Algunos de mis amigos saben que hay algunas cosas que me hubiera gustado estudiar. Creo que a todos nos pasa. Yo me excuso diciendo que soy muy vago, pero en verdad arrastro un problema muy raro: casi nunca entiendo nada. Pero esto no se limita a los ámbitos académicos; me pasa también en el cine o en el teatro. Por ejemplo, si estoy viendo una obra o una película casi nunca entiendo la trama hasta que vuelvo a mi casa. Quizás esto me pasa porque en los lugares que no son mi casa me distraigo mucho. En el cine hay muchas luces; en el teatro hay algo que implica involucrarse con lo que sucede en el escenario, y entonces miro a los actores, las cortinas, las paredes. Todo eso con una concentración increíble, a tal punto que me abstraigo de todo lo que sucede, incluida la obra.
Pero todo esto iba a otra cosa (no estoy escribiendo desde mi casa y ya me estoy distrayendo).
Quería hablar de la crisis que tanto afecta y que con esa excusa se dice y se hace de todo.
Una vez dije (muchas veces lo dije, pero se me ríen en la cara) que la crisis no existe, porque ese dinero que falta no existe, lo que existe son deudas. Luego se arma algo espantoso que se llama confianza. Adviértase lo peligroso de la situación: un sistema financiero que se basa en la confianza. No puede ser muy sólido eso.
Algún día alguien dice “muy bien, quiero mi dinero” y otro le contesta “usted más que plata, ha comprado deudas”, y entonces el acreedor pide que la deuda se cobre. Allí aparece el problema, porque los deudores tienen su capital en la promesa de otras deudas a cobrar en el futuro. Esa rueda sigue hasta que el reclamo de efectivo llega hasta el primer acreedor quien dice “basta, se acabo acá, yo no tengo dinero.” Caen los mercados y el caos se apodera del mundo. Algún operador de bolsa grita “¡Crisis! ¡Crisis!”; Supertramp dice “¿Qué Crisis?” y la gente se vuelve loca y rompen cosas, saltan del Empire State, despiden gente de las empresas (que ya querían echar de antes) y miles de personas lloran y corren despavoridas por las calles de todas las ciudades. Los noticieros lo repiten hasta que pasa otra cosa y el planeta entero queda bajo una crisis que nadie sabe bien por qué sucede (más allá de los créditos blandos y esas cosas, que ya fue explicado con lo del señor, que puede llamarse Alberto Citibank, que dice “quiero mi plata”).
Por ende casi todo es virtual.
Antes ese argumento, muchos que la tienen muy clara y saben mucho de negocios me dicen “vos estás loco” y me miran con cara sobradora y riendo como diciendo “la crisis es como yo digo, no como vos decís”
Bueno, pero yo empecé esta reflexión diciendo que me hubiera gustado estudiar algunas cosas. Una de ellas es la física. Y entonces a veces estudio un poco solo, casi inútilmente. Leyendo una conferencia sobre el principio del tiempo del Profesor Stephen Hawking, que entre otras cosas tiene en la Universidad de Oxford el mismo cargo y título que Sir Isaac Newton, (que es como un poquito más difícil que el manejo de marketing de algo) me encuentro con esto:
“When I gave a lecture in Japan, I was asked not to mention the possible re-collapse of the universe, because it might affect the stock market. However, I can re-assure anyone who is nervous about their investments that it is a bit early to sell: even if the universe does come to an end, it won't be for at least twenty billion years. By that time, maybe the GATT trade agreement will have come into effect.”
(Cuando daba una charla en Japón, me pidieron que no mencionara el posible re-colapso del universo, porque podría afectar al mercado de valores. Sin embargo, puedo asegurar a cualquiera que se sienta nervioso por sus acciones, que es un poco pronto para vender: incluso si el universo esta destinado a finalizar, no sucederá al menos en 20.000 millones de años. Para ese tiempo, tal vez el acuerdo de comercio GATT haya alcanzado sus objetivos).
El GATT es un acuerdo de igualdad de comercio entre muchos países.
Sigo mirando a la crisis con cierta desconfianza.
Gracias, profesor Hawking.
martes, marzo 24, 2009
martes, marzo 17, 2009
COMBINACIONES ETERNAS
Por una razón que no viene al caso, mi biblioteca fue ordenada con una precisión asombrosa. La mayoría de los estantes tienen dos columnas de libros: en la primera fila los libros que más me gustan, y detrás, aquellos que quizás no he leído nunca, o simplemente no me parecen buenos.
Hay en mi habitación también una suerte de escondite en una pared en donde guardo libros que no entran en la biblioteca por una cuestión de espacio. Allí hay muchos tomos de medicina y enciclopedias.
Advertí con cierto escándalo, revisando los libros ordenados (que no fueron ordenados por mí) que no he leído la mayoría de los libros que tengo. No sé si es una cuestión de tiempo, pero como dice el refrán: por cada libro que se lee, hay otro que no se leerá nunca. Cada elección, se sabe, implica una renuncia.
Creo que entre esos libros que no leí (imprecisos, difíciles, imposibles) se encuentra un tomo de El Calambre de Yeso. Si eso fuera cierto, es irremediable creer que entre esos estantes se esconde un catálogo del catálogo de todas las combinaciones de las letras que aún no han sido descifradas. Entonces, si acaso ese catálogo eterno apareciera, la sospecha se reduce a entender lo terrible de ese destino: mi habitación, con sus libros no leídos, con sus combinaciones inexactas (pero precisas para el catálogo que explica al catálogo que explica el álgebra de las infinitas combinaciones y significados) no sería más que un lado del hexágono que, a través de un corredor, lleva a otro hexágono, y así innumerables veces.
Quizás, solo sea yo una combinación de otra combinación; otro libro más. Una idea escrita y aún indescifrada. Si mi nombre (si la combinación de letras que forman mi nombre) apareciera en el catálogo, sería yo tan infinito como los hexágonos babilónicos.
Entre esos estantes me pierdo y me hago eterno. O tal vez, al existir infinitas combinaciones para las mismas letras, todo lo contrario.
Hay en mi habitación también una suerte de escondite en una pared en donde guardo libros que no entran en la biblioteca por una cuestión de espacio. Allí hay muchos tomos de medicina y enciclopedias.
Advertí con cierto escándalo, revisando los libros ordenados (que no fueron ordenados por mí) que no he leído la mayoría de los libros que tengo. No sé si es una cuestión de tiempo, pero como dice el refrán: por cada libro que se lee, hay otro que no se leerá nunca. Cada elección, se sabe, implica una renuncia.
Creo que entre esos libros que no leí (imprecisos, difíciles, imposibles) se encuentra un tomo de El Calambre de Yeso. Si eso fuera cierto, es irremediable creer que entre esos estantes se esconde un catálogo del catálogo de todas las combinaciones de las letras que aún no han sido descifradas. Entonces, si acaso ese catálogo eterno apareciera, la sospecha se reduce a entender lo terrible de ese destino: mi habitación, con sus libros no leídos, con sus combinaciones inexactas (pero precisas para el catálogo que explica al catálogo que explica el álgebra de las infinitas combinaciones y significados) no sería más que un lado del hexágono que, a través de un corredor, lleva a otro hexágono, y así innumerables veces.
Quizás, solo sea yo una combinación de otra combinación; otro libro más. Una idea escrita y aún indescifrada. Si mi nombre (si la combinación de letras que forman mi nombre) apareciera en el catálogo, sería yo tan infinito como los hexágonos babilónicos.
Entre esos estantes me pierdo y me hago eterno. O tal vez, al existir infinitas combinaciones para las mismas letras, todo lo contrario.
sábado, marzo 07, 2009
SABÉS, NO SÉ VOLVER
No me olvido de que soy músico, por eso, para los amigos, un estreno: este es un nuevo tema que se llama "Sabés, no sé volver"
(También disponible en www.myspace.com/marcedonofrio )
Ojalá les guste.
(También disponible en www.myspace.com/marcedonofrio )
Ojalá les guste.
martes, marzo 03, 2009
LA LEGIÓN DE LOS HOMBRES QUE CORREN
(Primeras Cartas)
Virginia Dupont encontró en la puerta de su casa, al llegar del trabajo, un sobre. No tenía remitente, pero estaba dirigido “A la espléndida mujer que me desvela”. Virginia se sintió levemente halagada y curiosa. No estaba segura de que esa carta fuera para ella, pero no pudo evitar abrirla.
Allí encontró un papel escrito a mano, en letra cursiva y tinta negra, con un mensaje misterioso:
“Cada vez que corro para ayudar o para decepcionar a alguien, intento pasar por tu casa sólo para ver si te encuentro. El tiempo corre muy rápido, más de lo que me gustaría, y no puedo acercarme demasiado. Te he visto y ya no fui el mismo. Sé que es cursi y tonto decirlo así, pero no encuentro otra manera. Mi obligación, mi trabajo, si pudiera llamarlo así, me imposibilita acercarme más. Nos hemos visto a los ojos una sola vez. Creeme, quisiera que me bastara, pero no es así”
Virginia Dupont sintió un poco de miedo; creyó que podría estar al acecho de un loco; que alguien la estaba siguiendo. Evaluó la posibilidad de que esa carta fuera un broma, o una declaración de alguien que ya conocía. También creyó que podría haber sido conveniente llamar a un amigo para que la protegiera, pero desestimó todo eso. Quizás sí era alguien que no conocía y sí se había enamorado de ella. Volvió a sentirse halagada, sin olvidar el miedo.
A los dos días Virginia encontró otro sobre en la puerta de su casa. Miró alrededor como buscando al autor de esa carta; por supuesto que no vio a nadie. Con un poco de indignación pensó que alguien la estaba vigilando y volvió a sentir miedo, sin embargo no pudo, otra vez, evitar abrir el sobre.
“Este amor que te guardo no es efímero (o sí, pero quiero creer que no). La distancia entre el primer encuentro y estas cartas es considerable. También será cada vez más largo el lapso entre una carta y otra. Por eso, para decirte quién soy y para que sepas cómo es mi amor por vos, te dejo esta clave:
‘velocidad = H x distancia’
Sé que aún no lo vas a entender, pero no lo olvides.”
Dupont quedó intrigadísima. Cada vez estaba más segura de que se trataba de un loco. Se maldijo por despertar pasiones en hombres desequilibrados y llamó a una amiga para contarle lo ocurrido. La amiga le hizo unas burlas y Virginia se sintió sola e incomprendida. Esa noche casi no durmió.
Al otro día en el trabajo no podía pensar en otra cosa que en esas cartas. “¿Quién es? ¿Qué significa?” se decía y evaluaba todo tipo de posibilidades. Sacó los sobres de la cartera e intentó descifrar la misteriosa clave “velocidad = H x distancia”. Imaginó que la H podría ser la inicial de alguien llamado Hugo; pero la velocidad, el igual, la x, la distancia...eran pistas dificilísimas para ser adivinadas así nomás.
Esperó con mucha ansiedad la próxima carta. Esperó muchos días y supo que su admirador decía la verdad cuando le advirtió acerca del lapso de las cartas. Cada vez que llegaba a su casa buscaba con emoción (y todavía con un poco de miedo) un nuevo sobre. Por la noche, con mucho sigilo, espiaba desde las ventanas, escondida entre las cortinas, con las luces apagadas, esperando que el autor de esos mensajes apareciera. Pensaba que podría observarlo; pensaba que tal vez, si el valor la ayudaba, podría increparlo; en todo pensaba hasta que se quedaba dormida.
Una copia (quizás una copia de una copia apócrifa, pero la daremos por válida) del diario íntimo de Virginia Dupont dice:
“Me siento muy rara. No sé quién es la persona que me escribe y quiero conocerlo, pero a la vez me aterra. Espero una carta nueva, y a la vez quiero que no aparezca nada. No estoy segura si es el miedo o la curiosidad. No sé qué me engaña, si la idea de sentirme querida por alguien que no conozco, o el miedo a tener que decirle que no”.
Podríamos decir que la confusión de Virginia era más que lógica. No se trata de una histérica, si no de una mujer que teme que la quieran y tenga que rechazar. Más aun si ha visto –según dice la primera carta- a esa persona. Quizás lo conozca pero ella no adivina quién es. Quizás ella también lo quiere, pero no lo sabe todavía.
Muchos días después, cuando la curiosidad había mermado un poco, apareció la tercer carta. Virginia la encontró con ansiedad y con nervios. Estaba exaltada aún sin saber muy bien por qué. Al fin y al cabo, si ella no quería a esa persona, nada se modificaría. Pero, no podemos negarlo, se sentía atraída por la situación.
Sacó la carta del sobre, y por unos segundos se resistió a leerla. Pensó en tirarla a la basura o romperla, pero sabemos que no lo hizo y que decidió leerla.
“Querida Virginia.
Perdón por demorar estas líneas, pero fue inevitable.
Mi nombre es Gustavo Dugan, y soy un hombre que corre. No te he dado estos datos antes porque no pude; tal vez esta sea la hora, y si me equivocó, el tiempo me pondrá en mi lugar.
Mi trabajo es correr, y así te conocí. Corro, con mucha gente, intentando ayudar a los demás. Hoy puedo confesarte este dato, pero casi nunca contamos nuestro propósito. Las veces que ayudamos, lo hacemos de una manera tan sutil, que la gente no lo advierte. Sólo dejamos una idea, un dato menor, de forma casual, pero que servirá para que esa persona esclarezca algo de su vida.
La clave que te di la otra noche, es una fórmula de cálculo. Esa fórmula resume lo que siento por vos, y la imposibilidad de acercarme. Cuando descubras para qué sirve esa fórmula, me recordarás y sabrás quién soy. A partir del momento en que me recuerdes sabrás si esa ecuación se aplica conmigo, o no.
Espero poder guardar una esperanza.
Post Data: Palermo sin vos ya no es lo mismo”.
Virginia Dupont no supo qué pensar, ni cómo reaccionar. Volvió a creer que todo era un chiste; se sintió muy confundida. Se preguntó cómo ese tal Dugan sabía su nombre. Se juró no haberlo visto nunca y decidió olvidar el asunto o dar parte a la policía si fuera necesario.
Unas horas más tarde, intentando dormirse, dando vueltas en la cama completamente mortificada por la carta de Dugan, resolvió levantarse e investigar esa fórmula de cálculo.
Encontró en una enciclopedia, con bastante dificultad (no es fácil dar con ella), que esa ecuación correspondía a un tal Edwin Hubble y que se utiliza para graficar lo que se conoce como La ley de Hubble. Esta ley explica el principio de desplazamiento galáctico: la velocidad a la que una galaxia se aleja de nosotros, es proporcional a su distancia.
Virginia recordó vagamente una tarde, años antes, cuando lloraba en una plaza por un novio que la había engañado. Estaba desconsolada. Cuando dejó de llorar, aunque todavía acongojada, caminó por el lugar sin prestar atención; tenía ese reflejo de los que sufren un desamor: andan sin saber hacia dónde van.
Virginia caminaba sollozando y mirando hacia abajo, cuando chocó con alguien que venía corriendo. El corredor pidió disculpas y ella sin levantar la mirada dijo “Está bien”.
- ¿Puedo ayudarla?- Preguntó el corredor.
- No, gracias.- Contestó ella.
- Debe estar sufriendo por amor
- ¿Vos qué sabés?- Replicó Virginia bastante enojada.
- Perdón, no quería meterme. Sólo que lleva esa expresión de los que sufren por amor.
- Bah.– Dijo Virginia con desdén.
- No la molesto más.- Se despidió el hombre y siguió corriendo.
Virginia lo vio alejarse y se sintió un poco culpable por haber tratado mal a alguien que quería ayudarla. Lo llamó y le hizo un ademán. El hombre se acercó trotando.
- Perdoname- dijo Virginia,– no estoy muy bien y estoy algo alterada.
- No se haga problema, no soy quién para meterme en su vida.
- Ya sé, sólo que fui muy mal educada.
- Está bien, cuando alguien sufre por amor, no repara en los modales.
- No me digas de usted, por favor, soy bastante joven- Dijo ella para mostrarse más simpática.
- Lo sé. Es sólo una señal de respeto.
- ¿Por qué decís que sufro por amor?- preguntó Virginia.
- Porque tenés esa expresión de la muerte...las personas que sufren por amor, viven eso como la muerte y realmente no hay nada más cercano a la sensación de morirse que perder un amor.
Virginia Dupont quedó callada y mirando a los ojos a su interlocutor. No se fijó si era buen mozo o no, pero vio en él una sonrisa que le trajo calma.
- Dejame decirte- Prosiguió el hombre. – Todos los amores son efímeros, sólo que nos enamoramos creyendo que es para siempre, aún cuando sabemos que no es así. Y está bien creer eso. Pero cuando el amor se va, cuando nos dejan, todo se convierte en la Ley de Hubble.
- No conozco esa Ley- Dijo Virginia algo confundida.
- Esto significa que cuanto más distante es una galaxia, más rápido se aleja. En el amor es igual. Cuando nos distanciamos, incluso estando de novios, algo en nosotros se va alejando; y cuanto más grande es la distancia, de cariño, de respeto, de ideas, de amor, más rápido nos vamos de la relación.
- Eso significa que él ya no me quería...
- O sí, pero tal vez la distancia era muy grande. Pero hay un truco: hoy estás dolida por esto, pero con el tiempo, cuando ese tiempo sea lo suficientemente lejano a partir de hoy, más rápido vas a poder olvidar. Más rápido vas a poder empezar un nuevo amor. Más rápido, igual que la ley de Hubble, vas a poder alejarte de ese lugar, de ese amor. Sé que suena fácil, pero vas a ver que te va a pasar en algún momento.
Virginia, no supo por qué, se sintió feliz de escuchar eso. Quizás esa ley le abría una nueva esperanza.
- Me alegra saber que las matemáticas sirvan para el amor.
- Me alegra a mí que lo veas así- dijo el corredor, sonriendo.- Ahora tengo que irme. Espero haberte ayudado en algo.
Se dieron la mano y se miraron fijo. Él sin quererlo, la vio hermosísima. Ella sonrió como si acaso percibiera lo que el corredor veía.
- Me llamo Virginia.
- A partir de ahora, para mí ese será el mejor nombre.
Virginia se ruborizó y sonrió tímidamente. El hombre empezó a trotar alejándose. Ella levantó la voz y preguntó:
- ¿Y vos cómo te llamás?
- Ya nos veremos de nuevo, Virginia. Creeme. Ya nos veremos por aquí.
Y el hombre se alejó levantando velocidad hasta que Virginia ya no pudo verlo.
Por razones que no conocemos, Virginia no volvió a ese lugar y con los años y los amores, fue olvidando ese encuentro. Ese lugar había sido una plaza de Palermo.
Virginia Dupont, años después, sentada en su mesa con una enciclopedia y las cartas que había recibido, terminaba de recordar esa historia y entendió por fin quién era Gustavo Dugan, el autor de las cartas, y quién era el corredor de la plaza.
Si bien los detalles del encuentro eran imprecisos en su memoria, pudo recordar que Dugan le había explicado esa tarde la Ley Hubble. Esa fórmula que grafica la Ley (que se lee “velocidad igual Hubble por distancia”), y “Palermo sin vos ya no es lo mismo” daban por terminado el misterio.
Ahora para Virginia Dupont la fórmula “velocidad = H x distancia” no sólo era un cálculo de distancias galácticas, si no que significaba la puerta a un posible nuevo amor, significaba Gustavo Dugan y abría una puerta mucho más impensada: la de conocer a La Legión de Los Hombres que Corren.
Y también recordó lo que había aprendido esa tarde y ya había olvidado: el universo y el amor son muchas veces lo mismo; al menos son comparables: imposibles, indiferentes, expansibles, emocionantes, con sentido, sin sentido, llenos de lógica, ilógico, misterioso, inalcanzable, infinito.
Virginia Dupont encontró en la puerta de su casa, al llegar del trabajo, un sobre. No tenía remitente, pero estaba dirigido “A la espléndida mujer que me desvela”. Virginia se sintió levemente halagada y curiosa. No estaba segura de que esa carta fuera para ella, pero no pudo evitar abrirla.
Allí encontró un papel escrito a mano, en letra cursiva y tinta negra, con un mensaje misterioso:
“Cada vez que corro para ayudar o para decepcionar a alguien, intento pasar por tu casa sólo para ver si te encuentro. El tiempo corre muy rápido, más de lo que me gustaría, y no puedo acercarme demasiado. Te he visto y ya no fui el mismo. Sé que es cursi y tonto decirlo así, pero no encuentro otra manera. Mi obligación, mi trabajo, si pudiera llamarlo así, me imposibilita acercarme más. Nos hemos visto a los ojos una sola vez. Creeme, quisiera que me bastara, pero no es así”
Virginia Dupont sintió un poco de miedo; creyó que podría estar al acecho de un loco; que alguien la estaba siguiendo. Evaluó la posibilidad de que esa carta fuera un broma, o una declaración de alguien que ya conocía. También creyó que podría haber sido conveniente llamar a un amigo para que la protegiera, pero desestimó todo eso. Quizás sí era alguien que no conocía y sí se había enamorado de ella. Volvió a sentirse halagada, sin olvidar el miedo.
A los dos días Virginia encontró otro sobre en la puerta de su casa. Miró alrededor como buscando al autor de esa carta; por supuesto que no vio a nadie. Con un poco de indignación pensó que alguien la estaba vigilando y volvió a sentir miedo, sin embargo no pudo, otra vez, evitar abrir el sobre.
“Este amor que te guardo no es efímero (o sí, pero quiero creer que no). La distancia entre el primer encuentro y estas cartas es considerable. También será cada vez más largo el lapso entre una carta y otra. Por eso, para decirte quién soy y para que sepas cómo es mi amor por vos, te dejo esta clave:
‘velocidad = H x distancia’
Sé que aún no lo vas a entender, pero no lo olvides.”
Dupont quedó intrigadísima. Cada vez estaba más segura de que se trataba de un loco. Se maldijo por despertar pasiones en hombres desequilibrados y llamó a una amiga para contarle lo ocurrido. La amiga le hizo unas burlas y Virginia se sintió sola e incomprendida. Esa noche casi no durmió.
Al otro día en el trabajo no podía pensar en otra cosa que en esas cartas. “¿Quién es? ¿Qué significa?” se decía y evaluaba todo tipo de posibilidades. Sacó los sobres de la cartera e intentó descifrar la misteriosa clave “velocidad = H x distancia”. Imaginó que la H podría ser la inicial de alguien llamado Hugo; pero la velocidad, el igual, la x, la distancia...eran pistas dificilísimas para ser adivinadas así nomás.
Esperó con mucha ansiedad la próxima carta. Esperó muchos días y supo que su admirador decía la verdad cuando le advirtió acerca del lapso de las cartas. Cada vez que llegaba a su casa buscaba con emoción (y todavía con un poco de miedo) un nuevo sobre. Por la noche, con mucho sigilo, espiaba desde las ventanas, escondida entre las cortinas, con las luces apagadas, esperando que el autor de esos mensajes apareciera. Pensaba que podría observarlo; pensaba que tal vez, si el valor la ayudaba, podría increparlo; en todo pensaba hasta que se quedaba dormida.
Una copia (quizás una copia de una copia apócrifa, pero la daremos por válida) del diario íntimo de Virginia Dupont dice:
“Me siento muy rara. No sé quién es la persona que me escribe y quiero conocerlo, pero a la vez me aterra. Espero una carta nueva, y a la vez quiero que no aparezca nada. No estoy segura si es el miedo o la curiosidad. No sé qué me engaña, si la idea de sentirme querida por alguien que no conozco, o el miedo a tener que decirle que no”.
Podríamos decir que la confusión de Virginia era más que lógica. No se trata de una histérica, si no de una mujer que teme que la quieran y tenga que rechazar. Más aun si ha visto –según dice la primera carta- a esa persona. Quizás lo conozca pero ella no adivina quién es. Quizás ella también lo quiere, pero no lo sabe todavía.
Muchos días después, cuando la curiosidad había mermado un poco, apareció la tercer carta. Virginia la encontró con ansiedad y con nervios. Estaba exaltada aún sin saber muy bien por qué. Al fin y al cabo, si ella no quería a esa persona, nada se modificaría. Pero, no podemos negarlo, se sentía atraída por la situación.
Sacó la carta del sobre, y por unos segundos se resistió a leerla. Pensó en tirarla a la basura o romperla, pero sabemos que no lo hizo y que decidió leerla.
“Querida Virginia.
Perdón por demorar estas líneas, pero fue inevitable.
Mi nombre es Gustavo Dugan, y soy un hombre que corre. No te he dado estos datos antes porque no pude; tal vez esta sea la hora, y si me equivocó, el tiempo me pondrá en mi lugar.
Mi trabajo es correr, y así te conocí. Corro, con mucha gente, intentando ayudar a los demás. Hoy puedo confesarte este dato, pero casi nunca contamos nuestro propósito. Las veces que ayudamos, lo hacemos de una manera tan sutil, que la gente no lo advierte. Sólo dejamos una idea, un dato menor, de forma casual, pero que servirá para que esa persona esclarezca algo de su vida.
La clave que te di la otra noche, es una fórmula de cálculo. Esa fórmula resume lo que siento por vos, y la imposibilidad de acercarme. Cuando descubras para qué sirve esa fórmula, me recordarás y sabrás quién soy. A partir del momento en que me recuerdes sabrás si esa ecuación se aplica conmigo, o no.
Espero poder guardar una esperanza.
Post Data: Palermo sin vos ya no es lo mismo”.
Virginia Dupont no supo qué pensar, ni cómo reaccionar. Volvió a creer que todo era un chiste; se sintió muy confundida. Se preguntó cómo ese tal Dugan sabía su nombre. Se juró no haberlo visto nunca y decidió olvidar el asunto o dar parte a la policía si fuera necesario.
Unas horas más tarde, intentando dormirse, dando vueltas en la cama completamente mortificada por la carta de Dugan, resolvió levantarse e investigar esa fórmula de cálculo.
Encontró en una enciclopedia, con bastante dificultad (no es fácil dar con ella), que esa ecuación correspondía a un tal Edwin Hubble y que se utiliza para graficar lo que se conoce como La ley de Hubble. Esta ley explica el principio de desplazamiento galáctico: la velocidad a la que una galaxia se aleja de nosotros, es proporcional a su distancia.
Virginia recordó vagamente una tarde, años antes, cuando lloraba en una plaza por un novio que la había engañado. Estaba desconsolada. Cuando dejó de llorar, aunque todavía acongojada, caminó por el lugar sin prestar atención; tenía ese reflejo de los que sufren un desamor: andan sin saber hacia dónde van.
Virginia caminaba sollozando y mirando hacia abajo, cuando chocó con alguien que venía corriendo. El corredor pidió disculpas y ella sin levantar la mirada dijo “Está bien”.
- ¿Puedo ayudarla?- Preguntó el corredor.
- No, gracias.- Contestó ella.
- Debe estar sufriendo por amor
- ¿Vos qué sabés?- Replicó Virginia bastante enojada.
- Perdón, no quería meterme. Sólo que lleva esa expresión de los que sufren por amor.
- Bah.– Dijo Virginia con desdén.
- No la molesto más.- Se despidió el hombre y siguió corriendo.
Virginia lo vio alejarse y se sintió un poco culpable por haber tratado mal a alguien que quería ayudarla. Lo llamó y le hizo un ademán. El hombre se acercó trotando.
- Perdoname- dijo Virginia,– no estoy muy bien y estoy algo alterada.
- No se haga problema, no soy quién para meterme en su vida.
- Ya sé, sólo que fui muy mal educada.
- Está bien, cuando alguien sufre por amor, no repara en los modales.
- No me digas de usted, por favor, soy bastante joven- Dijo ella para mostrarse más simpática.
- Lo sé. Es sólo una señal de respeto.
- ¿Por qué decís que sufro por amor?- preguntó Virginia.
- Porque tenés esa expresión de la muerte...las personas que sufren por amor, viven eso como la muerte y realmente no hay nada más cercano a la sensación de morirse que perder un amor.
Virginia Dupont quedó callada y mirando a los ojos a su interlocutor. No se fijó si era buen mozo o no, pero vio en él una sonrisa que le trajo calma.
- Dejame decirte- Prosiguió el hombre. – Todos los amores son efímeros, sólo que nos enamoramos creyendo que es para siempre, aún cuando sabemos que no es así. Y está bien creer eso. Pero cuando el amor se va, cuando nos dejan, todo se convierte en la Ley de Hubble.
- No conozco esa Ley- Dijo Virginia algo confundida.
- Esto significa que cuanto más distante es una galaxia, más rápido se aleja. En el amor es igual. Cuando nos distanciamos, incluso estando de novios, algo en nosotros se va alejando; y cuanto más grande es la distancia, de cariño, de respeto, de ideas, de amor, más rápido nos vamos de la relación.
- Eso significa que él ya no me quería...
- O sí, pero tal vez la distancia era muy grande. Pero hay un truco: hoy estás dolida por esto, pero con el tiempo, cuando ese tiempo sea lo suficientemente lejano a partir de hoy, más rápido vas a poder olvidar. Más rápido vas a poder empezar un nuevo amor. Más rápido, igual que la ley de Hubble, vas a poder alejarte de ese lugar, de ese amor. Sé que suena fácil, pero vas a ver que te va a pasar en algún momento.
Virginia, no supo por qué, se sintió feliz de escuchar eso. Quizás esa ley le abría una nueva esperanza.
- Me alegra saber que las matemáticas sirvan para el amor.
- Me alegra a mí que lo veas así- dijo el corredor, sonriendo.- Ahora tengo que irme. Espero haberte ayudado en algo.
Se dieron la mano y se miraron fijo. Él sin quererlo, la vio hermosísima. Ella sonrió como si acaso percibiera lo que el corredor veía.
- Me llamo Virginia.
- A partir de ahora, para mí ese será el mejor nombre.
Virginia se ruborizó y sonrió tímidamente. El hombre empezó a trotar alejándose. Ella levantó la voz y preguntó:
- ¿Y vos cómo te llamás?
- Ya nos veremos de nuevo, Virginia. Creeme. Ya nos veremos por aquí.
Y el hombre se alejó levantando velocidad hasta que Virginia ya no pudo verlo.
Por razones que no conocemos, Virginia no volvió a ese lugar y con los años y los amores, fue olvidando ese encuentro. Ese lugar había sido una plaza de Palermo.
Virginia Dupont, años después, sentada en su mesa con una enciclopedia y las cartas que había recibido, terminaba de recordar esa historia y entendió por fin quién era Gustavo Dugan, el autor de las cartas, y quién era el corredor de la plaza.
Si bien los detalles del encuentro eran imprecisos en su memoria, pudo recordar que Dugan le había explicado esa tarde la Ley Hubble. Esa fórmula que grafica la Ley (que se lee “velocidad igual Hubble por distancia”), y “Palermo sin vos ya no es lo mismo” daban por terminado el misterio.
Ahora para Virginia Dupont la fórmula “velocidad = H x distancia” no sólo era un cálculo de distancias galácticas, si no que significaba la puerta a un posible nuevo amor, significaba Gustavo Dugan y abría una puerta mucho más impensada: la de conocer a La Legión de Los Hombres que Corren.
Y también recordó lo que había aprendido esa tarde y ya había olvidado: el universo y el amor son muchas veces lo mismo; al menos son comparables: imposibles, indiferentes, expansibles, emocionantes, con sentido, sin sentido, llenos de lógica, ilógico, misterioso, inalcanzable, infinito.
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La Legión de Los Hombres que Corren
lunes, marzo 02, 2009
C.D.T
Hoy lunes les recomiendo escuchar por FM ISER (98.5 si están cerca del centro) Culpa de Todos.
Vuelvo a decirlo, porque el programa se está poniendo bueno, con muchas secciones, chistes, reflexiones, y llamados telefónicos a personas desprevenidas a quienes les decimos que el Dalai Lama en verdad es un argentino disfrazado, que realmente se llama Carlos Rampulli, oriundo de Temperley.
Y como ahora el programa crece, el número de oyentes también, la radio nos ha confiado varias horas de aire, me gusta compartir este trabajo con los amigos que leen este blog.
Por eso si pueden, no olviden hoy desde la 7 de la tarde, hasta las 10 de la noche, Culpa de Todos por FM ISER (vía web por www.comfer.gov.ar y de ahí al banner que dice ISER) o por www.culpadetodos.blogspot.com (allí también hay un link que da directo a la radio)
Los espero esta noche, y los saludaré, uno por uno (y luego los llamaré por teléfono para hacerles jocosas charadas).
Vuelvo a decirlo, porque el programa se está poniendo bueno, con muchas secciones, chistes, reflexiones, y llamados telefónicos a personas desprevenidas a quienes les decimos que el Dalai Lama en verdad es un argentino disfrazado, que realmente se llama Carlos Rampulli, oriundo de Temperley.
Y como ahora el programa crece, el número de oyentes también, la radio nos ha confiado varias horas de aire, me gusta compartir este trabajo con los amigos que leen este blog.
Por eso si pueden, no olviden hoy desde la 7 de la tarde, hasta las 10 de la noche, Culpa de Todos por FM ISER (vía web por www.comfer.gov.ar y de ahí al banner que dice ISER) o por www.culpadetodos.blogspot.com (allí también hay un link que da directo a la radio)
Los espero esta noche, y los saludaré, uno por uno (y luego los llamaré por teléfono para hacerles jocosas charadas).
martes, febrero 24, 2009
ODIOSA REUNIÓN DE ACCIONISTAS DE N.S.N
En una decisión de emergencia, el equipo de producción de No Somos Nada se reúne en sus oficinas del imponente edificio de N.S.N Entertainment Co.
En la mesa de directorio se encuentran Carlos Iristaraicoechea (Vicepresidente Copy), Luis Spíndola (Ceo managment para Latinoamérica), Andrea Pereyra Sarloba (Asesora integral de marketing de N.S.N Entertainment Co.) y Cherquis (Gerente jr y asesor artístico).
Carlos Iristaraicoechea: Hemos tenido que reunirnos porque la situación de No Somos Nada es desesperante. Sabrán ustedes que los jefes de la compañía han impartido órdenes desde la central en Atlanta para recortar presupuesto, ya que este blog no está rindiendo los números que fueron estipulados.
Andrea Pereyra Sarloba: Lo raro es que las sucursales europeas del blog están andando bien, salvo en Alemania y en Venecia, que según nuestros estudios, no impactan en el público porque “no entendemos ese humor descaradamente robado de Grocho Marx” y “estamos con el agua al cuello como para andar leyendo pavadas”, respectivamente.
Carlos Iristaraicoechea: Yo creo que debemos dar un giro de estilo...
Cherquis: Eso no es tan fácil. Tenemos un público de lectores que buscan un estilo que ya está marcado.
Carlos Iristaraicoechea: (con desdén y burla) ¡Sí claro! El fabuloso estilo D’Onofrio. ¡Paremos el mundo, que la gente quiere leer a D’Onofrio y sus brillantes ocurrencias!
Luis Spíndola: (Con acento venezolano) Desde que he llegado de Miami que quiero conocer a ese tal D’Onofrio; me cae muy chévere ¿No va a venir a la reunión?
Carlos Iristaraicoechea: Con todo respeto señor Spíndola, el señor D´Onofrio no existe, es un personaje inventado por la compañía y que el equipo de redactores va dándole forma. Es como una figura legal inexistente.
Luis Spíndola (un tanto decepcionado) ¿Cómo que no existe?
Carlos Iristaraicoechea: No. Es un rejunte de ideas, y los redactores le van agregando cada uno un poquito. En cada franquicia de No Somos Nada, D´Onofrio es diferente, según las idiosincrasias de los países.
Luis Spíndola: Pues yo creí que era de verdad.
Andrea Pereyra Sarloba: Fuimos buscando diferentes formas de encarar el personaje, hasta que dimos con uno que da un poco de lástima, y es atractivamente decadente. Por eso la mayoría de las personas que leen el blog son mujeres.
Carlos Iristaraicoechea: allí hay otro problema. Las mujeres no están reaccionando bien a los productos que se promocionan en el blog de manera encubierta. Debemos encarar el blog hacia un público masculino.
Spíndola: Pe...pero...pe...p...sí, sí. Puede ser que tengan razón.
Carlos Iristaraicoechea: Y debemos, inexorablemente, recortar el equipo de redactores. Veinte redactores para un blog son demasiados.
Cherquis: No, eso es imposible. No podemos echarlos.
Andrea Pereyra Sarloba: Imposible no.
Carlos Iristaraicoechea: Es la crisis.
Andrea Pereyra Sarloba: Es la crisis.
Cherquis: Pero por cada cuento se necesitan casi diez redactores.
Carlos Iristaraicoechea: Mire, Cherquis. Esto es clarísimo. Hay que recortar gastos. El público ha mermado, están llegando mails quejándose por la baja calidad de los posts y también hay quejas sobre la falta de actualización.
Andrea Pereyra Sarloba: En Estados Unidos y en Europa, No Somos Nada se llega a actualizar hasta tres veces por día.
Cherquis: ¡Pero eso aquí es imposible!
Luis Spíndola: ¿Y qué proponen?
Carlos Iristaraicoechea: Ir sacando a MD de a poco y cambiarlo por un personaje más ágil, inteligente y seductor. Necesitamos un protagonista que sea amado por las madres, deseado por las hijas y que los hombres quieran ser como él. Necesitamos un ejemplo social, un referente, para poder incrementar el público y poder posicionar nuestros productos en el mercado.
El giro es este...por favor, Andrea.
Andrea Pereyra Sarloba: (Acciona una presentación en Power Point) Necesitamos a alguien que tenga todo lo que los demás quieren tener. En los post de opinión, debemos cambiar el mensaje para que la reflexión sea favorable hacia los auspiciantes. Para eso podemos usar informaciones eruditas sacadas de la Wikypedia y así llegar hasta los beneficios de nuestros clientes. Necesitamos un nuevo paradigma de blogger. Alguien con actitud; y que a la vez haya una sección de recuerdos y nostalgias, ya que a la gente le gusta recordar épocas pasadas todo el tiempo.
Cherquis: ¡Pero no podemos sacar a MD! La gente ya lo quiere...o al menos lo estiman un poco.
Carlos Iristaraicoechea: (Golpeando la mesa) ¡La gente va a querer lo que yo les diga! No me hice vicepresidente de este holding por darle a la gente lo que quiere. La gente no sabe lo que quiere.
Andrea Pereyra Sarloba: Por ejemplo, muchos de los visitantes casuales del blog llegan buscando por Google la premisa “cómo estafar bancos”. Por ende deberíamos hacer muchos posts de sugerencias para estafar bancos, y a la vez buscar entidades bancarias como auspiciantes, para promocionar sus paquetes de ofertas.
Luis Spíndola: Eso es un poco polémico...y contradictorio.
Carlos Iristaraicoechea: Señor Spíndola, con todo respeto, yo tengo alguna experiencia en estas cosas. La gente es, de por sí, contradictoria.
Luis Spíndola: Quisiera escuchar la opinión de Cherquis, que es chévere.
Cherquis: Gracias, señor. Yo creo que el blog como está, está bien. Tiene un muy buen promedio de visitas y algunas cosas artísticas interesantes.
Carlos Iristaraicoechea: ¡Esto no es arte, es negocio! Si querés arte, te vas a vender artesanías con esos hipies de plaza Francia...comunista.
Cherquis: ¿A quién le decís comunista?
Carlos Iristaraicoechea: A vos, ¡marxista!
Andrea Pereyra Sarloba: ¡Por favor señores, calma!...Lo que estuvimos pensando es asociarnos con facebook, y de paso hacer que los comentarios de los lectores del blog, sus imágenes, sus pertenencias y su vida y obra, sean propiedad perpetua de No Somos Nada y que ese derecho –irrevocable- sea transferible para vendérselo a quién sea más conveniente.
Carlos Iristaraicoechea: Excelente idea, señorita Pereyra.
Andrea Pereyra Sarloba: Muchas gracias.
Cherquis: Esto es una locura...
Luis Spíndola: Esto habría que consultarlo con la central...
Carlos Iristaraicoechea: ¿Para qué, mi amigo? Si esto es bien clarito. Podemos incrementar las ganancias en un 1000% en un año.
Luis Spíndola: ¿Y qué harían con D’Onofrio?
Andrea Pereyra Sarloba: Bueno, hay que evaluarlo aún. Pero las opciones más viables son ir haciéndolo desaparecer de a poco con el protagonismo del nuevo personaje; o directamente matarlo para generar un shock en los lectores.
Cherquis: (Consternado)¿¡Qué!?
Carlos Iristaraicoechea: Excelente idea, porque a la gente le gusta el morbo. Quieren verlo morir. Es como si nos lo estuvieran pidiendo en masa. Mi intuición no me engaña.
Cherquis: ¡No pueden hacer eso!
Carlos Iristaraicoechea: Es la crisis.
Andrea Pereyra Sarloba: Es la crisis.
Luis Spíndola: (Un poco confundido) Muy bien...de todos modos yo voy a elevar un informe a Atlanta, pero calculo que no habrá problema. Sólo habrá que arreglar algunos temas legales para perpetuar los derechos de los comentaristas.
Carlos Iristaraicoechea: ¡Eso no es problema! Para eso tenemos LACRAS
Luis Spíndola: ¿Cómo?
Carlos Iristaraicoechea: Sí, sí “Larman, Crateri y Astrenco”; el estudio de abogados “La.Cr.As y Asociados”
Luis Spíndola: Ah, chévere, sí, sí. Los recuerdo. Los abogados LACRAS. No hay otras LACRAS que esas. Muy bien, giraré un fax a Atlanta y cerramos los cambios.
Carlos Iristaraicoechea: Perfecto.
Andrea Pereyra Sarloba: Es la crisis.
(El fax de respuesta desde Atlanta llega antes de terminar la reunión y se les informa que N.S.N. ha sido comprado por Ted Turner para la Warner BROS, a Time Division Company, y que no se aprueban ninguno de los cambios hasta una evaluación más exhaustiva. A la media hora otro fax informa que la compañía fue puesta en venta tras quebrar todas sus acciones en Wall Street. Veinticinco minutos después, se informa que la empresa, con su blog y todo fue adquirida por Argentina Sono Films y que estarán obligados a filmar doce películas con MD, aunque sea un personaje inventado por los redactores. Caso contrario, se despedirán a todos los directivos y se los obligará a vender panchos durante los próximos diez años)
En la mesa de directorio se encuentran Carlos Iristaraicoechea (Vicepresidente Copy), Luis Spíndola (Ceo managment para Latinoamérica), Andrea Pereyra Sarloba (Asesora integral de marketing de N.S.N Entertainment Co.) y Cherquis (Gerente jr y asesor artístico).
Carlos Iristaraicoechea: Hemos tenido que reunirnos porque la situación de No Somos Nada es desesperante. Sabrán ustedes que los jefes de la compañía han impartido órdenes desde la central en Atlanta para recortar presupuesto, ya que este blog no está rindiendo los números que fueron estipulados.
Andrea Pereyra Sarloba: Lo raro es que las sucursales europeas del blog están andando bien, salvo en Alemania y en Venecia, que según nuestros estudios, no impactan en el público porque “no entendemos ese humor descaradamente robado de Grocho Marx” y “estamos con el agua al cuello como para andar leyendo pavadas”, respectivamente.
Carlos Iristaraicoechea: Yo creo que debemos dar un giro de estilo...
Cherquis: Eso no es tan fácil. Tenemos un público de lectores que buscan un estilo que ya está marcado.
Carlos Iristaraicoechea: (con desdén y burla) ¡Sí claro! El fabuloso estilo D’Onofrio. ¡Paremos el mundo, que la gente quiere leer a D’Onofrio y sus brillantes ocurrencias!
Luis Spíndola: (Con acento venezolano) Desde que he llegado de Miami que quiero conocer a ese tal D’Onofrio; me cae muy chévere ¿No va a venir a la reunión?
Carlos Iristaraicoechea: Con todo respeto señor Spíndola, el señor D´Onofrio no existe, es un personaje inventado por la compañía y que el equipo de redactores va dándole forma. Es como una figura legal inexistente.
Luis Spíndola (un tanto decepcionado) ¿Cómo que no existe?
Carlos Iristaraicoechea: No. Es un rejunte de ideas, y los redactores le van agregando cada uno un poquito. En cada franquicia de No Somos Nada, D´Onofrio es diferente, según las idiosincrasias de los países.
Luis Spíndola: Pues yo creí que era de verdad.
Andrea Pereyra Sarloba: Fuimos buscando diferentes formas de encarar el personaje, hasta que dimos con uno que da un poco de lástima, y es atractivamente decadente. Por eso la mayoría de las personas que leen el blog son mujeres.
Carlos Iristaraicoechea: allí hay otro problema. Las mujeres no están reaccionando bien a los productos que se promocionan en el blog de manera encubierta. Debemos encarar el blog hacia un público masculino.
Spíndola: Pe...pero...pe...p...sí, sí. Puede ser que tengan razón.
Carlos Iristaraicoechea: Y debemos, inexorablemente, recortar el equipo de redactores. Veinte redactores para un blog son demasiados.
Cherquis: No, eso es imposible. No podemos echarlos.
Andrea Pereyra Sarloba: Imposible no.
Carlos Iristaraicoechea: Es la crisis.
Andrea Pereyra Sarloba: Es la crisis.
Cherquis: Pero por cada cuento se necesitan casi diez redactores.
Carlos Iristaraicoechea: Mire, Cherquis. Esto es clarísimo. Hay que recortar gastos. El público ha mermado, están llegando mails quejándose por la baja calidad de los posts y también hay quejas sobre la falta de actualización.
Andrea Pereyra Sarloba: En Estados Unidos y en Europa, No Somos Nada se llega a actualizar hasta tres veces por día.
Cherquis: ¡Pero eso aquí es imposible!
Luis Spíndola: ¿Y qué proponen?
Carlos Iristaraicoechea: Ir sacando a MD de a poco y cambiarlo por un personaje más ágil, inteligente y seductor. Necesitamos un protagonista que sea amado por las madres, deseado por las hijas y que los hombres quieran ser como él. Necesitamos un ejemplo social, un referente, para poder incrementar el público y poder posicionar nuestros productos en el mercado.
El giro es este...por favor, Andrea.
Andrea Pereyra Sarloba: (Acciona una presentación en Power Point) Necesitamos a alguien que tenga todo lo que los demás quieren tener. En los post de opinión, debemos cambiar el mensaje para que la reflexión sea favorable hacia los auspiciantes. Para eso podemos usar informaciones eruditas sacadas de la Wikypedia y así llegar hasta los beneficios de nuestros clientes. Necesitamos un nuevo paradigma de blogger. Alguien con actitud; y que a la vez haya una sección de recuerdos y nostalgias, ya que a la gente le gusta recordar épocas pasadas todo el tiempo.
Cherquis: ¡Pero no podemos sacar a MD! La gente ya lo quiere...o al menos lo estiman un poco.
Carlos Iristaraicoechea: (Golpeando la mesa) ¡La gente va a querer lo que yo les diga! No me hice vicepresidente de este holding por darle a la gente lo que quiere. La gente no sabe lo que quiere.
Andrea Pereyra Sarloba: Por ejemplo, muchos de los visitantes casuales del blog llegan buscando por Google la premisa “cómo estafar bancos”. Por ende deberíamos hacer muchos posts de sugerencias para estafar bancos, y a la vez buscar entidades bancarias como auspiciantes, para promocionar sus paquetes de ofertas.
Luis Spíndola: Eso es un poco polémico...y contradictorio.
Carlos Iristaraicoechea: Señor Spíndola, con todo respeto, yo tengo alguna experiencia en estas cosas. La gente es, de por sí, contradictoria.
Luis Spíndola: Quisiera escuchar la opinión de Cherquis, que es chévere.
Cherquis: Gracias, señor. Yo creo que el blog como está, está bien. Tiene un muy buen promedio de visitas y algunas cosas artísticas interesantes.
Carlos Iristaraicoechea: ¡Esto no es arte, es negocio! Si querés arte, te vas a vender artesanías con esos hipies de plaza Francia...comunista.
Cherquis: ¿A quién le decís comunista?
Carlos Iristaraicoechea: A vos, ¡marxista!
Andrea Pereyra Sarloba: ¡Por favor señores, calma!...Lo que estuvimos pensando es asociarnos con facebook, y de paso hacer que los comentarios de los lectores del blog, sus imágenes, sus pertenencias y su vida y obra, sean propiedad perpetua de No Somos Nada y que ese derecho –irrevocable- sea transferible para vendérselo a quién sea más conveniente.
Carlos Iristaraicoechea: Excelente idea, señorita Pereyra.
Andrea Pereyra Sarloba: Muchas gracias.
Cherquis: Esto es una locura...
Luis Spíndola: Esto habría que consultarlo con la central...
Carlos Iristaraicoechea: ¿Para qué, mi amigo? Si esto es bien clarito. Podemos incrementar las ganancias en un 1000% en un año.
Luis Spíndola: ¿Y qué harían con D’Onofrio?
Andrea Pereyra Sarloba: Bueno, hay que evaluarlo aún. Pero las opciones más viables son ir haciéndolo desaparecer de a poco con el protagonismo del nuevo personaje; o directamente matarlo para generar un shock en los lectores.
Cherquis: (Consternado)¿¡Qué!?
Carlos Iristaraicoechea: Excelente idea, porque a la gente le gusta el morbo. Quieren verlo morir. Es como si nos lo estuvieran pidiendo en masa. Mi intuición no me engaña.
Cherquis: ¡No pueden hacer eso!
Carlos Iristaraicoechea: Es la crisis.
Andrea Pereyra Sarloba: Es la crisis.
Luis Spíndola: (Un poco confundido) Muy bien...de todos modos yo voy a elevar un informe a Atlanta, pero calculo que no habrá problema. Sólo habrá que arreglar algunos temas legales para perpetuar los derechos de los comentaristas.
Carlos Iristaraicoechea: ¡Eso no es problema! Para eso tenemos LACRAS
Luis Spíndola: ¿Cómo?
Carlos Iristaraicoechea: Sí, sí “Larman, Crateri y Astrenco”; el estudio de abogados “La.Cr.As y Asociados”
Luis Spíndola: Ah, chévere, sí, sí. Los recuerdo. Los abogados LACRAS. No hay otras LACRAS que esas. Muy bien, giraré un fax a Atlanta y cerramos los cambios.
Carlos Iristaraicoechea: Perfecto.
Andrea Pereyra Sarloba: Es la crisis.
(El fax de respuesta desde Atlanta llega antes de terminar la reunión y se les informa que N.S.N. ha sido comprado por Ted Turner para la Warner BROS, a Time Division Company, y que no se aprueban ninguno de los cambios hasta una evaluación más exhaustiva. A la media hora otro fax informa que la compañía fue puesta en venta tras quebrar todas sus acciones en Wall Street. Veinticinco minutos después, se informa que la empresa, con su blog y todo fue adquirida por Argentina Sono Films y que estarán obligados a filmar doce películas con MD, aunque sea un personaje inventado por los redactores. Caso contrario, se despedirán a todos los directivos y se los obligará a vender panchos durante los próximos diez años)
jueves, febrero 19, 2009
POST DE EMERGENCIA (UN OUTTAKE)
A veces, cuando uno escribe para un blog (lo sabrán bien), adelanta algún material, improvisa a último momento, y también deja montones de textos truncos.
Entre todas esas cosas, algunas se descartan porque surge algo mejor, o por simple desidia.
En este caso, hoy publico un capítulo inédito de "Los pensadores modernos" que por razones casi artísticas quedó afuera de los posts del año pasado. Creo que es el más flojo de los episodios de esta serie ya que contiene algunos datos personales o de actualidad que terminan por no ser humorísiticos, y quizás hacen perder el ritmo de la idea central: la parodia a los programas culturales.
No sé si hago bien en publicarlo, pero el post que estaba programado para hoy tuvo una falla técnica, así que será guardado hasta el fin de semana.
Sepan disculpar las molestias.
Música con cornetas:
N.S.N. tiene el lujo de presentar
Los Pensadores Modernos.
La escenografía es un telón negro, un cuadro, aparentemente de Paul Klee, una maceta y una mesa de vidrio.
Conductor: Qué alegría estar otra vez entre ustedes. Hemos recibido muchos mails, la mayoría spam. Hoy presentamos, otra vez al invitado que más veces vino a este programa, más que nada porque es el único que nos dice que sí. Con ustedes el inefable MD. ¿Qué tal querido D?
MD: (tomando agua) bien, gracias.
Conductor: Se lo ve más joven. Debe ser por el agua ja ja ja.
MD: (muy serio) es que estoy tomando antibióticos y no puedo tomar alcohol. En verdad casi nunca tomo alcohol, pero no sé por qué cuento esto y justo a vos
Conductor: La vida sobria como le dicen...
MD: ¡No, ya te dije! Casi nunca tomo alcohol, pero no es importante...no me gusta esa gente que toma para modificar los panoramas. Ya tuve 17 años.
Conductor: Hoy vino más polémico que nunca. ¿Acaso piensa que la juventud toma demasiado alcohol?
MD: Esa pregunta está bien para Facundo Pastor, pero vos...a ver, no sé.
Conductor: sin embargo se ve que la juventud está descontrolada...
MD: (interrumpiendo) No, no. Cuando yo tenía 15 años también decían que los pibes tomaban mucho. Eso lo dicen las personas que tienen 10 años más. Yo ahora tengo esos 10 años más y ya no entiendo a los adolescentes, pero no veo grandes modificaciones con las conductas de hace una década atrás.
Conductor: Ahora hay flogger y emos.
MD: Y antes también había, pero se llamaban de otra manera. Mirá, todo cambia según envejecés. Antes si había uno que era un emo, se lo llamaba de otra forma, y capaz le pegabas; ahora ves a un emo y te contenés de no pegarle. Cambian los nombres y los impulsos.
Conductor: ¿Usted perteneció a una tribu urbana?
MD: No, no tenía tiempo. Ahora capaz me hago flogger.
Conductor: ¿En serio?
MD: Más bien que no, viejo ridículo.
Conductor: (arreglándose la corbata) ¿Podemos ir un poco a su pasado?
MD: No creo.
Conductor: Porque aquí cuando dijimos que venía, un productor dijo “qué habrá hecho antes de esto, que es nada? Y otra productora dijo “otra vez viene?”
MD: Claro, no, no. Bueno, veamos qué querés saber.
Conductor: ¿Cuándo se dio cuenta de que el arte lo llamaba?
MD: Yo creo que fue...sí, no, pará...sí... fue un 12 de julio de 1998 a las...15 horas.
Conductor: Qué preciso.
MD: Ah sí, sí.
Conductor: ¿Y cómo fue ese llamado?
MD: Una voz que me decía “vení, vení, soy el arte”
Conductor: ¡Contundente!
MD: Con tu diente.
Conductor: ¿Cómo?
MD: Contundente, claro.
Conductor: ¿Usted fue actor de teatro? ¿Es verdad eso?
MD: No, no. Una vez estuve en teatro, pero de chico. De grande los actores me parecían aburridos. De todos modos mi mejor actuación fue en el Hospital de Clínicas, cuando me tuve que hacer pasar por loco.
Conductor: ¿Usted se hizo pasar por loco?
MD: Sí, pero es una anécdota que conté mil veces.
Conductor: Aquí no la contó.
MD: (fastidiado) en resumen, me hice pasar por loco, necesitaba un certificado específicamente del Clínicas, del área de psiquiatría. Había muchos locos y la única forma de ser atendido era también estar loco. Pasé tres filtros hasta que todo se hizo muy pesado y tuve que aclarar que estaba cuerdo.
Conductor: (alarmado) ¡Eso es muy peligroso¡
MD: Eso me dijeron. Pero era menester. De todos modos no advertí el peligro hasta que vi que venían los monos para encerrarme. Ahí expliqué que era mentira. Al último médico que vi le hizo tanta gracia que me dio el certificado.
Conductor: ¡Es un plato!
MD: Es más bien aburrida esa historia. A veces la uso para ejemplificar que las historias inventadas son mejores que la realidad.
Conductor: ¿Le parece?
MD: ¡Pero claro! ¡Mire si todo se tratara de la vida personal! Todo se va modificando. Esa historia sirve como ejemplo: primero fue graciosa, luego se hizo peligrosa porque corría riesgo de quedar internado por un chiste, y al final es triste y aburrida. En cambio si la historia es inventada puede esconder deliberadamente esos significados u optar por uno solo, y se mantendrá inalterable. Por eso defiendo el argumento ante la improvisación sin base.
Conductor: ¿Qué está escribiendo?
MD: (guardando un papel y una birome) No perdón, era un chiste de Sapag que recordé. Lo voy a usar para mi contestador automático.
Conductor: ¿Se puede hacer arte feliz?
MD: ¡Y dale con el arte! No sé. A ver...el arte feliz es difícil y a veces es insoportable. Puedo confesar a esta altura que no soy un artista ni soy feliz.
Conductor: ¿No cree en la felicidad?
MD: No, no. Me parece una idea muy torpe. Pero no quiero detallar mucho, si no me voy a ganar algunos enemigos.
Conductor: Tiene amigos felices...
MD: Los más inteligentes por lo menos desconfían de eso. Pero no digamos más.
Conductor: Usted...déjeme citarlo textual, dijo “yo no sé lo que es el amor, no sé ni siquiera si esa cosa existe; pero si viene con la forma de una mujer que me guste, me dejo engañar fácilmente”.
MD: ¡Yo no recuerdo haber dicho eso!
Conductor: Pero lo dijo.
MD: Bueno, quizás. No importa. ¿Y?
Conductor: ¿Sigue creyendo eso?
MD: ¡Más bien! Pero está bastante completa esa frase. La dejo así...si la he dicho yo, la dejo así.
Conductor: se lo digo porque usted alguna vez relacionó el amor con la felicidad y luego rompió con esa idea.
MD: puede ser, es fácil creerlo así. Lo difícil es creer lo contrario. Estoy un poco confundido...yo...no sé. Tal vez lo dije porque creo que ninguna novia me ha querido.
Conductor: ¿En serio cree eso?
MD: Ajá. Estoy seguro de eso.
Conductor: Parece un poco tendencioso...
MD: ¡Es de lo más tendencioso! Por supuesto. No vale la pena extenderse.
Conductor: ¿Pero usted ha querido?
MD: No lo suficiente, evidentemente.
Conductor: ¿Qué proyectos lo esperan?
MD: Voy a hacerme pescador de un barco de bandera ucraniana. La vida del marino ucraniano es muy emocionante.
Conductor: ¿Alguna palabra final?
MD: (muy melancólico) Sí, ya que hemos hablado del tema, voy a explicar la relación directa entre el amor y la felicidad. Hay un secreto, hay una clave. Teniendo esto en claro, el amor siempre será accesible y no algo lejano. Es más sencillo de lo que parece. La clave es...
(Se corta la luz)
Una voz: ¡Eh! Pará loco, ¡nos quedamos a oscuras!
Conductor: ¿Qué pasó?
Voz: ¡El disyuntor!
MD: ¡Traé un destornillador!
Voz: Se jodió acá
MD: (a los gritos) Hacé lo que te digo...traé el destornillador
Conductor: Eh, ¡la billetera!
Entre todas esas cosas, algunas se descartan porque surge algo mejor, o por simple desidia.
En este caso, hoy publico un capítulo inédito de "Los pensadores modernos" que por razones casi artísticas quedó afuera de los posts del año pasado. Creo que es el más flojo de los episodios de esta serie ya que contiene algunos datos personales o de actualidad que terminan por no ser humorísiticos, y quizás hacen perder el ritmo de la idea central: la parodia a los programas culturales.
No sé si hago bien en publicarlo, pero el post que estaba programado para hoy tuvo una falla técnica, así que será guardado hasta el fin de semana.
Sepan disculpar las molestias.
Música con cornetas:
N.S.N. tiene el lujo de presentar
Los Pensadores Modernos.
La escenografía es un telón negro, un cuadro, aparentemente de Paul Klee, una maceta y una mesa de vidrio.
Conductor: Qué alegría estar otra vez entre ustedes. Hemos recibido muchos mails, la mayoría spam. Hoy presentamos, otra vez al invitado que más veces vino a este programa, más que nada porque es el único que nos dice que sí. Con ustedes el inefable MD. ¿Qué tal querido D?
MD: (tomando agua) bien, gracias.
Conductor: Se lo ve más joven. Debe ser por el agua ja ja ja.
MD: (muy serio) es que estoy tomando antibióticos y no puedo tomar alcohol. En verdad casi nunca tomo alcohol, pero no sé por qué cuento esto y justo a vos
Conductor: La vida sobria como le dicen...
MD: ¡No, ya te dije! Casi nunca tomo alcohol, pero no es importante...no me gusta esa gente que toma para modificar los panoramas. Ya tuve 17 años.
Conductor: Hoy vino más polémico que nunca. ¿Acaso piensa que la juventud toma demasiado alcohol?
MD: Esa pregunta está bien para Facundo Pastor, pero vos...a ver, no sé.
Conductor: sin embargo se ve que la juventud está descontrolada...
MD: (interrumpiendo) No, no. Cuando yo tenía 15 años también decían que los pibes tomaban mucho. Eso lo dicen las personas que tienen 10 años más. Yo ahora tengo esos 10 años más y ya no entiendo a los adolescentes, pero no veo grandes modificaciones con las conductas de hace una década atrás.
Conductor: Ahora hay flogger y emos.
MD: Y antes también había, pero se llamaban de otra manera. Mirá, todo cambia según envejecés. Antes si había uno que era un emo, se lo llamaba de otra forma, y capaz le pegabas; ahora ves a un emo y te contenés de no pegarle. Cambian los nombres y los impulsos.
Conductor: ¿Usted perteneció a una tribu urbana?
MD: No, no tenía tiempo. Ahora capaz me hago flogger.
Conductor: ¿En serio?
MD: Más bien que no, viejo ridículo.
Conductor: (arreglándose la corbata) ¿Podemos ir un poco a su pasado?
MD: No creo.
Conductor: Porque aquí cuando dijimos que venía, un productor dijo “qué habrá hecho antes de esto, que es nada? Y otra productora dijo “otra vez viene?”
MD: Claro, no, no. Bueno, veamos qué querés saber.
Conductor: ¿Cuándo se dio cuenta de que el arte lo llamaba?
MD: Yo creo que fue...sí, no, pará...sí... fue un 12 de julio de 1998 a las...15 horas.
Conductor: Qué preciso.
MD: Ah sí, sí.
Conductor: ¿Y cómo fue ese llamado?
MD: Una voz que me decía “vení, vení, soy el arte”
Conductor: ¡Contundente!
MD: Con tu diente.
Conductor: ¿Cómo?
MD: Contundente, claro.
Conductor: ¿Usted fue actor de teatro? ¿Es verdad eso?
MD: No, no. Una vez estuve en teatro, pero de chico. De grande los actores me parecían aburridos. De todos modos mi mejor actuación fue en el Hospital de Clínicas, cuando me tuve que hacer pasar por loco.
Conductor: ¿Usted se hizo pasar por loco?
MD: Sí, pero es una anécdota que conté mil veces.
Conductor: Aquí no la contó.
MD: (fastidiado) en resumen, me hice pasar por loco, necesitaba un certificado específicamente del Clínicas, del área de psiquiatría. Había muchos locos y la única forma de ser atendido era también estar loco. Pasé tres filtros hasta que todo se hizo muy pesado y tuve que aclarar que estaba cuerdo.
Conductor: (alarmado) ¡Eso es muy peligroso¡
MD: Eso me dijeron. Pero era menester. De todos modos no advertí el peligro hasta que vi que venían los monos para encerrarme. Ahí expliqué que era mentira. Al último médico que vi le hizo tanta gracia que me dio el certificado.
Conductor: ¡Es un plato!
MD: Es más bien aburrida esa historia. A veces la uso para ejemplificar que las historias inventadas son mejores que la realidad.
Conductor: ¿Le parece?
MD: ¡Pero claro! ¡Mire si todo se tratara de la vida personal! Todo se va modificando. Esa historia sirve como ejemplo: primero fue graciosa, luego se hizo peligrosa porque corría riesgo de quedar internado por un chiste, y al final es triste y aburrida. En cambio si la historia es inventada puede esconder deliberadamente esos significados u optar por uno solo, y se mantendrá inalterable. Por eso defiendo el argumento ante la improvisación sin base.
Conductor: ¿Qué está escribiendo?
MD: (guardando un papel y una birome) No perdón, era un chiste de Sapag que recordé. Lo voy a usar para mi contestador automático.
Conductor: ¿Se puede hacer arte feliz?
MD: ¡Y dale con el arte! No sé. A ver...el arte feliz es difícil y a veces es insoportable. Puedo confesar a esta altura que no soy un artista ni soy feliz.
Conductor: ¿No cree en la felicidad?
MD: No, no. Me parece una idea muy torpe. Pero no quiero detallar mucho, si no me voy a ganar algunos enemigos.
Conductor: Tiene amigos felices...
MD: Los más inteligentes por lo menos desconfían de eso. Pero no digamos más.
Conductor: Usted...déjeme citarlo textual, dijo “yo no sé lo que es el amor, no sé ni siquiera si esa cosa existe; pero si viene con la forma de una mujer que me guste, me dejo engañar fácilmente”.
MD: ¡Yo no recuerdo haber dicho eso!
Conductor: Pero lo dijo.
MD: Bueno, quizás. No importa. ¿Y?
Conductor: ¿Sigue creyendo eso?
MD: ¡Más bien! Pero está bastante completa esa frase. La dejo así...si la he dicho yo, la dejo así.
Conductor: se lo digo porque usted alguna vez relacionó el amor con la felicidad y luego rompió con esa idea.
MD: puede ser, es fácil creerlo así. Lo difícil es creer lo contrario. Estoy un poco confundido...yo...no sé. Tal vez lo dije porque creo que ninguna novia me ha querido.
Conductor: ¿En serio cree eso?
MD: Ajá. Estoy seguro de eso.
Conductor: Parece un poco tendencioso...
MD: ¡Es de lo más tendencioso! Por supuesto. No vale la pena extenderse.
Conductor: ¿Pero usted ha querido?
MD: No lo suficiente, evidentemente.
Conductor: ¿Qué proyectos lo esperan?
MD: Voy a hacerme pescador de un barco de bandera ucraniana. La vida del marino ucraniano es muy emocionante.
Conductor: ¿Alguna palabra final?
MD: (muy melancólico) Sí, ya que hemos hablado del tema, voy a explicar la relación directa entre el amor y la felicidad. Hay un secreto, hay una clave. Teniendo esto en claro, el amor siempre será accesible y no algo lejano. Es más sencillo de lo que parece. La clave es...
(Se corta la luz)
Una voz: ¡Eh! Pará loco, ¡nos quedamos a oscuras!
Conductor: ¿Qué pasó?
Voz: ¡El disyuntor!
MD: ¡Traé un destornillador!
Voz: Se jodió acá
MD: (a los gritos) Hacé lo que te digo...traé el destornillador
Conductor: Eh, ¡la billetera!
Etiquetas:
Los pensadores modernos
viernes, febrero 13, 2009
REUNIÓN CUMBRE
martes, febrero 10, 2009
EL POST DE LAS QUEJAS VARIAS
¡Jamás me fui!, pero sea como sea este viene a ser un pre post, para explicar algunas cosas.
La primera es que me han advertido que cuando se deja un comentario en este blog, una cuenta de correo muy extraña manda unos mensajes muy dudosos. Bueno, ya está solucionado, así que gracias a quien me avisó eso, y disculpas a los que les ha llegado ese mail insoportable.
Segundo: Me hace muchísima gracia cuando camino por la calle y alguien (compañeros de colegio, viejos amigos, novias infames) me reconoce. Yo no suelo mirar a las personas, por ende no me doy cuenta; pero ayer sí noté, al salir de mi casa, que era observado casi con temor o asombro (es muy difícil distinguir) por, al menos, una ex compañera de colegio (ni siquiera de algún curso, sólo de colegio). Como yo no la conozco, aunque recuerdo que iba al mismo colegio, no la saludé, pero vi que se detuvo un segundo para marcarle a su amiga mi presencia...no entiendo lo raro del asunto. ¿No es más fácil saludarme que dudar si soy yo o no? ¡Sí, soy yo!
Es como si dijeran "che, ¿ése no es tal?" Lo digo otra vez: "¡Sí, quién más voy a ser!
Sospecho que esta especie de dudas nacen por no ser un infantil e insaciable de contar toda su vida, usuario de Facebook. Parece que el que no usa ese juguete para niños lentos no existe. Bueno, esa es la diferencia. Siempre fui fantasmal; de esos tipos que se van de los lugares sin que nadie lo note. Y quiero que siga siendo así. Así que si alguno me cruza por la calle y me reconoce, con sonreír alcanza.
Por último para este catálogo de quejas, quiero mostrarles lo estúpidos que pueden ser algunos usuarios de internet. Dejo el link de un viejo post de este blog, que tienen comentarios nuevos...fíjense lo que dicen los usuarios. ¿Tan poca gente se da cuenta de que es un chiste?
Es increíble y a la vez tristísimo notar que la imbecilidad está ganando cada vez más espacio.
Muchachos, vuelvan al colegio...
La primera es que me han advertido que cuando se deja un comentario en este blog, una cuenta de correo muy extraña manda unos mensajes muy dudosos. Bueno, ya está solucionado, así que gracias a quien me avisó eso, y disculpas a los que les ha llegado ese mail insoportable.
Segundo: Me hace muchísima gracia cuando camino por la calle y alguien (compañeros de colegio, viejos amigos, novias infames) me reconoce. Yo no suelo mirar a las personas, por ende no me doy cuenta; pero ayer sí noté, al salir de mi casa, que era observado casi con temor o asombro (es muy difícil distinguir) por, al menos, una ex compañera de colegio (ni siquiera de algún curso, sólo de colegio). Como yo no la conozco, aunque recuerdo que iba al mismo colegio, no la saludé, pero vi que se detuvo un segundo para marcarle a su amiga mi presencia...no entiendo lo raro del asunto. ¿No es más fácil saludarme que dudar si soy yo o no? ¡Sí, soy yo!
Es como si dijeran "che, ¿ése no es tal?" Lo digo otra vez: "¡Sí, quién más voy a ser!
Sospecho que esta especie de dudas nacen por no ser un infantil e insaciable de contar toda su vida, usuario de Facebook. Parece que el que no usa ese juguete para niños lentos no existe. Bueno, esa es la diferencia. Siempre fui fantasmal; de esos tipos que se van de los lugares sin que nadie lo note. Y quiero que siga siendo así. Así que si alguno me cruza por la calle y me reconoce, con sonreír alcanza.
Por último para este catálogo de quejas, quiero mostrarles lo estúpidos que pueden ser algunos usuarios de internet. Dejo el link de un viejo post de este blog, que tienen comentarios nuevos...fíjense lo que dicen los usuarios. ¿Tan poca gente se da cuenta de que es un chiste?
Es increíble y a la vez tristísimo notar que la imbecilidad está ganando cada vez más espacio.
Muchachos, vuelvan al colegio...
lunes, febrero 02, 2009
CULPA DE TODOS 2009
Sí, momento que me acomodo la corbata...no esperaba este premio, así que como no armé ningún discurso, aprovecho para contar que hoy arranca, en vivo y en directo, por FM ISER, la edición 2009 de CULPA DE TODOS (ese programita que hacemos con Barrientos, Calcabrini, Montero) y va a tener un montón de cosas, como por ejemplo la presencia estelar de Alejandro Romay que nos va a venir a enseñar cómo preparar un vermouth con las sobras de muchos vasos de Cinzano y un naranjín.
Un año de novedades, ya que el programa (aún no sé por qué) este año va a durar 3 horas...así que voy a aprovechar para inaugurar mi sección "grandes discursos al revés", en donde leo los grandes discursos de la historia, pero al revés. Hoy es el turno de "oñeus nu evut oy".
3 horas de diversión, cultura, y deliciosos problemas técnicos; todo absolutamente gratis.
Así que ya saben, el que se lo pierde, es porque quiere y porque es débil de espíritu. No como la gente pulenta que entendió que el dominio consiste en aplastar a los inferiores...pero no quiero adelantar planes.
En fin, para escuchar, vayan a www.culpadetodos.blogspot.com y ahí van a poder enterarse de todo.
Un año de novedades, ya que el programa (aún no sé por qué) este año va a durar 3 horas...así que voy a aprovechar para inaugurar mi sección "grandes discursos al revés", en donde leo los grandes discursos de la historia, pero al revés. Hoy es el turno de "oñeus nu evut oy".
3 horas de diversión, cultura, y deliciosos problemas técnicos; todo absolutamente gratis.
Así que ya saben, el que se lo pierde, es porque quiere y porque es débil de espíritu. No como la gente pulenta que entendió que el dominio consiste en aplastar a los inferiores...pero no quiero adelantar planes.
En fin, para escuchar, vayan a www.culpadetodos.blogspot.com y ahí van a poder enterarse de todo.
miércoles, enero 28, 2009
SERGIO MARCHI, EL AUTOR
Hace poco Sergio Marchi, autor del libro “No Digas Nada –una vida de Charly García-”, y quizás el mejor periodista de rock de estas tierras (y a qué negarlo, al mismo nivel de los mejores periodistas internacionales) contó que fue a una librería y preguntó por su libro (ya que Marchi escribió otros también) y el librero le dijo algo así como “se agotó; lo estoy leyendo, pero no es muy buen autor ese Marchi” (el librero, obviamente, no lo había reconocido).
Sergio, me consta, es un tipo muy discreto y no quiso hacer sentir mal al empleado de la librería.
No me animé a decirlo en su blog cuando él contó esa historia, pero me parece justo (aunque yo no soy quien), reivindicar la prosa de Marchi. Quiero aclarar que no voy a hablar como autor de algún que otro cuento, porque yo sí soy un autor torpe y quizás sólo sea un compositor de canciones más o menos decorosas, pero me propongo, insisto, no como autor, si no como lector.
El libro "No Digas Nada" es un libro extraordinario. Alguna vez tuve la suerte de decírselo por mail y está bueno (y es justo) reivindicar a los autores que saben contar historias.
Ese es el truco: Sergio Marchi sabe contar historias.
Uno de los aciertos del libro es que puede ser leído en cualquier capítulo y siempre resulta interesante. Desafío a cualquiera a abrirlo en cualquier página y leerlo. Notará el lector que no se aburrirá nunca. De eso se trata escribir: entretener al lector. Bioy Casares decía que así como las sillas fueron hechas para sentarse y no caerse, los libros deben entretener al lector para que no se desplomé. Sergio Marchi logra eso magistralmente.
Pero Marchi logra algo que muy pocos pueden hacer aparate de contar historias entretenidas: logra maquillar –mostrando un espléndido dominio del recurso literario- pasajes que podrían ser triviales o anecdóticos, y los convierte en pasajes fundamentales para entender la historia del músico. Ese es el trabajo del buen escritor: lograr que nada sea superficial o accesorio y lo va convirtiendo en un preludio hacia algo mejor. Allana el camino, nos prepara y nos da pistas, para luego sorprendernos y dejarnos con ganas de leer más.
Lamento no ser un buen crítico, quisiera serlo, pero me parece justo reivindicar la prosa de Marchi, ya que tratarlo de mal escritor, es una injusticia, ya que ese libro tiene tantas virtudes, que si hubiera errores, me permito decir que son imperceptibles, y que si fueran advertidos, podrían ser interpretados como una trampa del autor para seguir sorprendiéndonos en cada pasaje.
En ese libro no hay golpes de efecto ni artificios. Es una gran biografía, escrita de manera espléndida y cuando uno lo lee, advierte acaso una felicidad del autor al escribirlo. Recomiendo muchísimo leerlo para comprobar lo que digo.
Los buenos libros, muchas veces, son aquellos que tienen un estilo casi oral. Para lograr eso, hay que trabajar mucho y hay que saber escribir. Y Marchi sabe
Salud entonces a Sergio Marchi que es de esos autores que nos hacen sentir que son nuestros amigos cuando los leemos.
Sergio, me consta, es un tipo muy discreto y no quiso hacer sentir mal al empleado de la librería.
No me animé a decirlo en su blog cuando él contó esa historia, pero me parece justo (aunque yo no soy quien), reivindicar la prosa de Marchi. Quiero aclarar que no voy a hablar como autor de algún que otro cuento, porque yo sí soy un autor torpe y quizás sólo sea un compositor de canciones más o menos decorosas, pero me propongo, insisto, no como autor, si no como lector.
El libro "No Digas Nada" es un libro extraordinario. Alguna vez tuve la suerte de decírselo por mail y está bueno (y es justo) reivindicar a los autores que saben contar historias.
Ese es el truco: Sergio Marchi sabe contar historias.
Uno de los aciertos del libro es que puede ser leído en cualquier capítulo y siempre resulta interesante. Desafío a cualquiera a abrirlo en cualquier página y leerlo. Notará el lector que no se aburrirá nunca. De eso se trata escribir: entretener al lector. Bioy Casares decía que así como las sillas fueron hechas para sentarse y no caerse, los libros deben entretener al lector para que no se desplomé. Sergio Marchi logra eso magistralmente.
Pero Marchi logra algo que muy pocos pueden hacer aparate de contar historias entretenidas: logra maquillar –mostrando un espléndido dominio del recurso literario- pasajes que podrían ser triviales o anecdóticos, y los convierte en pasajes fundamentales para entender la historia del músico. Ese es el trabajo del buen escritor: lograr que nada sea superficial o accesorio y lo va convirtiendo en un preludio hacia algo mejor. Allana el camino, nos prepara y nos da pistas, para luego sorprendernos y dejarnos con ganas de leer más.
Lamento no ser un buen crítico, quisiera serlo, pero me parece justo reivindicar la prosa de Marchi, ya que tratarlo de mal escritor, es una injusticia, ya que ese libro tiene tantas virtudes, que si hubiera errores, me permito decir que son imperceptibles, y que si fueran advertidos, podrían ser interpretados como una trampa del autor para seguir sorprendiéndonos en cada pasaje.
En ese libro no hay golpes de efecto ni artificios. Es una gran biografía, escrita de manera espléndida y cuando uno lo lee, advierte acaso una felicidad del autor al escribirlo. Recomiendo muchísimo leerlo para comprobar lo que digo.
Los buenos libros, muchas veces, son aquellos que tienen un estilo casi oral. Para lograr eso, hay que trabajar mucho y hay que saber escribir. Y Marchi sabe
Salud entonces a Sergio Marchi que es de esos autores que nos hacen sentir que son nuestros amigos cuando los leemos.
domingo, enero 25, 2009
LAS VERDADES QUE NADIE SE ANIMA A PUBLICAR
De no haber sido por gendarmería, y un montón de bomberos voluntarios, no hubiera podido volver nunca, ya que fueron ellos quienes me encontraron, luego de haberme perdido por más de una semana en Parque Chas (entré haciéndome el canchero, diciendo "qué no voy a poder encontrar la salida de este barrio, es una papa"), y así estuve dando vueltas por las mismas calles al punto de creer que todo era una irrealidad y que iba a despertarme en un lugar maravilloso llamado "Cucutamanotrewytrre" o en Carmelo, Uruguay.
Sea como sea, he vuelto, y me veo obligado porque mi compromiso es con la verdad, a publicar estas informaciones que han llegado a mí, a través de fuentes no muy confiables pero como les debo dinero, no puedo cuestionarlas.
SUSANA GIMÉNEZ SERÍA UN ROBOT MANEJADO POR ROMAY.
La escalofriante noticia comenzó a circular la semana pasada, cuando la diva de los teléfonos tuvo al aire una especie de cortocircuito que le hizo repetir la palabra “shock” unas 30 veces, mientras daba media vuelta con la cabeza mirando a cámara, reproduciendo fielmente la secuencia publicitaria que la llevó a la fama.
Ante la sorpresa y el desconcierto en el estudio, optaron por levantar el envío y poner en su lugar una repetición de “Seis para triunfar”.
Consultados ante el rumor que crecía, en el canal de la calle Gelly se guardó hermetismo y no se dieron declaraciones a la prensa, más que un escueto comunicado en donde se anuncia que la señora Giménez había sufrido un colapso nervioso por una cosa médica, y que ya estaba perfectamente estabilizada.
DESGRACIA EN EL ZOOLÓGICO CUTINI: UNA MUJER SE CASA CON UN LEÓN QUE, HORAS ANTES, SE HABÍA COMIDO A SU PROMETIDO.
Un joven se encontraba en el famoso zoológico de la Provincia de Buenos Aires con su novia, mientras, por intentar hacer una gracia para impresionar a su futura esposa, se paró en frente de uno de los leones que andan sueltos, y comenzó a hacerle gestos, saltos y morisquetas varias. Arengado por la risa de los concurrentes y desoyendo las advertencias de su novia, el hombre desafió al fiero animal con movimientos intimidantes. El león, habiendo perdido la paciencia, se comió al temerario visitante ante el estupor de los testigos.
La mujer, entre llantos y reproches, habiendo hecho la lista de casamiento, teniendo confirmados a todos los invitados y el salón reservado, decidió que sí o sí se casaría y cumplió con su palabra.
“Es en honor a Roberto, que murió heroicamente, pero su espíritu vive en este león, que habiéndoselo comido, de algún modo ahora es él. Así que me caso” dijo la compungida mujer, 24 horas después, a punto de realizarse la ceremonia.
En el zoológico, las autoridades no estuvieron muy convencidas, pero no se opusieron, ya que permitiendo el casamiento, evitaron reclamos legales.
“Es un honor para el zoológico Cutini celebrar esta boda que demuestra lo que siempre hemos querido: ‘la libertad de los animales’; y con esta celebración vamos un paso más lejos, luchando por la igualdad de géneros y la libre elección matrimonial” expresaron las autoridades del lugar, que además de prestar las instalaciones para la ceremonia, regaló al flamante matrimonio la luna de miel a Chapalmalal.
ESCANDALOSO HALLAZGO: SEGÚN UN ESTUDIO GENÉTICO, CARLOS GARDEL SERÍA JAPONÉS.
Después de años de controversia acerca de la nacionalidad de Carlos Gardel, un estudio realizado por la Universidad de Tokio, en colaboración con la Universidad de Genética y Polarización Galvanizada de Forthworth, Texas, dio con el asombroso descubrimiento de un gen que da por tierra todas las teorías sobre el zorzal criollo. El gen, comparado con muestras extraídas a familiares de doña Berta Gardés y con animaciones de reconstrucción del mapa genético del señor Gardel, determinaron que el afamado cantor habría nacido, no en Francia, si no en Tokio en 1890, bajo el nombre de Kazuo Akoshama, hijo de doña Shurira Takahama Woo. Luego, cuando el pequeño Kazuo no había llegado a los dos años, la familia se desplazó hacía Toulouse, moficando su nombre a Gardés.
Una hoja encontrada para esta investigación del diario íntimo de la señora Gardés, da fe de este descubrimiento: “Hemos llegado a esta hermosa ciudad, llena de personas con los ojos redondos. ¡Cómo extraño a mi querido oriente!, allí donde mis mayores me enseñaron a quitarme los zapatos antes de entrar a la casa. Al pequeño Kazuo le he puesto el nombre del hombre que nos recibió en la aduana después del larguísimo viaje: Charles Romuald, aunque no sé qué significa ese nombre. Adiós querida Japón, siempre te llevaré en el corazón y en la memoria” escribió doña Berta.
Luego, la madre y su hijo llegarían a la Argentina, en donde Charles se convertiría en Carlitos, y cambiaría su apellido Gardés por Gardel, para dar paso a su imparable carrera de cantor y dando pie al mito que persiste hasta hoy.
El estudio determinó también que Gardel disimulaba sus rasgos orientales con maquillaje, para parecer occidental y se conocieron detalles de canciones que Gardel escribió originalmente para homenajear a su patria como “Mi Viejo Tokio Querido” y “Rubias de Japón”, que fueron modificadas por sugerencia de Lepera y Barbieri, para no despertar sospechas.
En su país de origen, mientras tanto, las autoridades se han mostrado maravilladas y emocionadas por este descubrimiento y dijeron que “es una gran alegría recibir otra vez al hijo pródigo del Japón, Gardel Saan”.
Sea como sea, he vuelto, y me veo obligado porque mi compromiso es con la verdad, a publicar estas informaciones que han llegado a mí, a través de fuentes no muy confiables pero como les debo dinero, no puedo cuestionarlas.
SUSANA GIMÉNEZ SERÍA UN ROBOT MANEJADO POR ROMAY.
La escalofriante noticia comenzó a circular la semana pasada, cuando la diva de los teléfonos tuvo al aire una especie de cortocircuito que le hizo repetir la palabra “shock” unas 30 veces, mientras daba media vuelta con la cabeza mirando a cámara, reproduciendo fielmente la secuencia publicitaria que la llevó a la fama.
Ante la sorpresa y el desconcierto en el estudio, optaron por levantar el envío y poner en su lugar una repetición de “Seis para triunfar”.
Consultados ante el rumor que crecía, en el canal de la calle Gelly se guardó hermetismo y no se dieron declaraciones a la prensa, más que un escueto comunicado en donde se anuncia que la señora Giménez había sufrido un colapso nervioso por una cosa médica, y que ya estaba perfectamente estabilizada.
DESGRACIA EN EL ZOOLÓGICO CUTINI: UNA MUJER SE CASA CON UN LEÓN QUE, HORAS ANTES, SE HABÍA COMIDO A SU PROMETIDO.
Un joven se encontraba en el famoso zoológico de la Provincia de Buenos Aires con su novia, mientras, por intentar hacer una gracia para impresionar a su futura esposa, se paró en frente de uno de los leones que andan sueltos, y comenzó a hacerle gestos, saltos y morisquetas varias. Arengado por la risa de los concurrentes y desoyendo las advertencias de su novia, el hombre desafió al fiero animal con movimientos intimidantes. El león, habiendo perdido la paciencia, se comió al temerario visitante ante el estupor de los testigos.
La mujer, entre llantos y reproches, habiendo hecho la lista de casamiento, teniendo confirmados a todos los invitados y el salón reservado, decidió que sí o sí se casaría y cumplió con su palabra.
“Es en honor a Roberto, que murió heroicamente, pero su espíritu vive en este león, que habiéndoselo comido, de algún modo ahora es él. Así que me caso” dijo la compungida mujer, 24 horas después, a punto de realizarse la ceremonia.
En el zoológico, las autoridades no estuvieron muy convencidas, pero no se opusieron, ya que permitiendo el casamiento, evitaron reclamos legales.
“Es un honor para el zoológico Cutini celebrar esta boda que demuestra lo que siempre hemos querido: ‘la libertad de los animales’; y con esta celebración vamos un paso más lejos, luchando por la igualdad de géneros y la libre elección matrimonial” expresaron las autoridades del lugar, que además de prestar las instalaciones para la ceremonia, regaló al flamante matrimonio la luna de miel a Chapalmalal.
ESCANDALOSO HALLAZGO: SEGÚN UN ESTUDIO GENÉTICO, CARLOS GARDEL SERÍA JAPONÉS.
Después de años de controversia acerca de la nacionalidad de Carlos Gardel, un estudio realizado por la Universidad de Tokio, en colaboración con la Universidad de Genética y Polarización Galvanizada de Forthworth, Texas, dio con el asombroso descubrimiento de un gen que da por tierra todas las teorías sobre el zorzal criollo. El gen, comparado con muestras extraídas a familiares de doña Berta Gardés y con animaciones de reconstrucción del mapa genético del señor Gardel, determinaron que el afamado cantor habría nacido, no en Francia, si no en Tokio en 1890, bajo el nombre de Kazuo Akoshama, hijo de doña Shurira Takahama Woo. Luego, cuando el pequeño Kazuo no había llegado a los dos años, la familia se desplazó hacía Toulouse, moficando su nombre a Gardés.
Una hoja encontrada para esta investigación del diario íntimo de la señora Gardés, da fe de este descubrimiento: “Hemos llegado a esta hermosa ciudad, llena de personas con los ojos redondos. ¡Cómo extraño a mi querido oriente!, allí donde mis mayores me enseñaron a quitarme los zapatos antes de entrar a la casa. Al pequeño Kazuo le he puesto el nombre del hombre que nos recibió en la aduana después del larguísimo viaje: Charles Romuald, aunque no sé qué significa ese nombre. Adiós querida Japón, siempre te llevaré en el corazón y en la memoria” escribió doña Berta.
Luego, la madre y su hijo llegarían a la Argentina, en donde Charles se convertiría en Carlitos, y cambiaría su apellido Gardés por Gardel, para dar paso a su imparable carrera de cantor y dando pie al mito que persiste hasta hoy.
El estudio determinó también que Gardel disimulaba sus rasgos orientales con maquillaje, para parecer occidental y se conocieron detalles de canciones que Gardel escribió originalmente para homenajear a su patria como “Mi Viejo Tokio Querido” y “Rubias de Japón”, que fueron modificadas por sugerencia de Lepera y Barbieri, para no despertar sospechas.
En su país de origen, mientras tanto, las autoridades se han mostrado maravilladas y emocionadas por este descubrimiento y dijeron que “es una gran alegría recibir otra vez al hijo pródigo del Japón, Gardel Saan”.
viernes, enero 16, 2009
EL DEPORTE Y EL LÍMITE
Un crack del fútbol. Un hombre que a sus 29 años, habiendo ganado todo, no puede con su temperamento; ese temperamento foribundo, pero a la vez, como una paradoja casi inadmisible, vulnerable. Esa contradicción digna de las figuras que brillan.
Amado y odiado, admirado y rechazado. No alcanzan las definiciones para explicar los sentimientos que genera este insigne jugador.
Sin más, el gran Flavio Pedemonti:
Amado y odiado, admirado y rechazado. No alcanzan las definiciones para explicar los sentimientos que genera este insigne jugador.
Sin más, el gran Flavio Pedemonti:
jueves, enero 15, 2009
ENTRE LA OPINIÓN Y LA IMAGEN
En octubre de 2007, mi amiga Flavia Vecellio me había encargado para su portal "Vitrales XXI" una pequeña columna.
Yo le envié un humilde ensayo humóristico (más que ensayo, una torpe reflexión improvisada) sobre algo que estaba muy en auge por esos días: los informes sobre el consumo de paco.
Por una cuestión de espacio y de (buen) criterio del sitio, este informe no salió publicado nunca.
Hoy, viendo que los informes de la tv siguen siendo casi iguales (la desmesura de los jóvenes, sus hábitos y costumbres peligrosas), me pareció prudente publicar aquí esta observación sobre el consumo de drogas, su trato mediático y la influencia que tiene en el espectador (y opinador crónico) promedio.
ENTRE LA OPINIÓN Y LA IMAGEN
No hay que ser una persona extremadamente lúcida ni un estudioso para encender la televisión y notar el detalle: si uno quiere ver un programa periodístico deberá, antes que nada, prepararse para soportar interminables informes acerca de la decadencia social.
En algún momento fue algo novedoso; hoy ver un informe de esos da la misma impresión de estar viendo un capítulo de Mork y Mindy: es repetido, ya lo hemos visto, tal vez muchísimas veces, pero no podemos precisar dónde y cuándo.
Es que hay algo exasperante en estos retratos periodísticos: no importa qué programa elijamos, el informe es siempre el mismo.
Las estrellas de estas notas, últimamente, son los consumidores de paco. Hay una debilidad por parte de los productores de programas de investigación por reportear a jóvenes, con sus gorritas, a veces con la cara distorsionada, y pedirles que cuenten cómo funciona el paco, qué efectos sufren los consumidores de paco, a cuánto se compra el paco, como se arma, como se fuma...en fin, qué es el paco. En mi infancia era una colonia varonil.
Aquel que decida ver estos programas tendrá que acostumbrarse a ciertos datos que se dan como irrefutables: el paco se consigue donde sea, es muy fácil de adquirir y mata en tres meses.
Esa es la base para comprender no sólo a este residuo de cocaína, si no también, aparentemente, a todo el flagelo de la droga, los problemas sociales, el hambre, la decadencia política, la corrupción, la falta de ética, y si los apuramos un poco, la teoría de la relatividad podría ser perfectamente entendida con sólo conocer los tres pilares del paco.
Probablemente estos hechos sean verídicos ¿pero es necesario decirlo una y otra vez?
Por si el espectador no está satisfecho, y para eliminar cualquier duda acerca de la existencia de esta droga, se podrá ver (basta esperar algunos segundos) a algún muchacho consumiéndola.
Infiero que esto excede a aquella frase de “una imagen vale más que mil palabras”. Tampoco es la retórica de la imagen. Esto merece ser llamado “el eufemismo de la imagen redundante”.
La víctima de la adicción, deberá ser filmada para dejar en claro que es consumidor.
Yo espectador, no me quedo tranquilo hasta que veo a un chico fumando la droga. Si veo un informe de adictos quiero verlos en su máxima decadencia. Para no ver gente fumando paco me basta salir a la calle. ¡No señor! ¡Exijo verlos!
Hay algo en todo esto más curioso aún; el uso del paco (y ya de cualquier droga) viene a ser el marco de referencia para la decadencia de los jóvenes.
Sospechaba que algo nos ocultaban: el problema no es la falta de educación. No es un problema de política social, de contención, de trabajo, de padres ausentes o inoperantes ¡Era la droga! Por suerte la televisión nos lo muestra, porque si tuviéramos que esperar una respuesta oficial, podríamos esperar toda la vida (le recomiendo tomar asiento)
No falta la señora indignada (frecuente opinadora en la radio) que nos resalta que los muchachitos están drogados y por eso hacen lo que hacen. Andan en cosas raras.
En la vereda de enfrente, los niños bien que consumen éxtasis. Lo mezclan con alcohol, con otras drogas más livianas, con antidepresivos o con ketamina (sí, eso que duerme a los caballos). Obviamente que no son un riesgo profundo a la sociedad, ¡son de clase media! Son gente como uno.
Están preparados, son universitarios, por eso saben lo que hacen. Si son inteligentes, sabrán bien que la ketamina no se toma, pero en caso de hacerlo, por favor, no hacerlo en exceso; no vaya a ser cosa que se nos caiga muerto. Pero es improbable, porque están preparados intelectualmente, así que esto es sólo un recordatorio sobre algo que ellos ya saben bien.
¿Qué riesgo nos traen? Es verdad –dice la señora de la radio- se ponen un poquito violentos, pero no van a salir a robar, ni a matar por veinte pesos.
A lo sumo –digo yo- correrán una picada en autos carísimos y mataran a dos o tres. Pero no resulta gran cosa
Miro y miro...
Sigo viendo chicos en la calle. También veo a chicos en buenos autos.
Tal vez todo sea igual. Tal vez, siempre fue igual.
Me resulta extraño y paradójico (si el Universo permite tal cosa) que los jóvenes de menos recursos, adictos hasta la médula, violentos, con un pasado imposible, con un futuro improbable, sin mucha conciencia de la realidad (o tal vez mucha más de la que suponemos) sepan que el paco mata en tres meses.
Me resulta extraño y paradójico que los jóvenes con más recursos, con algún nivel adquisitivo, con la posibilidad de estudiar, no sepan que la ketamina o el éxtasis mata por su alto contenido tóxico (un anestésico de caballos no puede ser muy saludable). O tal vez sí lo saben, pero creen que pueden esquivar a la muerte, que tiene un poco más de experiencia en estas cosas, ya que trabaja de muerte desde el comienzo de la historia.
Claro que la droga es un mal terrible. Es quizás también una enfermedad. Pero no estoy seguro si podemos culpar a las víctimas. No sé si la decadencia se debe al consumo de estupefacientes o a que los chicos van a la escuela a comer y no a estudiar. Tal vez la droga no sea la causa, si no sólo una consecuencia.
No lo sé, pero algo sospecho.
Mientras tanto, sigo aquí, viendo un informe sobre el consumo del paco.
Yo le envié un humilde ensayo humóristico (más que ensayo, una torpe reflexión improvisada) sobre algo que estaba muy en auge por esos días: los informes sobre el consumo de paco.
Por una cuestión de espacio y de (buen) criterio del sitio, este informe no salió publicado nunca.
Hoy, viendo que los informes de la tv siguen siendo casi iguales (la desmesura de los jóvenes, sus hábitos y costumbres peligrosas), me pareció prudente publicar aquí esta observación sobre el consumo de drogas, su trato mediático y la influencia que tiene en el espectador (y opinador crónico) promedio.
ENTRE LA OPINIÓN Y LA IMAGEN
No hay que ser una persona extremadamente lúcida ni un estudioso para encender la televisión y notar el detalle: si uno quiere ver un programa periodístico deberá, antes que nada, prepararse para soportar interminables informes acerca de la decadencia social.
En algún momento fue algo novedoso; hoy ver un informe de esos da la misma impresión de estar viendo un capítulo de Mork y Mindy: es repetido, ya lo hemos visto, tal vez muchísimas veces, pero no podemos precisar dónde y cuándo.
Es que hay algo exasperante en estos retratos periodísticos: no importa qué programa elijamos, el informe es siempre el mismo.
Las estrellas de estas notas, últimamente, son los consumidores de paco. Hay una debilidad por parte de los productores de programas de investigación por reportear a jóvenes, con sus gorritas, a veces con la cara distorsionada, y pedirles que cuenten cómo funciona el paco, qué efectos sufren los consumidores de paco, a cuánto se compra el paco, como se arma, como se fuma...en fin, qué es el paco. En mi infancia era una colonia varonil.
Aquel que decida ver estos programas tendrá que acostumbrarse a ciertos datos que se dan como irrefutables: el paco se consigue donde sea, es muy fácil de adquirir y mata en tres meses.
Esa es la base para comprender no sólo a este residuo de cocaína, si no también, aparentemente, a todo el flagelo de la droga, los problemas sociales, el hambre, la decadencia política, la corrupción, la falta de ética, y si los apuramos un poco, la teoría de la relatividad podría ser perfectamente entendida con sólo conocer los tres pilares del paco.
Probablemente estos hechos sean verídicos ¿pero es necesario decirlo una y otra vez?
Por si el espectador no está satisfecho, y para eliminar cualquier duda acerca de la existencia de esta droga, se podrá ver (basta esperar algunos segundos) a algún muchacho consumiéndola.
Infiero que esto excede a aquella frase de “una imagen vale más que mil palabras”. Tampoco es la retórica de la imagen. Esto merece ser llamado “el eufemismo de la imagen redundante”.
La víctima de la adicción, deberá ser filmada para dejar en claro que es consumidor.
Yo espectador, no me quedo tranquilo hasta que veo a un chico fumando la droga. Si veo un informe de adictos quiero verlos en su máxima decadencia. Para no ver gente fumando paco me basta salir a la calle. ¡No señor! ¡Exijo verlos!
Hay algo en todo esto más curioso aún; el uso del paco (y ya de cualquier droga) viene a ser el marco de referencia para la decadencia de los jóvenes.
Sospechaba que algo nos ocultaban: el problema no es la falta de educación. No es un problema de política social, de contención, de trabajo, de padres ausentes o inoperantes ¡Era la droga! Por suerte la televisión nos lo muestra, porque si tuviéramos que esperar una respuesta oficial, podríamos esperar toda la vida (le recomiendo tomar asiento)
No falta la señora indignada (frecuente opinadora en la radio) que nos resalta que los muchachitos están drogados y por eso hacen lo que hacen. Andan en cosas raras.
En la vereda de enfrente, los niños bien que consumen éxtasis. Lo mezclan con alcohol, con otras drogas más livianas, con antidepresivos o con ketamina (sí, eso que duerme a los caballos). Obviamente que no son un riesgo profundo a la sociedad, ¡son de clase media! Son gente como uno.
Están preparados, son universitarios, por eso saben lo que hacen. Si son inteligentes, sabrán bien que la ketamina no se toma, pero en caso de hacerlo, por favor, no hacerlo en exceso; no vaya a ser cosa que se nos caiga muerto. Pero es improbable, porque están preparados intelectualmente, así que esto es sólo un recordatorio sobre algo que ellos ya saben bien.
¿Qué riesgo nos traen? Es verdad –dice la señora de la radio- se ponen un poquito violentos, pero no van a salir a robar, ni a matar por veinte pesos.
A lo sumo –digo yo- correrán una picada en autos carísimos y mataran a dos o tres. Pero no resulta gran cosa
Miro y miro...
Sigo viendo chicos en la calle. También veo a chicos en buenos autos.
Tal vez todo sea igual. Tal vez, siempre fue igual.
Me resulta extraño y paradójico (si el Universo permite tal cosa) que los jóvenes de menos recursos, adictos hasta la médula, violentos, con un pasado imposible, con un futuro improbable, sin mucha conciencia de la realidad (o tal vez mucha más de la que suponemos) sepan que el paco mata en tres meses.
Me resulta extraño y paradójico que los jóvenes con más recursos, con algún nivel adquisitivo, con la posibilidad de estudiar, no sepan que la ketamina o el éxtasis mata por su alto contenido tóxico (un anestésico de caballos no puede ser muy saludable). O tal vez sí lo saben, pero creen que pueden esquivar a la muerte, que tiene un poco más de experiencia en estas cosas, ya que trabaja de muerte desde el comienzo de la historia.
Claro que la droga es un mal terrible. Es quizás también una enfermedad. Pero no estoy seguro si podemos culpar a las víctimas. No sé si la decadencia se debe al consumo de estupefacientes o a que los chicos van a la escuela a comer y no a estudiar. Tal vez la droga no sea la causa, si no sólo una consecuencia.
No lo sé, pero algo sospecho.
Mientras tanto, sigo aquí, viendo un informe sobre el consumo del paco.
viernes, enero 09, 2009
¡KATE, LO MÍO ES AMOR!
Este es un post efímero, pero es bueno decirlo, antes de que sea tarde.
Acabo de leer que la actriz Kate Hudson desmiente sus rumores de lesbianismo, y aclara que para ella "sólo chicos".
Bueno, en virtud de las declaraciones efectuadas por la señorita Hudson, quisiera saber si hay alguna lista en donde uno pueda anotarse para postularse como novio de la susodicha.
Aclaro, por si alguna de sus amigas lee esto, que mi proverbial romance con Meg Ryan ha finalizado en buenos términos. La amé muchísimos años, pero no pude evitar dejarla desde que vi el film "Casi Famosos", hace 10 años atrás, poniendo a Hudson como único amor (o primera en el ranking de amores, seguida -de muy lejos- por mi ex Ryan, Penelope Cruz, Wynonna Ryder y Marcela Pacheco -que me cae mejor como amiga que novia-).
Por eso, si ella está interesada, no tiene más que enviar un mail a la dirección que está en pantalla.
Muchas gracias.
Acabo de leer que la actriz Kate Hudson desmiente sus rumores de lesbianismo, y aclara que para ella "sólo chicos".
Bueno, en virtud de las declaraciones efectuadas por la señorita Hudson, quisiera saber si hay alguna lista en donde uno pueda anotarse para postularse como novio de la susodicha.
Aclaro, por si alguna de sus amigas lee esto, que mi proverbial romance con Meg Ryan ha finalizado en buenos términos. La amé muchísimos años, pero no pude evitar dejarla desde que vi el film "Casi Famosos", hace 10 años atrás, poniendo a Hudson como único amor (o primera en el ranking de amores, seguida -de muy lejos- por mi ex Ryan, Penelope Cruz, Wynonna Ryder y Marcela Pacheco -que me cae mejor como amiga que novia-).
Por eso, si ella está interesada, no tiene más que enviar un mail a la dirección que está en pantalla.
Muchas gracias.
miércoles, enero 07, 2009
RUBÉN BLADES TENÍA RAZÓN
Cada tanto suceden cosas que nos obligan a dar un giro.
Esta noche, puedo decir, a riesgo de que a nadie le importe, que el giro es gratísimo, emocionante y que, lo siento, como un momento clave.
Acabo de volver de una reunión a la que llegué (casi de mala gana, debo admitirlo) pasada la una de la mañana . Allí entre amigos, desconocidos, instrumentos y máquinas que graban las zapadas, se da un código. Luego, una charla privada en donde se proyectan cosas. Se concluye en una decisión.
Vuelvo a casa a las 5 am (y luego al cyber), con una certeza y muchas alegrías, sin olvidar una extraordinara ansiedad y entusiasmo .
El giro ha comenzado.
Los griegos decían que demasiada desmesura es mala. Creo en eso; pero no puedo evitar sonreír al pensar que si este es el comienzo del 2009, yo ya podría ir pasando al 2010, porque para mí, con este giro, este comienzo ha sido perfecto.
Comparto a medias esta alegría, pero prefiero callar el contenido, más que nada porque faltan detalles, y como dijo alguien, el detalle es lo fundamental.
Espero en algunas semanas compartir la sorpresa (yo mismo estoy sorprendido) en su totalidad.
En otro orden de cosas, mañana, si todo sale bien y termino de escribir el cuento que estoy escribiendo, retomamos el ritmo habitual del blog.
Gracias por esperar, y sepan disculpar las molestias (estamos trabajando para usted).
Esta noche, puedo decir, a riesgo de que a nadie le importe, que el giro es gratísimo, emocionante y que, lo siento, como un momento clave.
Acabo de volver de una reunión a la que llegué (casi de mala gana, debo admitirlo) pasada la una de la mañana . Allí entre amigos, desconocidos, instrumentos y máquinas que graban las zapadas, se da un código. Luego, una charla privada en donde se proyectan cosas. Se concluye en una decisión.
Vuelvo a casa a las 5 am (y luego al cyber), con una certeza y muchas alegrías, sin olvidar una extraordinara ansiedad y entusiasmo .
El giro ha comenzado.
Los griegos decían que demasiada desmesura es mala. Creo en eso; pero no puedo evitar sonreír al pensar que si este es el comienzo del 2009, yo ya podría ir pasando al 2010, porque para mí, con este giro, este comienzo ha sido perfecto.
Comparto a medias esta alegría, pero prefiero callar el contenido, más que nada porque faltan detalles, y como dijo alguien, el detalle es lo fundamental.
Espero en algunas semanas compartir la sorpresa (yo mismo estoy sorprendido) en su totalidad.
En otro orden de cosas, mañana, si todo sale bien y termino de escribir el cuento que estoy escribiendo, retomamos el ritmo habitual del blog.
Gracias por esperar, y sepan disculpar las molestias (estamos trabajando para usted).
miércoles, diciembre 31, 2008
(NI PIPO NI EDELWEISS) LOS AÑOS LOCOS
Hacemos un alto en los refritos porque la ocasión lo amerita.
Mientras escribo esto, recuerdo que no soy muy bueno para saludar. Mejor dicho, soy más bien malo para saludar. Todavía: si existiera un ranking mundial de los peores saludadores, creo que podría estar cuarto, quinto, tranquilamente.
Pero, soy muy buen saludador mundano (mejor dicho, soy sólo un saludador mundano)
Entonces, si uniéramos ambas cosas podría intentar un buen saludo, pero no mundano.
Por eso quiero saludar en este año que se va, de dos maneras:
La primera en general:
Jajaa, ¡qué alegría! Un saludo a todos los habitantes del mundo por este año nuevo, que, jaja, comienza.
Y ahora, bajando las luces para oscurecer un poco el ambiente, mirando fijo, con cara de loco peligroso a cada uno de los y las lectoras de este blog, revolviendo el hielo del whisky con obsesión y sonriendo como un psicópata: saludo a todos los que leen este blog, porque, insisto, de algún modo somos amigos ya que nos unen muchas cosas (como el final del blog que es "punto blogspot, punto com").
Así que saludo, mirando a los ojos, que es como saludan los hombres de verdad, a todos los que nos conocemos, a los que no, a los que hablamos, y a los que guardan silencio. A todos esos, a los que llegan con alegría aquí, a los que se molestan en dejar un comentario, a los que se molestan en escribirme para conocerme, a los que me escriben para pedirme dinero, a todos les deseo un muy buen comienzo de año, y -ya incluyéndome en el deseo- que se termine este año infame (que creo que fue espantoso en general, salvo en honrosas excepciones) de una buena vez.
Como consideración final de esta majestuosa tesis de año nuevo, comparto con los que lean, una especie de costumbre o creencia que tengo: estoy convencido de que el año estará siempre signado según se lo empiece.
Por ejemplo: si dan las doce de la noche, y uno está dale que dale pelear con alguien, todo el año será un año de peleas. Si uno empieza las cero horas del nuevo año pensando alegremente en alguien, ese alguien estará ahí. Y si uno empieza ganando, por ejemplo, el gordo de año nuevo...bueno, salvado el cantor y todos los guitarristas.
Así que empiecen el año en tranquilidad, lo más cerca que puedan de la gente que quieren y si no están cerca, acuérdense de ellos, que no hay cosa más linda en el mundo que contarle a alguien "me estaba acordaba de vos".
Yo, por lo pronto, me acordaré de todos.
Feliz comienzo de año
Mientras escribo esto, recuerdo que no soy muy bueno para saludar. Mejor dicho, soy más bien malo para saludar. Todavía: si existiera un ranking mundial de los peores saludadores, creo que podría estar cuarto, quinto, tranquilamente.
Pero, soy muy buen saludador mundano (mejor dicho, soy sólo un saludador mundano)
Entonces, si uniéramos ambas cosas podría intentar un buen saludo, pero no mundano.
Por eso quiero saludar en este año que se va, de dos maneras:
La primera en general:
Jajaa, ¡qué alegría! Un saludo a todos los habitantes del mundo por este año nuevo, que, jaja, comienza.
Y ahora, bajando las luces para oscurecer un poco el ambiente, mirando fijo, con cara de loco peligroso a cada uno de los y las lectoras de este blog, revolviendo el hielo del whisky con obsesión y sonriendo como un psicópata: saludo a todos los que leen este blog, porque, insisto, de algún modo somos amigos ya que nos unen muchas cosas (como el final del blog que es "punto blogspot, punto com").
Así que saludo, mirando a los ojos, que es como saludan los hombres de verdad, a todos los que nos conocemos, a los que no, a los que hablamos, y a los que guardan silencio. A todos esos, a los que llegan con alegría aquí, a los que se molestan en dejar un comentario, a los que se molestan en escribirme para conocerme, a los que me escriben para pedirme dinero, a todos les deseo un muy buen comienzo de año, y -ya incluyéndome en el deseo- que se termine este año infame (que creo que fue espantoso en general, salvo en honrosas excepciones) de una buena vez.
Como consideración final de esta majestuosa tesis de año nuevo, comparto con los que lean, una especie de costumbre o creencia que tengo: estoy convencido de que el año estará siempre signado según se lo empiece.
Por ejemplo: si dan las doce de la noche, y uno está dale que dale pelear con alguien, todo el año será un año de peleas. Si uno empieza las cero horas del nuevo año pensando alegremente en alguien, ese alguien estará ahí. Y si uno empieza ganando, por ejemplo, el gordo de año nuevo...bueno, salvado el cantor y todos los guitarristas.
Así que empiecen el año en tranquilidad, lo más cerca que puedan de la gente que quieren y si no están cerca, acuérdense de ellos, que no hay cosa más linda en el mundo que contarle a alguien "me estaba acordaba de vos".
Yo, por lo pronto, me acordaré de todos.
Feliz comienzo de año
lunes, diciembre 29, 2008
CONTINÚA EL ROBO A MANO ARMADA DE LOS REFRITOS
“Cuando era chico, mi primera obsesión fue el universo y sus límites. Aprendí a leer a una edad muy temprana para poder entender esas letras (para ese niño que fui, un código secreto pero esclarecedor) que acompañaban las fotos de los planetas y del espacio en la Enciclopedia Salvat (que aún conservo). Pensaba que ese aparente infinito podía terminar en algún lado y que en algún punto, quizás, todo chocaría. Pero lo que realmente me daba terror era pensar en estar en otro planeta. No podía imaginarlos huecos, si no como rocas inmensas, que obligarían a sus habitantes (humanos en el futuro), a vivir en la superficie y no en el interior. Me aterraba la idea de estar tan cerca del espacio, sin un cielo previo que me cubriera. Pensándolo ahora, ese miedo se podría llamar “Uno y el universo”.
Luego, cuando fui estudiante primario, supuse que sería grandioso viajar en el tiempo, pero desestimé esa idea con dos argumentos:
El primero es que si los viajantes en el tiempo existieran, ya hubieran aparecido en el tiempo actual (que hoy es pasado).
El segundo y más interesante (para ser el pensamiento de un niño) era que el tiempo está determinado por las personas, y entonces sería imposible volver al pasado, ya que los que allí vivieron, ahora estaban muertos. Para viajar en el tiempo, habría que resucitar a muchos. Cada vez que alguien se va (aunque sea a otro lado), también se va el tiempo y ya no vuelve.
Me convertí en un adulto, y mi capacidad para los asuntos científicos es completamente limitada e inútil; por eso, tal vez, escribí en este blog algunas cartas desde el futuro: para acercarme, aunque sea en tono de humor, a esos misterios que tanto me entusiasmaron y que el paso del tiempo –y una notable incapacidad para un buen entendimiento y una espantosa vagancia para llevar adelante cualquier estudio- me obligaron a dejar atrás.
En esta carta hay una referencia (casi irrespetuosa) a mi querido Adolfo Bioy Casares, citando a uno de los protagonistas de “La Trama Celeste”, y justificando mi viaje con un chiste sobre el argumento de ese cuento.
Más allá de eso y algunas bromas efectivas, creo que este post no tiene ningún mérito mayor, pero lo elijo como un homenaje a ese niño que fui, que quizás algún día, leerá estas líneas.”
CARTA DEL FUTURO
¡Lo logré! ¡Estoy en el futuro! Esta carta está escrita desde el futuro. Buuuuuuuu. Puedo hablaaaar asiiiií como Vinceeeent Priceeee, buuuuuu. ¡Ja! Puedo asustarlos desde el futuro. No, en verdad no hace falta....buuuuuuu.
Hablando en serio; no sé cómo cuernos llegué hasta aquí. Es el año 2032. Puedo explicarlo así: estaba en mis clases de vuelo. Subí a una avioneta con mi instructor, el capitán Ireneo Morris, y en pleno vuelo dijo “tengo una maniobra extraordinaria que antes me trajo unos problemas, pero ya la perfeccioné”. Hizo pim, pum, una voltereta y cuando aterrizamos estábamos en un lugar rarísimo. No lo reconocimos, así que le preguntamos a uno que pasaba por ahí en dónde estábamos. “¿Dónde va a estar? ¿En Hollywood? ¡En Torcuato, mi amigo!” dijo el hombre.
Parece que la maniobra nos trajo al futuro. Es todo muy raro aquí, sobre todo en Buenos Aires. Bueno, Buenos Aires es una manera de decir, porque ahora se llama Montesaires, ya que nos unimos a la vieja ciudad de Montevideo, porque hicieron un puente que unía a las dos ciudades y por un problema técnico-legal hubo que fusionarlas.
La gente anda con unos cascos muy graciosos, pero ellos dicen que deberíamos usarlos también por los rayos no sé qué que son bastante peligrosos, pero yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no ajdaiqjdañda, ni nada. Buuuuuuuuu. ¡Ja!
Debo advertirles a todos unas cosas:
Primero que dentro de unos años me van a culpar de una estafa millonario a un banco. ¡Es falso! Parece que fue un mal entendido con la entidad bancaria hace algunos años (creo que en el 2024), pero me fijé en el VERAZ y estoy bastante embromado (los que leen este blog parece que también están en problemas, porque en el futuro el nuevo sistema crediticio inhabilita no sólo al que tiene una conducta comercial negativa, si no también a todos lo que lo conocen. Eso no lo entiendo bien, pero váyanlo sabiendo).
De todos modos ya no hay moneda papel. Basta con pasar la huella digital en un sensor y directamente te descuentan el dinero (virtual) de tu cuenta bancaria (virtual).
La televisión es muy adelantada. Es en 3 dimensiones y le dicen “teatro”. También hay programas sin actores en vivo y se transmite por hologramas. “Muriendo por un sueño” es el programa más visto. Se trata de un grupo de famosos con unos soñadores que contraen enfermedades mortales, y el que logra prolongar más su agonía gana. El otro día fueron a votación telefónica y cuando perdió una pareja, el famoso dijo “menos mal, muchas gracias, ya no aguantaba más este sufrimiento” justo antes de que se le cayera la lengua (parece que era una derivación de una lepra avanzadísima) y murió en el acto. La gente estaba muy emocionada.
Lo que sí fue una tragedia fue el día que, no sé bien cómo, explotaron todas las computadoras que estaban siendo usadas en Facebook. La verdad, un espanto. Muchísima gente muerta. Lo que no recuerdo es qué día sucedió, pero fue hace bastante (creo que en el 2009, pero no sé en qué mes). Hace poco hubo un acto homenaje a las víctimas de Facebook en todo el mundo.
¡Pero no quiero alarmarlos! También pasan cosas lindas. Los perros pequineses se extinguieron hace mucho (se los vendieron todos a los chinos para apalear la terrible situación de la falta de alimentos y ya se los lastraron todos).
Esta crisis de alimentos obligó a los gobiernos mundiales a implementar la ya famosa “pastilla de astronauta”, pero ha generado algunas controversias. En una parte de Asia, tienen una pastilla que elimina el apetito porque sostienen que “la grandeza del espíritu se da cuando logra abolirse el deseo”. Pero muy por el contrario, la Iglesia Católica impulsa una pastilla de astronauta que da mucha hambre, pero piden “no satisfacer ese deseo, ya que la grandeza del espíritu se da cuando se logra vencerlo, peleando contra él”
De todos modos el asado aun aquí se consigue.
Ayer unos estadounidenses de la parte de Venezuela (un terremoto temible dividió Estados Unidos en cuatro partes y el océano Pacífico arrastró la costa oeste de EE.UU. hasta Venezuela) se tomaron un vuelo supersónico al mediodía (sí, volvieron los Cóncord), se morfaron unos choripanes, una tira, apolillaron una siesta y a las 5 de la tarde estaban de nuevo en Los Ángeles, Caracas.
Bueno, no tengo mucho más tiempo. A las diez de la noche se corta la luz en todo el mundo, por la crisis energética y todo es con velas. Si este año sale todo bien y se ahorra suficiente energía, se extenderá el horario de luz mundial hasta las once.
¡Ah! ¡Me olvidaba! Sepan y estén alertas: los días son mucho más cortos ahora. Tal como habían previsto los científicos, la Luna se fue alejando de su órbita, lo que acorta los días porque acelera la rotación terrestre, pero se les fue la mano, o calcularon mal y la luna se fue bastante más lejos y los días duran cuatro horas. Por suerte los monos de la NASA mandaron una misión con un cohete que llevaba colgada atrás una soga gigante de millones de kilómetros. Le dieron un par de vueltas a la luna con la nave y le ataron la soga; entonces, desde acá, unos tipos van tirando de la soga y acercan un poco el satélite, logrando estirar los días a ocho horas. Este procedimiento se hace con mucho cuidado, ya que una vez se les fue la mano con la fuerza y, entusiasmados con el “tiren, tiren, tiren” se les vino la luna encima, provocando un verdadero desastre. Igual subirla no fue muy difícil, porque sólo tuvieron que atar el otro extremo de la soga a una nave y así la subieron. Pero fueron horas bravas.
Ahora sí, me voy. Les dejo un saludo y espero volver pronto a nuestro tiempo. Ahora mismo, mientras escribo, estoy leyendo esta carta en el archivo de No Somos Nada y me emociona recordar cuando la publiqué, hace tantos años, aunque aún ni la había escrito. Estoy escribiendo algo que será publicado en el pasado y que yo leeré en el futuro.
Les dejo un beso y cuidado, por si no vuelvo, con la lluvia de meteoritos sobre Buenos Aires en diciembre; y esta noche jueguen al 12 o el 42 (no recuerdo bien cuál había salido) a la cabeza en la Nacional.
Buuuuuuhhh. Me despiiiidoooo desdeeee el futuuuurooooo. Yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada
Luego, cuando fui estudiante primario, supuse que sería grandioso viajar en el tiempo, pero desestimé esa idea con dos argumentos:
El primero es que si los viajantes en el tiempo existieran, ya hubieran aparecido en el tiempo actual (que hoy es pasado).
El segundo y más interesante (para ser el pensamiento de un niño) era que el tiempo está determinado por las personas, y entonces sería imposible volver al pasado, ya que los que allí vivieron, ahora estaban muertos. Para viajar en el tiempo, habría que resucitar a muchos. Cada vez que alguien se va (aunque sea a otro lado), también se va el tiempo y ya no vuelve.
Me convertí en un adulto, y mi capacidad para los asuntos científicos es completamente limitada e inútil; por eso, tal vez, escribí en este blog algunas cartas desde el futuro: para acercarme, aunque sea en tono de humor, a esos misterios que tanto me entusiasmaron y que el paso del tiempo –y una notable incapacidad para un buen entendimiento y una espantosa vagancia para llevar adelante cualquier estudio- me obligaron a dejar atrás.
En esta carta hay una referencia (casi irrespetuosa) a mi querido Adolfo Bioy Casares, citando a uno de los protagonistas de “La Trama Celeste”, y justificando mi viaje con un chiste sobre el argumento de ese cuento.
Más allá de eso y algunas bromas efectivas, creo que este post no tiene ningún mérito mayor, pero lo elijo como un homenaje a ese niño que fui, que quizás algún día, leerá estas líneas.”
CARTA DEL FUTURO
¡Lo logré! ¡Estoy en el futuro! Esta carta está escrita desde el futuro. Buuuuuuuu. Puedo hablaaaar asiiiií como Vinceeeent Priceeee, buuuuuu. ¡Ja! Puedo asustarlos desde el futuro. No, en verdad no hace falta....buuuuuuu.
Hablando en serio; no sé cómo cuernos llegué hasta aquí. Es el año 2032. Puedo explicarlo así: estaba en mis clases de vuelo. Subí a una avioneta con mi instructor, el capitán Ireneo Morris, y en pleno vuelo dijo “tengo una maniobra extraordinaria que antes me trajo unos problemas, pero ya la perfeccioné”. Hizo pim, pum, una voltereta y cuando aterrizamos estábamos en un lugar rarísimo. No lo reconocimos, así que le preguntamos a uno que pasaba por ahí en dónde estábamos. “¿Dónde va a estar? ¿En Hollywood? ¡En Torcuato, mi amigo!” dijo el hombre.
Parece que la maniobra nos trajo al futuro. Es todo muy raro aquí, sobre todo en Buenos Aires. Bueno, Buenos Aires es una manera de decir, porque ahora se llama Montesaires, ya que nos unimos a la vieja ciudad de Montevideo, porque hicieron un puente que unía a las dos ciudades y por un problema técnico-legal hubo que fusionarlas.
La gente anda con unos cascos muy graciosos, pero ellos dicen que deberíamos usarlos también por los rayos no sé qué que son bastante peligrosos, pero yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no ajdaiqjdañda, ni nada. Buuuuuuuuu. ¡Ja!
Debo advertirles a todos unas cosas:
Primero que dentro de unos años me van a culpar de una estafa millonario a un banco. ¡Es falso! Parece que fue un mal entendido con la entidad bancaria hace algunos años (creo que en el 2024), pero me fijé en el VERAZ y estoy bastante embromado (los que leen este blog parece que también están en problemas, porque en el futuro el nuevo sistema crediticio inhabilita no sólo al que tiene una conducta comercial negativa, si no también a todos lo que lo conocen. Eso no lo entiendo bien, pero váyanlo sabiendo).
De todos modos ya no hay moneda papel. Basta con pasar la huella digital en un sensor y directamente te descuentan el dinero (virtual) de tu cuenta bancaria (virtual).
La televisión es muy adelantada. Es en 3 dimensiones y le dicen “teatro”. También hay programas sin actores en vivo y se transmite por hologramas. “Muriendo por un sueño” es el programa más visto. Se trata de un grupo de famosos con unos soñadores que contraen enfermedades mortales, y el que logra prolongar más su agonía gana. El otro día fueron a votación telefónica y cuando perdió una pareja, el famoso dijo “menos mal, muchas gracias, ya no aguantaba más este sufrimiento” justo antes de que se le cayera la lengua (parece que era una derivación de una lepra avanzadísima) y murió en el acto. La gente estaba muy emocionada.
Lo que sí fue una tragedia fue el día que, no sé bien cómo, explotaron todas las computadoras que estaban siendo usadas en Facebook. La verdad, un espanto. Muchísima gente muerta. Lo que no recuerdo es qué día sucedió, pero fue hace bastante (creo que en el 2009, pero no sé en qué mes). Hace poco hubo un acto homenaje a las víctimas de Facebook en todo el mundo.
¡Pero no quiero alarmarlos! También pasan cosas lindas. Los perros pequineses se extinguieron hace mucho (se los vendieron todos a los chinos para apalear la terrible situación de la falta de alimentos y ya se los lastraron todos).
Esta crisis de alimentos obligó a los gobiernos mundiales a implementar la ya famosa “pastilla de astronauta”, pero ha generado algunas controversias. En una parte de Asia, tienen una pastilla que elimina el apetito porque sostienen que “la grandeza del espíritu se da cuando logra abolirse el deseo”. Pero muy por el contrario, la Iglesia Católica impulsa una pastilla de astronauta que da mucha hambre, pero piden “no satisfacer ese deseo, ya que la grandeza del espíritu se da cuando se logra vencerlo, peleando contra él”
De todos modos el asado aun aquí se consigue.
Ayer unos estadounidenses de la parte de Venezuela (un terremoto temible dividió Estados Unidos en cuatro partes y el océano Pacífico arrastró la costa oeste de EE.UU. hasta Venezuela) se tomaron un vuelo supersónico al mediodía (sí, volvieron los Cóncord), se morfaron unos choripanes, una tira, apolillaron una siesta y a las 5 de la tarde estaban de nuevo en Los Ángeles, Caracas.
Bueno, no tengo mucho más tiempo. A las diez de la noche se corta la luz en todo el mundo, por la crisis energética y todo es con velas. Si este año sale todo bien y se ahorra suficiente energía, se extenderá el horario de luz mundial hasta las once.
¡Ah! ¡Me olvidaba! Sepan y estén alertas: los días son mucho más cortos ahora. Tal como habían previsto los científicos, la Luna se fue alejando de su órbita, lo que acorta los días porque acelera la rotación terrestre, pero se les fue la mano, o calcularon mal y la luna se fue bastante más lejos y los días duran cuatro horas. Por suerte los monos de la NASA mandaron una misión con un cohete que llevaba colgada atrás una soga gigante de millones de kilómetros. Le dieron un par de vueltas a la luna con la nave y le ataron la soga; entonces, desde acá, unos tipos van tirando de la soga y acercan un poco el satélite, logrando estirar los días a ocho horas. Este procedimiento se hace con mucho cuidado, ya que una vez se les fue la mano con la fuerza y, entusiasmados con el “tiren, tiren, tiren” se les vino la luna encima, provocando un verdadero desastre. Igual subirla no fue muy difícil, porque sólo tuvieron que atar el otro extremo de la soga a una nave y así la subieron. Pero fueron horas bravas.
Ahora sí, me voy. Les dejo un saludo y espero volver pronto a nuestro tiempo. Ahora mismo, mientras escribo, estoy leyendo esta carta en el archivo de No Somos Nada y me emociona recordar cuando la publiqué, hace tantos años, aunque aún ni la había escrito. Estoy escribiendo algo que será publicado en el pasado y que yo leeré en el futuro.
Les dejo un beso y cuidado, por si no vuelvo, con la lluvia de meteoritos sobre Buenos Aires en diciembre; y esta noche jueguen al 12 o el 42 (no recuerdo bien cuál había salido) a la cabeza en la Nacional.
Buuuuuuhhh. Me despiiiidoooo desdeeee el futuuuurooooo. Yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada
viernes, diciembre 26, 2008
HOY EN LOS REFRITOS: CAGLIOSTRO
“Cagliostro es un caso rarísimo. Tuve ese personaje en la cabeza muchísimo tiempo y hasta llegué a representarlo un largo rato frente a un amigo, para definir algunas de sus características.
Al principio fue un comodín que servía para meterse en cualquier papel que fuera necesario, sin embargo con el tiempo se convirtió en el protagonista de una serie de cuentos policiales que se llama “Los Misterios del Doctor Cagliostro”. Quizás algún día publique el más breve de esos cuentos aquí, ya que el género policial requiere de una duración no apta para blogs.
Lo que siempre estuvo en este personaje es su historia: Cagliostro fue un genial médico neurocirujano que se vio obligado a dejar la profesión por un temblor irrefrenable en la mano izquierda. Luego, en virtud a su amplia capacidad para diagnosticar enfermedades imposibles con resoluciones dudosamente lógicas y esotéricas, se convierte en investigador forense y ayuda a la justicia a resolver crímenes muy complicados (“si puedo abrirle el bocho a alguien, sacarle un tumor, cerrarlo y dejarlo mejor que antes, puedo resolver un asesinato” argumenta Cagliostro a su alumno hipocondríaco Nicolás Wassemberg, en un relato).
Mal humorado, tramposo, un tanto mentiroso, Cagliostro (a quien jamás le vieron el título oficial) aparece aquí como el dueño de un improbable circo que se convierte en noticia tras la muerte de su atracción principal, el payaso Marlboro.
Este personaje es también, desde el comienzo, un homenaje al genial y versátil Orson Welles, quien representó al verdadero y misterioso Cagliostro en una película que vi por primera y única vez a los 12 años y que nadie que yo conozca ha visto.
Con ustedes, el circo.”
EL CIRCO DEL DOCTOR CAGLIOSTRO
El circo del Dr. Cagliostro se viste de negro hoy en su día más triste, tras la trágica muerte de su máxima estrella y atracción principal, el payaso Marlboro.
Todos recordamos a Marlboro, quien tuvo su apogeo artístico en 1971, cuando saltó a la fama por ser capaz de fumarse un atado completo de cigarrillos, uno a uno, durante sus rutinas cómicas, e inclusive llegar a los 40 cigarros antes de terminar su acto (media hora).
Alberto Pantroro, tal su verdadero nombre, comenzó su carrera con el seudónimo de 43/70, apodo que le fue brindado por sus amigos del bar ya que “se fumaba un faso tras otro, mientras tomaba caña Legui”. Su pasión por el espectáculo había nacido de temprano y sus rutinas lo llevaron a presentarse en diversos circos, hasta cambiar su nombre a Marlboro, cuando fue auspiciado por la afamada marca. Ese mismo año, su popularidad llegó hasta tal punto que los niños veían su programa de televisión tomando Vascolet y fumando.
En el año 1986 fue contratado por el circo del Dr. Cagliostro y allí permaneció hasta el día de ayer, cuando murió repentinamente mientras cantaba el feliz cumpleaños a un niño que había concurrido con su familia al show.
El padre del muchacho (de quien no trascendió el nombre) dijo “Es una pena. Él estaba cantando como hacía siempre, tosiendo, y quedó seco. Yo lo traje a mi hijo porque a mí me traía muchos recuerdos...de pibe Marlboro era mi ídolo y mi viejo me había llevado a verlo en una gira que hizo con Luis Sandrini. Yo quería que mi hijo viviera la misma emoción, pero la verdad es que él no sabía ni quién era...ahora los pibes no saben nada, están todo el día con el jueguito y el e-mail y no saben nada de las cosas buenas”
Su célebre compañero de rutinas, el Enano Cananas, apenas pudo esbozar algunos conceptos debido a la profunda tristeza. Muy compungido dijo: “Marlboro era mi hermano, no sé cómo va a seguir esto...estoy quebrado muchachos, estoy quebrado. Me cortaron las piernas. Pobre Marlboro, estaba cantando ahí el feliz cumpleaños, con el pucho en la boca y no sé qué y de golpe lo vemos que se cae...yo pensé que era una de sus gracias, pero no reaccionó. Estoy partido al medio, hermano. No puedo más”.
Muchos amigos pasaron a despedirlo en el velorio que se llevó a cabo en el circo. El mismísimo Dr. Cagliostro dijo en exclusiva a N.S.N: “Es una tristeza absoluta. Nunca pensamos que iba a pasar esto. El tenía un sentido del humor más bien ácido, no le daba mucha gracia nada. Hace poco el médico le había dicho que largara un poco, que su acto era “extremadamente peligroso por lo tóxico”, no te olvides que ha llegado a fumar en una época casi 50 fasos por acto, con tres presentaciones por noche. El no lo hacía como un chiste, todos lo vimos a eso. Él hablaba y fumaba, pero los pibes deliraban y aplaudían cuando iba prendiendo un cigarrillo nuevo con el anterior, no paraba. Contaba un chiste y fumaba, armaba esos muñecos de globos mientras fumaba –lo que hacía muchas veces inentendible lo que decía, le pegaba a una patada a Cananas mientras fumaba y el enano le robaba los puchos y Marlboro se desesperaba; a los pibes les encantaba eso, deliraban con esa parte. Pero es cierto que en los últimos años ya el público fue mermando y más que nada venían padres nostálgicos que traían a los hijos que no lo conocían. Por suerte el circo remontó por el lanzacuchillos alcohólico –que cada tanto pifia y eso le encanta a la gente- y por el fakir que se deja tirar clavos y vasos por el público. Pero sí...la verdad lo vamos a extrañar”
Pero la vida de Marlboro no fue toda de éxitos. También se vio envuelto en escándalos, como cuando en 1979, un cigarrillo mal apagado desató un feroz incendio en plena función que por suerte no generó víctimas pero si un gran revuelo y polémicas sobre sus actos. Marlboro dijo aquella vez “¿Y qué quieren, loco? Yo soy payaso, no bombero”
En la despedida de sus restos, entre llantos de los concurrentes, sus allegados hablaron y el Dr. Cagliostro hizo una suelta de leones domados. También, en señal de luto, se disparó un cañonazo al cielo con el hombre bala del circo, quien no regresó luego del disparo y muchos vecinos del lugar dijeron que lo vieron corriendo muy rápido al grito de “¡Soy libre al fin, no vuelvo más!”.
Al principio fue un comodín que servía para meterse en cualquier papel que fuera necesario, sin embargo con el tiempo se convirtió en el protagonista de una serie de cuentos policiales que se llama “Los Misterios del Doctor Cagliostro”. Quizás algún día publique el más breve de esos cuentos aquí, ya que el género policial requiere de una duración no apta para blogs.
Lo que siempre estuvo en este personaje es su historia: Cagliostro fue un genial médico neurocirujano que se vio obligado a dejar la profesión por un temblor irrefrenable en la mano izquierda. Luego, en virtud a su amplia capacidad para diagnosticar enfermedades imposibles con resoluciones dudosamente lógicas y esotéricas, se convierte en investigador forense y ayuda a la justicia a resolver crímenes muy complicados (“si puedo abrirle el bocho a alguien, sacarle un tumor, cerrarlo y dejarlo mejor que antes, puedo resolver un asesinato” argumenta Cagliostro a su alumno hipocondríaco Nicolás Wassemberg, en un relato).
Mal humorado, tramposo, un tanto mentiroso, Cagliostro (a quien jamás le vieron el título oficial) aparece aquí como el dueño de un improbable circo que se convierte en noticia tras la muerte de su atracción principal, el payaso Marlboro.
Este personaje es también, desde el comienzo, un homenaje al genial y versátil Orson Welles, quien representó al verdadero y misterioso Cagliostro en una película que vi por primera y única vez a los 12 años y que nadie que yo conozca ha visto.
Con ustedes, el circo.”
EL CIRCO DEL DOCTOR CAGLIOSTRO
El circo del Dr. Cagliostro se viste de negro hoy en su día más triste, tras la trágica muerte de su máxima estrella y atracción principal, el payaso Marlboro.
Todos recordamos a Marlboro, quien tuvo su apogeo artístico en 1971, cuando saltó a la fama por ser capaz de fumarse un atado completo de cigarrillos, uno a uno, durante sus rutinas cómicas, e inclusive llegar a los 40 cigarros antes de terminar su acto (media hora).
Alberto Pantroro, tal su verdadero nombre, comenzó su carrera con el seudónimo de 43/70, apodo que le fue brindado por sus amigos del bar ya que “se fumaba un faso tras otro, mientras tomaba caña Legui”. Su pasión por el espectáculo había nacido de temprano y sus rutinas lo llevaron a presentarse en diversos circos, hasta cambiar su nombre a Marlboro, cuando fue auspiciado por la afamada marca. Ese mismo año, su popularidad llegó hasta tal punto que los niños veían su programa de televisión tomando Vascolet y fumando.
En el año 1986 fue contratado por el circo del Dr. Cagliostro y allí permaneció hasta el día de ayer, cuando murió repentinamente mientras cantaba el feliz cumpleaños a un niño que había concurrido con su familia al show.
El padre del muchacho (de quien no trascendió el nombre) dijo “Es una pena. Él estaba cantando como hacía siempre, tosiendo, y quedó seco. Yo lo traje a mi hijo porque a mí me traía muchos recuerdos...de pibe Marlboro era mi ídolo y mi viejo me había llevado a verlo en una gira que hizo con Luis Sandrini. Yo quería que mi hijo viviera la misma emoción, pero la verdad es que él no sabía ni quién era...ahora los pibes no saben nada, están todo el día con el jueguito y el e-mail y no saben nada de las cosas buenas”
Su célebre compañero de rutinas, el Enano Cananas, apenas pudo esbozar algunos conceptos debido a la profunda tristeza. Muy compungido dijo: “Marlboro era mi hermano, no sé cómo va a seguir esto...estoy quebrado muchachos, estoy quebrado. Me cortaron las piernas. Pobre Marlboro, estaba cantando ahí el feliz cumpleaños, con el pucho en la boca y no sé qué y de golpe lo vemos que se cae...yo pensé que era una de sus gracias, pero no reaccionó. Estoy partido al medio, hermano. No puedo más”.
Muchos amigos pasaron a despedirlo en el velorio que se llevó a cabo en el circo. El mismísimo Dr. Cagliostro dijo en exclusiva a N.S.N: “Es una tristeza absoluta. Nunca pensamos que iba a pasar esto. El tenía un sentido del humor más bien ácido, no le daba mucha gracia nada. Hace poco el médico le había dicho que largara un poco, que su acto era “extremadamente peligroso por lo tóxico”, no te olvides que ha llegado a fumar en una época casi 50 fasos por acto, con tres presentaciones por noche. El no lo hacía como un chiste, todos lo vimos a eso. Él hablaba y fumaba, pero los pibes deliraban y aplaudían cuando iba prendiendo un cigarrillo nuevo con el anterior, no paraba. Contaba un chiste y fumaba, armaba esos muñecos de globos mientras fumaba –lo que hacía muchas veces inentendible lo que decía, le pegaba a una patada a Cananas mientras fumaba y el enano le robaba los puchos y Marlboro se desesperaba; a los pibes les encantaba eso, deliraban con esa parte. Pero es cierto que en los últimos años ya el público fue mermando y más que nada venían padres nostálgicos que traían a los hijos que no lo conocían. Por suerte el circo remontó por el lanzacuchillos alcohólico –que cada tanto pifia y eso le encanta a la gente- y por el fakir que se deja tirar clavos y vasos por el público. Pero sí...la verdad lo vamos a extrañar”
Pero la vida de Marlboro no fue toda de éxitos. También se vio envuelto en escándalos, como cuando en 1979, un cigarrillo mal apagado desató un feroz incendio en plena función que por suerte no generó víctimas pero si un gran revuelo y polémicas sobre sus actos. Marlboro dijo aquella vez “¿Y qué quieren, loco? Yo soy payaso, no bombero”
En la despedida de sus restos, entre llantos de los concurrentes, sus allegados hablaron y el Dr. Cagliostro hizo una suelta de leones domados. También, en señal de luto, se disparó un cañonazo al cielo con el hombre bala del circo, quien no regresó luego del disparo y muchos vecinos del lugar dijeron que lo vieron corriendo muy rápido al grito de “¡Soy libre al fin, no vuelvo más!”.
martes, diciembre 23, 2008
EMPIEZAN LOS REFRITOS
CÓMO LEVANTAR MINAS
“'Cómo Levantar Minas' es todo lo contrario a un post convencional. Es un guión, pero un guión que juega con la imaginación del lector para convertirlo en un programa televisivo. Podría decirse que es un post que se ve.
Creo que la primera de estas “emisiones” fue a comienzos de 2007.
Siempre me llamaron la atención los gurues de televisión; tienen un extraño poder que se basa en el ridículo, pero ese mismo ridículo es lo que los convierte en personajes magnéticos. Es como si alguien dijera ‘si este tipo está diciendo semejante barbaridad con tal convencimiento, algo de verdad debe haber’...o a lo sumo nos gusta que nos mientan.
“'Cómo Levantar Minas' es todo lo contrario a un post convencional. Es un guión, pero un guión que juega con la imaginación del lector para convertirlo en un programa televisivo. Podría decirse que es un post que se ve.
Creo que la primera de estas “emisiones” fue a comienzos de 2007.
Siempre me llamaron la atención los gurues de televisión; tienen un extraño poder que se basa en el ridículo, pero ese mismo ridículo es lo que los convierte en personajes magnéticos. Es como si alguien dijera ‘si este tipo está diciendo semejante barbaridad con tal convencimiento, algo de verdad debe haber’...o a lo sumo nos gusta que nos mientan.
Una noche, viajando en un taxi, el conductor divisó a una chica muy linda y le gritó insultándola con una palabra irreproducible, y tocando bocina. Rió y me dijo ‘a las mujeres les gustan que las insulten’
Entonces, días después, recordando ese episodio, me pregunté: ¿qué pasaría si alguien diera consejos de seducción por televisión, pero de un modo brusco, sin ninguna sutileza ni respeto por las mujeres?
Así nace este inefable programa.
Tal vez lo que más me gusta de este sketch, además de la ridícula situación de un programa para hombres desesperados, es el surgimiento de Cherquis, -que apareció desde el primer capítulo- y fue desde el comienzo una especie de contrapunto para el espantoso personaje que represento.
Como comentario anecdótico, cuento que casi la mitad de la gente que entra a No Somos Nada, lo hace buscando por google la frase “cómo levantar minas”, acaso como si alguien lo supiera.
Elijo éste capítulo porque creo que fue el único que se publicó este año.”
Entonces, días después, recordando ese episodio, me pregunté: ¿qué pasaría si alguien diera consejos de seducción por televisión, pero de un modo brusco, sin ninguna sutileza ni respeto por las mujeres?
Así nace este inefable programa.
Tal vez lo que más me gusta de este sketch, además de la ridícula situación de un programa para hombres desesperados, es el surgimiento de Cherquis, -que apareció desde el primer capítulo- y fue desde el comienzo una especie de contrapunto para el espantoso personaje que represento.
Como comentario anecdótico, cuento que casi la mitad de la gente que entra a No Somos Nada, lo hace buscando por google la frase “cómo levantar minas”, acaso como si alguien lo supiera.
Elijo éste capítulo porque creo que fue el único que se publicó este año.”
..........................
N.S.N se enorgullece en presentar su querido y ponderado clásico...
Música con cornetas.
“Cómo levantar minas”
(La placa entra girando a toda velocidad. Se escucha la música muy fuerte).
Locutor: ¡Amigos! Esta noooche, como siempre, como nunca. Con la alegría de vivir. Con la esperanza de conquistar a todas las mujeres del barrio, nuestro conductor. El mesiánico Emeeeee Deeeeeeeeeee.
(Las luces giran a lo loco, explota un cañón con papel picado. La tribuna aplaude a rabiar)
MD: (aceleradísimo) Síiii. Buenas noches. Bienvenidos a la temporada 2008 de Cómo levantar minas. Hoy tenemos un pro-gra-món. ¡Buenas noches, tribuna!
(La tribuna aplaude y festeja)
MD: Qué alegría verlos de nuevo. Tenemos muchas novedades, como la escenografía y saludamos a los amigos de Miami que ahora nos ven por la cadena teleuno. Ya salimos en Miami. Le agradecemos también a Trentuno por el efecto del papel picado. Pero, si bien este programa lo hacemos todos, no sería Cómo levantar minas sin nuestro mejor amigo, ¿de quién hablo? Ya sabemos bien que no hablo de otro que el gran Cherquis. ¡Adelante Cherquis!
(Entra Cherquis con los brazos arriba, saludando)
Tribuna: ¡Cherquis, Cherquis, Cherquis!
MD: Bienvenido Cherquis.
Cherquis: Hola, hola.
MD: ¿Cómo te trató el verano? ¿Mucho levante?
Cherquis: Bueno... No sé si muuucho.
MD: Vamos, ¡cuente, cuente!
Tribuna: ¡Que cuente, que cuente!
Cherquis: Bueno, me fui a la costa, a Mar del Plata más precisamente, y en el restaurante “El pulpo viejo” conocí a la chica de la caja...pero no quiero contar mucho.
MD: Vamos campeón, cuente.
Cherquis: Bueno, está bien. Y mariscos van, ostras vienen...
MD: (cargándolo) ¡Eeeeeh!
Tribuna: Eeeeeeh
Música con cornetas.
“Cómo levantar minas”
(La placa entra girando a toda velocidad. Se escucha la música muy fuerte).
Locutor: ¡Amigos! Esta noooche, como siempre, como nunca. Con la alegría de vivir. Con la esperanza de conquistar a todas las mujeres del barrio, nuestro conductor. El mesiánico Emeeeee Deeeeeeeeeee.
(Las luces giran a lo loco, explota un cañón con papel picado. La tribuna aplaude a rabiar)
MD: (aceleradísimo) Síiii. Buenas noches. Bienvenidos a la temporada 2008 de Cómo levantar minas. Hoy tenemos un pro-gra-món. ¡Buenas noches, tribuna!
(La tribuna aplaude y festeja)
MD: Qué alegría verlos de nuevo. Tenemos muchas novedades, como la escenografía y saludamos a los amigos de Miami que ahora nos ven por la cadena teleuno. Ya salimos en Miami. Le agradecemos también a Trentuno por el efecto del papel picado. Pero, si bien este programa lo hacemos todos, no sería Cómo levantar minas sin nuestro mejor amigo, ¿de quién hablo? Ya sabemos bien que no hablo de otro que el gran Cherquis. ¡Adelante Cherquis!
(Entra Cherquis con los brazos arriba, saludando)
Tribuna: ¡Cherquis, Cherquis, Cherquis!
MD: Bienvenido Cherquis.
Cherquis: Hola, hola.
MD: ¿Cómo te trató el verano? ¿Mucho levante?
Cherquis: Bueno... No sé si muuucho.
MD: Vamos, ¡cuente, cuente!
Tribuna: ¡Que cuente, que cuente!
Cherquis: Bueno, me fui a la costa, a Mar del Plata más precisamente, y en el restaurante “El pulpo viejo” conocí a la chica de la caja...pero no quiero contar mucho.
MD: Vamos campeón, cuente.
Cherquis: Bueno, está bien. Y mariscos van, ostras vienen...
MD: (cargándolo) ¡Eeeeeh!
Tribuna: Eeeeeeh
Cherquis: ¡No carguen, che!
MD: ¿Le diste?
Cherquis: ...Sí.
MD: ¡Ahí va! ¡Vamos Cherquis todavía! Un aplauso para Cherquis que la sigue poniendo y sigue siendo discreto. Para que aprendan algunos.
Tribuna: (exaltadísimos) ¡Nerpo, nerpo, nerpo!
MD: ¿Dónde era el lugar?
Cherquis: En Mar del Plata, "El Pulpo Viejo"...
MD: Turro, estuviste garroneando comida y pasás el aviso acá. Bueno, el año pasado estuviste haciendo notas en la calle y eso ha gustado mucho. Este año también saliste a la calle ¿no?
Cherquis: Sí, sí.
MD: Y estuviste en un lugar rarísimo para esta nota.
Cherquis: Sí. Aprovechamos la primer noche del cacerolazo y fuimos a la Plaza de Mayo para saber cómo conquista un referente del prototipo de argentino promedio.
MD: ¡Claro! Porque no hay más argentino que el de Santa Fe y Callao. ¿A ver la nota?
(Se ve a Cherquis en Plaza de Mayo con gente enfervorecida y furiosa)
Cherquis: Hoy vamos a ver cómo levanta un señor en medio de una protesta.
(Se ve a un hombre entrado en años, con anteojos y dos botellas de plástico)
Cherquis: Señor, según su experiencia, ¿cuál es la mejor manera de conquistar a una mujer?
Señor: Bueno, vea joven. En mi época era diferente. Todo era mucho mejor. Ahora las muchachas sólo piensan en sexo. Sexo, sexo, sexo. En mi época usted debía cortejar a una joven hasta que los padres lo conocieran y recién ahí uno podía darle la mano. Era todo mejor.
(Se ve a una pareja de unos cincuenta años, el hombre es más bien tranquilo, pero la mujer está sacadísima, pegándole a una cacerola con una cuchara, cantando “que se vayan todos” con la cabeza en alto y un cartel en el pecho que dice “estoy con el campo”)
Cherquis: Usted que es casado, ¿cómo conquistó a su mujer?
Hombre: Bueno, mire... (se dificulta el sonido por los gritos y los golpes de la mujer). La verdad que no fue muy difícil. Yo me estaba por casar con otra, y unos días antes la conocí a mi señora.
Cherquis: ¿Y cuánto llevan de casados?
Hombre: (suspira) 30 años (vuelve a suspirar).
Cherquis: Señora, ¿usted se dejaba seducir por su marido, o lo hizo trabajar mucho?
Mujer: Vea señor, mi marido es un hombre de bien. No como estos gobernantes que son unos inmorales. ¿Me quiere decir adónde vamos a ir a parar? Yo a Cristina, no la voté. Que quede bien clarito.
Hombre: Pero el muchacho te pregunta por nuestro casamiento...
Mujer: Bueno, sí. El era un caballero en esa época. Antes tenías que ser un caballero. Mi padre no lo quería mucho, más bien no lo quería nada. Pero después lo fue aceptando. Esa época era todo más sano. Había amor verdadero, la gente se casaba y tenían hijos, como Dios manda. Ahora todo es un viva la pepa. Lo chicos están todo el día con eso de internet y se hacen homosexuales y se agarran esa enfermedad que ni la quiero nombrar. Antes no había nada de eso. Ahora no hay más valores. Antes era un mundo sano e inocente. ¡Cuántos recuerdos! La música se podía bailar y no era de degenerados. Estaba Nino Bravo. Estaba Manolo Galván, los Pimpinela. ¡Qué época maravillosa! Ahora se drogan y toman alcohol. Está lleno de cartoneros y delincuentes. ¿Dónde están los Derechos Humanos para nosotros, los ciudadanos de bien? ¡Porque a los de Derechos Humanos no les importa que la gente decente vivamos enrejados y los delincuentes anden por la calle, ¿eh?!
Cherquis: Muchas gracias.
Mujer: ¡Cuántos recuerdos! Un saludo a Formento que lo escucho siempre en su audición.
(Vuelve al estudio)
MD: Muy buena la nota Cherquis. Saludamos al marido de la señora que después de eso le dio un ACV lo que le provocó una isquemia. Va a estar unos cuantos años callada, lamentablemente.
Gracias, Cherquis.
Cherquis: La semana que viene te adelanto que tenemos una nota sorpresa, pero con un personaje imperdible.
MD: Buenísimo. Muy bien, ahora vamos a recibir a un invitado que ya es un amigo de la casa. Lo invitamos de nuevo porque cuando estuvo acá demostró que era un ganador, pero ahora le pasó algo que lo convierte en un ganador de tiempo completo. Me refiero a nuestro querido amigo, ustedes ya saben quién es...Carlos Pantop. Fuerte ese aplauso
(La tribuna aplaude. Entra Carlos con un pantalón negro y una camisa plateada).
Carlos: Gracias, gracias por invitarme de nuevo.
MD: Gracias a vos por venir, querido. Sentate nomás. Bueno, contanos qué te pasó. Yo te digo la verdad, cuando me enteré dije, tenemos que invitarlo a Carlos de nuevo porque es un fenómeno.
Carlos: Muchas gracias. Pero todo te lo debo a vos porque me compré tu nuevo libro-cd “Convierta a la más difícil en una dama de compañía”.
MD: Le contamos a los espectadores que ya está a la venta en todos los quiscos del país.
Carlos: Sí. Y bueno, lo que me pasó es que como vos ya sabés yo soy extra de televisión y después de haber venido acá empecé a trabajar mucho. La gente en el barrio me paraba para pedirme un autógrafo, iba a la fiambrería y me regalaban, así como una gentileza ¿no?, cien gramos de cocido. Y yo estaba otra vez en el éxito, que viste cómo es esta carrera, un día estás arriba, otro día no, pero yo estaba sintiendo el cariño de la gente. Y eso Marcelita no lo empezó a tomar bien. Estaba un poco celosa...Viste como son las mujeres.
MD: Sí. No soportan el éxito de uno.
Carlos: Exactamente. Lo que pasa...yo la entiendo, de golpe estás con un hombre que en la esquina lo para una mujer linda para pedirle una foto con el celular y ella se ponía mal. Me decía que lo que querían las minas era acostarse conmigo, que solo me querían por mi fama.
MD: Le contamos a la gente que tu novia no era otra que la famosísima Marcela Brane.
Carlos: Claro. Y bueno, pelea va, pelea viene, me cansé un día y le dije “si tengo que elegir entre mi carrera y vos, elijo mi carrera. Muchos años busqué este momento. Vos sabés bien que yo trabajé con Darín, con Dumont...no iba a dejar que una mina me lo arruinara.
MD: ¡Pero claro, hombre!
Carlos: Y después de la separación, se me hizo un agujero.
MD: Claro, un agujero emocional.
Carlos: No, un agujero en el estómago. Me dio una úlcera tremenda de la angustia. Y ahí me empecé a deprimir y el trabajo empezó a bajar. Mi popularidad descendió y el día que fui a la fiambrería y no me regalaron el jamón, ese día me di cuenta que tenía que hacer algo. Me hizo un clic. Y entonces compré tu libro y recuperé la autoestima, me dije “Acá estoy yo. Vamos Carloncha, no afloje” Y un día que fui a cobrar a la Asociación de Extras, me encontré con Marcelita; hacía tiempo que no hablábamos y ahí nomás la agerré y le dije: “Oíme bien. Vos estás para que yo te ame y vas a volver conmigo porque soy un ganador y te vas a tener que bancar a un tipo exitoso como yo. Porque vos podrás quererme para vos sola, pero yo soy del pueblo”
MD: ¿Y qué te dijo?
Carlos: Se largó a llorar y me dijo que tenía razón. Y volvimos.
MD: ¡Un aplauso para Carlos, por favor!
(La tribuna aplaude y vitorea).
MD: Tenemos unas fotos exclusivas de la reconciliación.
(Se ven unas fotos espantosas, como de imagen de filmación congelada, en donde aparecen abrazados, con fondo blanco)
MD: Carlos, muchas gracias por estar acá de nuevo con nosotros. Nos alegramos mucho por este nuevo éxito.
Carlos: Muchas gracias. Y ya te digo, nada de esto hubiera sido posible sin tu libro-cd.
MD: No, no. El éxito es tuyo. Vos te lo merecés. Gracias por venir. Y bueno, yo me quedaría todo el día con ustedes haciendo este programa, pero el tiempo se nos acabó hoy. Les agradezco a todos por estar ahí; a la tribuna, a Cherquis, a Carlos Pantop y a las autoridades del canal por confiar nuevamente en nosotros en esta propuesta para el macho argentino. Nos vemos en el próximo...
Tribuna: ¡Cómo levantar minas!
(Música, títulos finales, fin).
MD: ¿Le diste?
Cherquis: ...Sí.
MD: ¡Ahí va! ¡Vamos Cherquis todavía! Un aplauso para Cherquis que la sigue poniendo y sigue siendo discreto. Para que aprendan algunos.
Tribuna: (exaltadísimos) ¡Nerpo, nerpo, nerpo!
MD: ¿Dónde era el lugar?
Cherquis: En Mar del Plata, "El Pulpo Viejo"...
MD: Turro, estuviste garroneando comida y pasás el aviso acá. Bueno, el año pasado estuviste haciendo notas en la calle y eso ha gustado mucho. Este año también saliste a la calle ¿no?
Cherquis: Sí, sí.
MD: Y estuviste en un lugar rarísimo para esta nota.
Cherquis: Sí. Aprovechamos la primer noche del cacerolazo y fuimos a la Plaza de Mayo para saber cómo conquista un referente del prototipo de argentino promedio.
MD: ¡Claro! Porque no hay más argentino que el de Santa Fe y Callao. ¿A ver la nota?
(Se ve a Cherquis en Plaza de Mayo con gente enfervorecida y furiosa)
Cherquis: Hoy vamos a ver cómo levanta un señor en medio de una protesta.
(Se ve a un hombre entrado en años, con anteojos y dos botellas de plástico)
Cherquis: Señor, según su experiencia, ¿cuál es la mejor manera de conquistar a una mujer?
Señor: Bueno, vea joven. En mi época era diferente. Todo era mucho mejor. Ahora las muchachas sólo piensan en sexo. Sexo, sexo, sexo. En mi época usted debía cortejar a una joven hasta que los padres lo conocieran y recién ahí uno podía darle la mano. Era todo mejor.
(Se ve a una pareja de unos cincuenta años, el hombre es más bien tranquilo, pero la mujer está sacadísima, pegándole a una cacerola con una cuchara, cantando “que se vayan todos” con la cabeza en alto y un cartel en el pecho que dice “estoy con el campo”)
Cherquis: Usted que es casado, ¿cómo conquistó a su mujer?
Hombre: Bueno, mire... (se dificulta el sonido por los gritos y los golpes de la mujer). La verdad que no fue muy difícil. Yo me estaba por casar con otra, y unos días antes la conocí a mi señora.
Cherquis: ¿Y cuánto llevan de casados?
Hombre: (suspira) 30 años (vuelve a suspirar).
Cherquis: Señora, ¿usted se dejaba seducir por su marido, o lo hizo trabajar mucho?
Mujer: Vea señor, mi marido es un hombre de bien. No como estos gobernantes que son unos inmorales. ¿Me quiere decir adónde vamos a ir a parar? Yo a Cristina, no la voté. Que quede bien clarito.
Hombre: Pero el muchacho te pregunta por nuestro casamiento...
Mujer: Bueno, sí. El era un caballero en esa época. Antes tenías que ser un caballero. Mi padre no lo quería mucho, más bien no lo quería nada. Pero después lo fue aceptando. Esa época era todo más sano. Había amor verdadero, la gente se casaba y tenían hijos, como Dios manda. Ahora todo es un viva la pepa. Lo chicos están todo el día con eso de internet y se hacen homosexuales y se agarran esa enfermedad que ni la quiero nombrar. Antes no había nada de eso. Ahora no hay más valores. Antes era un mundo sano e inocente. ¡Cuántos recuerdos! La música se podía bailar y no era de degenerados. Estaba Nino Bravo. Estaba Manolo Galván, los Pimpinela. ¡Qué época maravillosa! Ahora se drogan y toman alcohol. Está lleno de cartoneros y delincuentes. ¿Dónde están los Derechos Humanos para nosotros, los ciudadanos de bien? ¡Porque a los de Derechos Humanos no les importa que la gente decente vivamos enrejados y los delincuentes anden por la calle, ¿eh?!
Cherquis: Muchas gracias.
Mujer: ¡Cuántos recuerdos! Un saludo a Formento que lo escucho siempre en su audición.
(Vuelve al estudio)
MD: Muy buena la nota Cherquis. Saludamos al marido de la señora que después de eso le dio un ACV lo que le provocó una isquemia. Va a estar unos cuantos años callada, lamentablemente.
Gracias, Cherquis.
Cherquis: La semana que viene te adelanto que tenemos una nota sorpresa, pero con un personaje imperdible.
MD: Buenísimo. Muy bien, ahora vamos a recibir a un invitado que ya es un amigo de la casa. Lo invitamos de nuevo porque cuando estuvo acá demostró que era un ganador, pero ahora le pasó algo que lo convierte en un ganador de tiempo completo. Me refiero a nuestro querido amigo, ustedes ya saben quién es...Carlos Pantop. Fuerte ese aplauso
(La tribuna aplaude. Entra Carlos con un pantalón negro y una camisa plateada).
Carlos: Gracias, gracias por invitarme de nuevo.
MD: Gracias a vos por venir, querido. Sentate nomás. Bueno, contanos qué te pasó. Yo te digo la verdad, cuando me enteré dije, tenemos que invitarlo a Carlos de nuevo porque es un fenómeno.
Carlos: Muchas gracias. Pero todo te lo debo a vos porque me compré tu nuevo libro-cd “Convierta a la más difícil en una dama de compañía”.
MD: Le contamos a los espectadores que ya está a la venta en todos los quiscos del país.
Carlos: Sí. Y bueno, lo que me pasó es que como vos ya sabés yo soy extra de televisión y después de haber venido acá empecé a trabajar mucho. La gente en el barrio me paraba para pedirme un autógrafo, iba a la fiambrería y me regalaban, así como una gentileza ¿no?, cien gramos de cocido. Y yo estaba otra vez en el éxito, que viste cómo es esta carrera, un día estás arriba, otro día no, pero yo estaba sintiendo el cariño de la gente. Y eso Marcelita no lo empezó a tomar bien. Estaba un poco celosa...Viste como son las mujeres.
MD: Sí. No soportan el éxito de uno.
Carlos: Exactamente. Lo que pasa...yo la entiendo, de golpe estás con un hombre que en la esquina lo para una mujer linda para pedirle una foto con el celular y ella se ponía mal. Me decía que lo que querían las minas era acostarse conmigo, que solo me querían por mi fama.
MD: Le contamos a la gente que tu novia no era otra que la famosísima Marcela Brane.
Carlos: Claro. Y bueno, pelea va, pelea viene, me cansé un día y le dije “si tengo que elegir entre mi carrera y vos, elijo mi carrera. Muchos años busqué este momento. Vos sabés bien que yo trabajé con Darín, con Dumont...no iba a dejar que una mina me lo arruinara.
MD: ¡Pero claro, hombre!
Carlos: Y después de la separación, se me hizo un agujero.
MD: Claro, un agujero emocional.
Carlos: No, un agujero en el estómago. Me dio una úlcera tremenda de la angustia. Y ahí me empecé a deprimir y el trabajo empezó a bajar. Mi popularidad descendió y el día que fui a la fiambrería y no me regalaron el jamón, ese día me di cuenta que tenía que hacer algo. Me hizo un clic. Y entonces compré tu libro y recuperé la autoestima, me dije “Acá estoy yo. Vamos Carloncha, no afloje” Y un día que fui a cobrar a la Asociación de Extras, me encontré con Marcelita; hacía tiempo que no hablábamos y ahí nomás la agerré y le dije: “Oíme bien. Vos estás para que yo te ame y vas a volver conmigo porque soy un ganador y te vas a tener que bancar a un tipo exitoso como yo. Porque vos podrás quererme para vos sola, pero yo soy del pueblo”
MD: ¿Y qué te dijo?
Carlos: Se largó a llorar y me dijo que tenía razón. Y volvimos.
MD: ¡Un aplauso para Carlos, por favor!
(La tribuna aplaude y vitorea).
MD: Tenemos unas fotos exclusivas de la reconciliación.
(Se ven unas fotos espantosas, como de imagen de filmación congelada, en donde aparecen abrazados, con fondo blanco)
MD: Carlos, muchas gracias por estar acá de nuevo con nosotros. Nos alegramos mucho por este nuevo éxito.
Carlos: Muchas gracias. Y ya te digo, nada de esto hubiera sido posible sin tu libro-cd.
MD: No, no. El éxito es tuyo. Vos te lo merecés. Gracias por venir. Y bueno, yo me quedaría todo el día con ustedes haciendo este programa, pero el tiempo se nos acabó hoy. Les agradezco a todos por estar ahí; a la tribuna, a Cherquis, a Carlos Pantop y a las autoridades del canal por confiar nuevamente en nosotros en esta propuesta para el macho argentino. Nos vemos en el próximo...
Tribuna: ¡Cómo levantar minas!
(Música, títulos finales, fin).
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