jueves, enero 15, 2009

ENTRE LA OPINIÓN Y LA IMAGEN

En octubre de 2007, mi amiga Flavia Vecellio me había encargado para su portal "Vitrales XXI" una pequeña columna.
Yo le envié un humilde ensayo humóristico (más que ensayo, una torpe reflexión improvisada) sobre algo que estaba muy en auge por esos días: los informes sobre el consumo de paco.
Por una cuestión de espacio y de (buen) criterio del sitio, este informe no salió publicado nunca.
Hoy, viendo que los informes de la tv siguen siendo casi iguales (la desmesura de los jóvenes, sus hábitos y costumbres peligrosas), me pareció prudente publicar aquí esta observación sobre el consumo de drogas, su trato mediático y la influencia que tiene en el espectador (y opinador crónico) promedio.

ENTRE LA OPINIÓN Y LA IMAGEN

No hay que ser una persona extremadamente lúcida ni un estudioso para encender la televisión y notar el detalle: si uno quiere ver un programa periodístico deberá, antes que nada, prepararse para soportar interminables informes acerca de la decadencia social.
En algún momento fue algo novedoso; hoy ver un informe de esos da la misma impresión de estar viendo un capítulo de Mork y Mindy: es repetido, ya lo hemos visto, tal vez muchísimas veces, pero no podemos precisar dónde y cuándo.

Es que hay algo exasperante en estos retratos periodísticos: no importa qué programa elijamos, el informe es siempre el mismo.

Las estrellas de estas notas, últimamente, son los consumidores de paco. Hay una debilidad por parte de los productores de programas de investigación por reportear a jóvenes, con sus gorritas, a veces con la cara distorsionada, y pedirles que cuenten cómo funciona el paco, qué efectos sufren los consumidores de paco, a cuánto se compra el paco, como se arma, como se fuma...en fin, qué es el paco. En mi infancia era una colonia varonil.

Aquel que decida ver estos programas tendrá que acostumbrarse a ciertos datos que se dan como irrefutables: el paco se consigue donde sea, es muy fácil de adquirir y mata en tres meses.

Esa es la base para comprender no sólo a este residuo de cocaína, si no también, aparentemente, a todo el flagelo de la droga, los problemas sociales, el hambre, la decadencia política, la corrupción, la falta de ética, y si los apuramos un poco, la teoría de la relatividad podría ser perfectamente entendida con sólo conocer los tres pilares del paco.

Probablemente estos hechos sean verídicos ¿pero es necesario decirlo una y otra vez?

Por si el espectador no está satisfecho, y para eliminar cualquier duda acerca de la existencia de esta droga, se podrá ver (basta esperar algunos segundos) a algún muchacho consumiéndola.
Infiero que esto excede a aquella frase de “una imagen vale más que mil palabras”. Tampoco es la retórica de la imagen. Esto merece ser llamado “el eufemismo de la imagen redundante”.
La víctima de la adicción, deberá ser filmada para dejar en claro que es consumidor.
Yo espectador, no me quedo tranquilo hasta que veo a un chico fumando la droga. Si veo un informe de adictos quiero verlos en su máxima decadencia. Para no ver gente fumando paco me basta salir a la calle. ¡No señor! ¡Exijo verlos!

Hay algo en todo esto más curioso aún; el uso del paco (y ya de cualquier droga) viene a ser el marco de referencia para la decadencia de los jóvenes.
Sospechaba que algo nos ocultaban: el problema no es la falta de educación. No es un problema de política social, de contención, de trabajo, de padres ausentes o inoperantes ¡Era la droga! Por suerte la televisión nos lo muestra, porque si tuviéramos que esperar una respuesta oficial, podríamos esperar toda la vida (le recomiendo tomar asiento)
No falta la señora indignada (frecuente opinadora en la radio) que nos resalta que los muchachitos están drogados y por eso hacen lo que hacen. Andan en cosas raras.

En la vereda de enfrente, los niños bien que consumen éxtasis. Lo mezclan con alcohol, con otras drogas más livianas, con antidepresivos o con ketamina (sí, eso que duerme a los caballos). Obviamente que no son un riesgo profundo a la sociedad, ¡son de clase media! Son gente como uno.
Están preparados, son universitarios, por eso saben lo que hacen. Si son inteligentes, sabrán bien que la ketamina no se toma, pero en caso de hacerlo, por favor, no hacerlo en exceso; no vaya a ser cosa que se nos caiga muerto. Pero es improbable, porque están preparados intelectualmente, así que esto es sólo un recordatorio sobre algo que ellos ya saben bien.
¿Qué riesgo nos traen? Es verdad –dice la señora de la radio- se ponen un poquito violentos, pero no van a salir a robar, ni a matar por veinte pesos.
A lo sumo –digo yo- correrán una picada en autos carísimos y mataran a dos o tres. Pero no resulta gran cosa

Miro y miro...
Sigo viendo chicos en la calle. También veo a chicos en buenos autos.
Tal vez todo sea igual. Tal vez, siempre fue igual.

Me resulta extraño y paradójico (si el Universo permite tal cosa) que los jóvenes de menos recursos, adictos hasta la médula, violentos, con un pasado imposible, con un futuro improbable, sin mucha conciencia de la realidad (o tal vez mucha más de la que suponemos) sepan que el paco mata en tres meses.
Me resulta extraño y paradójico que los jóvenes con más recursos, con algún nivel adquisitivo, con la posibilidad de estudiar, no sepan que la ketamina o el éxtasis mata por su alto contenido tóxico (un anestésico de caballos no puede ser muy saludable). O tal vez sí lo saben, pero creen que pueden esquivar a la muerte, que tiene un poco más de experiencia en estas cosas, ya que trabaja de muerte desde el comienzo de la historia.

Claro que la droga es un mal terrible. Es quizás también una enfermedad. Pero no estoy seguro si podemos culpar a las víctimas. No sé si la decadencia se debe al consumo de estupefacientes o a que los chicos van a la escuela a comer y no a estudiar. Tal vez la droga no sea la causa, si no sólo una consecuencia.
No lo sé, pero algo sospecho.

Mientras tanto, sigo aquí, viendo un informe sobre el consumo del paco.

viernes, enero 09, 2009

¡KATE, LO MÍO ES AMOR!

Este es un post efímero, pero es bueno decirlo, antes de que sea tarde.

Acabo de leer que la actriz Kate Hudson desmiente sus rumores de lesbianismo, y aclara que para ella "sólo chicos".

Bueno, en virtud de las declaraciones efectuadas por la señorita Hudson, quisiera saber si hay alguna lista en donde uno pueda anotarse para postularse como novio de la susodicha.
Aclaro, por si alguna de sus amigas lee esto, que mi proverbial romance con Meg Ryan ha finalizado en buenos términos. La amé muchísimos años, pero no pude evitar dejarla desde que vi el film "Casi Famosos", hace 10 años atrás, poniendo a Hudson como único amor (o primera en el ranking de amores, seguida -de muy lejos- por mi ex Ryan, Penelope Cruz, Wynonna Ryder y Marcela Pacheco -que me cae mejor como amiga que novia-).

Por eso, si ella está interesada, no tiene más que enviar un mail a la dirección que está en pantalla.

Muchas gracias.


miércoles, enero 07, 2009

RUBÉN BLADES TENÍA RAZÓN

Cada tanto suceden cosas que nos obligan a dar un giro.
Esta noche, puedo decir, a riesgo de que a nadie le importe, que el giro es gratísimo, emocionante y que, lo siento, como un momento clave.
Acabo de volver de una reunión a la que llegué (casi de mala gana, debo admitirlo) pasada la una de la mañana . Allí entre amigos, desconocidos, instrumentos y máquinas que graban las zapadas, se da un código. Luego, una charla privada en donde se proyectan cosas. Se concluye en una decisión.
Vuelvo a casa a las 5 am (y luego al cyber), con una certeza y muchas alegrías, sin olvidar una extraordinara ansiedad y entusiasmo .
El giro ha comenzado.

Los griegos decían que demasiada desmesura es mala. Creo en eso; pero no puedo evitar sonreír al pensar que si este es el comienzo del 2009, yo ya podría ir pasando al 2010, porque para mí, con este giro, este comienzo ha sido perfecto.

Comparto a medias esta alegría, pero prefiero callar el contenido, más que nada porque faltan detalles, y como dijo alguien, el detalle es lo fundamental.
Espero en algunas semanas compartir la sorpresa (yo mismo estoy sorprendido) en su totalidad.

En otro orden de cosas, mañana, si todo sale bien y termino de escribir el cuento que estoy escribiendo, retomamos el ritmo habitual del blog.

Gracias por esperar, y sepan disculpar las molestias (estamos trabajando para usted).

miércoles, diciembre 31, 2008

(NI PIPO NI EDELWEISS) LOS AÑOS LOCOS

Hacemos un alto en los refritos porque la ocasión lo amerita.

Mientras escribo esto, recuerdo que no soy muy bueno para saludar. Mejor dicho, soy más bien malo para saludar. Todavía: si existiera un ranking mundial de los peores saludadores, creo que podría estar cuarto, quinto, tranquilamente.

Pero, soy muy buen saludador mundano (mejor dicho, soy sólo un saludador mundano)

Entonces, si uniéramos ambas cosas podría intentar un buen saludo, pero no mundano.

Por eso quiero saludar en este año que se va, de dos maneras:

La primera en general:

Jajaa, ¡qué alegría! Un saludo a todos los habitantes del mundo por este año nuevo, que, jaja, comienza.

Y ahora, bajando las luces para oscurecer un poco el ambiente, mirando fijo, con cara de loco peligroso a cada uno de los y las lectoras de este blog, revolviendo el hielo del whisky con obsesión y sonriendo como un psicópata: saludo a todos los que leen este blog, porque, insisto, de algún modo somos amigos ya que nos unen muchas cosas (como el final del blog que es "punto blogspot, punto com").

Así que saludo, mirando a los ojos, que es como saludan los hombres de verdad, a todos los que nos conocemos, a los que no, a los que hablamos, y a los que guardan silencio. A todos esos, a los que llegan con alegría aquí, a los que se molestan en dejar un comentario, a los que se molestan en escribirme para conocerme, a los que me escriben para pedirme dinero, a todos les deseo un muy buen comienzo de año, y -ya incluyéndome en el deseo- que se termine este año infame (que creo que fue espantoso en general, salvo en honrosas excepciones) de una buena vez.

Como consideración final de esta majestuosa tesis de año nuevo, comparto con los que lean, una especie de costumbre o creencia que tengo: estoy convencido de que el año estará siempre signado según se lo empiece.
Por ejemplo: si dan las doce de la noche, y uno está dale que dale pelear con alguien, todo el año será un año de peleas. Si uno empieza las cero horas del nuevo año pensando alegremente en alguien, ese alguien estará ahí. Y si uno empieza ganando, por ejemplo, el gordo de año nuevo...bueno, salvado el cantor y todos los guitarristas.


Así que empiecen el año en tranquilidad, lo más cerca que puedan de la gente que quieren y si no están cerca, acuérdense de ellos, que no hay cosa más linda en el mundo que contarle a alguien "me estaba acordaba de vos".

Yo, por lo pronto, me acordaré de todos.

Feliz comienzo de año

lunes, diciembre 29, 2008

CONTINÚA EL ROBO A MANO ARMADA DE LOS REFRITOS

“Cuando era chico, mi primera obsesión fue el universo y sus límites. Aprendí a leer a una edad muy temprana para poder entender esas letras (para ese niño que fui, un código secreto pero esclarecedor) que acompañaban las fotos de los planetas y del espacio en la Enciclopedia Salvat (que aún conservo). Pensaba que ese aparente infinito podía terminar en algún lado y que en algún punto, quizás, todo chocaría. Pero lo que realmente me daba terror era pensar en estar en otro planeta. No podía imaginarlos huecos, si no como rocas inmensas, que obligarían a sus habitantes (humanos en el futuro), a vivir en la superficie y no en el interior. Me aterraba la idea de estar tan cerca del espacio, sin un cielo previo que me cubriera. Pensándolo ahora, ese miedo se podría llamar “Uno y el universo”.

Luego, cuando fui estudiante primario, supuse que sería grandioso viajar en el tiempo, pero desestimé esa idea con dos argumentos:
El primero es que si los viajantes en el tiempo existieran, ya hubieran aparecido en el tiempo actual (que hoy es pasado).
El segundo y más interesante (para ser el pensamiento de un niño) era que el tiempo está determinado por las personas, y entonces sería imposible volver al pasado, ya que los que allí vivieron, ahora estaban muertos. Para viajar en el tiempo, habría que resucitar a muchos. Cada vez que alguien se va (aunque sea a otro lado), también se va el tiempo y ya no vuelve.

Me convertí en un adulto, y mi capacidad para los asuntos científicos es completamente limitada e inútil; por eso, tal vez, escribí en este blog algunas cartas desde el futuro: para acercarme, aunque sea en tono de humor, a esos misterios que tanto me entusiasmaron y que el paso del tiempo –y una notable incapacidad para un buen entendimiento y una espantosa vagancia para llevar adelante cualquier estudio- me obligaron a dejar atrás.

En esta carta hay una referencia (casi irrespetuosa) a mi querido Adolfo Bioy Casares, citando a uno de los protagonistas de “La Trama Celeste”, y justificando mi viaje con un chiste sobre el argumento de ese cuento.
Más allá de eso y algunas bromas efectivas, creo que este post no tiene ningún mérito mayor, pero lo elijo como un homenaje a ese niño que fui, que quizás algún día, leerá estas líneas.”

CARTA DEL FUTURO


¡Lo logré! ¡Estoy en el futuro! Esta carta está escrita desde el futuro. Buuuuuuuu. Puedo hablaaaar asiiiií como Vinceeeent Priceeee, buuuuuu. ¡Ja! Puedo asustarlos desde el futuro. No, en verdad no hace falta....buuuuuuu.
Hablando en serio; no sé cómo cuernos llegué hasta aquí. Es el año 2032. Puedo explicarlo así: estaba en mis clases de vuelo. Subí a una avioneta con mi instructor, el capitán Ireneo Morris, y en pleno vuelo dijo “tengo una maniobra extraordinaria que antes me trajo unos problemas, pero ya la perfeccioné”. Hizo pim, pum, una voltereta y cuando aterrizamos estábamos en un lugar rarísimo. No lo reconocimos, así que le preguntamos a uno que pasaba por ahí en dónde estábamos. “¿Dónde va a estar? ¿En Hollywood? ¡En Torcuato, mi amigo!” dijo el hombre.
Parece que la maniobra nos trajo al futuro. Es todo muy raro aquí, sobre todo en Buenos Aires. Bueno, Buenos Aires es una manera de decir, porque ahora se llama Montesaires, ya que nos unimos a la vieja ciudad de Montevideo, porque hicieron un puente que unía a las dos ciudades y por un problema técnico-legal hubo que fusionarlas.
La gente anda con unos cascos muy graciosos, pero ellos dicen que deberíamos usarlos también por los rayos no sé qué que son bastante peligrosos, pero yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no ajdaiqjdañda, ni nada. Buuuuuuuuu. ¡Ja!
Debo advertirles a todos unas cosas:
Primero que dentro de unos años me van a culpar de una estafa millonario a un banco. ¡Es falso! Parece que fue un mal entendido con la entidad bancaria hace algunos años (creo que en el 2024), pero me fijé en el VERAZ y estoy bastante embromado (los que leen este blog parece que también están en problemas, porque en el futuro el nuevo sistema crediticio inhabilita no sólo al que tiene una conducta comercial negativa, si no también a todos lo que lo conocen. Eso no lo entiendo bien, pero váyanlo sabiendo).
De todos modos ya no hay moneda papel. Basta con pasar la huella digital en un sensor y directamente te descuentan el dinero (virtual) de tu cuenta bancaria (virtual).
La televisión es muy adelantada. Es en 3 dimensiones y le dicen “teatro”. También hay programas sin actores en vivo y se transmite por hologramas. “Muriendo por un sueño” es el programa más visto. Se trata de un grupo de famosos con unos soñadores que contraen enfermedades mortales, y el que logra prolongar más su agonía gana. El otro día fueron a votación telefónica y cuando perdió una pareja, el famoso dijo “menos mal, muchas gracias, ya no aguantaba más este sufrimiento” justo antes de que se le cayera la lengua (parece que era una derivación de una lepra avanzadísima) y murió en el acto. La gente estaba muy emocionada.
Lo que sí fue una tragedia fue el día que, no sé bien cómo, explotaron todas las computadoras que estaban siendo usadas en Facebook. La verdad, un espanto. Muchísima gente muerta. Lo que no recuerdo es qué día sucedió, pero fue hace bastante (creo que en el 2009, pero no sé en qué mes). Hace poco hubo un acto homenaje a las víctimas de Facebook en todo el mundo.
¡Pero no quiero alarmarlos! También pasan cosas lindas. Los perros pequineses se extinguieron hace mucho (se los vendieron todos a los chinos para apalear la terrible situación de la falta de alimentos y ya se los lastraron todos).
Esta crisis de alimentos obligó a los gobiernos mundiales a implementar la ya famosa “pastilla de astronauta”, pero ha generado algunas controversias. En una parte de Asia, tienen una pastilla que elimina el apetito porque sostienen que “la grandeza del espíritu se da cuando logra abolirse el deseo”. Pero muy por el contrario, la Iglesia Católica impulsa una pastilla de astronauta que da mucha hambre, pero piden “no satisfacer ese deseo, ya que la grandeza del espíritu se da cuando se logra vencerlo, peleando contra él”
De todos modos el asado aun aquí se consigue.
Ayer unos estadounidenses de la parte de Venezuela (un terremoto temible dividió Estados Unidos en cuatro partes y el océano Pacífico arrastró la costa oeste de EE.UU. hasta Venezuela) se tomaron un vuelo supersónico al mediodía (sí, volvieron los Cóncord), se morfaron unos choripanes, una tira, apolillaron una siesta y a las 5 de la tarde estaban de nuevo en Los Ángeles, Caracas.

Bueno, no tengo mucho más tiempo. A las diez de la noche se corta la luz en todo el mundo, por la crisis energética y todo es con velas. Si este año sale todo bien y se ahorra suficiente energía, se extenderá el horario de luz mundial hasta las once.

¡Ah! ¡Me olvidaba! Sepan y estén alertas: los días son mucho más cortos ahora. Tal como habían previsto los científicos, la Luna se fue alejando de su órbita, lo que acorta los días porque acelera la rotación terrestre, pero se les fue la mano, o calcularon mal y la luna se fue bastante más lejos y los días duran cuatro horas. Por suerte los monos de la NASA mandaron una misión con un cohete que llevaba colgada atrás una soga gigante de millones de kilómetros. Le dieron un par de vueltas a la luna con la nave y le ataron la soga; entonces, desde acá, unos tipos van tirando de la soga y acercan un poco el satélite, logrando estirar los días a ocho horas. Este procedimiento se hace con mucho cuidado, ya que una vez se les fue la mano con la fuerza y, entusiasmados con el “tiren, tiren, tiren” se les vino la luna encima, provocando un verdadero desastre. Igual subirla no fue muy difícil, porque sólo tuvieron que atar el otro extremo de la soga a una nave y así la subieron. Pero fueron horas bravas.

Ahora sí, me voy. Les dejo un saludo y espero volver pronto a nuestro tiempo. Ahora mismo, mientras escribo, estoy leyendo esta carta en el archivo de No Somos Nada y me emociona recordar cuando la publiqué, hace tantos años, aunque aún ni la había escrito. Estoy escribiendo algo que será publicado en el pasado y que yo leeré en el futuro.

Les dejo un beso y cuidado, por si no vuelvo, con la lluvia de meteoritos sobre Buenos Aires en diciembre; y esta noche jueguen al 12 o el 42 (no recuerdo bien cuál había salido) a la cabeza en la Nacional.

Buuuuuuhhh. Me despiiiidoooo desdeeee el futuuuurooooo. Yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada

viernes, diciembre 26, 2008

HOY EN LOS REFRITOS: CAGLIOSTRO

“Cagliostro es un caso rarísimo. Tuve ese personaje en la cabeza muchísimo tiempo y hasta llegué a representarlo un largo rato frente a un amigo, para definir algunas de sus características.
Al principio fue un comodín que servía para meterse en cualquier papel que fuera necesario, sin embargo con el tiempo se convirtió en el protagonista de una serie de cuentos policiales que se llama “Los Misterios del Doctor Cagliostro”. Quizás algún día publique el más breve de esos cuentos aquí, ya que el género policial requiere de una duración no apta para blogs.

Lo que siempre estuvo en este personaje es su historia: Cagliostro fue un genial médico neurocirujano que se vio obligado a dejar la profesión por un temblor irrefrenable en la mano izquierda. Luego, en virtud a su amplia capacidad para diagnosticar enfermedades imposibles con resoluciones dudosamente lógicas y esotéricas, se convierte en investigador forense y ayuda a la justicia a resolver crímenes muy complicados (“si puedo abrirle el bocho a alguien, sacarle un tumor, cerrarlo y dejarlo mejor que antes, puedo resolver un asesinato” argumenta Cagliostro a su alumno hipocondríaco Nicolás Wassemberg, en un relato).

Mal humorado, tramposo, un tanto mentiroso, Cagliostro (a quien jamás le vieron el título oficial) aparece aquí como el dueño de un improbable circo que se convierte en noticia tras la muerte de su atracción principal, el payaso Marlboro.

Este personaje es también, desde el comienzo, un homenaje al genial y versátil Orson Welles, quien representó al verdadero y misterioso Cagliostro en una película que vi por primera y única vez a los 12 años y que nadie que yo conozca ha visto.

Con ustedes, el circo.”


EL CIRCO DEL DOCTOR CAGLIOSTRO

El circo del Dr. Cagliostro se viste de negro hoy en su día más triste, tras la trágica muerte de su máxima estrella y atracción principal, el payaso Marlboro.
Todos recordamos a Marlboro, quien tuvo su apogeo artístico en 1971, cuando saltó a la fama por ser capaz de fumarse un atado completo de cigarrillos, uno a uno, durante sus rutinas cómicas, e inclusive llegar a los 40 cigarros antes de terminar su acto (media hora).
Alberto Pantroro, tal su verdadero nombre, comenzó su carrera con el seudónimo de 43/70, apodo que le fue brindado por sus amigos del bar ya que “se fumaba un faso tras otro, mientras tomaba caña Legui”. Su pasión por el espectáculo había nacido de temprano y sus rutinas lo llevaron a presentarse en diversos circos, hasta cambiar su nombre a Marlboro, cuando fue auspiciado por la afamada marca. Ese mismo año, su popularidad llegó hasta tal punto que los niños veían su programa de televisión tomando Vascolet y fumando.
En el año 1986 fue contratado por el circo del Dr. Cagliostro y allí permaneció hasta el día de ayer, cuando murió repentinamente mientras cantaba el feliz cumpleaños a un niño que había concurrido con su familia al show.

El padre del muchacho (de quien no trascendió el nombre) dijo “Es una pena. Él estaba cantando como hacía siempre, tosiendo, y quedó seco. Yo lo traje a mi hijo porque a mí me traía muchos recuerdos...de pibe Marlboro era mi ídolo y mi viejo me había llevado a verlo en una gira que hizo con Luis Sandrini. Yo quería que mi hijo viviera la misma emoción, pero la verdad es que él no sabía ni quién era...ahora los pibes no saben nada, están todo el día con el jueguito y el e-mail y no saben nada de las cosas buenas”

Su célebre compañero de rutinas, el Enano Cananas, apenas pudo esbozar algunos conceptos debido a la profunda tristeza. Muy compungido dijo: “Marlboro era mi hermano, no sé cómo va a seguir esto...estoy quebrado muchachos, estoy quebrado. Me cortaron las piernas. Pobre Marlboro, estaba cantando ahí el feliz cumpleaños, con el pucho en la boca y no sé qué y de golpe lo vemos que se cae...yo pensé que era una de sus gracias, pero no reaccionó. Estoy partido al medio, hermano. No puedo más”.

Muchos amigos pasaron a despedirlo en el velorio que se llevó a cabo en el circo. El mismísimo Dr. Cagliostro dijo en exclusiva a N.S.N: “Es una tristeza absoluta. Nunca pensamos que iba a pasar esto. El tenía un sentido del humor más bien ácido, no le daba mucha gracia nada. Hace poco el médico le había dicho que largara un poco, que su acto era “extremadamente peligroso por lo tóxico”, no te olvides que ha llegado a fumar en una época casi 50 fasos por acto, con tres presentaciones por noche. El no lo hacía como un chiste, todos lo vimos a eso. Él hablaba y fumaba, pero los pibes deliraban y aplaudían cuando iba prendiendo un cigarrillo nuevo con el anterior, no paraba. Contaba un chiste y fumaba, armaba esos muñecos de globos mientras fumaba –lo que hacía muchas veces inentendible lo que decía, le pegaba a una patada a Cananas mientras fumaba y el enano le robaba los puchos y Marlboro se desesperaba; a los pibes les encantaba eso, deliraban con esa parte. Pero es cierto que en los últimos años ya el público fue mermando y más que nada venían padres nostálgicos que traían a los hijos que no lo conocían. Por suerte el circo remontó por el lanzacuchillos alcohólico –que cada tanto pifia y eso le encanta a la gente- y por el fakir que se deja tirar clavos y vasos por el público. Pero sí...la verdad lo vamos a extrañar”

Pero la vida de Marlboro no fue toda de éxitos. También se vio envuelto en escándalos, como cuando en 1979, un cigarrillo mal apagado desató un feroz incendio en plena función que por suerte no generó víctimas pero si un gran revuelo y polémicas sobre sus actos. Marlboro dijo aquella vez “¿Y qué quieren, loco? Yo soy payaso, no bombero”

En la despedida de sus restos, entre llantos de los concurrentes, sus allegados hablaron y el Dr. Cagliostro hizo una suelta de leones domados. También, en señal de luto, se disparó un cañonazo al cielo con el hombre bala del circo, quien no regresó luego del disparo y muchos vecinos del lugar dijeron que lo vieron corriendo muy rápido al grito de “¡Soy libre al fin, no vuelvo más!”.

martes, diciembre 23, 2008

EMPIEZAN LOS REFRITOS

CÓMO LEVANTAR MINAS
“'Cómo Levantar Minas' es todo lo contrario a un post convencional. Es un guión, pero un guión que juega con la imaginación del lector para convertirlo en un programa televisivo. Podría decirse que es un post que se ve.
Creo que la primera de estas “emisiones” fue a comienzos de 2007.
Siempre me llamaron la atención los gurues de televisión; tienen un extraño poder que se basa en el ridículo, pero ese mismo ridículo es lo que los convierte en personajes magnéticos. Es como si alguien dijera ‘si este tipo está diciendo semejante barbaridad con tal convencimiento, algo de verdad debe haber’...o a lo sumo nos gusta que nos mientan.
Una noche, viajando en un taxi, el conductor divisó a una chica muy linda y le gritó insultándola con una palabra irreproducible, y tocando bocina. Rió y me dijo ‘a las mujeres les gustan que las insulten’
Entonces, días después, recordando ese episodio, me pregunté: ¿qué pasaría si alguien diera consejos de seducción por televisión, pero de un modo brusco, sin ninguna sutileza ni respeto por las mujeres?
Así nace este inefable programa.
Tal vez lo que más me gusta de este sketch, además de la ridícula situación de un programa para hombres desesperados, es el surgimiento de Cherquis, -que apareció desde el primer capítulo- y fue desde el comienzo una especie de contrapunto para el espantoso personaje que represento.

Como comentario anecdótico, cuento que casi la mitad de la gente que entra a No Somos Nada, lo hace buscando por google la frase “cómo levantar minas”, acaso como si alguien lo supiera.

Elijo éste capítulo porque creo que fue el único que se publicó este año.”

..........................
N.S.N se enorgullece en presentar su querido y ponderado clásico...

Música con cornetas.

“Cómo levantar minas”

(La placa entra girando a toda velocidad. Se escucha la música muy fuerte).

Locutor:
¡Amigos! Esta noooche, como siempre, como nunca. Con la alegría de vivir. Con la esperanza de conquistar a todas las mujeres del barrio, nuestro conductor. El mesiánico Emeeeee Deeeeeeeeeee.

(Las luces giran a lo loco, explota un cañón con papel picado. La tribuna aplaude a rabiar)

MD: (aceleradísimo) Síiii. Buenas noches. Bienvenidos a la temporada 2008 de Cómo levantar minas. Hoy tenemos un pro-gra-món. ¡Buenas noches, tribuna!

(La tribuna aplaude y festeja)

MD: Qué alegría verlos de nuevo. Tenemos muchas novedades, como la escenografía y saludamos a los amigos de Miami que ahora nos ven por la cadena teleuno. Ya salimos en Miami. Le agradecemos también a Trentuno por el efecto del papel picado. Pero, si bien este programa lo hacemos todos, no sería Cómo levantar minas sin nuestro mejor amigo, ¿de quién hablo? Ya sabemos bien que no hablo de otro que el gran Cherquis. ¡Adelante Cherquis!

(Entra Cherquis con los brazos arriba, saludando)

Tribuna: ¡Cherquis, Cherquis, Cherquis!

MD: Bienvenido Cherquis.

Cherquis: Hola, hola.

MD: ¿Cómo te trató el verano? ¿Mucho levante?

Cherquis: Bueno... No sé si muuucho.

MD: Vamos, ¡cuente, cuente!

Tribuna: ¡Que cuente, que cuente!

Cherquis: Bueno, me fui a la costa, a Mar del Plata más precisamente, y en el restaurante “El pulpo viejo” conocí a la chica de la caja...pero no quiero contar mucho.

MD: Vamos campeón, cuente.

Cherquis: Bueno, está bien. Y mariscos van, ostras vienen...

MD: (cargándolo) ¡Eeeeeh!

Tribuna: Eeeeeeh
Cherquis: ¡No carguen, che!

MD: ¿Le diste?

Cherquis: ...Sí.

MD: ¡Ahí va! ¡Vamos Cherquis todavía! Un aplauso para Cherquis que la sigue poniendo y sigue siendo discreto. Para que aprendan algunos.

Tribuna: (exaltadísimos) ¡Nerpo, nerpo, nerpo!

MD: ¿Dónde era el lugar?

Cherquis: En Mar del Plata, "El Pulpo Viejo"...

MD: Turro, estuviste garroneando comida y pasás el aviso acá. Bueno, el año pasado estuviste haciendo notas en la calle y eso ha gustado mucho. Este año también saliste a la calle ¿no?

Cherquis: Sí, sí.

MD: Y estuviste en un lugar rarísimo para esta nota.

Cherquis: Sí. Aprovechamos la primer noche del cacerolazo y fuimos a la Plaza de Mayo para saber cómo conquista un referente del prototipo de argentino promedio.

MD: ¡Claro! Porque no hay más argentino que el de Santa Fe y Callao. ¿A ver la nota?

(Se ve a Cherquis en Plaza de Mayo con gente enfervorecida y furiosa)

Cherquis: Hoy vamos a ver cómo levanta un señor en medio de una protesta.

(Se ve a un hombre entrado en años, con anteojos y dos botellas de plástico)

Cherquis: Señor, según su experiencia, ¿cuál es la mejor manera de conquistar a una mujer?

Señor: Bueno, vea joven. En mi época era diferente. Todo era mucho mejor. Ahora las muchachas sólo piensan en sexo. Sexo, sexo, sexo. En mi época usted debía cortejar a una joven hasta que los padres lo conocieran y recién ahí uno podía darle la mano. Era todo mejor.

(Se ve a una pareja de unos cincuenta años, el hombre es más bien tranquilo, pero la mujer está sacadísima, pegándole a una cacerola con una cuchara, cantando “que se vayan todos” con la cabeza en alto y un cartel en el pecho que dice “estoy con el campo”)

Cherquis: Usted que es casado, ¿cómo conquistó a su mujer?

Hombre: Bueno, mire... (se dificulta el sonido por los gritos y los golpes de la mujer). La verdad que no fue muy difícil. Yo me estaba por casar con otra, y unos días antes la conocí a mi señora.

Cherquis: ¿Y cuánto llevan de casados?

Hombre: (suspira) 30 años (vuelve a suspirar).

Cherquis: Señora, ¿usted se dejaba seducir por su marido, o lo hizo trabajar mucho?

Mujer: Vea señor, mi marido es un hombre de bien. No como estos gobernantes que son unos inmorales. ¿Me quiere decir adónde vamos a ir a parar? Yo a Cristina, no la voté. Que quede bien clarito.

Hombre: Pero el muchacho te pregunta por nuestro casamiento...

Mujer: Bueno, sí. El era un caballero en esa época. Antes tenías que ser un caballero. Mi padre no lo quería mucho, más bien no lo quería nada. Pero después lo fue aceptando. Esa época era todo más sano. Había amor verdadero, la gente se casaba y tenían hijos, como Dios manda. Ahora todo es un viva la pepa. Lo chicos están todo el día con eso de internet y se hacen homosexuales y se agarran esa enfermedad que ni la quiero nombrar. Antes no había nada de eso. Ahora no hay más valores. Antes era un mundo sano e inocente. ¡Cuántos recuerdos! La música se podía bailar y no era de degenerados. Estaba Nino Bravo. Estaba Manolo Galván, los Pimpinela. ¡Qué época maravillosa! Ahora se drogan y toman alcohol. Está lleno de cartoneros y delincuentes. ¿Dónde están los Derechos Humanos para nosotros, los ciudadanos de bien? ¡Porque a los de Derechos Humanos no les importa que la gente decente vivamos enrejados y los delincuentes anden por la calle, ¿eh?!

Cherquis: Muchas gracias.

Mujer: ¡Cuántos recuerdos! Un saludo a Formento que lo escucho siempre en su audición.

(Vuelve al estudio)

MD: Muy buena la nota Cherquis. Saludamos al marido de la señora que después de eso le dio un ACV lo que le provocó una isquemia. Va a estar unos cuantos años callada, lamentablemente.
Gracias, Cherquis.

Cherquis: La semana que viene te adelanto que tenemos una nota sorpresa, pero con un personaje imperdible.

MD: Buenísimo. Muy bien, ahora vamos a recibir a un invitado que ya es un amigo de la casa. Lo invitamos de nuevo porque cuando estuvo acá demostró que era un ganador, pero ahora le pasó algo que lo convierte en un ganador de tiempo completo. Me refiero a nuestro querido amigo, ustedes ya saben quién es...Carlos Pantop. Fuerte ese aplauso

(La tribuna aplaude. Entra Carlos con un pantalón negro y una camisa plateada).

Carlos: Gracias, gracias por invitarme de nuevo.

MD: Gracias a vos por venir, querido. Sentate nomás. Bueno, contanos qué te pasó. Yo te digo la verdad, cuando me enteré dije, tenemos que invitarlo a Carlos de nuevo porque es un fenómeno.

Carlos: Muchas gracias. Pero todo te lo debo a vos porque me compré tu nuevo libro-cd “Convierta a la más difícil en una dama de compañía”.

MD: Le contamos a los espectadores que ya está a la venta en todos los quiscos del país.

Carlos: Sí. Y bueno, lo que me pasó es que como vos ya sabés yo soy extra de televisión y después de haber venido acá empecé a trabajar mucho. La gente en el barrio me paraba para pedirme un autógrafo, iba a la fiambrería y me regalaban, así como una gentileza ¿no?, cien gramos de cocido. Y yo estaba otra vez en el éxito, que viste cómo es esta carrera, un día estás arriba, otro día no, pero yo estaba sintiendo el cariño de la gente. Y eso Marcelita no lo empezó a tomar bien. Estaba un poco celosa...Viste como son las mujeres.

MD: Sí. No soportan el éxito de uno.

Carlos: Exactamente. Lo que pasa...yo la entiendo, de golpe estás con un hombre que en la esquina lo para una mujer linda para pedirle una foto con el celular y ella se ponía mal. Me decía que lo que querían las minas era acostarse conmigo, que solo me querían por mi fama.

MD: Le contamos a la gente que tu novia no era otra que la famosísima Marcela Brane.

Carlos: Claro. Y bueno, pelea va, pelea viene, me cansé un día y le dije “si tengo que elegir entre mi carrera y vos, elijo mi carrera. Muchos años busqué este momento. Vos sabés bien que yo trabajé con Darín, con Dumont...no iba a dejar que una mina me lo arruinara.

MD: ¡Pero claro, hombre!

Carlos: Y después de la separación, se me hizo un agujero.

MD: Claro, un agujero emocional.

Carlos: No, un agujero en el estómago. Me dio una úlcera tremenda de la angustia. Y ahí me empecé a deprimir y el trabajo empezó a bajar. Mi popularidad descendió y el día que fui a la fiambrería y no me regalaron el jamón, ese día me di cuenta que tenía que hacer algo. Me hizo un clic. Y entonces compré tu libro y recuperé la autoestima, me dije “Acá estoy yo. Vamos Carloncha, no afloje” Y un día que fui a cobrar a la Asociación de Extras, me encontré con Marcelita; hacía tiempo que no hablábamos y ahí nomás la agerré y le dije: “Oíme bien. Vos estás para que yo te ame y vas a volver conmigo porque soy un ganador y te vas a tener que bancar a un tipo exitoso como yo. Porque vos podrás quererme para vos sola, pero yo soy del pueblo”

MD: ¿Y qué te dijo?

Carlos: Se largó a llorar y me dijo que tenía razón. Y volvimos.

MD: ¡Un aplauso para Carlos, por favor!

(La tribuna aplaude y vitorea).

MD: Tenemos unas fotos exclusivas de la reconciliación.

(Se ven unas fotos espantosas, como de imagen de filmación congelada, en donde aparecen abrazados, con fondo blanco)

MD:
Carlos, muchas gracias por estar acá de nuevo con nosotros. Nos alegramos mucho por este nuevo éxito.

Carlos: Muchas gracias. Y ya te digo, nada de esto hubiera sido posible sin tu libro-cd.

MD: No, no. El éxito es tuyo. Vos te lo merecés. Gracias por venir. Y bueno, yo me quedaría todo el día con ustedes haciendo este programa, pero el tiempo se nos acabó hoy. Les agradezco a todos por estar ahí; a la tribuna, a Cherquis, a Carlos Pantop y a las autoridades del canal por confiar nuevamente en nosotros en esta propuesta para el macho argentino. Nos vemos en el próximo...

Tribuna: ¡Cómo levantar minas!

(Música, títulos finales, fin).

domingo, diciembre 21, 2008

¡MINGO, DON´T TALK!

¡Miren! Si quieren reírse un rato largo con un tipo que escribe comedia disfrazada de temas serios, no dejen de ver este blog.
Pero aparte, los comentaristas disfrutan la comedia y se lo hacen saber con una obsecuencia insólita. ¡Más divertido aún!: los que no se ríen y se lo hacen saber, son respondidos con frases del estilo "ud se equivoca, percevere y encontrará la verdad"

Lo que es ser un incomprendido...

viernes, diciembre 19, 2008

LA IMPUNIDAD DE LA VEJEZ (Y UNA MUY BUENA NOTICIA AL FINAL)

Algunos posts de este blog están escritos con alguna anticipación; aunque sea un día antes. Lo demás son improvisaciones. Algunos quedan una afuera por motivos de estilo, duración, temática o simplemente quedan abandonados e inconclusos.
Revisando esos out-takes encontré uno aburridísimo sobre una jornada en un banco. Como fue un episodio real, al leerlo uno puede quedarse dormido al tercer renglón. La debilidad de este tipo de relatos se encuentra en que uno cree que todo lo que nos sucede es digno de ser contado. Craso error.
Pero me di cuenta que ese post tenía la intención de describir algunas situaciones que protagonizan personas mayores.
Ser viejo, digámoslo de una vez, implica creer que se es impune (de hecho se puede pedir el arresto domiciliario, lo cual impulsa a los vetustos a incrementar sus creencias de “puedo hacer lo que quiero porque soy muy viejo).

Estuve ese día (enero pasado) atrapado tres horas con, exactamente, 140 personas (en su mayoría jubilados) y ese lapso me dejó ver algunas cosas.

Rescato de ese relato trunco estos pasajes:

“Luego concluí también que ser viejo es un problema enorme o una bendición absoluta. Las personas grandes están abstraídas de todo. Se mueven con impunidad.”

“(...) un señor apareció, no sé de dónde, vestido con traje beige, alpargatas de tela azules y anteojos negros de carey; se paró al lado mío y le preguntó a la empelada de informes si no podía pagarle ella su jubilación ya que “no quería tener que esperar tanto”. La chica le dijo que eso no era una caja de cobros o pagos (el tipo pretendía que la mina dijera “sí señor, cómo no, espere que tengo el dinero en el cajón ¿cuánto cobra usted”) y que, si prefería no esperar, podría retirar su sueldo en el cajero automático, sólo para que el señor respondiera “es que yo le tengo idea a al cajero”.

“Otro viejo rarísimo, con audífono gigante y un camperón de lluvia (recuerdo que estamos en enero con temperatura promedio de 30º), igual al pingüino de Batman, interpretado por De Vitto, pero tal vez de unos 200 años, iba de aquí para allá saludando a todos los empleados que veía, gritando: “¡lo felicito!”

Espero que al ser viejo (a eso de los 120 años), mis nietos digan “ahí está el abuelo quejándose de todo, otra vez” mientras pego con el bastón arriba de la mesa y gritando “¡en mis épocas había internet y nadie se quejaba! ¡Ahora están todo el día con eso de la teletransportación y ya no se respeta nada, mocosos del diablo”

Recuerdo que una vez con Ibarrola conversábamos acerca de este tema y concluimos que seríamos definitivamente viejos cuando no entendiéramos cómo funciona una máquina de teletransportación o un teléfono celular telekinético, que serán, obviamente, los aparatos que se usarán en el futuro, junto a las patinetas voladoras de Volver al Futuro.

Y hablando de vejez, esta noche tengo una reunión de compañeros de escuela primaria (luego de no haberlos visto a casi todos en 13 años) y confieso, que la idea me aterra un poco...bastante. Veremos qué pasa.

Y mañana, si estoy de buen humor, sólo si estoy de buen humor (porque soy muy temperamental), voy a publicar una reflexión sobre esta mentira de la crisis económica mundial que le va a volar la peluca a más de un economista y a los prestigiosísimos estudiantes de esas “ciencias” y de marketing (que hablan con una autoridad como si se dedicaran a estudiar la división del átomo y la búsqueda del Campo de Gibbs).

Así que ya están advertidos sobre la polémica que se viene (y espero que se vayan anoticiando las grandes eminencias de Estocolmo, a ver si van soltando el Nobel para este lado de una buena vez, porque ya me estoy cansando de pedirlo. Porque después va a ser tarde y van a decir “ay, ay, ay, se lo tendríamos que haber dado, ¿ahora qué hacemos?” y van a tener que ir a llorar a la iglesia. Así que amigos suecos, el cheque pónganlo nomás “al portador” que yo me encargo del resto).

ACTUALIZACIÓN DE ULTRA ÚLTIMO MOMENTO:

Viniendo a publicar este post, acabo de ver la revista Newsweek con Charly García en la tapa, presentando una nota exclusiva.
Se lo ve fenomenal, y quiero decir aquí, con una alegría hija del cariño y la amistad, que el nuevo estado (que vengo siguiendo desde el primer momento desde lejos, pero con información de primera mano) de mi querido maestro, es una de esas situaciones que me producen felicidad y que, sin ningún pudor, comparto con ustedes, a quienes considero también mis amistades.

¡LARGA VIDA AL GRAN GARCÍA!

martes, diciembre 16, 2008

COSAS QUE NO HAY MÁS

Aquí una vez se hizo una investigación muy profunda sobre cosas que, por motivos misteriosos, no hay más.

El primer resultado había dado como objeto víctima del olvido, a los barriles de madera, como aquel que había en el bar "El Verde", en los 80´s lleno de maní (sí, lo conocí pero era muy chico); o el mismísimo barril del Chavo.

Sin embargo, tal vez por el desdén y la ingratitud, advierto que ha desaparecido otra cosa que no es una cosa de por sí, si no que es un recurso: el de las películas de detectives que interrogan a los sospechosos apuntándoles con un reflector directo a la cara para hacerlos confesar. Eso no hay más.

¡Pero cuidado! Porque en estas mismas películas había un truco que tampoco se lleva a cabo actualmente: golpear paredes con atención para descubrir, a través del sonido, si existía una cavidad hueca, que podía ser el escondite del arma homicida. Eso tampco hay más.

Por eso, en resumen, a la tristísima lista de cosas que se van olvidando, se le suman a los barriles, los sospechosos interrogados a punta de cañonazo de luz, y las paredes huecas.

¿A dónde se ha ido todo eso?

jueves, diciembre 11, 2008

MÁS ANUNCIOS

Resulta que por alguna razón muy extraña, que nada tiene que ver con lo que en el noticiero llaman "el cansancio de fin de año" o "el stress de fin de año" o "el asesinato preventivo de fin de año, para evitar males mayores...a fin de año", este blog cuando entra, justamente, fin de año, entra en un estado muy raro, en donde le da una euforia, y de golpe se deprime, y otra vez euforia.
Para lograr lo que llamo "el efecto hartazgo de fin de año", siguiendo una tradición de la tv, la radio, las revistas e incluso algunos libros, la última semana tendremos los refritos de N.S.N. con los mejores momentos del año (y una lista de los peores y más bochornosos post de este 1997, más alguna sorpresa).

Pero eso en la última semana.

Y también:

FM ISER, en un acto de irresponsabilidad y locura, le ha dado a Culpa de Todos (ese programa donde digo unas cosas onda "en un promedio general sí, pero en lo particular no lo sabemos") un nuevo día, y una hora más, ampliando su transmisión a dos horas.

¿Cómo sucedió esto? Pues yo no lo sé, pero lo que sí se es que desde este lunes, todos los lunes de 19 a 21 hs, Culpa de Todos, en FM ISER. Y además desde la página web del ISER se va repetir el programa, pero por las dudas, también estará disponible para escucharlo a lo loco toda la semana en www.culpadetodos.blogspot.com

Este lunes vamos a tener a Lito Cruz, que va a pintar un cuadro por radio y Juan Carlos Marecco lo va a mirar en silencio, ¡también por radio!

Así que la verdad, el que se lo pierde, es por ganas no más.

domingo, diciembre 07, 2008

SOBRE DIOS Y ALGÚN DESTINO

En Santa Teresa, figura aquella frase que dice que son más las lágrimas vertidas por las plegarias escuchadas, que por aquellas que Dios, piadosamente desoye.
Esta crónica no pretende ser un ensayo teológico, ni de pretensiones filosóficas o semiólogas. Aventuro a decir que ni siquiera es un ensayo por su breve extensión. Es apenas, con mucho esfuerzo, una reflexión.
Debo advertir al lector que quien escribe esto es un confeso agnóstico. No sé si existe Dios o varios. Para el caso es lo mismo, ya que mi opinión aquí, en un tema tan serio, no importa ni es relevante.
Recuerdo que una vez Bioy Casares dijo que era agnóstico porque era una pedantería decir “Dios no existe” como si acaso alguien pudiera afirmarlo. Tal vez en el fondo, todos aquellos que dudamos o descreemos, guardamos la esperanza de algún suceso extraordinario que nos demuestre lo contrario.
Afirmar la existencia de Dios, no permitir la duda, y darlo como única posibilidad, es también una pedantería. Por supuesto desde aquí no iremos a resolver nada (incluso espero, como una ambición, generar más confusión al asunto, aunque para eso hay que ser muy inteligente).

En una disertación sobre el Determinismo de Laplace, por el profesor Stephen Hawking, en la Universidad de Oxford, el físico llega a refutar a Einstein cuando dice “Dios no juega a los dados” y arremete con un polémico “Dios no sólo juega a los dados, si no que lo hace todo el tiempo y en cada lugar que puede”.
¿Por qué estos dos brillantes científicos (como cientos de ellos), usaron y usan a Dios en sus teorías?
Tal vez porque la ciencia intenta buscar un porqué; el funcionamiento de las cosas desde el plano lógico, pero a la vez, entiende (o sospecha) que hay un punto en que esa magnífica casualidad del orden universal, al ser perfecto desde una supuesta imperfección, no tiene explicación. Dicho de otro modo: nada en el universo sucede porque sí. Para que algo ocurra y dé origen a las cosas deben combinarse millones (infinitas) opciones, con otras incontables (también infinitas) variables. De esa combinación aparentemente azarosa, sucede todo. La gran pregunta es: ¿cómo puede darse entre esas infinitas opciones, la combinación justa que permita el nacimiento de las estrellas, la creación de los planetas, o la expansión del universo? Allí es donde muchos científicos dicen que eso es Dios, que esa genial combinación de factores es algo que no puede surgir porque sí; a partir de allí todo puede explicarse.

La religión, por su parte, no sólo dice que esa combinación es Creación Divina, si no que todo lo demás que puede explicarse desde la lógica, también es obra de Dios.
Si consideráramos el factor casual, debemos convenir que es una casualidad que no nos alcanzaría la eternidad para dejar de asombrarnos. Si lo hubiera hecho Dios, nos llevaría la misma cantidad de tiempo asimilarlo.

El destino es también algo digno de estudio y lleno de supersticiones.
Así como la religión enmarca estas cosas, y plantea un destino signado por Dios, otros sostienen, tanto ateos, como agnósticos, dos variantes disímiles: el destino es inexorable e inalterable por causas predeterminadas; o el destino está en manos de cada persona a través de su propia voluntad.
Quizás lo único que une a estas tres posiciones es el destino final, el de la muerte. De allí nadie escapa. Pero en el medio, se pueden optar por estas diversas creencias (si cabe el término).
Así como Sartre sostenía que el hombre es responsable por sus actos y forja su destino desde sus decisiones, algunos otros (no religiosos) terminan diciendo “he decidido, pero de algún modo ya estaba escrito”
Recuerdo la parábola de Oscar Wilde, que cité aquí alguna vez, sobre el libre albedrío, en donde cientos de raspaduras de acero se dirigían a un imán, convencidas de que lo hacían por determinación propia.
No creo que sea relevante optar por alguna posibilidad, pero sí creo que no está mal ayudar a que las cosas sucedan, aunque estén escritas de antemano (hecho que me permito dudar), y no dejar que todo ocurra azarosamente. Al menos no todo el tiempo. De todos modos, el universo (con todo lo que comprende, como la vida) nos sigue sorprendiendo.

Por último quisiera referir esta historia:

Cuentan las páginas transcriptas de un libro improbable, que un hombre (tal vez días atrás) quiso que su voluntad se inclinara hacia el cumplimiento de un deseo propio. El hombre no confiaba en la intervención Divina, probablemente porque nunca vio nada en donde Dios se manifestara.
Pensó que quizás Dios se muestra, casi como un recordatorio, en los desahuciados y en los que nada tienen. En aquellos que, por alguna razón, Dios parecía haber olvidado. Creyó, no sin inocencia, que Dios no se olvida de nadie, no por bueno, si no porque quizás no conoce a nadie. Si acaso inventó esas combinaciones milagrosas que dan principio al funcionamiento de un todo, aún no ha llegado a conocer la vida (hecho fortuito en medio de muchos otros infinitos hechos).
Pero también pensó que tal vez Dios prefiera no atender las plegarias, para evitar males mayores.
Aunque no descartó esta última opción, por piedad a los sufrientes, prefirió creer en la primera.
Y así pensó en su deseo. (Es probable) que haya levantado su cabeza como buscando lo eterno, y se dirigió al destino. Le pidió que cruzara, en ese destino propio, el hecho, el deseo que estaba buscando. Si el destino estaba escrito, pensó que el guión podría acelerarse, o simplemente era hora de cumplirlo. “Iré hacía allí, pero necesito que las líneas paralelas se crucen. De todo lo demás me encargaré yo” dijo.
Entendió entonces, que es mejor pedirle algo al destino y no a Dios, porque, conjeturó, que si hay un Dios, no vale la pena molestarlo con cosas mínimas, como el deseo propio, que al fin y al cabo, en un universo que ni Dios podría haber terminado de conocer, sería el grano más chico en medio de un planeta de arena. Y a la vez, si Dios existe, estaría demasiado ocupado atendiendo plegarias mucho más importantes.
“Si Dios existe, no está para resolver esta voluntad tan insignificante en medio del infinito; en cambio el destino, escrito o no, de algún modo es mío” se dijo a sí mismo y se quedó dormido.

Es una linda idea.

Por cierto, ese hombre de la historia, soy yo.

martes, diciembre 02, 2008

¡LÍDER!

Tengo una historia buenísima, quizás la mejor que me pasó en la vida, y es real. No sabía si contarla, pero me parece divertida.
En este afán de arrepentimiento de soltero onda Dean Martin, (aunque sin dinero, ni la altura, ni el estilo, ni la amistad de Sinatra) decidí buscar novia en lugares insólitos (en realidad se presentan más que nada en lugares insólitos).

Caminaba por la calle arenales el domingo a las 10 de la mañana, volvía de un lugar, estaba cansado, sin dormir, y pasé por la puerta de una -en mi inoperante opinión- secta, que ya había visto varias veces. Pasé, miré buscando información del lugar y, de casualidad, vi a la chica que estaba en el mostrador. Retrocedí, entré y dije "buen día, quisiera saber todo sobre este movimiento".
No quisiera tener que nombrarlo, para evitar más problemas, pero es obvio de cuál movimiento de moda -en Hollywood- hablo.
Nos pusimos a hablar con la muchacha, bonita, simpática, convincente, y me explicó que todo lo que sucede allí es religión, pero no creen en ningún dios.
Casi media hora después me invitó a ver un video sobre la biografía del creador de esa religión. Por supuesto, ya más por curiosidad y por lo insólito del momento, acepté encantado.

Vi 15 minutos de la vida, bastante bien explicada, del tipo y cómo creó toda la pelota. Nos quedamos hablando más y más, se hizo más de una hora de charla y sucedió lo mejor:
le dije que volvería en la semana a medirme el alma (porque te miden el alma) y deslicé un comentario piropeador. Ella dijo "vos también" y por algo que no puedo explicar por falta de destreza, se me pasó en la mente un flash de un segundo (o menos) en donde entendí que si la invitaba a salir iba a tener, no sólo, que medirme el alma (cosa que de sólo decirlo me entusiasma), si no que unirme sí o sí a la secta.
Ahora, con los días que pasaron, pienso que podría salvarla, sacarla de allí, hacerla reaccionar (con sacudones y gritos del estilo "¡Reaccioná! ¡Reaccioná, carajo!") , pero sería inútil, porque toda su familia está allí (me lo contó ella), y tarde o temprano volverá al lugar que la vio partir (conmovedor).

Igual, ya haber estado ahí viendo el video, garpa toda la situación.

Entrar a una secta por una chica, o a un lugar raro, sea el que sea, por una chica, es algo noble, pero bobo.
Sólo me quedan los recuerdos del amor que no fue y un montón de folletos...

Nananananananananá, ¡lideeeeeer!

Actualización de (no tan) último minuto:

Dije yo arriba que ésta fue la mejor experiencia que me sucedió en la vida, pero estaba olvidando, muy injustamente, un hecho que fue significativo en mi vida de niño y aún hoy de adulto: ésta anécdota rankea casi cabeza a cabeza con el emotivo e inolvidable día que fui entrevistado por el mismísimo zar de la televisión Alejandro Romay, en una nota simpatiquísima en vivo en el Canal 9 de Figueroa Alcorta (que tenía otra entrada por Gelly 933), y como para darle un broche magnífico, fue en el programa de la señora Mirtha Legrand, cuando Romay hizo la conducción del programa, ya que la señora Legrand había enviudado.
Estaba olvidando ese hecho, que es ya es una parte mía. Cuando escriba mis memorias, ahora tengo dos historias, y no sólo una. El episodio de la secta es groso, pero Romay saca unos metros de cabeza. Habrá que esperar a que se emparejen. Quizás, dentro de 15 años vuelva a pasarme algo así como estas dos cosas, pero hoy, si tuviera que rendir cuentas ante un Jurado Celestial, ya tengo con qué defenderme.

Nananananananananá, ¡Romaaaayyy!

domingo, noviembre 30, 2008

LAS OTRAS NOCHES, LAS OTRAS VIDAS

“‘Murió’, y su tenue imagen se perdió, como el agua en el agua”
Jorge Luis Borges

Alguien dijo una vez que la noche es la vida. Esta analogía no es arbitraria. Hay en cada noche, en cada intento de pasar las horas, una metáfora escondida, pero no tanto como para obviarla: allí, donde uno busca en planos confusos, está buscando algo que modifique su destino.
Alguien en el mundo (aunque quizás no el único) descubrió que la noche, en su aparente homogeneidad, esconde infinitos planos, infinitos mundos paralelos que sólo pueden ser advertidos por aquellos que buscan algo que modifique todo lo conocido.
Esa búsqueda no es otra cosa que un milagro. Los hombres confiados han visto el milagro en cosas sencillas, en amaneceres perfectamente explicables, en sucesos cotidianos que no guardan nada de extraordinario. Sin embargo, algunos más desconfiados no aceptan nada como milagroso.
Aquel que se dio cuenta de los planos nocturnos fue confiado y escéptico; me aventuro a decir que ha sido ambas cosas a la vez. Yo, que escribo este relato, me he encontrado con él en alguno de estos confusos planos nocturnos y lo ha visto divagar, mundo por mundo, intentando creer en algo, casi con desesperación.
Puedo decir, a riesgo de quedar como un loco, que ese hombre, ante todas las miradas, era un fantasma. Nadie que lo haya visto se atrevería a contradecirme.
Al comienzo, en las primeras conversaciones, pensé que estaba enfrente de un desahuciado que buscaba algo que no se encuentra, pero habiendo conversado con él varias veces, entendí que no sólo buscaba el milagro, si no que, de forma estúpida, intentaba explicar esos fenómenos.
Una noche, que podría haber sido cualquier noche, en una discoteca me dijo
- Fijate en esa rubia. No se fijaría en vos ni en mí, aunque fuéramos los últimos dos hombres en este local. Esa mujer, esta noche, es la mujer más linda del mundo. Tal vez no lo sea de verdad, pero aquí, para nosotros, lo es. ¿Sería un milagro que se acerque y quiera irse con alguno de los dos?
- Sí - contesté, sin pensar.
- No –refutó inmediatamente-. Parece un milagro, pero no lo es. Sería milagroso si se nos acerca y de golpe empezara a flotar hasta la salida. Sin embargo, hay algo de tu respuesta que es acertado.
- ¿Qué cosa?- pregunté, y ya no estaba. Parecía haberse desvanecido.

Hubieron muchísimas noches así. En diferentes lugares me encontraba con este personaje que me explicaba qué tan difícil era conseguir o encontrarse con un hecho extraordinario.
No volví a verlo durante muchos meses (tal vez años). No lo recordé más. Tuve esos olvidos que suceden cuando uno se cansa de la gente y ya no la ve; al principio, esas ausencias resultan aliviadoras y extrañas. Extrañas, quizás, porque uno sabe que en cualquier momento la tranquilidad se verá alterada ante una nueva aparición. Luego, uno se olvida.

Una noche, quizás antes de todas las noches anteriores, lo encontré (parecía flotar muy cerca del piso) en un bar. Se me acercó y dijo:

- Qué tal amigo. Veo que no se ha movido de este plano.
- ¿Ahora me trata de usted?- pregunté casi confundido sin entender a qué se refería cuando decía “plano”.
- Es lo mismo- dijo sonriente. - Pero te trato de vos si te parece mejor.
- No entiendo qué querés.
- ¿No te has dado cuenta aún? Estuve buscando un milagro, me moví por los planos de la noche, que es donde sucede la vida, y vos aquí de lo más tranquilo.
- ¿Y yo qué tengo que ver con ese milagro?
- Fácil. Yo estoy muerto. Muero en cada lugar. Vivo en imaginaciones, en momentos que se van; quizás vivo en la memoria de alguien, pero da igual. Me muevo por las noches, que son solamente una, pero que se convierten en infinitas. Ante cada posibilidad, se abre una puerta. La misma noche guarda probabilidades incontables. Cuando surge algo nuevo, o una posibilidad, muero en ese plano y revivo en otro. Para que suceda el primer milagro, deberías creer en mí.
- Bueno, imposible no creer. Estamos aquí hablando- dije ya harto de ese discurso improbable.
- Sí, pero sin darte cuenta de la gravedad del asunto. Estoy condenado buscando un cielo. Ese cielo es el Milagro Absoluto. Un lugar donde sucede todo lo que no debería suceder. Pongamos un ejemplo...mirá esa morocha (insistió otra vez con demostrar su teoría a través de una mujer). Esta noche, que es la misma que la anterior, o la que vendrá, esa chica es la mujer más linda del mundo. Obviamente no se acercaría nunca, pero si lo hiciera, sería solamente un plano más de las noches infinitas. Opciones, dentro de las dos primeras, hay miles; quizás venga, quizás no. Si ella sonríe, el destino habrá cambiado, y entonces yo volveré a morir, y resucitaré en el fantasma que sigue, que aunque parezca yo, no seré yo.

Creí comprender el fatídico mensaje. Antes de despedirme le pregunté:

- ¿Por qué decís que esta noche es la misma que vendrá?
- Porque si bien a mí me ha sucedido, a vos todavía no. Me refiero a tu otro yo, en esa otra vida.

Entonces se fue y yo también. Cuando salí, di un último vistazo a la morocha que, misteriosamente, me dedicó una sonrisa.
Fui hasta una discoteca a distraerme. En el camino sentí que la noche era otra; no puedo precisar si anterior o posterior, pero pude advertir que ya no estaba donde estaba hace un rato. Algo parecía haber cambiado.
Llegué, y me apoyé en la barra mientras miraba a la gente bailar. Alguien que me resultaba familiar pedía un trago al lado mío. Giré hacia él y un tanto abochornado aún por mi encuentro con el supuesto fantasma en el bar, pensando en lo que me había dicho, le dije a mi compañero de barra

- Fijate en esa rubia. No se fijaría en vos ni en mí, aunque fuéramos los últimos dos hombres en este local. Esa mujer, ésta noche, es la mujer más linda del mundo. Tal vez no lo sea de verdad, pero aquí, para nosotros, lo es. ¿Sería un milagro que se acerque y quiera irse con alguno de los dos?
- Sí - contestó, el hombre.
- No –refuté inmediatamente-. Parece un milagro, pero no lo es. Sería milagroso si se nos acerca y de golpe empezara a flotar hasta la salida. Sin embargo, hay algo de tu respuesta que es acertado.
- ¿Qué cosa?- llegó a preguntar, pero ya me había ido.

Salí del lugar ahora sí creyendo en la existencia del fantasma. No sólo era imposible no creer en él porque se hubiera sentado a hablar conmigo, si no porque, a esta altura es evidente, ese fantasma soy yo.
Ese fantasma anacrónico que no sólo anticipaba mi destino, si no mi propia muerte.
Soy yo aquel que busca incesantemente los planos nocturnos esperando que algo cambie para siempre. Fui también el que buscó la sonrisas imposibles, y el que advirtió, al que seré, sobre su infinita condición.
Allí, el fantasma del que fui y el fantasma que seré (y acaso este que soy) buscan revivir en cada noche, que es una misma noche. Por eso la noche es la vida, porque allí se esconde la esperanza del oportuno giro del destino.
Así como advierto que he sido todos estos hombres (porque conservo todas sus memorias e inevitablemente somos la memoria de los que hemos sido), también advierto que pronto dejaré de ser este hombre que parezco ser, para perderme en otros recuerdos y en otros olvidos; en las otras noches, que será una noche eterna, y en las otras vidas, que empezarán y morirán a cada hora.
Y mientras muero aquí, busco ahora el milagro que permita al próximo fantasma (o a todos los fantasmas superpuestos que soy) vivir aunque sea un rato más: la noche que el destino inexorable se modifique por completo. Un plano de la noche que me lleve a un instante, por más sutil que sea, que no haya existido, y que me permita creer que el final es sólo un paso.
Dicho de otro modo: busco un lugar, una noche dentro de todas las mismas noches, en donde todo lo que no deba suceder, suceda. En donde amanezca a las dos de la mañana. En donde la mujer más linda del mundo se vaya con alguna de mis otras vidas –o con este reflejo que soy-. En donde alguien de todos aquellos que añoramos (incluso también reflejos fantasmales) nos reciba con una sonrisa y nos diga “Gracias por venir, te estaba esperando”.
Eso, infiero, es el Cielo. Tal vez no haya mejor Cielo que ese.

viernes, noviembre 21, 2008

CATÁSTROFES FANTÁSTICAS

El hombre, a lo largo de la historia, ha logrado dominar muchos aspectos naturales para evitar grandes catástrofes. Esto significa que hay miedos que pueden ser manejados.
Sin embargo me gustaría plantear dos cosas que me aterrorizan de sólo imaginarlas un segundo.
Creo que casi todo puede calcularse en la Tierra, ¿pero que pasaría si algo se presentara imprevistamente desde el espacio?

Primer caso:

Imaginen que una noche vemos al cielo, y la luna se ve gigante, más que de costumbre. Hay noches que se ve así, hermosa, naranja, y parece una escena de película. Pero mientras contemplamos esa imagen extraordinaria, advertimos que el radio del satélite comienza a agrandarse cada vez más; en menos de dos minutos se hace evidente que la luna está por caer sobre la Tierra. Sabemos que no hay escapatoria. Lo peor es que no tendremos posibilidad de escapar por más que fuera a caer a miles de kilómetros de donde estamos, si no que mucho antes de que caiga, a los cinco minutos de darnos cuenta que la luna se nos viene encima, el planeta perderá la órbita y en menos de 30 segundos moriremos congelados ( si la Tierra se desplaza sólo unos metros en sentido contrario al sol) o carbonizados (si vamos hacia la gran bola de fuego). Perdida la órbita, en sólo segundos, perdida toda la vida en la Tierra que será una gran roca divagando por el Universo.

Segundo caso:

Un día, muy pronto, un grupo de científicos, los más destacados de todos los países, habla al mundo y anuncian: “Lamentamos muchísimo tener que anunciar, luego de estudiar el caso durante los últimos diez años, y guardar silencio al respecto ya que hemos esperado, casi como un milagro, que la masa llegue a cero y se cierre –cosa que no ha sucedido- que un agujero negro que está a muy pocos años luz de aquí, ya está absorbiendo a las estrellas más cercanas, y por los cálculos incompletos de las antipartículas expulsadas desde el agujero, sabemos que dentro dos años –aunque el cálculo puede ser impreciso y pueden ser tres o menos- nuestro plantea será arrastrado por el agujero y caeremos ahí. Nos apena informar que no hay absolutamente nada que podamos hacer. Habrá que ser fuertes, y esperar a que seamos absorbidos por este agujero sin fondo. No guardemos esperanza de ir a parar a otro universo. Sólo recemos para que el final de nuestro planeta con todos nosotros adentro, sea lo menos aterrador posible”.

Imaginen eso. La Tierra desplazándose hace un inexorable final en un agujero negro o perdiendo su órbita.
Si eso no los aterra, no los aterra nada.

lunes, noviembre 17, 2008

EL TERCER SIGNIFICADO DE LOS NOMBRES AUSENTES

I
Intenté buscar a aquella mujer que amaba. No supe, no sé, quién era, ni quién es.
Estuve en todos lados, viví todos los romances que pude. Quizás, como decía Wilde, el amor sólo existe una vez; luego uno busca repeticiones de ese amor inicial.
Busqué en escritos, en hojas de cuadernos tachadas, algún rastro que estoy seguro haber dejado. Mejor dicho, alguien de todas las personas que fui ha escrito algo, algún nombre que pasé por alto y busco sin descanso, incluso mientras escribo esto.
¿Cómo puedo haber olvidado un nombre? Nadie tiene una memoria tan frágil; por lo menos nadie que se jacte de haber amado. Hay una trampa en todo esto: son más los amores no correspondidos que los que sí. Entonces podría decirse que entre todas esas mujeres que quise, aún sin que me quisieran, hay escondido un nombre que es la clave de esta búsqueda.
He fraguado este argumento con una precisión débil: me lo ha revelado un sueño. Qué estúpido hay que ser para creerle a un sueño. Quizás lo inventé, o no, pero una noche apareció en un sueño una mujer sombría que dijo cosas que me obligaron a seguir la pista.
Debo ser justo con el lector: esta temible confesión se debe a la falta de una trama concisa, súbitamente aparecida en ese sueño, que me obligó a trabajar sobre ciertos datos confusos e incompletos. Hubiera sido mejor escribir una historia de piratas, sin embargo este intento de dar con la mujer que completa la pista de un sueño, o el significado de un sueño más poético que personal, no es tan distante a una aventura de alta mar. A partir de la revelación, empezó la búsqueda del nombre y de la imagen de esa persona citada en el sueño, y luego, hija de la frustración por el fracaso en el intento, surge la trama que esconde este relato. Esto no es otra cosa que una excusa para justificar una historia que apareció por azar, ante la falta de trabajo en un argumento original
En mayo me encontraba escribiendo una novela a razón de un capítulo por día. Había decidido que no podía dejar de escribir hasta completar el capítulo empezado. Así estuve más de un mes. En la novela el argumento gira sobre la búsqueda de algo, o alguien que puede no existir. Como método sencillo para iniciar esa búsqueda, hice que el protagonista soñara con una mujer desconocida que luego encontraría en una reunión y no volvería a ver. Allí se desencadena la historia. La trama estaba dominada, no representaba demasiados problemas, hasta que empezaron a existir imperfecciones que debilitaban el argumento.
Intenté corregir el borrador, pero era demasiado tarde; estaba perdido. Rompí hojas, tiré otras y decidí empezar de nuevo, cosa que no hice. Estaba perturbado y cansado para seguir adelante. Confieso que por un momento temí por mi salud mental al obsesionarme por la historia. Tuve miedo de convertirme en el personaje del libro.
La última noche de haber corregido inútilmente el manuscrito inicial, me dormí trabajando. Allí, tal vez influenciado por la historia, fue cuando apareció la mujer sombría. Recuerdo el sueño perfectamente, y lo que es peor, recuerdo cada cosa que dijo la aparición.
Por respeto al lector, ya que bastante irrespetuoso soy al describir un sueño y un relato en base a esto, omitiré detalles, sólo diré lo importante. Cuando la mujer improbable se presenta, mantiene un diálogo conmigo. Menciona algunas cosas y personas (que eran parte de mi novela), y dijo: “el sueño de ese hombre es inverosímil. ¿Por qué se encontraría con una mujer a la que no conoce? No olvides que mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y que así cada hombre es dos hombres. Tal vez él la conocía en ese otro lado, como tal vez vos mismo me conozcas y estemos hablando allí donde estamos despiertos”.
Quise saber su nombre. “En una página, de aquellas en donde algo signifique otra cosa, vas a encontrar un nombre. Ahí estoy, pero más importante aún es que ahí está la clave que buscaste toda la vida” Desperté sobresaltado. Jamás había soñado algo tan conciso y tomé nota con la mayor precisión posible de eso que había escuchado. Volví a dormirme.
Me desperté muchas horas después entre los borradores. Leí lo escrito en la madrugada; la letra era casi incomprensible. Me pareció que sólo había sido un sueño vulgar y desestimé el asunto, aunque había algo allí que me parecía conocido. De todos modos sospeché que muchas de esas palabras eran parte de mi inconsciente como una solución al libro; no me pareció acertado hacer caso a eso y decidí olvidar todo. Así fue como esa tarde comencé a notar que ya no quedaba mucho por corregir y empecé a tirar y romper las hojas como describí anteriormente.

II
Más allá de la torpeza en el aspecto temporal hasta aquí en este relato, intentaré no alterar la cronología de los hechos en adelante.
A mediados de julio un matrimonio amigo me invitó a pasar unos días en su casa de Montevideo. Decidí aceptar la invitación para comenzar a trabajar de nuevo en la novela aprovechando la tranquilidad de la ciudad oriental. El plan inicial era quedarme allí una semana, pero los hechos modificaron todo lo previsto.
Llegué un lunes, apenas después el mediodía. Llevé conmigo la computadora portátil, muchísimos cuadernos, y varios libros. En esos títulos estaban La Política, Noches Blancas, Allá Lejos y Hace Tiempo (ese espléndido libro de Hudson que releo todo el tiempo), Ficciones, el primer tomo de Las Aventuras de Sherlock Holmes y Un Campeón Desparejo. Debo aclarar que no estaba leyendo todos esos libros, si no que cada noche elegía uno y leía algunos pasajes, o los uso para robar ideas en lo que estoy escribiendo (hablo en presente porque aún llevo esa rutina).
Los primeros días fueron muy buenos y tranquilos; el excelente clima ayudó mucho y el frío fue bastante benévolo y débil. El miércoles a la noche, como casi todas las noches cuando voy al Uruguay, cenamos afuera. Cerca de la medianoche mis amigos regresaron a la casa y yo decidí caminar un poco por el centro. Conjeturé que sería maravilloso vivir en Montevideo, pero quizás fue esa clase de ideas que tiene todo el mundo que llega a algún lado. Caminaba cerca del puerto, miraba el mar y creía que el mundo era muy grande e inseguro. “No hay necesidad de ir a ningún lado” me dije y empecé a imaginar un mundo paralelo, pero con más imperfecciones. “De alguna manera eso ya pasa”, pensé riendo mientras recordaba que el universo todo lo va modificando, aún cuando nos negamos a ese cambio.
Llegue a la casa y me acosté a leer. Aquí empieza aquello que modificó mi manera de pensar. No hubiera empezado la búsqueda si esto que voy a describir no hubiese ocurrido. Cada tanto se nos presenta una señal; ante esa clave uno puede elegir seguirla o no, pero a veces las señales son ambiguas y confusas. Se necesita algún dato que complete el significado de esa clave para confirmarla o refutarla.
Quizás fue una casualidad, (todo lo casual que puede ser algo que modifique la forma de ver las cosas), pero quise leer otra vez algún cuento de Ficciones a pesar de estar cansadísimo. Empecé con Tlön, Uqbar, Orbis Tertius. Hace mucho que no releía ese cuento; incluso creo que lo había leído sólo una vez hace muchos años, lo recordaba sin ninguna precisión. Mi mente no estaba en condiciones de entender todo el cambio laberíntico que Borges anticipa con la llegada del mundo Tlön, con sus rigores y su pasado impreciso. Allí estaba la pieza que completaba una parte del enigma que había aparecido en el sueño casi dos meses antes. Hay un pasaje del cuento que hizo de disparador (transcribo textual): “Otra, que el universo es comparable a esas criptografías en las que no valen todos los símbolos y que sólo es verdad lo que sucede cada trescientas noches. Otra, que mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y que así cada hombre es dos hombres”.
Quise creer que lo que estaba leyendo era mentira, que fuera otro sueño imposible. Me incorporé de la cama casi desesperado; en el movimiento brusco tiré el vaso que estaba en la mesa de luz, pero casi no me importó. Fui a buscar mis cuadernos, repasé las páginas una y otra vez; busqué las hojas sueltas, miré cientos de veces. Encontré, al fin, lo que temía: la anotación en letra imposible con las palabras de la mujer aparecida en el sueño: “El sueño de ese hombre es inverosímil. ¿Por qué se encontraría con una mujer a la que no conoce? No olvides que mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y que así cada hombre es dos hombres. Tal vez la conocía en ese otro lado. Tal vez vos mismo me conozcas y estemos hablando allí donde estamos despiertos”.
La frase transcripta coincidía, como una copia apócrifa, con las palabras escritas por Borges. No había estado leyendo esa historia, nadie me la refirió y no pude haberla recordado; no hubo respuesta al asunto. No sé aún cómo llegó a infiltrarse en ese sueño un pasaje tan breve de Tlön, Uqbar, Orbis Tertius citado a la perfección, camuflado entre más palabras de otra frase. Estaba tan sorprendido que apenas noté que me había hecho un corte profundo en el pie derecho por los vidrios en el piso.
III
Volví a Buenos Aires el jueves a la mañana. Sentí que no podía perder tiempo, aunque no sabía bien qué es lo que iba a buscar ni dónde. En el barco tuve demasiadas ideas, pero todas muy confusas. Necesitaba averiguar cómo había llegado esa oración a mi sueño. Creí hasta ese momento que las coincidencias eran posibles y nada sobrenaturales, una serie de hechos azarosos que pueden signar un destino porque sí. Ahí aparece la palabra clave: destino. En menos de doce horas había cambiado la forma de ver las cosas vitales. Si hasta el día anterior creía que una vida estaba hecha de coincidencias, en el viaje de vuelta confirmaba para mí que todo está predeterminado.
No existe una base lógica para esa conclusión, pero soñar a mujer que da un concepto, que luego es anotado con exactitud en una vigilia forzada y esa frase contiene una oración exacta tomada de un cuento que no es recordado, tiene la misma base lógica que una explicación psicológica podría enmarcar; con todo lo lógico que tiene la psicología.
Ocupé esos días a estudiar mis propios escritos. Había en ellos símbolos y fracciones dignas del pasado de Tlön: inverosímiles, pero ligeramente creíbles en base a la sutileza del olvido del presente. Pequeños cambios, algunos escandalosos, pero que al sustituir la realidad, aunque sea en fragmentos, se van convirtiendo, a fuerza de estar allí, en verdades.
Encontré tantos nombres disfrazados que no sabía a quién correspondían. Cuando leía Andrea, podía estar refiriéndome a alguien que se llame Victoria. Ese caos de nombres se convirtió en un nuevo orden, en un tercer significado. Ya no podía identificar qué mujer se escondía detrás de un nombre. La mentira, con discreción y perseverancia, se había convertido en realidad.
IV
Estaba rendido completamente. Si los viejos significados no valían nada y yo tenía razón al creer que todo está predeterminado, me entregué a ese destino; a creer que no había nada por hacer y que no habría forma de modificarlo.
Comencé a pensar que todo lo que uno haga es inútil porque, al fin y al cabo, nada modificará el destino de los hombres. Esos destinos, en conjunto, forjarán un nuevo capítulo en una historia que tiene infinitas variables y que podrán significar algo para alguien, y luego será, indefectiblemente, parte del olvido. El destino es el olvido. Por eso todo se modifica sutilmente, porque olvidamos lo que hubo antes. Ese mundo grande e inseguro que había visto en Uruguay, ese mundo paralelo que había imaginado también, son la misma cosa.
Me dormí entregado al destino, y esa noche comenzó la primera parte de la respuesta infinita.
Soñé con la misma mujer sombría. Sabía que estaba soñando; lo advertí a tiempo y quise preguntarle -sospechando que no la vería otra vez- cuál era el nombre que debía buscar.
“No lo prolonguemos más”, dijo y la mire como si acaso la quisiera.
“Buscaste y encontraste algo nuevo: la incertidumbre. Puedo decirte que yo soy ese nombre que buscabas, porque no tengo nombre. Ahora soy un nuevo símbolo. Yo soy todas las mujeres, o mejor, todas las mujeres que nunca quisiste o no conociste. Soy todo lo que no ha sido en tu vida. Todas las mujeres que faltan para completar la historia, no sólo la tuya, si no la de ellas. Quizás por cada persona que amamos, hay otra que nos quiere y ni siquiera sospecha que nos conocerá, y si nos conocen, entonces seremos una ausencia presente; una sombra de una sombra y de un anhelo. Ahora vas a tener que seguir buscando, no para encontrar, si no para completar una parte muy pequeña de tu historia y de quien te quiera, y así, lograr nuevos significados y lograr nuevas ausencias”
Desperté aliviado pero con la angustia de entender algo. El sueño es parte del destino de ese que soy mientras duermo. Ese que soy en aquel lugar que imaginó Borges. Aquí, mientras tanto, siendo la vigilia de mi yo paralelo que duerme, sigo solo.

Con respecto al nombre entendí que no importa cuál es, tal vez porque en esa ausencia está la clave. Un orden, una secuencia que merece y debe ser completada desde todo aquello que no está.
Cuando algo comprende diferentes piezas y todas ellas están, el símbolo será uno solo. Pero cuando la figura es incompleta y no puede entenderse, su significado es infinito al igual que sus probabilidades.
Así también es el amor que no es. Habrá que encontrarle, entre las infinitas posibilidades, un significado parcial, aún cuando nada significa algo. Por eso en las ausencias imperceptibles, en las ligeras modificaciones, al igual que en los sueños, el universo se manifiesta; nos da a entender que algo falta, que puede tener un significado o que todo puede ser perfectamente inútil.
Por eso son más los amores no correspondidos que los que sí; porque todo es ausencia. Y si llegara a existir algo y tener un sólo significado, tarde o temprano se perderá y será otra cosa.
Así como son más los lugares en los que no estamos. Eso somos: todo lo que no es y todo lugar que no hemos visto.
Mientras, el universo sigue su curso infinito. Modificándolo todo con señales apenas perceptibles. Nosotros creemos que todo es igual y que todo guarda algún sentido. Lo infinito, con sus cambios y sus olvidos, demuestra lo contrario.

miércoles, noviembre 12, 2008

EL OLVIDO DE LAS EX NOVIAS

Voy a contar una infidencia que es verdad y no una mentira como todo lo que se escribe aquí.
A veces me siento a ver con mi abuela las novelas que mira. En casi todas, al igual que en muchos libros, la trama central consta de una pareja que debe separarse por cualquier motivo, salen con otras personas, se esquivan, pero en realidad están enamorados el uno del otro en un secreto a voces. Todos lo saben, y hasta a veces los protagonistas se confiesan ese amor, pero por mil razones no pueden estar juntos.
Generalmente la mujer demuestra que no puede olvidar a su antiguo novio, y al tipo le pasa lo mismo.

Bueno, no digo que eso no le pase a nadie, pero siendo un tipo más o menos común, sin pretensiones y llevando una vida de lo más aburrida y sin ninguna emoción, puedo decir que, como espectador medio, me siento no representado por esas novelas.

Juro que tengo una colección de nombres de mujeres que me han olvidado sin ningún problema.
En la televisión, los actores fingen que se olvidan entre sí para no hacer sufrir a la antigua pareja. En mi caso, si las minas que me olvidan llegaran a estar actuando, la performance es tan, pero tan buena, que hasta yo la creo.
No sé si solo pasa en las novelas, tampoco sé si le pasará a otros hombres, pero mis ex parejas, incluso chicas con las que salí dos semanas y que no llegan al rango de novias, también me han olvidado de una manera extraordinaria. Es lo que mejor les sale.
Como hombre puedo decir que yo no me olvido de nadie, aún cuando finjo que es así; pero se nota que miento. Ahora, pueden preguntarle a alguna, a cualquiera, que se haya involucrado conmigo, y la reacción sería así: “Aah, sí, sí. Creo que me acuerdo. ¿Vive aún?”

Hay otras que se van, aparecen años después y luego dicen “sí, te guardo cariño como a un hermano”, ¡como si eso fuera algo bueno! Sepan las chicas que leen esto que ese es uno de los peores insultos que un tipo puede recibir. Nunca le digan eso a un ex novio, salvo que quieran vengarse de él.
También están las mujeres que dicen “hice las cosas muy mal” y luego del arrepentimiento, siguen haciendo cosas irritantes sin problema alguno. Hay chicas que tienen la rara habilidad de exasperarlo a uno, aún no siendo novias.
Debo estar pagando algo muy malo, o pagando por adelantado (lo que me dará crédito libre en el futuro).

En verdad soy uno de los peores novios del mundo, malo y desconsiderado, y si yo fuera una de esas novias, también me hubiera olvidado de mí hace largo rato, pero podrían disimular un poco más y hacerme creer que por lo menos me extrañaron dos días.

Así que desde aquí, encabezo la lista de hombres que pedimos a los productores de novelas, tramas con protagonistas olvidados, no queridos, cambiados impunemente por otros tipos mejores y sin posibilidad de hacer nada, o cambiados por viejos amigos.

Algún día voy a publicar esa colección de nombres...algún día.

¡Qué desdichado soy! ¡Qué desdichado!

lunes, noviembre 10, 2008

EL GRAN CHISTE LLAMADO OBAMA

En los últimos días, el tema central del ciudadano promedio es la victoria del señor Barack Obama en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.
Este interés, seguramente mundial, merece por lo menos dos o tres observaciones.
El primero es la inusitada alegría que ha provocado esta victoria. Es insólito que muchas personas se alegren por una elección extranjera antes que por la democracia propia. Esto tiene una explicación: se cree en Argentina (o en cualquier parte) que nuestros políticos son estúpidos, corruptos, prepotentes e incultos y que el nuevo presidente estadounidense es el paradigma de la nueva política. Es posible que las consideraciones de los dirigentes locales sean en parte ciertas, pero la afirmación sobre Obama es por lo menos desacertada.
No hay nada nuevo en la propuesta política del demócrata. Si se pusiera en contexto, no hay demasiadas diferencias con el estilo Clinton. Obviamente, comparadas con las propuestas republicanas, todo parece maravilloso. Esta comparación ha provocado una confusión general: los que no votaron a Obama creen que él es un socialista que abrirá las puertas norteamericanas a cualquier inmigrante que intente entrar. Eso, de más está decirlo, no sucederá. Los Estados Unidos viven una de sus peores crisis económicas y ya muchos han señalado a los extranjeros como parte culpable. Los latinos, por supuesto, eligen al que creen el defensor de sus puestos de trabajo y su permanencia en el país, apoyándose en la confusión creada por los simpatizantes de Bush y de Mccain.
Insisto con la confusión; un vecino mío, estadounidense y republicano, dijo que Obama no le gustaba nada y que era un terrorista.
Algunos lo ven como un desertor de las causas de guerra y otros lo ven como el que detendrá la guerra.
Lamento decir que no sucederá nada de eso. Obama propuso retirar las tropas en Irak, pero, se sabe bien, analiza muy seriamente la situación en Afganistán e Irán para intervenir militarmente. Clinton también lo hizo, pero su escándalo personal, en medio de una época muy frívola, evitó que la guerra fuera tema central.

¿Pero qué hace parecer a Obama el bueno de la película?

Primero que es negro. Se destaca el color como una virtud, cuando eso mismo es la discriminación de la que tanto hablan. Es como celebrar que un presidente sea judío, homosexual, o que usa silla de ruedas.
Insólitamente, aquí todo fue mucho más maduro cuando Gabriela Michetti se consagró vicejefa de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ningún diario escribió “la primera vez que una vicejefa asume en silla de rudas”. En tal caso, el papelón fue de su compañero de fórmula (¡oh, sorpesa!), cuando la hizo dar vueltas como una calesita.
Claro que Estados Unidos tiene una historia muy difícil con la discriminación, pero ya estamos muy entrados en el siglo XXI como para seguir festejando diferencias.

Lo otro que se ha destacado es la oratoria. Se halaga muchísimo la forma de hablar del señor Obama. Se lo ha comparado todo el año con Kennedy y nadie advierte lo negativo de eso (recordará la izquierda local los malos ojos con los que se miraba la política del presidente asesinado, sobre todo con Cuba).
Pero hay que hacer foco en la forma de hablar. En la transmisión que vi de las elecciones, el presidente electo decía “no somos un conjunto de estados rojos y azules” y los conductores televisivos clamaban “¡qué oratoria!”
Seguramente es bueno hablando, pero no es nada del otro mundo. La gente suele enamorarse de los políticos de buena oratoria, sin importar mucho las propuestas de fondo. Esto significa: si alguno se presentara diciendo “no se cobrarán impuestos los próximos 4 años porque tengo la fórmula para utilizar las reservas y que aún nos sobre dinero por 4 años más” y eso fuera cierto pero lo dijera con inseguridad y tartamudeando, nadie lo votaría. En cambio, si hablara a los gritos y con seguridad, dijera dos o tres frases obsecuentes (no es el caso de Obama, pero lo uso para ejemplificar) la gente atribuiría al candidato el valor de la austeridad y el no despilfarro del dinero.

Como he dicho, Estados Unidos vive un muy mal momento; Obama estará muy ocupado como para ser bueno con el resto del mundo. Me refiero a que nada va a cambiar en la economía mundial ni todos los países serán más felices con la llegada de Obama ni de nadie. No es la nueva forma de hacer política; es la simple evolución de los estados que van girando hacia donde van los mercados. Nadie hace solidaridad; son las reglas. Cuando cayó Enron, el gobierno norteamericano se limitó a ver cómo se desplomaba la firma, porque aún siendo el principal sostén de la economía norteamericana, los demás gigantes económicos ocuparon el espacio vacante.
En este caso es igual. Se irán modificando los presupuestos, las compensaciones, el valor de los bonos, se darán 90 días de gracia a los hipotecas de vivienda, y todo se irá acomodando. El capitalismo hará caer a los que haga falta y seguirá su rumbo sonrientemente
Es innegable que el sistema económico necesita un cambio y así será. Pero no va a ser Obama el que instale el socialismo, justamente.
Todo se va modificando, pero las cosas conservan alguna memoria. Esa es la perseverancia, y así será el capitalismo. Cambiará, pero conservará algunas cosas de su memoria.

También se ha insistido muchísimo con el aspecto histórico de la votación. Casi todos los titulares decían “histórico”. Eso me recuerda la votación “no positiva” de uno que se va acomodando donde puede con una placa que decía “histórico”.
Todo ahora es histórico. Gran problema van a tener los historiadores del futuro para diferenciar lo que merece ser rescatado del olvido de lo que no.
En vez de darle un carácter a todo, habría que esperar a ver qué dice el tiempo.
Claro, se dice que es histórico por ser el primer presidente negro. ¿Alguien está seguro de eso? ¿Alguien buscó en alguna enciclopedia? La gente suele corregirme y creen que hablo de Luther King. Yo contesto que hay que chequear todos los presidentes desde 1776, averiguar si alguno murió en actividad, ver sus vicepresidentes y confirmar que ninguno haya sido negro. Más de un periodista se llevaría una sorpresa.

Por otro lado quiero terminar esta crónica con una reflexión sobre la democracia.

Durante muchos años fui un crítico de los Estados Unidos, de su sistema económico y de su política exterior. Sin embargo, sospecho (no vengo a descubrir nada) que es un gran país.
Una vez un profesor de sociología y simpatizante socialista me dijo “nosotros criticamos a los yankies, pero los tipos tienen una virtud enorme: mientras acá estamos acostumbrados a trabajar solos, allá se juntan seis y van a la luna” Es cierto.
Y me atrevo a decir que las costumbres, en muchos puntos, se parecen a las nuestras. Sé que lo digo puede parecer polémico, pero tengo en cuenta dos cosas.
La primera es que por cada defecto, todos los países tienen algo bueno. Hay quizás una ley universal que compensa los desniveles. Si hay una guerra criminal, en algún lado se descubre una vacuna contra el cáncer. Aquí sucede muchísimo eso (sobre todo con las vacunas contra el cáncer, que habrán advertido a esta altura, cada vez que se avanza en el tema, hay un argentino involucrado).
Y lo segundo que me hace pensar que nos parecemos es que tenemos muchos defectos sociales, pero por algún motivo misterioso (o no tanto) nos sentimos orgullosos de ser argentinos. Tal vez eso sea así en todas partes del mundo, pero me da la impresión de que nos sucede a todos los americanos, del sur, del centro y del norte, con un poco más de fervor.

¿Y la reflexión de la democracia?

¡Momento, momento! La reflexión es que aunque Obama sea lo mismo de siempre, y haya ganado por ser una moda, lo bueno es poder votar, en todas partes del mundo. Aunque las que manden y pongan las reglas sean treinta empresas, lo bueno es votar, porque cada tanto aparece, sea donde sea, alguien que decide poner un poco de orden en medio del caos, desde el conocimiento, la habilidad y la conciencia social, y no por la fuerza y el capricho.

En fin, ganó Obama. Pero a nadie se le ocurra empezar a gritar “¡Argentina, Argentina!”, porque hay que aclararlo, Obama ganó en Estados Unidos.


MD, la ultraderecha de la izquierda.

miércoles, noviembre 05, 2008

¡ATENCIÓN!

La genial Adriana Menendez es una espléndida escritora. Basta con entrar a su blog y allí uno podrá notar su calidad narrativa.
Menendez, que es una persona muy querida en este blog y que siempre se toma la molestia de pasar y dejar un mensaje, ha escrito dos libros: "Un Poquito de Smog", y "Maquiavelos y Estafados".
Pero ojo, no se queda ahí y vuelve a editar una nueva obra: "Huracán en la Garganta".

Ya el título es muy prometedor.

¡Pero ese no es el punto!

El punto es que mañana jueves, a las 19 horas en la librería Eterna Cadencia, sita en la calle Honduras 5574, la señorita Menendez se apersonará, y presentará "Huracán en la Garganta" en persona (ya desestimó transmitir "desde casa, que es más cómodo. Total viste que ahora todo es tecnología y chingui - chingui") -Nota Legal: Adriana Menendez puede no haber dicho eso-, con artistas invitados, como el señor Fernando Sánchez Sorondo, y su hijo Gabriel, que interpretarán temas de Tom Waits y Discépolo, en una combinación más que polémica.

Por lo tanto, mañana si todo sale bien, iremos a verla a Adriana Menendez. Y todos los que pasen por aquí y consideren que les gusta la buena lectura, lo van a pasar muy bien, porque Adriana es una escritora estupenda. Y si no les gusta la lectura (cosa muy extraña) el consejo es este: si usted es mujer, vaya a ver si pica algo, que siempre hay tipos medio interesantes; y si usted es hombre vaya a verla a Adriana que es monísima.

Así que mañana jueves 6 de noviembre en Honduras 5574, Adriana Menendez presenta su nuevo libro "Huracán en la Garganta"