he dado estos datos antes porque no pude; tal vez esta sea la hora, y si me equivocó, el tiempo me pondrá en mi lugar.
Mi trabajo es correr, y así te conocí. Corro, con mucha gente, intentando ayudar a los demás. Hoy puedo confesarte este dato, pero casi nunca contamos nuestro propósito. Las veces que ayudamos, lo hacemos de una manera tan sutil, que la gente no lo advierte. Sólo dejamos una idea, un dato menor, de forma casual, pero que servirá para que esa persona esclarezca algo de su vida.
La clave que te di la otra noche, es una fórmula de cálculo. Esa fórmula resume lo que siento por vos, y la imposibilidad de acercarme. Cuando descubras para qué sirve esa fórmula, me recordarás y sabrás quién soy. A partir del momento en que me recuerdes sabrás si esa ecuación se aplica conmigo, o no.
Espero poder guardar una esperanza.

Post Data: Palermo sin vos ya no es lo mismo”.

Virginia Dupont no supo qué pensar, ni cómo reaccionar. Volvió a creer que todo era un chiste; se sintió muy confundida. Se preguntó cómo ese tal Dugan sabía su nombre. Se juró no haberlo visto nunca y decidió olvidar el asunto o dar parte a la policía si fuera necesario.
Unas horas más tarde, intentando dormirse, dando vueltas en la cama completamente mortificada por la carta de Dugan, resolvió levantarse e investigar esa fórmula de cálculo.
Encontró en una enciclopedia, con bastante dificultad (no es fácil dar con ella), que esa ecuación correspondía a un tal Edwin Hubble y que se utiliza para graficar lo que se conoce como La ley de Hubble. Esta ley explica el principio de desplazamiento galáctico: la velocidad a la que una galaxia se aleja de nosotros, es proporcional a su distancia.
Virginia recordó vagamente una tarde, años antes, cuando lloraba en una plaza por un novio que la había engañado. Estaba desconsolada. Cuando dejó de llorar, aunque todavía acongojada, caminó por el lugar sin prestar atención; tenía ese reflejo de los que sufren un desamor: andan sin saber hacia dónde van.
Virginia caminaba sollozando y mirando hacia abajo, cuando chocó con alguien que venía corriendo. El corredor pidió disculpas y ella sin levantar la mirada dijo “Está bien”.
- ¿Puedo ayudarla?- Preguntó el corredor.
- No, gracias.- Contestó ella.
- Debe estar sufriendo por amor
- ¿Vos qué sabés?- Replicó Virginia bastante enojada.
- Perdón, no quería meterme. Sólo que lleva esa expresión de los que sufren por amor.
- Bah.– Dijo Virginia con desdén.
- No la molesto más.- Se despidió el hombre y siguió corriendo.

Virginia lo vio alejarse y se sintió un poco culpable por haber tratado mal a alguien que quería ayudarla. Lo llamó y le hizo un ademán. El hombre se acercó trotando.

- Perdoname- dijo Virginia,– no estoy muy bien y estoy algo alterada.
- No se haga problema, no soy quién para meterme en su vida.
- Ya sé, sólo que fui muy mal educada.
- Está bien, cuando alguien sufre por amor, no repara en los modales.
- No me digas de usted, por favor, soy bastante joven- Dijo ella para mostrarse más simpática.
- Lo sé. Es sólo una señal de respeto.
- ¿Por qué decís que sufro por amor?- preguntó Virginia.
- Porque tenés esa expresión de la muerte...las personas que sufren por amor, viven eso como la muerte y realmente no hay nada más cercano a la sensación de morirse que perder un amor.

Virginia Dupont quedó callada y mirando a los ojos a su interlocutor. No se fijó si era buen mozo o no, pero vio en él una sonrisa que le trajo calma.

- Dejame decirte- Prosiguió el hombre. – Todos los amores son efímeros, sólo que nos enamoramos creyendo que es para siempre, aún cuando sabemos que no es así. Y está bien creer eso. Pero cuando el amor se va, cuando nos dejan, todo se convierte en la Ley de Hubble.
- No conozco esa Ley- Dijo Virginia algo confundida.
- Esto significa que cuanto más distante es una galaxia, más rápido se aleja. En el amor es igual. Cuando nos distanciamos, incluso estando de novios, algo en nosotros se va alejando; y cuanto más grande es la distancia, de cariño, de respeto, de ideas, de amor, más rápido nos vamos de la relación.
- Eso significa que él ya no me quería...
- O sí, pero tal vez la distancia era muy grande. Pero hay un truco: hoy estás dolida por esto, pero con el tiempo, cuando ese tiempo sea lo suficientemente lejano a partir de hoy, más rápido vas a poder olvidar. Más rápido vas a poder empezar un nuevo amor. Más rápido, igual que la ley de Hubble, vas a poder alejarte de ese lugar, de ese amor. Sé que suena fácil, pero vas a ver que te va a pasar en algún momento.

Virginia, no supo por qué, se sintió feliz de escuchar eso. Quizás esa ley le abría una nueva esperanza.

- Me alegra saber que las matemáticas sirvan para el amor.
- Me alegra a mí que lo veas así- dijo el corredor, sonriendo.- Ahora tengo que irme. Espero haberte ayudado en algo.

Se dieron la mano y se miraron fijo. Él sin quererlo, la vio hermosísima. Ella sonrió como si acaso percibiera lo que el corredor veía.

- Me llamo Virginia.
- A partir de ahora, para mí ese será el mejor nombre.

Virginia se ruborizó y sonrió tímidamente. El hombre empezó a trotar alejándose. Ella levantó la voz y preguntó:

- ¿Y vos cómo te llamás?
- Ya nos veremos de nuevo, Virginia. Creeme. Ya nos veremos por aquí.
Y el hombre se alejó levantando velocidad hasta que Virginia ya no pudo verlo.
Por razones que no conocemos, Virginia no volvió a ese lugar y con los años y los amores, fue olvidando ese encuentro. Ese lugar había sido una plaza de Palermo.

Virginia Dupont, años después, sentada en su mesa con una enciclopedia y las cartas que había recibido, terminaba de recordar esa historia y entendió por fin quién era Gustavo Dugan, el autor de las cartas, y quién era el corredor de la plaza.
Si bien los detalles del encuentro eran imprecisos en su memoria, pudo recordar que Dugan le había explicado esa tarde la Ley Hubble. Esa fórmula que grafica la Ley (que se lee “velocidad igual Hubble por distancia”), y “Palermo sin vos ya no es lo mismo” daban por terminado el misterio.
Ahora para Virginia Dupont la fórmula “velocidad = H x distancia” no sólo era un cálculo de distancias galácticas, si no que significaba la puerta a un posible nuevo amor, significaba Gustavo Dugan y abría una puerta mucho más impensada: la de conocer a La Legión de Los Hombres que Corren.
Y también recordó lo que había aprendido esa tarde y ya había olvidado: el universo y el amor son muchas veces lo mismo; al menos son comparables: imposibles, indiferentes, expansibles, emocionantes, con sentido, sin sentido, llenos de lógica, ilógico, misterioso, inalcanzable, infinito.

lunes, marzo 02, 2009

C.D.T

Hoy lunes les recomiendo escuchar por FM ISER (98.5 si están cerca del centro) Culpa de Todos.
Vuelvo a decirlo, porque el programa se está poniendo bueno, con muchas secciones, chistes, reflexiones, y llamados telefónicos a personas desprevenidas a quienes les decimos que el Dalai Lama en verdad es un argentino disfrazado, que realmente se llama Carlos Rampulli, oriundo de Temperley.

Y como ahora el programa crece, el número de oyentes también, la radio nos ha confiado varias horas de aire, me gusta compartir este trabajo con los amigos que leen este blog.

Por eso si pueden, no olviden hoy desde la 7 de la tarde, hasta las 10 de la noche, Culpa de Todos por FM ISER (vía web por www.comfer.gov.ar y de ahí al banner que dice ISER) o por www.culpadetodos.blogspot.com (allí también hay un link que da directo a la radio)

Los espero esta noche, y los saludaré, uno por uno (y luego los llamaré por teléfono para hacerles jocosas charadas).

martes, febrero 24, 2009

ODIOSA REUNIÓN DE ACCIONISTAS DE N.S.N

En una decisión de emergencia, el equipo de producción de No Somos Nada se reúne en sus oficinas del imponente edificio de N.S.N Entertainment Co.
En la mesa de directorio se encuentran Carlos Iristaraicoechea (Vicepresidente Copy), Luis Spíndola (Ceo managment para Latinoamérica), Andrea Pereyra Sarloba (Asesora integral de marketing de N.S.N Entertainment Co.) y Cherquis (Gerente jr y asesor artístico).

Carlos Iristaraicoechea: Hemos tenido que reunirnos porque la situación de No Somos Nada es desesperante. Sabrán ustedes que los jefes de la compañía han impartido órdenes desde la central en Atlanta para recortar presupuesto, ya que este blog no está rindiendo los números que fueron estipulados.

Andrea Pereyra Sarloba: Lo raro es que las sucursales europeas del blog están andando bien, salvo en Alemania y en Venecia, que según nuestros estudios, no impactan en el público porque “no entendemos ese humor descaradamente robado de Grocho Marx” y “estamos con el agua al cuello como para andar leyendo pavadas”, respectivamente.

Carlos Iristaraicoechea: Yo creo que debemos dar un giro de estilo...

Cherquis: Eso no es tan fácil. Tenemos un público de lectores que buscan un estilo que ya está marcado.

Carlos Iristaraicoechea: (con desdén y burla) ¡Sí claro! El fabuloso estilo D’Onofrio. ¡Paremos el mundo, que la gente quiere leer a D’Onofrio y sus brillantes ocurrencias!

Luis Spíndola: (Con acento venezolano) Desde que he llegado de Miami que quiero conocer a ese tal D’Onofrio; me cae muy chévere ¿No va a venir a la reunión?

Carlos Iristaraicoechea: Con todo respeto señor Spíndola, el señor D´Onofrio no existe, es un personaje inventado por la compañía y que el equipo de redactores va dándole forma. Es como una figura legal inexistente.

Luis Spíndola (un tanto decepcionado) ¿Cómo que no existe?

Carlos Iristaraicoechea: No. Es un rejunte de ideas, y los redactores le van agregando cada uno un poquito. En cada franquicia de No Somos Nada, D´Onofrio es diferente, según las idiosincrasias de los países.

Luis Spíndola: Pues yo creí que era de verdad.

Andrea Pereyra Sarloba: Fuimos buscando diferentes formas de encarar el personaje, hasta que dimos con uno que da un poco de lástima, y es atractivamente decadente. Por eso la mayoría de las personas que leen el blog son mujeres.

Carlos Iristaraicoechea: allí hay otro problema. Las mujeres no están reaccionando bien a los productos que se promocionan en el blog de manera encubierta. Debemos encarar el blog hacia un público masculino.

Spíndola: Pe...pero...pe...p...sí, sí. Puede ser que tengan razón.

Carlos Iristaraicoechea: Y debemos, inexorablemente, recortar el equipo de redactores. Veinte redactores para un blog son demasiados.

Cherquis: No, eso es imposible. No podemos echarlos.

Andrea Pereyra Sarloba: Imposible no.

Carlos Iristaraicoechea: Es la crisis.

Andrea Pereyra Sarloba: Es la crisis.

Cherquis: Pero por cada cuento se necesitan casi diez redactores.

Carlos Iristaraicoechea: Mire, Cherquis. Esto es clarísimo. Hay que recortar gastos. El público ha mermado, están llegando mails quejándose por la baja calidad de los posts y también hay quejas sobre la falta de actualización.

Andrea Pereyra Sarloba: En Estados Unidos y en Europa, No Somos Nada se llega a actualizar hasta tres veces por día.

Cherquis: ¡Pero eso aquí es imposible!

Luis Spíndola: ¿Y qué proponen?

Carlos Iristaraicoechea: Ir sacando a MD de a poco y cambiarlo por un personaje más ágil, inteligente y seductor. Necesitamos un protagonista que sea amado por las madres, deseado por las hijas y que los hombres quieran ser como él. Necesitamos un ejemplo social, un referente, para poder incrementar el público y poder posicionar nuestros productos en el mercado.
El giro es este...por favor, Andrea.

Andrea Pereyra Sarloba: (Acciona una presentación en Power Point) Necesitamos a alguien que tenga todo lo que los demás quieren tener. En los post de opinión, debemos cambiar el mensaje para que la reflexión sea favorable hacia los auspiciantes. Para eso podemos usar informaciones eruditas sacadas de la Wikypedia y así llegar hasta los beneficios de nuestros clientes. Necesitamos un nuevo paradigma de blogger. Alguien con actitud; y que a la vez haya una sección de recuerdos y nostalgias, ya que a la gente le gusta recordar épocas pasadas todo el tiempo.

Cherquis: ¡Pero no podemos sacar a MD! La gente ya lo quiere...o al menos lo estiman un poco.

Carlos Iristaraicoechea: (Golpeando la mesa) ¡La gente va a querer lo que yo les diga! No me hice vicepresidente de este holding por darle a la gente lo que quiere. La gente no sabe lo que quiere.

Andrea Pereyra Sarloba: Por ejemplo, muchos de los visitantes casuales del blog llegan buscando por Google la premisa “cómo estafar bancos”. Por ende deberíamos hacer muchos posts de sugerencias para estafar bancos, y a la vez buscar entidades bancarias como auspiciantes, para promocionar sus paquetes de ofertas.

Luis Spíndola: Eso es un poco polémico...y contradictorio.

Carlos Iristaraicoechea: Señor Spíndola, con todo respeto, yo tengo alguna experiencia en estas cosas. La gente es, de por sí, contradictoria.

Luis Spíndola: Quisiera escuchar la opinión de Cherquis, que es chévere.

Cherquis: Gracias, señor. Yo creo que el blog como está, está bien. Tiene un muy buen promedio de visitas y algunas cosas artísticas interesantes.

Carlos Iristaraicoechea: ¡Esto no es arte, es negocio! Si querés arte, te vas a vender artesanías con esos hipies de plaza Francia...comunista.

Cherquis: ¿A quién le decís comunista?

Carlos Iristaraicoechea: A vos, ¡marxista!

Andrea Pereyra Sarloba: ¡Por favor señores, calma!...Lo que estuvimos pensando es asociarnos con facebook, y de paso hacer que los comentarios de los lectores del blog, sus imágenes, sus pertenencias y su vida y obra, sean propiedad perpetua de No Somos Nada y que ese derecho –irrevocable- sea transferible para vendérselo a quién sea más conveniente.

Carlos Iristaraicoechea: Excelente idea, señorita Pereyra.

Andrea Pereyra Sarloba: Muchas gracias.

Cherquis: Esto es una locura...

Luis Spíndola: Esto habría que consultarlo con la central...

Carlos Iristaraicoechea: ¿Para qué, mi amigo? Si esto es bien clarito. Podemos incrementar las ganancias en un 1000% en un año.

Luis Spíndola: ¿Y qué harían con D’Onofrio?

Andrea Pereyra Sarloba: Bueno, hay que evaluarlo aún. Pero las opciones más viables son ir haciéndolo desaparecer de a poco con el protagonismo del nuevo personaje; o directamente matarlo para generar un shock en los lectores.

Cherquis: (Consternado)¿¡Qué!?

Carlos Iristaraicoechea: Excelente idea, porque a la gente le gusta el morbo. Quieren verlo morir. Es como si nos lo estuvieran pidiendo en masa. Mi intuición no me engaña.

Cherquis: ¡No pueden hacer eso!

Carlos Iristaraicoechea: Es la crisis.

Andrea Pereyra Sarloba: Es la crisis.

Luis Spíndola: (Un poco confundido) Muy bien...de todos modos yo voy a elevar un informe a Atlanta, pero calculo que no habrá problema. Sólo habrá que arreglar algunos temas legales para perpetuar los derechos de los comentaristas.

Carlos Iristaraicoechea: ¡Eso no es problema! Para eso tenemos LACRAS

Luis Spíndola: ¿Cómo?

Carlos Iristaraicoechea: Sí, sí “Larman, Crateri y Astrenco”; el estudio de abogados “La.Cr.As y Asociados”

Luis Spíndola: Ah, chévere, sí, sí. Los recuerdo. Los abogados LACRAS. No hay otras LACRAS que esas. Muy bien, giraré un fax a Atlanta y cerramos los cambios.

Carlos Iristaraicoechea: Perfecto.

Andrea Pereyra Sarloba: Es la crisis.

(El fax de respuesta desde Atlanta llega antes de terminar la reunión y se les informa que N.S.N. ha sido comprado por Ted Turner para la Warner BROS, a Time Division Company, y que no se aprueban ninguno de los cambios hasta una evaluación más exhaustiva. A la media hora otro fax informa que la compañía fue puesta en venta tras quebrar todas sus acciones en Wall Street. Veinticinco minutos después, se informa que la empresa, con su blog y todo fue adquirida por Argentina Sono Films y que estarán obligados a filmar doce películas con MD, aunque sea un personaje inventado por los redactores. Caso contrario, se despedirán a todos los directivos y se los obligará a vender panchos durante los próximos diez años)