domingo, agosto 31, 2008

EL SUEÑO DE BORGES

Seguramente ya han visto esta entrevista. Aquí el revelador final del sueño de Borges y su recomendación acerca del olvido hacia su obra. Si aun no la vieron, está en you tube. Y si la vieron, siempre es bueno escuchar la voz del mejor escritor del mundo.

viernes, agosto 29, 2008

PENNY LANE

Esto es de verdad:

Todos los días recibo correo de amigos y de gente querida, pero este mail que acabo de abrir, con el asunto "holahola cocacola" me superó:

"Hola nene, perdí el celular y la cabeza. llamame.
grabame mi canción
beso.
rosa"

Rosa no es otra que mi amiga Rocío (bautizada por mí como Rosa, o Fortabat). Rocío es la auténtica Penny Lane de Almost Famous. Tenemos la misma edad (que no decimos jamás), pero sí recuerdo este detalle: la conocí a los quince años y le tenía terror. Muchas veces nos hacemos pasar por primos. Otras veces la presento como mi hermana, y eso lo hago porque la siento de esa manera.

Por eso contaré esta anécdota:
Durante algún tiempo no nos habíamos visto. Quizás algunos años. Un día me desperté muy angustiado y acelerado, diciendo "Rocío se muere".
Por algunas razones que la vida va acomodando, no la llamé en ese momento. Tuve recién el valor de llamarla un mes después de ese pensamiento horrible. Rocío no aparecía. Nadie sabía nada de ella.
Un día, tal vez dos semanas después, recibo un llamado de ella a mi celular. Me explicó que estaba en Salta; que había viajado para terminar de recuperarse de una internación que había tenido. Pregunté cuándo había sido esa internación. Adivinaran los lectores, ya a esta altura, que fue la misma madrugada en la que yo había despertado exaltado. Sentí alivio al saber que había sobrevivido (Rocío es muy buena equilibrista y si se cae, siempre cae parada). Pero también supe en ese momento que nunca más me iba a poder alejar de esa mujer. No solo porque me desperté un día (o una noche) sintiendo la taquicardia que ella tenía en ese momento, ni la sangre corriendo a toda velocidad, si no porque supe que el destino es inevitable y que cuando le pasara algo, o algo me pasara a mí, por alguna extraña razón, los dos íbamos a estar ahí para cuidarnos.
También supe que somos inseparables porque la amistad se forja de desventuras, y con ella he vivido la mayoría de las mías.

Por eso dejo esta escena de "Almost Famous". La primera vez que la vi, entendí que Rocío era y es Penny Lane. Y porque cada vez que pierde la cabeza, como dice en el mail, yo también la pierdo un poco.

Otro día explicaré por qué le tenía terror.

Salud a mi amiga.




Bonus track:
Seguimos con Elton. Tal vez el tema que más me gusta de él: "Rocket Man". A veces, ando con el piano tocando esa canción; y a veces, yo mismo soy el hombre cohete, muy, muy alto...hay veces que no puedo ni bajar.

miércoles, agosto 27, 2008

LAS PARTIDAS, EL AMOR Y EL MINI MOOG

Por una razón muy extraña, que no llego a comprender (o sí, y me hago el gil), desde el viernes tuve una seguidilla de malos sucesos, que me afectaron de una forma en la cual me acerqué más al comportamiento de un esquizofrénico que al comportamiento de un ser humano común y corriente.
Ya desde la semana pasada venía con esta idea: soy perseguido por fantasmas.
No, no fantasmas de otras dimensiones, si no por recuerdos y viejos amores que rondan por ahí, y esa idea no me dejaba tranquilo.
Cuando empecé a comprender que no era nada grave, una persona a la quiero muchísimo, me anunció que se va a vivir muy lejos de aquí; y si bien no nos vemos nunca, me di cuanta de que detesto que la gente que quiero se vaya a otra parte.
Esa noticia, que me alegra por esta persona, pero me entristece por mí (¿el egoísmo es naturaleza humana? ¡Desde Rousseau que se habla de eso!) me puso frenético. Como si estuviera tomando anfetaminas. Y sucede lo que sucede cuando uno se excede con medicamentos: se dan los efectos adversos. Pasé de la euforia (como hablar a toda velocidad sin parar), a no decir una sola palabra y dejar caer alguna lágrima, para luego volver a unos monólogos imposibles de entender, sobre los temas más variados, tal vez como una distracción para no mencionar lo evidente.
Esta noticia y sus hilarantes consecuencias en mí, me agarraron justo cuando escribía un ensayo sobre la igualdad del desamor y la muerte. Un ensayo muy serio, sin ninguna autoreferencia, hasta que empecé con el comportamiento errático y tuve que dejar de escribir porque comenzaba a parecerse a un manifiesto humorístico.
Entonces me puse a tocar el piano y dije “necesito algo más” y me fui hasta el centro en donde encontré un Mini Moog (uno de los primeros sintetizadores que se inventaron y un instrumento muy deseado por los tecladistas) y el vendedor me dijo que no me lo vendería nunca porque era muy viejo y se desestabiliza muy fácilmente (esos teclados, aunque parezca mentira, se desafinan) y me dijo “si querés un Moog, te dejo probar el nuevo” Es una nueva versión del viejo teclado, también analógico, pero sin las fallas que tenía el anterior. Me puse a tocar y nunca fui tan feliz. Era como un chico jugando con un juguete carísimo (3.000 dólares). Hay que estar por lo menos una hora para entender el funcionamiento de algunas cosas en este aparato (está lleno de perillas y botones, y es muy, muy difícil conseguir un sonido fijo y determinado. Algún día lo compraré). Luego probé pianos eléctricos y ya no pude seguir tocando, no porque no quisiera, si no porque tengo el brazo izquierdo lastimado: antes de irme a ver el Moog, tuve una discusión en la puerta de mi casa, y en ese frenesí de “feliz, enojado, feliz, enojado, sicótico” subí hasta mi departamento no sin antes darle una trompada a un matafuegos que hay en la escalera. No soy un tipo violento, pero no pude evitarlo. El detalle: la mano quedó intacta y sin ningún dolor (en los últimos años aprendí a pegar con cierta clase), pero no calculé el ángulo cerrado del golpe. Al estar el matafuegos a mi izquierda, debería haberle pegado con la diestra; sin embargo le di un zurdazo. Eso provocó que hiciera un mal movimiento (por el ángulo cerrado de la escalera) y me resintiera tremendamente un músculo por debajo del hombro. Apenas podía mover el brazo.
Horas antes de esto, varias horas antes (ya no distingo bien los días y las cosas) estuve y estuvimos viendo películas de Woody Allen a lo loco. No creo haber visto tantos films en tan poco tiempo. Ahora mismo debo ir a ver el siguiente que alquilé. Y cuando terminé de ver Annie Hall, en la escena final (tal vez la mejor de Allen, incluso que Manhattan, que ya había visto, pero no recordaba bien) me dije: “ese es el mensaje. Eso es lo que me pasa” Y luego de reír, llorar, reír, llorar y ser un poco sicótico, decidí empezar con un proyecto con el que con mi amigo Mariano Iturralde nos venimos dando manija desde hace unos días: un cortometraje.
Así que espero algún día escribir ese film. Ya lo tengo todo argumentado en la cabeza. Ahora habrá que escribirlo.

Dos cosas más:
La primera no puedo decirla, pero es para generar misterio.
La segunda es que esta noche, como todos los miércoles a las 21 hs (o un ratito antes) estamos FM ISER con “Culpa de Todos”, que se puede escuchar desde www.comfer.gov.ar (en esa página, abajo a la derecha está el link que abre el postcad de la radio)

Listo, escuchen el programa que vamos a decir muchas cosas, y van a poder escucharme teniendo un brote eufórico/ depresivo en vivo y en directo.

Los amo, los odio, ¡denme más!

Bonus track:
Miren: esta noche comiendo, mi amiga del post del edificio circular, que es la que está sentada arriba de otra amiga, a mi derecha, me dijo que tenía unas fotos mías de un cumpleaños este año en el cual jamás recordé estar, en un lugar que mucho menos recordé estar. Por supuesto negué todo ¡Pero era verdad! Estuve ahí y para probarlo, mi amiga me envió esta foto hace un rato, y yo la publico porque mi cara demuestra que soy un tipo inofensivo y bueno (y porque creo que es la única foto en el mundo en la que estoy más o menos presentable...así que háganse una idea. El frenesí también ha afectado mi memoria. ¡Oh Dios! )








viernes, agosto 22, 2008

SÓLO UNA CITA

El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla, está hecho

"Groucho Marx"

martes, agosto 19, 2008

LAS ALMAS EQUIVOCADAS

El señor Manfredo ya entraba en sus últimas horas de vida.
La habitación estaba lo suficientemente cálida para que no pasara frío.
Los dos hijos, la hija, su hermana y su cuñado rodeaban la cama de hierro mientras el viejo Manfredo esquivaba las miradas como pidiendo disculpas. El tubo de oxígeno, el goteo del suero, el aparato de electrocardiograma, todo funcionaba con una precisión angustiante. Lo único que consolaba, que aliviaba la situación, era que la habitación mantenía su orden habitual. Los retratos y fotos se mantenían espantosamente indiferentes, mostrando el esplendor de otra época. Más bien, el esplendor de la juventud.
Susana, la hija menor, se mostraba más fuerte que sus hermanos Horacio y Daniel. Horacio se acercó a una foto colgada en la pared, vio a su madre sonriente junto a su padre, acarició la imagen y dijo, en voz muy baja, “viejita, cómo te necesitamos”. Manfredo escuchó y en la incomodidad, cerró los ojos fingiendo inconciencia.
Carlos Manfredo entendía todo. Ya casi no respiraba, sabía que se moría, pero no podía evitar ser la atracción principal de esa escena interminable. Todos, incluso Manfredo, tomaron esa percepción del tiempo que se adquiere en la agonía; cada minuto es estar vivo y es acercarse al fin. Esa ambigüedad desesperante que sólo se hace real con el amor y la muerte.
Pensó Manfredo, ante las palabras de su hijo, en su mujer. Recordaba a Silvina casi todo el tiempo. La buscaba en la memoria y en las fotos. Extrañamente la mayoría de las imágenes que se le venían a la cabeza implicaban a Silvina en situaciones enojosas. A Manfredo le divertía recordar a su mujer regañándolo. “Pobre Silvina” pensó, o creyó pensar. La muerte de Silvina había sido rápida; nadie había advertido que estaba enferma, solo ella, aunque no dijo nada. Cuando lo dijo, era tarde. Era otra época. Allí, el tiempo, la percepción del tiempo era diferente. La muerte sorpresiva, rápida, implica manejar todo lo posterior a ella; pero aquí la muerte estaba siendo esperada con resistencia.
El médico llegó a eso de las tres de la tarde, revisó al paciente y volvió a hablar con su familia. “Hay que esperar” les dijo. Hace días que se había determinado que no había nada que hacer. Manfredo pidió volver a su casa. Los médicos aceptaron el traslado. Es mejor, tal vez, morir en la cama propia que en una cama de hospital.
Quizás Manfredo se quedó dormido y soñó con momentos de su vida. Recordó su trabajo, que le había dado un buen pasar, recordó a sus amigos, recordó a sus hijos cuando eran chicos; recordó a sus padre, un italiano de carácter imposible y se encontró atrapado en el recuerdo de su madre, una mujer amable, silenciosa y complaciente. Manfredo no sabía si soñaba o no. La dificultad para respirar, sólo ayudado por la máscara de oxígeno, lo hacía perder la lucidez esporádicamente.
Su hermana Angélica le tomaba la mano y lloraba. Manfredo la miraba e intentaba cerrar los dedos para responder el gesto. Estaba muy débil, apenas podía moverse.
El médico se fue. El marido de Angélica, Enrique, lo acompañó a la puerta. Manfredo cerraba los ojos; no quiso ver nadie. ¿Qué le podían decir? A lo sumo que en unos días más se iba a morir, que ya no iba a sufrir más. Preferible no escuchar nada.
Mirá papi, salió el sol” dijo Susana corriendo las cortinas para iluminar el cuarto un poco más. Manfredo movió la cabeza con dificultad y vio la ventana. Susana tenía los ojos con lágrimas y sonreía. Se acordó de unas vacaciones en Córdoba, cuando su padre era inmortal ante sus ojos. Por casualidad, Manfredo recordaba exactamente las mismas vacaciones. Tal vez las vacaciones ayudan a visualizar a las familias como en postales. Recordó a los chicos corriendo en las sierras, felices. Manfredo prefería a Susana por sobre Horacio y Daniel. Pensaba que ella era tan inteligente como vulnerable. Los varones podrían arreglarse solos, pero él sabía que era, es, un mundo duro para las mujeres. Miró a su hija sonriente y angustiada y se sintió muy orgulloso. Confirmó para sí que todo lo bueno que ella tenía lo había heredado de su madre. A Manfredo le había costado mucho aceptar a su yerno, pero con el tiempo supo que era un buen hombre. Ninguno de los hijos había querido llevar a los nietos a ver a su abuelo; era un espectáculo tristísimo y Manfredo lo entendía bien. Tuvo un pensamiento para sus nietos y se lamentó no poder verlos crecer más.
Pasadas las siete de la tarde empezaron a llegar las nueras y el yerno. La familia se fue al living a tomar café para dejarlo descansar. Manfredo dormitaba; imaginaba cosas. Se preguntó si habría algo cuando muriera; si existiría Dios. Si volvería a ver a Silvina. Quiso creer en todas esas cosas, pero sabía que podía no haber nada después. Por primera vez tuvo miedo.
Soñó de nuevo con su infancia y su paso por el colegio Salesiano. Se vio jugando al fútbol con una velocidad increíble. Despertó y recordó esa imagen. Por un segundo, casi sin poder respirar, cerró las manos y dijo “no me muero nada”. Perdido en ese recuerdo se fue durmiendo otra vez.
La noche entró como siempre, pero con esa particularidad que tienen las noches de los condenados. Mientras la vida sigue, mientras creemos que sigue, alguien ve la noche, común para todos, como la última. Las almas que buscan el descanso y no lo encuentran, dan vueltas entre nosotros. Buscan puertas. Los que viven no advierten que esas puertas que conducen a un final infinito, están demasiado cerca. Ni Manfredo ni su familia estaban preocupados por las almas tampoco. Al fin y al cabo, al que agoniza poco le importa lo eterno, sólo quiere vivir.
Manfredo abrió los ojos e intentó ver por la ventana. Las cortinas ya cerradas apenas dejaban pasar el cielo. Allí quiso ver Manfredo; al cielo. Se olvidó de todo por un segundo. Supo que esa noche era su noche final. Tuvo la espantosa sensación de que el mundo se apagaba para él. Lo consoló y confundió saber que todo seguiría. Se alegró, se sintió feliz al saber que su familia estaba, que estuvo, todo el tiempo desde que cayó enfermo. Sintió que podía morirse tranquilo y lo desesperó pensar qué harían con él. Hubiera preferido desaparecer y no complicar a nadie. Se sintió una molestia para los demás, pero se dijo “así es la vida. Bah, la muerte” y se rió de su ocurrencia. Lo invadió el pensar que muchos morirían esa noche; que muchas familias compartirían el mismo dolor por diferentes personas.
Se preguntó cuántos morirían. “Dos o tres” pensó con inocencia, porque el que se muere siente, sabe, que se muere solo. Imaginó la inmensidad del mundo, en el sin fin de calles, en los desahuciados, los moribundos, los hospitales, los enfermos, los que sin saberlo se irían con él, y pensó que tal vez alguien en el mundo estaría pensando él, al igual que él lo hacía con esa persona, sin saber quién era, ni dónde estaba. Al fin, entonces, comprendió las puertas. Supo que desde su cama estaba ahora en todas partes. Entendió que todas las almas son una sola; que en una persona viven multitudes y esas multitudes estaban destinadas a separarse para perderse y, quizás, encontrarse sin reconocerse las unas con las otras. Supo que fue y sería todas las almas por siempre, y que cuando se fuera, todas las almas que vivían en él, y las que vendrían, las que conforman a otros, las que se irían, todas andarían por ahí fundiéndose; buscando nuevas puertas, intentando quizás completar todo aquello que faltó completar en vida. Pensó en sus propias multitudes, en las almas que lo completaban e incluso en las almas equivocadas que vivirían en él.
A las diez de la noche la familia comía en el living cuando escucharon el aparato de electrocardiograma acelerar su ritmo. Se precipitaron al cuarto. Manfredo respiraba con muchísima dificultad. Llamaron al médico que llegó cerca de las once de la noche. Manfredo ya no podía respirar sin sentir dolor. El médico le aplicó morfina. Abrió los ojos, vio a su familia reunida, sonrió, y tal vez volvió a pensar en las almas. Miró, como despidiéndose y volvió a sonreír. Cerró los ojos e imaginó otra vez, en su nuevo sueño, todos los lugares del mundo. El pulso se aceleró, suspiró y por dos segundos, perdido entre todas las almas, dejó de respirar. Susana rompió en llanto abrazada a su marido. Manfredo volvió a respirar en un movimiento brusco. Todos miraban con estupor. Movía la cabeza como si sus multitudes se fueran una por una. Miró a su cuñado y le hizo un gesto, como si quisiera escribir algo. Enrique corrió al living y trajo un cuaderno y una birome. Manfredo, muy débil, tomo la birome con la mano izquierda. Enrique cambió su posición hacia el lado izquierdo de la cama; solo Susana y Angélica advirtieron que Manfredo era diestro y no zurdo. Incluso el médico permanecía inmóvil sin entender la situación. Manfredo trazó líneas con debilidad y empezó a dibujar símbolos. Enrique entendió que las líneas eran un pentagrama y los símbolos notas musicales.
- Está escribiendo un pentagrama- dijo el cuñado.
- ¡Si papá no sabe nada de música!- contestó Horacio.
El asombro se hizo inmenso; el médico miraba más extrañado que la familia. Manfredo no pudo seguir escribiendo. Soltó la birome con extrema debilidad, miró alrededor, y dijo en perfecto alemán “¡Mierda! No llego al cielo nunca más”.
Carlos Manfredo murió a las once y veinte de la noche.
La familia nunca entendió esas últimas palabras. No entendieron jamás cómo y por qué se despidió en alemán, ya que desconocía el idioma por completo, ni por qué intentó ese dibujo musical.
Por cierto, las notas en el pentagrama eran los primeros compases del Réquiem en re menor K262 de Wolfgang Amadeus Mozart.

viernes, agosto 15, 2008

EL BOCINAZO TELEFÓNICO

Pido disculpas por mi prolongada ausencia en N.S.N. No he tenido el tiempo suficiente para poner al día este blog; pero ya estoy casi de vuelta.
Me hubiera gustado mucho actualizar con algún post humorístico, pero el día ha tomado un giro inesperado que me obliga a manifestarme en el siguiente tema:

Esta mañana recibí el siguiente mensaje de texto: “Ahora podés conocer la ubicación de un movistar enviando por SMS el número a localizar (Ej. 11342033660) al ***** x solo $1”

No sé bien cómo abordar el asunto. Podría pasarlo por alto y tomarlo como algo más, pero no es algo más. Intentaré ser más claro: no quiero ser localizado por absolutamente nadie con este sistema, ni ningún otro.
Estoy hablando del derecho a la intimidad. ¿Cómo una compañía de teléfono puede ofrecer un sistema de localización? ¿Qué clase de lugar es este?
No voy a usar ningún término académico. No quiero un monitor encima mío. ¿A merced de quién estamos?
Si alguien quiere localizar a una persona, basta con llamar por teléfono. Si esa persona no te atiende, mala suerte. O no puede, o no quiere atender.

Siempre se ha hablado de los sistemas de rastreo. Nunca faltan los tipos que dicen “sí, porque el gobierno te sigue desde el celular. Ellos pueden saber absolutamente todo”. Muy bien, eso es una cosa. Puede ser un mito o una realidad; da lo mismo. A lo sumo no influye en nada. ¿Qué le importa a la SIDE con quién hablo, o dónde estoy? Esos son sistemas que sirven en casos extremos, como los secuestros. Pero no son sistemas preventivos, si no que se usan luego de que sucedan las cosas. De hecho, cualquiera sabe que sacando la batería del teléfono, los sistemas GSM y GPS quedan anulados. Lo demás es gilada. Ahora, cuando alguien puede ser rastreado por un particular, ahí existe un problema enorme, porque uno no puede desactivar el teléfono a cada rato.

Entiendo que alguno podrá objetar que esto sirve como sistema de seguridad. ¡Falso! ¡Completamente falso y erróneo!
Si alguien quiere ser ubicado por seguridad, que pague el servicio. ¿O acaso el Lo Jack no lo pagás? No es que te roban el auto y después mandás un mensaje para que te habiliten el satélite. Pagás un servicio fijo, en donde elegís ser monitoreado.
En cambio, este sistema telefónico ofrece rastrear a otra persona donde sea, cuando sea. Insisto: no quiero.
¿Quién me pregunta si quiero que alguna persona sepa donde estoy? ¡Nadie!
Sin embargo puede venir cualquiera que tenga mi número de teléfono y saber dónde estoy sin que yo quiera que lo sepa.
Una vez más: Si alguien quiere ser ubicado, que pague por ese sistema. Que mande un mensaje diciendo “sí, quiero tener el monitor del bocinazo y que sepan cada paso que doy”.

Me acuerdo cuando leía aquellos textos en la facultad de los Apocalípticos y los Integrados, y uno no quería estar de un lado ni del otro, si no que quería tomar todo con más paciencia y sin tanta gravedad. Pero el mundo va hacia una dirección que parece ser una locura total. Todo es un Gran Hermano.
Ya hablé aquí del bocinazo del Facebook, en donde todos son vigilados por todos; pero a lo sumo uno puede elegir ser usuario o no. Pero ya con los celulares se está pasando un límite que es peligroso.
Todo empuja a convertirse, obligatoriamente, en un Integrado. Estamos obligados a aceptar unas condiciones terribles. Es el sueño de los liberales: una cámara en cada cuadra, un policía en cada esquina, y un monitor en cada persona.
Y cuanto más entiendo de estos asuntos, más ganas me dan de salir corriendo. Si algunos se sienten empujados a estar integrados, yo me siento empujado a convertirme en una especie de Bobby Fischer. A abstraerme de todo y a dejar el celular en mi casa y chau. Y el que me quiera ubicar, siempre le va a dar vacante.

La estupidez de la búsqueda de notoriedad ha permitido desarrollar estas maniobras de conexión y conexión y conexión. Terminemos con estas cosas. Basta de estos sistemas policiales.
Quiero elegir a la gente con la que hablo y la que no. A la que veo y a la que no. Todo lo demás es típico de psicóticos, gente celosa y obsesiva, y cuando no, de gente con espíritu inquisidor.
Mucho cuidado con esa gente.

Mañana seguiremos con el ritmo normal del blog. Un saludo a todos.

sábado, agosto 09, 2008

ANDATE CON LA OTRA

Esto me ha entusiasmado mucho:
Existe en el ajedrez una jugada, inventada en 1906 por un tipo que se llama Leonid Kubbel, que se la ha denominado así: "andate con la otra"
¿No es un nombre lindísimo para una jugada?
Creo que es la primera vez que esa frase me causa gracia y no disgusto. La debo haber escuchado muchas veces, pero nunca con otra intención que no sea un problema.
Me parece sensacional cuando una mujer dice eso. "Andate con la otra" es el lamento de la mujer sufrida pero noble. Con más gracia, con más dolor, siempre es raro escuchar eso.
Por eso, en virtud de la simpatía que me producen las muejres que dicen eso, quiero confesar (pido perdón al género masculino por revelar un secreto) que cuando nos mandan con la otra, no nos importa, porque no estamos pensando en irnos con la otra, si no que estamos pensando en cómo solucionar el problema generado con anterioridad a la frase.

Conozco esa frase de arriba a abajo sin ser ajedrecista, y ahora me sirve (a mí y a todos los hombres que se aviven de esto) de excusa.

Ejemplo:

- Ay Marcelo, me tenés harta. ¿Sabés qué? ¡Andate con la otra!

- ¡Sí! ¡Qué jugada! En dos movimientos de blancas, jaque. Mirá qué fenómena que sos que te acordaste de eso. Eso es lo que me gusta de vos, la inteligencia que tenés para unir situaciones.

Como nuestra mujer quedará en orsai ante semejante respuesta, podemos salir corriendo, aprovechando la confusión.

(Advertencia: La novia se verá con esa respuesta completamente desprevenida, lo que generará una confusión, aturdimiento, cefalea, sensación de cabeza liviana y/o en casos más graves y extremos, muerte. Pero ese no es el punto)

Algunas mujeres creen que los hombres pensamos en otras mujeres por placer. En parte es cierto, pero también es porque no hay muchas otras cosas en que pensar. Lo que las mujeres no saben, es que en ese pensamiento, no se esconden intenciones sexuales o amorosas. Son sólo imágenes en momentos sin sentido. Recuerdos. Así como uno recuerda una puerta en Viena en 1932, otro día se acuerda de una propaganda de Phillip Morris (la de la mina que gateaba en la cornisa, con música de Eddie Sierra), y otro día se acuerda de alguna chica que le gustó en la calle. Pero son recuerdos efímeros y sin sentido (salvo el de Phillip Morris, porque la mina mataba. Creo que era Marisa Mondino.)

A los hombres en cambio nos gusta enojarnos, amenazar a otros tipos, decir que los vamos a matar. Pero las mujeres no...te mandan con la otra. Es como el tiro final. Es mucho más inteligente.

Me contaron que la otra noche, una amiga (que llamaremos "X") le preguntó a un amigo (a quien llamaremos "@") "¿A quién querés más? ¿A ella o a mí?"

Silencio total.

@:...No...A vos, a vos.

X: ¡Tardaste! ¡Lo dudaste!

( Empieza con la caravana de adjetivos infames. @ se arrepiente de lo que está diciendo y en un acto heroico, se retracta con un "no, no me gusta hablar así de la gente que no está. Es una cretinada" X toma conciencia y le da la razón. @ respira de nuevo porque sabe que no llegará el tan injusto 'andate con la otra')


Yo pienso como mi querido amigo @."X" busca una reacción, y si @ hubiera dicho otra cosa, se le armaba el problema. ¡Sin embargo no! X captó la situación y dijo "qué me importa"...

Y yo también digo como "X": "Qué me importa", y saludo con un guiño de zapallo a cualquier mujer que me haya dicho "andate con la otra". Yo me voy con la otra, si luego, me dejás volver...

Este tema da para más, pero les recomiendo que lean el cuento de Adriana Menéndez "Catalina", que está en http://www.adriana-menendez.blogspot.com/ , ya que Adriana escribe fenómeno, y explica mucho mejor este asunto. Porque más a favor de los hombres infieles, estoy a favor de las mujeres infieles (casi por conveniencia, porque todas siempre tienen novio).

Y ya no sé qué decir. Déjenme. Déjenme solo...basta, no. ¡No dije! Bueno, sí.

Me voy, a buscar el video de Phillip Morris.

viernes, agosto 08, 2008

HOUSE VS LOST

Puede ser una polémica estúpida, de hecho lo es, pero me gustaría mucho destacar y resaltar una vez más la serie Dr House, y esta vez, lo voy a hacer en contraste con el máximo furor de los que ven series, que es Lost.
Yo no suelo ver series, me aburren mucho, y no tengo paciencia para estar una hora siguiendo una trama, sin embargo he seguido estos dos programas con diferente interés, y me resulta muy extraño que Lost se lleve más aplausos que House.

Vi las primeras tres temporadas de Lost, y a la mitad de la segunda ya estaba aburrido y nervioso. Es innegable que tiene algunos recursos que atrapan, pero no son suficientes. A la tercera ya me cansé y dejé de verla. Creo que los productores tenían una buena idea y agotaron los recursos de una forma extrema, tornando todo muy estridente y pretencioso. Esa es una falla que hay que advertir.
Supongamos que no nos interesa la falla de la trama diluida. Muy bien; comienza un segundo problema: todo lo que sucede en la isla, es un robo de argumentos literarios, solo que disfrazados con otras cosas. No es coincidencia que "La Invención de Morel" ahora sea un Best Seller en Estados Unidos, ya que los guionistas confesaron, con un guiño en un capítulo, las similitudes entre esa novela de Bioy y la serie. Creo que la diferencia, es que en la isla de Bioy, lo fantástico lo generaba una máquina, y en Lost, lo fantástico se debe a un desfasaje espacio-temporal. Eso es evidente desde el primer capítulo. No se alarme nadie si en el último episodio descubren que nada ha pasado. O mucho peor, que una máquina genera ilusiones y va matando a las personas de la isla, para proyectarlas eternamente. Creo también que la pista de la novela de Bioy es falsa. Un truco para confundir a los espectadores. Yo buscaría una explicación en "La Trama Celeste", que sí tiene una explicación que se acerca mucho más a Lost.
Existe en todo esto un problema típico de Hollywood: agarran ideas viejas, y las presentan como si nadie las hubiera intentado antes. Más llano aún: todo lo que se ve en esa isla como novedoso, ya ha sido escrito, no solo por Bioy Casares, si no por Stevenson, por Wells, por Verne...
No está mal tomar ideas viejas, ya que todo, absolutamente todo, ha sido escrito antes y mejor. El asunto es cuando está presentado como algo novedoso. Ese es un error que debe ser repudiado. Es como cuando viene un escritor que cree que descubrió la alegoría de las cavernas.
Lost está lleno de recursos tramposos, pero no por ser una trampa para el espectador y forzarlo a la deducción, si no como recursos para extender lo insostenible.
La serie debería encantarme, ya que no hago otra cosa que cultivar el genero fantástico. Pero en este caso, lo que me resulta fantástico es que tenga tantos seguidores.

Por otro lado House. La irreverencia y el talento juntos. No sólo en los personajes, si no en la forma que está producida la serie. La pretensión está en la personalidad de los personajes, mientras averiguan unos casos rarísimos.
Aquí es donde me detengo: esos casos son reales. Se toman casos que no tienen ninguna frecuencia (algunos solo tienen menos de 30 antecedentes desde que se tienen registros médicos verídicos) y desde allí se trabaja (eso justifica el diagnóstico diferencial y las múltiples opciones de enfermedades).
Pero hay algo en esa serie que es lo que no nos pasa inadvertido a quienes la vemos. Todo el tiempo el eje es la ética. ¿Hasta dónde puede llegar un médico para lograr un diagnóstico? ¿Es válido despertar a alguien en coma farmacológico para interrogarlo, causándole un sufrimiento terrible durante 30 segundos?
House explora ese borde casi con peligro.
Por supuesto que hay errores. Conozco a un neurólogo que diagnosticó, trato y curó un extrañísimo tumor cerebral, y el caso fue tapa de una prestigiosa publicación médica inglesa (los casos de House, aparte de estar supervisados por tres médicos en el equipo de producción, son tomados de los casos del mes de esa revista. Lo que no tengo claro es si por convenio la revista toma los casos de House y los pone en tapa, o viceversa) y me dijo "en el capítulo tardaron mucho para encontrar ese tumor, cuando no es tan difícil". Allí dilataron el recurso del diagnóstico diferencial, para llegar a una conclusión. Sin embargo, los casos se resuelven (o no, algunos mueren) con precisión médica.

El éxito de House, como he dicho, radica en la realización. En la estupenda actuación de Hugh Laurie y Lisa Edelstein (la doctora Cuddy) y en los límites que todos los personajes exploran.
Laurie logra un personaje que a pesar de su adicción (lo que hace temer a muchos que sea lo que algún día mate a algún paciente) deduce con lógica, a pesar de sus formas. El mismo creador de la serie dijo una vez "si un médico fuera como House, ya estaría preso".

Pero destaco, una vez más, los límites. Es muy bueno que una serie bien hecha permita el debate ético. Y para cerrar esto, ejemplifico con un caso tratado en House (que a su vez fue tapa de muchos diarios cuando sucedió en la vida real).
Una mujer embarazada tiene problemas respiratorios. La afección compromete seriamente al corazón de la paciente. House descubre que se trata de un "caso reflejo": el enfermo es el bebé, y la madre sufre las consecuencias. House plantea a su equipo que hay que sacar al bebé ya que lo ve como un parásito que va a matar a la madre. El equipo no quiere acatar las ordenes y buscan más opciones. La directora Cuddy se niega al tratamiento propuesto por House y le plantean a la madre del bebé lo siguiente: o matar al chico (no recuerdo el mes de gestación, pero ya no podía ser abortado sin una mínima polémica) u operarlo en el vientre. La paciente acepta el último tratamiento.
House se empecina en que hay que erradicar la enfermedad desde la raíz (el bebé), despotrica contra todo el mundo, habla sobre la prioridad de salvar a la madre y no a alguien que ni nació, pero acepta operarlo y sucede lo siguiente:





Al final la madre le pregunta si el niño tendrá una vida normal después de nacer y House le contesta: "si se le puede llamar normal nacer dos veces"

Conclusión: ¡gana Dr House por afano!

En fin, los dejo. Debo ir a operar...

martes, agosto 05, 2008

ENTRE EL DETERMINISMO Y EL LIBRE ALBEDRÍO (O LA SIMPLE ATRACCÌÓN DE UN IMÁN)

Durante años pensé (o creí) que las personas somos libres al tomar elecciones. Tal vez, anoche, en medio de una conversación, me vi refutado en ese parecer. Al querer replicar la idea, recordé una parábola de Oscar Wilde, referida por Hestketh Pearson en el capítulo 13 de “The Life of Oscar Wilde”.

(Transcribo, ya que mi memoria, lo que tiene de buena, lo tiene de traicionera)

“Hablábamos de libre albedrío; Oscar Wilde improvisó esta parábola:
Había una vez un imán y en el vecindario vivían unas limaduras de acero. Un día, a dos limaduras se les ocurrió visitar al imán y empezaron a hablar de lo agradable que sería esta visita. Otras limaduras cercanas sorprendieron la conversación y las embargó el mismo deseo. Se agregaron otras y al fin todas las limaduras empezaron a discutir el asunto y gradualmente el vago deseo se convirtió en un impulso. ¿Por qué no ir hoy, dijeron algunas, pero otras opinaron que sería mejor esperar hasta el día siguiente. Mientras tanto, sin advertirlo, iban acercándose al imán, que estaba muy tranquilo, como si no se diera cuenta de nada. Así prosiguieron discutiendo, siempre acercándose al imán, y cuanto más hablaban, más fuerte era el impulso, hasta que las más impacientes declararon que irían ese mismo día, hicieran lo que hicieran otras. Se oyó decir a algunas que su deber era visitar al imán y que hacía tiempo que le debían esa visita. Mientras hablaban, seguían inconscientemente acercándose.
Al fin, prevalecieron las impacientes, y, en un impulso irresistible, la comunidad entera gritó:
- Inútil esperar. Iremos hoy. Iremos ahora. Iremos en el acto.
La masa unánime se precipitó y quedó pegada al imán por todos lados. El imán sonrió, porque las limaduras de acero estaban convencidas de que su visita era voluntaria.”

¿Por qué cito esto? En verdad no lo sé muy bien. Tal vez, porque estoy cambiando de opinión sobre muchos aspectos. Como dije antes, cuando quise refutar la idea de la predeterminación de los actos, recordé esta historia. Mi amiga dijo:“Uno es dueño de su destino; pero por más vueltas que de, tarde o temprano se llega a algún lugar que ya está escrito”

Wilde, tuvo la precaución de avalar esta teoría cien años antes y lo argumentó espléndidamente.
Y mucho más alarmado me sentí cuando le contesté a mi amiga “¡Ese es el argumento de ‘El Sueño de Los Héroes’!” y mi abochornamiento se debe a que a esa novela me parece la mejor novela del mundo. Recordé las palabras del Brujo Taboada, cuando le pide a Clara que evite que Gauna cumpla su destino para que no se convierta en el doctor Valerga. Otro punto a favor de mi amiga.

Peor aun me siento cuando me reconozco un determinista con orientación relativista. Se me hace imposible creer en un destino. Todo puede ser explicado por la ciencia, pero todo es a la vez relativo. ¿Qué quiero decir con esto? Que si algún día todas las leyes físicas cambiaran, yo diría “eso ya estaba determinado, porque bien explicita era la premisa del relativismo”. Parece una paradoja, pero tal vez no lo sea.

Sostengo que por cada decisión que un hombre debe tomar en su vida, existen dos opciones. Luego, dentro de la opción elegida, habrán otras dos, y así infinitas veces.
Es allí donde discrepo con el destino predeterminado: ante infinitas posibilidades, las combinaciones arrojarán diferentes resultados. Lo que sí es cierto, es que lo que iguala a todos los destinos es la muerte. Más tarde, más temprano, llega. Eso es inevitable.
Pero también es posible pensar que entre esas combinaciones interminables, existen paralelas, y las paralelas, en algún punto del infinito, se tocan. Predeterminación.

Entonces creo, que tal vez mi amiga tiene razón. Aún siendo yo un agnóstico y ella una católica, yo me abstraigo del pensamiento religioso y quizás también creo que si uno debe llegar a algún lugar en la vida, de algún modo, lo hará. No milagrosamente, si no con desempeño; pero por más vueltas que uno de, de alguna forma se llega hasta ahí.
Quizás creemos que elegimos adonde vamos, pero tal vez nuestros impulsos, al igual que las limaduras de hierro, se deban a la atracción del imán

Por eso me inquieta cuando algo no sucede y me dicen “por algo son las cosas”, o “es el destino, si no tiene que ser, no es”. Lo angustiante es sospechar que no hay escapatoria al destino. Pero en tal caso, prefiero creer que llego hasta el imán por elección propia.

Yo creo que hago esta reflexión pensando en el amor. Pero es un tema del que estoy intentando escapar hace rato. He notado que mis amistades se entristecen mucho cuando hablo de amor; pero tal vez no haya algo más cercano a la idea de Wilde sobre el libre albedrío que el amor. Allí es donde creemos que elegimos, y capaz no estamos más que viviendo una ilusión de algo que ya está decidido. Como decía Spinoza en sus epístolas: “(...)los hombres tienen conciencia de su voluntad, pero no de las causas que a ésta la mueven”

viernes, agosto 01, 2008

AQUELLOS QUE NOS SUEÑAN

Max Brod, en el libro “Franz Kafka”, de 1937, refiere esta historia acerca del autor:

“Una tarde, Kafka me visitó y atravesó impensadamente una pieza donde estaba recostado mi padre. Éste se despertó, y Kafka murmuró, al pasar:
- Le ruego, considéreme un sueño.”


Hace mucho quería publicar esta cita. Me parece estupenda.
Estoy trabajando en dos cuentos que tienen que ver con sueños; donde suceden cosas como en esta anécdota, y este pedido de Kafka me parece casi una súplica. Pedirle a alguien que nos considere un sueño, que nos de el carácter de efímero, es un pedido, como mínimo, pretencioso. Pero es tan poético y maravilloso este pedido, que no puedo dejar de pensar en las personas con las que soñamos y las que no.
Me gusta mucho cuando uno descarta las ideas freudianas y sueña con alguien, para luego preguntarse “¿por qué soñé con esa persona?”. Es fácil adjudicarle al subconsciente la aparición de una persona o una situación. ¿Pero cuando uno no ve a esa persona hace mucho? ¿O inventa situaciones que no están cerca de nuestra realidad? En verdad hay explicaciones para todas esas cosas. Recuerdo que en La Interpretación de los Sueños, Freud refería una experiencia que involucraba a una puerta bajo un puente que había visto 20 años antes de soñar con ella.
Pero quiero abstraerme de las explicaciones prácticas, aún cuando las explicaciones llegan a la misma resolución que el deseo. Porque ese es el punto: tal vez, soñamos con lo que deseamos.

Y también me gusta pensar que al igual que El Fantasma del Arroyo, estoy metido en el sueño de alguna mujer, que ni siquiera me conoce, mientras como un iluso, creo que soy yo quien la estoy soñando. Esa idea me atrae. ¿En el sueño de quién nos estaremos metiendo? ¿Quién soñará con la persona que nos sueña?

Por lo pronto sólo puedo pedir, como Kafka, pero con muchísima más pretensión, que me consideren un sueño; como alguien efímero. O que me dejen llegar, como un fantasma, a ese momento extraordinario en donde estamos sin estar y nos vamos antes de ser advertidos del todo.
Yo, mientras tanto, soñaré que me despierto

miércoles, julio 30, 2008

¿CÓMO VA A SALIR LA RADIO POR UNA COMPUTADORA?

Me reporto.
Hoy, como todos los miércoles a las 21 hs, vamos a estar en Culpa de Todos, el programa de FM ISER, que se escucha a través de www.comfer.gov.ar
En esa página (la del COMFER), abajo en el margen derecho, hay un cartel grande que dice "ISER", bueno, sólo hay que arrastrar el mouse hasta el cartel, hacer click (moderno), ¡y se escucha la radio! ¿No es increíble?
A mí me parece casi un cuento fantástico. ¡Mirá si vas a apretar un botón y sale una radio!
Pero parece que sí. Ahora falta que digan que las lobotomías no sirven de nada...el mundo va hacia la locura...apretar un botón y se escucha la radio. Por Dios. Es que la gente es muy supersticiosa.

Así que ahí nos agarran, a Calca, a Heidy, a Juvenal, a mí, a todos los que estamos en ese programa.

"Culpa de todos", miércoles 21 hs, por FM ISER

sábado, julio 26, 2008

DIÁLOGOS CON CHARLY

Estos diálogos son verídicos. Son extractos de conversaciones que tuve a lo largo de un año y medio con Charly García en diversos encuentros. Yo era un mocoso impertinente, de unos 17, 18 años, y me quedaba en su casa tocando el piano (mientras él estaba en el cuarto recibiendo gente).
Ahora que Charly está en lo de Palito, que lo quiere mucho y ha tomado una responsabilidad enorme digna de un gran amigo (no es nada fácil acompañar a alguien en ese tratamiento) yo, que soy un cuatro de copas, quiero desearle mucho éxito. Mi cariño con García es incondicional, aun cuando hemos tenido diferencias (tal vez en algún momento yo, irrespetuosamente, quise acortar la distancia que había entre el alumno y el maestro) y aunque sé que va a ser largo todo el proceso, he leído, de alguien muy confiable, que si todo sale bien, por primera vez en mucho tiempo, Charly tiene la posibilidad de retomar su vida.
Charly García, muy por el contrario de lo que muchos creen, es un tipo educadísimo y con un sentido del humor extraordinario. Podés estar hablando con él de algo muy serio, y es tan inteligente que da vuelta la situación para meter algún chiste que guarda relación con el tema del que se está hablando; es como si con su humor dijera “es así, pero desde otra óptica podría ser también de esta otra manera”
Espero poder verlo más adelante, cuando el tiempo diga, y volver a hablar de música, de discos, de grabaciones. Mi formación musical fue con él. Aparte de haber estudiado muchísimo sus discos, me dejó verlo componer, grabar y ensayar y les garantizo que estar en esos momentos es como cursar 10 años de conservatorio. Cuando uno ve a García funcionar de cerca, se da cuenta de la genialidad del tipo, tanto como al escuchar sus discos. Escuchen a Charly con atención. Disfruten de la instrumentación, distingan los arreglos, los coros, las melodías, las armonías.

Publico este post para mostrar una faceta de García que tuve la suerte de conocer, la de su sentido del humor, porque sobre su talento, no hace falta decir nada. Un genio se manifiesta a través de su obra y si hay algo en la obra de García, es belleza, genio y talento.

Para terminar con esta introducción contaré una anécdota de Sergio Marchi: una vez, Sergio entrevistó a Sting, y el inglés al terminar la nota le preguntó por García. Marchi, sorprendido le preguntó si lo recordaba (habían tocado juntos en el festival de Amnesty en el 89 en Buenos Aires) y Sting le contestó “¿cómo olvidarse de alguien como Charly García?”

..........

Una tarde muy, muy calurosa de febrero Charly estaba grabando en su nueva portaestudio digital, el bajo de la versión de “Rasguña las Piedras” que se editó en el disco en vivo de Sui Generis “Sí (detrás de las paredes)” Yo había ido a llevarle un tema mío. Grabó el bajo casi 10 veces, una toma mejor que la otra. Grababa desde la cama y yo estaba sentado en un banquito en frente a él. Me miraba fijo como diciendo “Está bueno, ¿no?”. En el living estaban unas chicas y una entró al cuarto a buscar una cartera. García se enojo: “¿No ves que estamos ocupados?” le dijo a la chica que miraba con terror. “Andá allá y cerrá bien la puerta” la chica volvió al living y García me dice “ay Dios...hay que tenerlas así” Carcajadas un largo rato.

.................

Una noche en Musimundo, junto con un amigo, nos cruzamos con García. . Charlamos unas cosas y él siguió mirando discos. Me recomendó uno de Nat King Cole. No queríamos molestarlo. La gente se le acercaba. Una niña de unos 8 o 9 años, enviada por su hermana más grande, tal vez por vergüenza, le pidió una foto. Charly la mira muy seriamente y le dice “no”. La nena vuelve a la hermana sin entender mucho. García se ríe y le dice “sí, vení, hagamos la foto”. Las chicas le agradecieron mucho, y entendieron la broma a la perfección. “¡Hasta los niños te aman!” rematé.
Nos fuimos con mi amigo a ver otros discos y al rato diviso a Charly que me hace unas señas mostrándome una caja. Yo no entendía bien lo que quería decirme. Me hacía un gesto de “vení, vení” y me muestra unos auriculares. “Son buenísimos. No sabés cómo suenan. Yo ya me compré tres”

............

Una noche en su casa, mientras intentaba hacer arrancar un mini disc.

MD: ¿No serán las pilas?

C.G: No

MD: Deben ser las pilas.

C.G: Te digo que no. Le pruebo otras pilas y no anda.

MD: Sí, pero esas pilas están tiradas por todas partes. Me juego que no funcionan tampoco. Deben ser viejas.

C.G: Bah ¿Qué sabés?

MD: Bueno...no son las pilas entonces.

C.G: ... (un poco indeciso) ¿Me harías un favor?

MD: Sí.

C.G: ¿No bajás a comprarme unas pilas?

MD: ¡Jajajaa!

(Le traigo las pilas. El discman anda perfectamente)

MD: No eran las pilas nomás

C.G: Callaaaaate.


..............

Esa misma noche, entre todas las cosas que había en su cama, saca un sobre cerrado. Lo mira y era una boleta de teléfono.
“Con razón siempre me lo cortan”

(carcajadas)

..........

Lunes a la noche en living de su casa, ensayando con la banda. García tocaba el piano (nunca lo había visto en el living tocando el piano) Tocaron “The Long and Winding Road”. Charly dictaba las notas a los músicos, mientras tocaban. Iba sacando el tema en el momento. No paraba a recordar ni una sola nota. Tenía toda la información en la cabeza. El departamento temblaba por el volumen de todos los instrumentos. Termina ese tema y exclama entre risas “¿¡dónde está mi naranjín!?” Nos reímos todos de esa expresión tan vieja.
Había una chica, creo que era una periodista que entró al rato y como Charly no tenía los anteojos, vio a la chica, que estaba lejos y preguntó “¿quién es, Miguel?” Se puso los lentes y casi se muere de risa por la confusión. Pidió a su asistente una Rickenbaker (una guitarra) y empezó a componer. No paraba de tocar y dictaba las notas que seguían, una tras otra. No dudaba hacia donde iba la canción. No se detuvo nunca a probar un acorde. Él ya sabía qué acorde sucedía al anterior. Otra vez demostraba que tiene la música en la mente, como si uno quisiera escribir una frase exacta y no sólo no se detuviera en las palabras, si no que sabe perfectamente qué letra sigue a cada una. Terminó el tema, se levantó, se acercó a mí, me saludó con un abrazo y lo primero que le pregunté es “¿De dónde sacaste eso?” ( por el tema que acaba de componer) y me contestó, con una sonrisa “de mi cabeza”.

..........

- ¿Es verdad lo que dice Blaney (mítico técnico de grabación de sus mejores discos)? ¿Que “Cómo Conseguir Chicas” está hecho en base a outtakes de “Parte de la Religión”?

- (Silencio total).

- ¿Es verdad?

- (Se sucede la clásica mirada García de “eso que preguntás no me gusta nada) ¿Qué cosa?

- Lo que dice Blaney

- (La mirada sigue fija. Cambia de objetivo después de unos 5 segundos interminables) Blaney dice muchas cosas


……….


La misma tarde que grababa “Rasguña las Piedras” (detalle: por el calor, y aunque había un aire acondicionado de pie, Charly estaba en calzoncillos)

Fui a buscarle una Coca Cola a la heladera (él estaba tomando una que no estaba tan fría). En el living, junto a las chicas, estaba un periodista de la revista Pelo que ese año había vuelto a editarse. Parece que el tipo estaba ahí hace como una hora esperando, pero nadie quiso avisarle a Charly para evitar el enojo.
Cuando entro al cuarto le doy la lata y él me da la suya. Paró de grabar y le dije que estaba el periodista esperándolo. Le ofrecí un cigarrillo y mientras fumábamos conversábamos.

C.G: ¿Dónde grabaste el tema?

MD: En Supervoz. Acá a unas cuadras. Siempre grabo ahí.

C.G: ¿Y cuánto sale?

MD: (desconcertado) ¿Cuánto sale?

C.G:

MD: Veinte pesos la hora.

C.G: (Sorprendido) ¡Baratísimo!

MD: (Muy desconcertado. Es muy raro que una estrella de rock te pregunte sobre los precios de un estudio de grabación) Sí. Bastante.

C.G: (Mostrándome la portaestudio) ¿Viste ésta? Es buenísima. Me la regalaron. Todavía estoy aprendiendo a usarla. Pasame ese bajo (le alcanzo el bajo que me pide y me da el bajo Rickenbaker amarillo con el que estaba grabando, el mismo que se le ve usar tan seguido). Este bajo me lo regaló una fan. ¿Cómo grabaste?

MD: Mirá, no tenía músicos. Así que fui y le dije al técnico “voy a grabar todo yo solo”. ¿No hay baterista? Listo, ponemos una máquina. Yo trabajo así

C.G: ¡Esaaaaa! ¡Así se hace! ¡Así se hace! Estás aprendiendo bien.

MD: Lo aprendí de vos. ¿Quién está en el estudio? ¿Nadie? Chau, lo hago solo.

C.G: Es la mejor manera.

MD: ¿Querés que haga pasar al periodista?

C.G: Dale, pero haceme un favor. Advertile que estoy en “malla”.

(risas)

MD: Mejor le digo “mirá, no lo tomes a mal, pero Charly está en paños menores”

(Carcajadas)


Si alguien lee esto y recibe la autorización para ver a Charly (porque sé que tal vez sea leído por alguien que lo va a ver pronto) le pido que le haga llegar mis cariños y el mejor de mis abrazos. Muchas gracias.

martes, julio 22, 2008

ENTRE LA ANGUSTIA Y LA LÁSTIMA (Y SU NOTABLE DIFERENCIA)

Estoy un poco contrariado.
Es un tema ríspido y personal, pero no está de más hablarlo para encontrarle algún sentido artístico y anecdótico.
Anoche estaba conversando con alguien por quien yo tengo mucho cariño y respeto sobre una crisis que vengo sobrellevando hace algunas semanas. Me he dado cuenta que fui fallando en muchos aspectos personales como para encontrarme un tanto solo y eso me ha generado una serie de preguntas y respuestas que tienen soluciones, algunas de más corto plazo, y otras no tanto. A veces este tema me angustia y en los últimos días manifesté este estado con algunas amistades, pero lo hice de una forma muy superficial. Creo que me debo un análisis un poco más profundo.
En la conversación de anoche, esta querida amiga me ha dicho, como principio de respuesta a mi problema que debería dejar de sentir lástima por mí mismo.
Este concepto me ha alarmado muchísimo. Demasiado diría yo.
Hay algo que estoy haciendo mal, una señal que estoy dando al hablar que llega con interferencia. Y esa interferencia hace parecer que siento lástima de mí mismo. Yo sé muy bien que esta amiga no ha dicho eso con ánimo de ofender, si no todo lo contrario, que quiso ser buena conmigo y tenderme una mano (como ha hecho innumerables veces con muchísima efectividad y cariño). Pero esta vez creo que se equivoca y lo que me angustia es que su equivocación no es su culpa, si no que es una percepción que yo mismo estoy dando.

Y creo que esa manera de verme se debe tal vez a una línea de conducta en la cual doy por sentado que las cosas que hago están mal.
Sería bueno aclarar que no creo que las cosas que hago estén mal. Lo que sucede, y lo he dicho aquí muchísimas veces, es que creo tener conciencia sobre mis limitaciones. Por ejemplo: si tomáramos todo lo que está escrito, palabra por palabra, en este blog, no llegaríamos a hacer media página de Los Miserables. Pero eso no es algo que me descalifique, si no todo lo contrario, creo que me hace un mejor tipo, que me da metas más altas. Es verdad que soy un inconformista, lo asumo, pero a la hora de nivelar, yo quiero ir hacia arriba, no hacia abajo.

Podría citar muchísimos ejemplos de personas que hacen lo contrario; que se comparan con otras personas peores. ¿Y quién decide qué es bueno o qué es malo? Bueno, ese es el tema; pero algunas pistas tenemos.

Yo he leído que le dan el mote de filósofo a uno que se adjudica la invención de la frase “billetera mata galán”, cuando de chico me cansaba oírsela decir a mi madre. Entonces, si caemos en el lugar común de creer que eso es filosofía, cuando Heráclito dijo “no puedes bañarte dos veces en el mismo río”, es porque tenemos las cosas cambiadas.
Billetera mata galán no es un pensamiento. Pensar es concadenar ideas sucesivas, que aun siendo incoherentes, guardan cierta lógica. Cuando esa lógica se ve alterada, eso se llama humor. Todo lo demás es un lugar común. En el mundo sobran los lugares comunes. Por eso existen las definiciones de las personas “este es un loco lindo” “esta es una turra” y así. Porque definir en dos palabras es más fácil que analizar todo los aspectos que hacen a una persona. Yo no me animaría a definirme ni en mil palabras. Sería incapaz de eso, porque aun estando acertado, me equivocaría.

La angustia, a veces, viene acompañada de una espantosa aseveración: todo está inventado. Todas las mejores músicas ya se han compuesto. Los mejores libros ya se han escrito. Entonces uno debe pararse en un lugar muy complicado. ¿Cómo puedo escribir una novela más o menos buena cuando existe “El sueño de los Héroes”? Mi trabajo será conocer lo que ya se haya escrito para no creer que estoy inventando algo nuevo y pasar por un idiota absoluto.
Por eso creo, que cuando algunos festejan éxitos propios como si fueran más meritorios que Stephen Hawking, ahí hay un error. Está muy bien celebrar comprarse un auto, pero hay que ser discreto, porque Rodin creó a “El Pensador”. Por eso, los que gritan sus éxitos, no utilizan parámetros buenos. Incluso dicen “a mi no me comparen”. Claro, porque al que se lo compara, sale perdiendo; y cuando se comparan, se comparan con otros que ignoran mucho más las cosas e ideas que nos rodean.
Yo pido que a mí sí me comparen. Porque cada vez que me comparan me dan la oportunidad de poner mis cosas al lado de grandes tipos. No me importa perder, porque yo ya gané.

Mi línea de conducta tiene mucho que ver con la de Antonio Carrizo, a quien todos saben que admiro muchísimo. Ese tipo sabe, como dijo Luis Pedro Tony, “hasta lo que no se inventó”; y Carrizo va por la vida sin decir “yo sé”. Lo vi hace poco decir “cada lector es un escritor, porque nadie entiende Hamlet, entonces cada uno le da una interpretación nueva. Al hacer eso, lo estamos rescribiendo”. Esa idea, debería ser estudiada en las universidades obligatoriamente. Carrizo reivindica la figura del autodidacta. Yo también soy autodidacta. No tuve formación académica más que la básica, pero no descarto tenerla. Y creo, que en lo poco que sé, me defiendo bien.
Aquí es donde voy a sacar un poco de mi soberbia (porque también soy soberbio a veces, y muchos saben de ese defecto). Un amigo, quien sabe muchísimo de música clásica, y que es pianista de música clásica, vino hace mucho a mi casa y me dijo que había escuchado mi canción “Killer Manías” muchísimas veces porque no podía entender cómo alguien que no había estudiado música, había logrado generar un pasaje armónico específico complejo que se da en la música clásica y no en el rock. Le expliqué que esa información ya la traía en la cabeza. Yo fui echado de mis clases de piano a la cuarta clase porque “no tenía voluntad de estudio”. Estaba convencido de que la profesora se equivocaba y aprendí a tocar solo, de oído y armando redes que tienen que ver con la lógica. Mi amigo me pidió que le explicara cómo había hecho yo esa “bajada” (en la música esa parte a la que él se refería se llama “bajada de acordes”) y ante su sorpresa probó en mi piano la melodía y la armonía unas cuatro veces. Me sentí muy orgulloso de eso. Como también me siento orgullos de haber compuesto “Búster Keaton y el Qualadee” (que se puede escuchar en My Space de canciones solistas). Claro, no es Gershwing, pero para no tener formación musical, creo que está bastante bien.

Pero ahí está el asunto. No puedo sólo decir “está bastante bien”. Debo trabajar para que esa canción sea mala y componer cosas mejores. No me gusta el conformismo. Quiero lograr más complejidad y más belleza en lo que hago.

Entonces es allí cuando entiendo que me falta demasiado, y que comprarme un auto es una cosa mundana, cuando aun me falta un camino que va a durar hasta el día que me muera. Y si lo que hago es bueno, entonces alguien se acordará de eso y lo rescatará. Y si no se olvidará con la mayor de las justicias.
Por eso, como dije anoche, que yo sea humilde en algunas cuestiones, no es sentir lástima por mí, si no todo lo contrario. Es saber que existe Antonio Carrizo o Alejandro Dolina y que son ejemplos a seguir, y que para estar allí hay que trabajar demasiado, porque mientras nosotros creemos que sabemos algo, ellos saben más que todos nosotros juntos, más que todos los que escribimos en internet.

Una vez, y lamento decir esto, leí el blog de una chica que decía “terminé de leer El Principito y ahora entiendo el sentido de la vida”. Eso me da lástima, aparte de gracia. Cuando siento lástima por mí, es porque me lamento no poder vivir 300 años. No de mi propia condición. Yo sé que no sé. Y si bien me siento mal por eso, también me reconforta saber que se puede seguir aprendiendo.

El mundo tiene demasiadas miserias y enfermedades como para que yo me sienta tan importante. Por eso me gusta tanto el personaje de Gregory House. El tipo es un miserable, pero sabe que tiene algo brillante, algo que es un poder, y a la vez un problema. Salva vidas, pero no puede concentrarse en él mismo, ya que no puede discernir si lo que importa es él o si él es su trabajo.
También puedo unir esto con “Borges y yo”: (pido disculpas por arruinar este bellísimo texto al publicar sólo extractos) “Al otro, a Borges, es quien le ocurren las cosas (...) Yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura, y esa literatura me justifica. (...) Así, mi vida es una fuga; y todo lo pierdo, y todo es del olvido, o del otro. No sé, cual de los dos escribe esta página”

Para terminar con esta reflexión, que es un llamado de atención a mí mismo, voy a contar una anécdota que refiere a mi amigo Manuel Ibarrola.
Una tarde, cuando comenzaba a atender pacientes en una guardia, Ibarrola me escribió un poco desahuciado. Se lo notaba mal y me dijo “Es muy raro todo esto. Hoy vino un paciente que habían traído de la cárcel. El tipo estaba muy, muy mal. Destrozado Yo pensé ‘le puedo salvar la vida a este tipo hoy, pero mañana va a estar igual’ ¿Qué puedo hacer yo por esta persona? ¿Hasta dónde puedo ayudarlo? Hoy sí, ¿pero mañana? Es muy angustiante”

Por eso, al igual que Ibarrola, (sólo que yo no salvo vidas profesionalmente -aunque confieso que sí salvé alguna vez a algunas personas en circunstancias muy raras-), entiendo que hoy puedo hacer algo, pero mañana tal vez no, porque no va a depender de mí. Intento mejorar, y sé que a veces lo logro. Por eso no siento pena por mí, pero tampoco orgullo. Sólo sé que debo trabajar mucho para avanzar un paso en un camino que no termina jamás.

Todo lo demás, es la pena de un hombre que espera un abrazo que no llega.

Y agradezco a mi amiga, porque se ha preocupado por mi salud y mi estado, y le pido perdón por darle esa imagen tan extraña, porque quisiera estar más a la altura, como ella se merece, por ser una mujer digna de mi admiración. Y lo digo muy en serio.

lunes, julio 21, 2008

PARECE UNA EXCUSA, PERO NO

¡Tenía el mejor post del mundo! Hoy pensaba "esto va a marcar un antes y un después en la era cultural, artística, digital, y todas las cosas. Creo que incluía hasta el sentido de la vida. Pero me lo olvidé y ahora no tengo material de repuesto. De verdad me olvidé.
Así que pueden pasar dos cosas y una advertencia:
- Que esto no se actualice hasta el martes a la noche (o mañana a la noche)
- Tengo que ver al médico porque este problemita de la memoria ya me trajo muchos problemas.

Igual, digo esto porque estoy evitando seguir escribiendo la novela que escribo. Entonces me distraigo hablando de cualquier cosa. Ponele, el monitor que hay en este cyber dice, arriba a la derecha, Q71. Es de marca...pará...Optiquest. Es la máquina 4...y así.

Para los amigos que me preguntan cómo va el libro, ya ven: mal.

Ayer hice una corrección y me daban ganas de desmayarme al ver lo mal, mal, mal escrito que está todo. Va ser difícil corregir eso. ¡Y la trama! ¡Cómo me pude meter en una trama así!...

Y bueno, por las dudas, yo me voy, mirando el mouse, que es marca Genius, y el teclado Bangho. ¿Se pronunciara así o se pronunciará "banjo" como el instrumento? ¿Alguien sabe? Bueno, bueno. Listo, me fui.

PD: tengo un cartel, en frente, que dice "la permanencia frente a un monitor de computación por un ciclo mayor de dos horas es perjudicial para su salud, provocando trastornos en la visión, fatiga visual, visión borrosa o dolores de cabeza"

Loco, se cubren de todo. Les falta poner "cáncer de páncrea" y no se hacen cargo de nada...sí, ya sé, estoy perdiendo el talento...

viernes, julio 18, 2008

HOMBRE ARAÑA, EL SUPERHÉROE INSEGURO

El Hombre Araña es un tipo muy complicado. Tiene muchos problemas porque lo picó una araña y le agarró una mutación que lo dio unos poderes y está un poco complicado ya que no sabe qué hacer. Un poco más acostumbrado a los superpoderes se vio obligado (un tanto por culpa) a convertirse en superhéroe. Tiene una novia, Clara, que le da diez vueltas porque la mina es más viva y él le oculta que es el Hombre Araña. En verdad, la chica no es la novia, si no que le gusta, pero nunca se anima a confesarle su amor. Por supuesto ella sabe que este pibe es el Hombre Araña, pero ella le hace creer que no se da cuenta. Mientras Peter Parker sufre y se esperanza por la novia platónica, la flaca sale con todos, esperando que Peter se ponga las pilas y avance. Mientras tanto, el joven fotógrafo (porque es fotógrafo de un diario) vive con su tía y soluciona problemas.

En la sala de espera de un consultorio en el Hospital Rivadavia:

Peter: Uuy, ahí viene Batman.

Batman: ¿Qué hacés Peter? ¿Cómo va todo?

Peter: Acá estamos. Vine a ver al otorrinolaringólogo porque estoy medio mal de la voz.

Batman: ¡Pero a vos te pasan todas, pibe!

Peter: (un tanto tímido) Sí, pero bueno. Por suerte el problema en la pierna ya está mejor.

Batman: ¿Ya pasó eso?

Peter: Sí, sí. A Dios gracias...(se señala la pierna. Se hace un silencio un tanto incómodo. Batman mira para otro lado como examinando el edificio. Peter fija la mirada en una puerta)

Batman: (rompiendo el silencio) Che, ¿y la tía?

Peter: ¡Bien, gracias! ¿Tu tía cómo anda?

Batman: Fenómeno, gracias. Ayer fuimos a la ANSES, para hacerle el trámite de la jubilación. Fuimos con Alfred, porque viste que la tía Harriet ya está grande, y Ricardo no me podía acompañar porque tenía que rendir una materia.

Peter: ¿Ah sí?

Batman: Sí, sí. Está en nutrición. Ya me pasó a segundo año. Es bueno el pibe. Yo siempre le digo “mirá Ricardo, esto de ser superhéroe está bien, es guita hoy, pero el día de mañana vos no sabés qué puede pasar, por eso tenés que estudiar algo”. Costó, pero se metió a estudiar eso...qué se yo, se ve que le gusta, le gusta.

Peter: Ayer le decía a Clarita, mi amiga, ¿viste Clarita, mi vecina? Le decía, así medio disimulado, para que no se de cuenta, que Batman y El Hombre Araña tienen mucho en común; una historia complicada, muchas dificultades...

Batman: ¡Pero vos no podés decir esas cosas! Porque ahí la mina te dice “¿y vos cómo sabés?” y vos le tenés que decir “porque yo soy El Hombre Araña y Batman es Bruno Díaz” ¡Y ahí revelás todo!

Peter: (un tanto alarmado, moviendo las manos) ¡No, no! No, quedate tranquilo. Ella me preguntó cómo sabía eso y yo le dije que los había entrevistado en el diario.

Batman: Bueno, está bien. Pero ojo. Che, ¿y la minita? ¿Eh? ¿Ya le diste? ¿Eh?

Peter: (todo colorado) ¡No, no!

Batman: ¿Pero cómo, querido? Escuchame, vos tenés que estar más vivo.

Peter: Pero somos amigos.

Batman: ¡Qué amigos ni amigos! ¡A mí no! Sentime una situación; la mina está esperando que vos le digás algo así como “mamita, te quiero”

Peter: ¡No! ¿Cómo le voy a decir eso así?

Batman: ¡Y claro! Peter, vos venís muy lento. Yo no sé si estás muy verde o qué, pero estás medio quedado, spiderman (lo pronuncia spiderman, así como suena)

Peter: ¿Sabés lo que pasa? Yo...te lo confieso a vos porque sos amigo, pero yo estoy muy enamorado de Clarita...pero no sé, ella es muy...yo estoy esperando el momento indicado.

Batman: (abochornado) ¡¿El momento indicado?! Escuchame, ¡esa piba es un patín! Bolcihe que vas, boliche que está ahí bailando...por no decirte otra cosa.

Peter: Sí, es verdad. Sé que tiene muchos novios, pero sé que en el fondo me ama a mí.

Batman: Sí, ¡en el fondo de un auto! (se ríe fuerte. Peter lo mira muy desahuciado). Qué fondo ni fondo. Pibe, la mina quiere guerra. Si te dormís se va. No te va a esperar toda la vida. Sos muy inseguro vos.

Peter: Pero...

Batman: Imaginate que hasta le tiró los perros a Robin. Yo le dije “mirá Ricardo, si yo tuviera tu edad le entraría, pero ojo, porque esta es rápida, no te enganchés.

Peter: (conmocionado) ¡¿Qué?!

Batman: Y sí pibe, te lo tengo que decir. Igual quedate tranquilo porque Ricardito no hizo nada. Viste cómo es Ricardo (pone un gesto de decepción)...pero bueno. ¿Qué va´ hacer? Es un consejo de amigo que te doy. Yo cuando tenía tu edad era imparable. ¡Ojo! Todavía mantengo la chispa, fijate (pasa una enfermera) ¿Cómo estás bombón? ¿Qué pasó? ¿Dejaron las puertas del cielo abiertas que están cayendo ángeles?

Enfermera: ¡Ay! Qué cosas dice, Batman.

Batman: Buena moza. Vení mamá. Decime una cosa ¿cómo lo ves al pibe éste?

Enfermera: ...bien...no sé. Bien.

Batman: ¿Es buen partido?

Enfermera: Supongo que sí.

Batman: Gracias, linda. Andá, después te veo (la enfermera se va). ¿Ves? Vos estás muy inseguro, tenés que afianzarte más, tenés que salir. Las chicas quieren tipos seguros.

Peter: Pero yo amo a Clarita.

Batman: ¡Dejate de joder! (acentúa y arrastra la “r” final)

Peter: Mi psicóloga dice que tal vez tengo que afianzar mi autoestima, porque yo tuve muchos cambios en este último tiempo...vos sabés, esto de ser superhéroe es muy difícil. Yo estoy muy contrariado...

Batman: Baasta Pedro. Dejame. Hay que salir, buscar chicas. Clarita está para otro momento, ahora tenés que concentrarte en más minas.

Peter: Sí, puede ser.

Batman: ¿Ves? Yo te voy a llevar a bailar a un boliche que hay unas veteranas, que agarrate. Bueno, pibe, me voy, porque me llamaron acá porque lo vieron al Guasón en la guardia, pero era una falsa alarma, y entonces me puse a recorrer los pisos a ver si había algún problema.

Peter: Claro.

Batman: Viste cómo es esto. El crimen no descansa. Si sabía que estabas acá te pedía a vos la gauchada para que echés un vistazo. Pero bueno. Escuchame, acordate de lo que te digo, olvidate de esa mina. Esta bien que la amés, pero es para más adelante. Aparte te va a dar bola cuando vos estés más firme. Ya vas a ver como vas a ganar. Me voy, cualquier cosa me llamás al Movicom y te llevo ahí a las veteranas.

Peter: Gracias, Bruno.

Batman: Te veo en la Liga de la Justicia la otra semana...(casi yéndose, toca el botón del ascensor) ¿Sacaste el carnet ya?

Peter: No, me lo dan el mes que viene, parece.

Batman: Metele con eso, porque el gremio está jodido. Sin el carnet no cobrás el aguinaldo y después tenés que reclamarlo en mesa de entrada y de ahí te mandan a caja de empleados y te dan mil vueltas. No te duermas con eso porque te caminan si no. Chau, Pedrito, me llamás ¿eh?


Peter: Chau Batman, gracias por todo.

(Batman toma el ascensor; hay mucha gente. Se lo escucha decir algo del clima y se ríe. Sale un médico del consultorio)

Médico: ¡Parker!

Peter: ¡Acá doctor!

Peter Parker fue diagnosticado con una irritación en las cuerdas vocales por gritar mucho (porque cuando es El Hombre Araña tiene que gritarle a los delincuentes a lo lejos para que se detengan). Le dieron un jarabe y tres días de descanso donde tomó mucho té con miel. Pidió un certificado para la Liga de la Justicia, pero no se lo dieron por válido porque “tenías que pedir un médico de la Liga. Yo por mí te lo daría como válido, pero esto es así. Porque yo hoy te hago la excepción a vos, y mañana viene Acuaman y va a tener todo el derecho a quejarse”. Esos tres días no los cobró.

sábado, julio 12, 2008

PEQUEÑA REFLEXIÓN CONTRA LA CRÍTICA Y EL ELOGIO

No creo en la crítica. No fomento la crítica constructiva, me parece que es destructiva.
Cuando alguien da una crítica constructiva está diciendo "me parece horrible, pero te lo digo bien". Bueno, eso es una cretinada.
Es mucho mejor cuando alguien dice "no me gusta"
Ahora, ¿se puede opinar sobre los gustos? Respuesta: sí.

Lo bello es opinable, pero sobre todo es identificable. Una mujer linda puede ser advertida. Pero este concepto se puede aplicar a cualquier cosa. Alguno pensará que la belleza es subjetiva. Sólo en parte.
La belleza debe contener proporciones. En el tiempo se llama ritmo y en el espacio, armonía.

La falta de inteligencia, o peor aún, el mal desempeño de la misma, es un signo de horror. Tanto como la belleza, la inteligencia también tiene formas y algunas (bastantes) reglas.

Por eso Gardel canta bien. No porque nos caiga simpático y nos guste su sonrisa o su pose de delincuente redimido en Melodía de Arrabal. Es el mejor cantor del mundo porque técnicamente es bueno. Si uno se pone a estudiar nota por nota las inflexiones en el cantar de Gardel lo puede advertir.

Y quiero atar esto con el elogio, porque es algo contra lo que despotriqué en mi réplica al comentario humorístico del post anterior, donde yo jugué, en mi contestación con palabras, también humorísticas. Pero luego pensé que yo estaba diciendo algo verdadero. El elogio por sí mismo es una estupidez. Tanto como la crítica, si no lleva un fundamento, es insuficiente.
Por eso no escucho; reitero: no escucho, las críticas. Pero no porque me crea bueno, si no porque yo ya las he evaluado de antemano. Aquel que crea que está descubriendo algo al criticarme, se equivoca, porque yo ya mismo me he criticado, y pareciendo un loco, muchas veces noto que algunas cosas no son tan malas como parecen. Sólo falta contemplación.
Y el elogio, lo agradezco, pero no me basta. Por eso cito el ejemplo de Gardel. Si las cosas son analizadas desde el ritmo y la armonía (y no hablo de música solamente, si no de todo lo que hago como artista), entonces acepto el elogio. Si no, nada.
Muy poca gente habla de octosílabos sin rima en los textos (lo cual hace del relato un verso en prosa y lo arruina completamente). Si alguien notara eso, me sentiría humillado. Pero se me suele criticar porque parece que soy superficial o que deslizo cosas personales en mis cuentos. Lamento muchísimo decir que sí, que algunas cosas sí me pasaron; pero muchísimo más lamento decir que no, que no me pasaron, porque mi trabajo es inventar situaciones. Yo no veo mujeres detrás de los espejos que lloran y me dicen que sueñan conmigo, o no veo el futuro y todos los tiempos sucesivos, ni soy un viejo de 90 años con una máscara de goma que es un sueño de Dios, que a su vez es soñado por otro Dios; ni tengo ni tuve tantas mujeres como menciono en este blog. Todo es mentira, una exageración. Mi trabajo, insisto, es crear. Y el que crea, el que está detrás de ese pensamiento, sí soy yo, pero esa es otra historia. Los personajes de los cuentos son personajes, pero el que los inventa y se rompe la cabeza para escribirlos soy yo.
Por eso, cuando alguien crea que me adivina por lo que escribo, sepa que sí, pero también sepa que está bien, bien lejos. Porque estoy mucho más escondido en las palabras que no escribo, que en las que sí.

Como dijo el gran Antonio Carrizo: mi antepasado soy yo. Yo me inventé en base a otras cosas que construyen esto que digo, cuando ni siquiera estoy en estas mismas palabras que escribo ahora. Tal vez, estoy escondido en alguna de estas líneas. ¿Cuáles? Bueno, tal vez ni yo mismo lo sé, ni pretendo averiguarlo.

Aclaro, por las dudas, que no hablo de nosotros que estamos aquí, casi charlando, que intercambiamos comentarios y nos divertimos y casi siempre sumamos ideas. Hablo de personas que desde afuera paracen muy vivas y me dan cátedra sobre cómo escribir, qué decir, cómo divertir, si debo hablar más de mi vida privada, o menos de mi vida privada, pero que no saben la diferencia entre Bustos Domecq y B. Suárez Lynch.

Y les dejo un abrazo y un beso muy, muy grande a todos los que sí leen y comentan y no comentan y charlamos en privado y por acá y siempre dicen cosas con fundamento, aun en desconformidad. Porque advierto con mucha felicidad que los lectores (sobre todo las lectoras) de N.S.N argumentan, y eso me parece que aporta mucho más de lo que nosotros llegamos a ver.

jueves, julio 10, 2008

LOS PENSADORES MODERNOS

Música con cornetas
N.S.N presenta:
Los Pensadores Modernos.


El estudio tiene la escenografía de siempre (un telón negro enorme que hace de fondo y una planta)

Conductor: Queridos amigos, esta noche tenemos un invitado especial. Ya nos ha visitado otras veces y siempre nos quedamos con ganas de seguir conversando sobre todos los conceptos que este hombre vierte una tras otra, en una asociación de ideas que podría no tener fin. A pedidio del público, MD.

(Entra MD todo viejito, con un sobretodo beige y caminando con muchísima dificultad con un bastón. Podría decirse que tiene 90 años).

MD: Buenas noches. Muchas gracias por invitarme.

Conductor: Querido D'. Lo vemos un poco...hace mucho que no le veíamos tal vez.

MD: Sí. Tiene usted razón. Tal vez hace bastante que no vengo. Sin embargo conservo mi imaginación intacta. Vea, en este momento estoy tramando un argumento que se me ha ocurrido mientras venía aquí.

Conductor: ¡Qué bien! ¿Y cómo se siente?

MD: Regio. Estoy en un momento espléndido de mi vida (tose un poco). Vea, en este momento estoy tramando un argumento que se me ha ocurrido mientras venía aquí.

Conductor: La última vez que lo vimos estaba usted por empezar una novela. ¿Cómo va ese trabajo?

MD: ¡Aaah! Chí, chí, chí. ¡Tiene usted razón! Estaba escribiendo una novela hace muchos años. Sí...pero no recuerdo bien de qué se trataba. Aaaah sí. O no...no. No, eh.

Conductor: Maestro, lo notamos un poco...

MD: ¿Jovial? Sí, estoy contento.

Conductor: No, que lo notamos un poco perjudicado...

MD: ¿Quién salió adjudicado?

Conductor: No, que...¿en que anda maestro?

MD: Mire amigo, ante todo le pido que no me diga maestro. Si hay algo que no hice en la vida fue ser maestro...apenas si he escrito alguna cosa.

Conductor: Es asombroso cómo ha cambiado usted. ¿Y cómo le digo?

MD: D’Onofrio no estaría mal. Y casualmente, como decía Borges, es mi apellido.

Conductor: ¿Está escribiendo algo nuevo?

MD: Sí. Justamente cuando venía acá se me ocurría una trama. Trata sobre un hombre que sueña a una mujer que se mira al espejo y en ese reflejo se desentraman todos los secretos del pasado y del futuro y de todos los tiempos juntos, y el protagonista despierta loco porque ve su propia suerte en el reflejo de esa mujer y no puede distinguir cuál es su suerte futura y su suerte pasada. Mientras llegaba se lo iba dictando a mi secretaria.

Conductor: Debo decir que es un argumento bastante interesante.

MD: Sí. ¿Está bien, no? Justamente en un momento cuando le contaba ese argumento se me ocurría otro: un tipo se da cuenta un día determinado que su vida no ha tenido ningún sentido. Abatido por esa situación, intenta suicidarse y falla. En el hospital, mientras la enfermera le hace unas curaciones, él entra en una alucinación, tal vez inducido por la morfina, e intenta escapar de allí. La enfermera le dice algo que este hombre no llega a distinguir por su mareo, pero él siente que ese mensaje es una revelación extraordinaria, casi divina. Y mientras intenta descubrir qué le había dicho esa mujer, se da cuenta que nadie conoce a esa enfermera, y no sabe si la imaginó o es real.

Conductor: Ese argumento es mucho más complejo que el argumento central que usted mencionó hace un rato. ¿Siempre sus argumentos de repuesto son mejores que los centrales?

MD: Es que uno debe tener la mente entretenida en argumentos. Es lo único que pienso en la vida. Siempre estoy tratando de resolver tramas. Justamente hoy mientras almorzaba con mi amiga Lola, en Susana, le decía que ya no hay argumentos como antes. Sí, eso se lo decía hoy. Ahora, me parece que estoy confundido, ya que mi amiga es Susana y estábamos almorzando en Lola. Sí, sí. Susana. Qué bella es. ¿Usted la conoce?

Conductor: ¿A quién?

MD: ¡A Susana, hombre!

Conductor: ¡Está usted tan fervoroso como siempre! No sé quién es su amiga Susana. ¿Susana?

MD: ¿Y para qué me pregunta por ella? ¿Usted la conoce?

Conductor: No.

MD: Yo tampoco. A la que sí conozco es a Lola...¿O a Susana?

Conductor: ¿Y cómo es Susana?

MD: ¿Susana? ¿Vive?

Conductor: Bueno, usted dijo que había almorzado hoy con Susana.

MD: ¡Es verdad! ¿Y cómo está ella?

Conductor: ¡No sé!

MD: ¡Pero si dijo que almorzó con ella hoy!

Conductor: ¡No! Usted almorzó con ella en Lola.

MD: Lola. Qué bárbaro. Mire usted qué misterio. Hace años que no la veo, igual que a Susana. ¿Usted las ha visto? ¿Cómo andan?

Conductor: Creo que el confundido ahora soy yo.

MD: Joven, debería usted ejercitar más la memoria.

Conductor: ¡Pero es que usted me confunde!

(MD hace un extraño movimiento casi cinematográfico y se saca una máscara de goma que es lo que le da el aspecto de viejo, mientras se para y pega un bastonazo en la mesa con muchísima fuerza)

MD: ¡Te agarré, viejo trolo! ¡Con que tratándome de viejo senil!

Conductor: ¡No entiendo nada!

MD: Te aprovechabas que estaba viejísimo para confundirme y hacerme quedar mal en cámara, pero te agarré. Se terminaron tus fechorías. Entrevistame ahora y vas a ver...

Conductor: D’Onofrio...yo no...

MD: No, no. D’Onofrio no. ¡Maestro!

Conductor: (un tanto resignado) Veo que ya es usted, otra vez...

MD: (completamente extasiado) Estoy trabajando en dos cosas. Una novela que es lo que más me insume tiempo, y un nuevo cuento que trata sobre el fin del mundo.

Conductor: Eso sí que es interesante. ¿Qué es lo que más le importa de la literatura? ¿Qué es lo esencial?

MD: ¡Ya te lo dije mil veces! ¡Las minas! (reflexiona un poco más tranquilo) Y después la guita, junto a los premios. Un Nobel, ponele; un Cervantes, o sin ir más lejos, una ciudadanía ilustre.

Conductor: Pero esto lo hemos hablado con muchos artistas. ¿Se seduce con las letras?

MD: No. No se seduce con ninguna disciplina. Lo que interviene ahí es otra cosa...bah, en verdad sí importan las disciplinas. Pongamos que un autor es casi de las últimas profesiones que eligen las mujeres.

Conductor: ¿Cómo es su incursión en la radio?

MD: ¡Gracias por preguntar! Es muy lindo estar en la radio, para mí es algo nuevo. Estamos los días...

(Alguien irrumpe en escena. Es un tipo igual a MD)

MD 2: ¡Este hombre es un impostor!

Conductor: ¿Pero cómo es esto?

MD 2: ¡Sí, señor! Yo soy el verdadero D’Onofrio. Este hombre es otro, que se hace pasar por mí.

MD: ¡Mentira! ¡Demostralo!

MD 2: Puedo demostrar todo lo que digo.

MD: ¡Él es el impostor! ¿Cómo sé que soy yo? ¿Y cómo sé que usted es usted y no yo?

MD 2: ¿Y usted cómo sabe que usted es usted y yo soy yo?

Conductor: Esto sí que es rarísimo.

MD 2: Vos no te metas, viejo trolo.

MD: No ataqués, delincuente impostor.

MD 2: Así los quería agarrar (hace un movimiento casi cinematográfico y se saca una máscara de goma que le da el aspecto de joven y se convierte en un viejo como el del comienzo) Ahora quiero ver quién es quién.

MD: ¡Ese truco es muy viejo!

MD2: ¡Sí, viejo como yo!

MD: ¡O tal vez yo soy más viejo!

MD 2: ¡Impostor!

MD: ¡Impostor vos!

(Se agarran a trompadas)

Conductor: (en medio del desastre) Bueno...amigos, por suerte...no sé bien qué decir. Hemos tenido la visita de este hombre...estos hombres...que...Buenas noches.

(La cámara se aleja del estudio, se va alejando en subida. Se ve la ciudad desde el cielo, sigue subiendo. Llega al espacio y la toma sigue y sigue subiendo. Se ven millones de estrellas y planteas, pasa por diferentes galaxias, por diferentes espacios y tiempos. Llega a un lugar blanco, pero demasiado brillante para distinguir si el color es blanco. En una cama, que no puede saberse si es gigante o no, ya que todo allí pierde dimensión, está Dios durmiendo y se despierta exaltado)

Dios: ¡Oh por mí! Qué pesadilla extraña. Un planeta con seres que se repiten y se repiten...qué sueño raro. Debería contárselo a alguien. Voy a salir a patinar (Dios se sube a unos patines y empieza a patinar con cierta lentitud, se tropieza. Cuando tropieza se ve a Dios que se despierta exaltado)

Dios: ¡Oh! Soñé que soñaba y luego patinaba y me tropezaba. Me gusta esa sensación de caerme y despertarme...

martes, julio 08, 2008

EL HORÓSCOPO SIN SIGNO

Quiero pedir disculpas a todos por mi constante ausencia en este blog (aunque a nadie le importa mucho, no...dejame, ya estoy bien), pero esto tiene dos explicaciones muy prácticas:

1) No tengo el modem interneteano en mi casa, por eso estoy obligado a venir a este cyber que si ustedes lo vieran...ay Dios. Por ejemplo, ahora mismo son las dos y media de la mañana y las cosas que debería estar arreglando desde mi casa, las tengo que hacer acá, como por ejemplo, postear esto.

2) Estoy pasando un período al que llamo "creatividad cero", o "de ideas ni hablar", o "desde hace semanas que no puedo escribir ni una línea para N.S.N". Creo que se debe a la escritura de mi interminable novela (voy por el capítulo 5 y parece algo eterno) y después de escribir y suplantar argumentos fallidos por otros peores, no puedo abstraer la mente si no es haciendo cosas completamente diferentes, como leer libros de cardiología o vivir un tormentoso romance.

Así que:

Para disimular mi falta de talento, mi desangelamiento y una especie de alegría efímera que se aleja ante algunos pensamientos (como el del fin del mundo;cada dos minutos me pregunto cómo será el fin del mundo. El último día del mundo. ¿Alguien se imagina ese momento, la espera angustiante del final?) dejo escrito un horóscopo que es absolutamente válido para cualquier signo. Reitero: absolutamente válido para cualquier signo. Verán que el poder no radica en el signo, si no en quien da la premisa; con esto quiero decir que soy yo el que deja la influencia y voluntad en quien lea. Están a mi merced.

Trabajo: Hoy es el día indicado. Algunos roces con sus superiores le harán sentir ganas de bajar los brazos, pero a no desesperar. Una señal de agradecimiento será la clave que redimirá el día. Por nada del mundo mire hacia atrás. Las metas más difíciles son las más lejanas.

Amor: Hoy es el día indicado. Para muchos, hoy será un día fatal en el plano amoroso, pero no para quien lea esta predicción absoluta. Los que leen N.S.N ya sabrán comprender que el amor es algo triste de por sí. Una extraña paradoja llena de felicidad, pero próxima a desatarse en forma de tragedia. Sin embargo hoy podemos afirmar que la clave está en mirar bien, muy bien, en la calle. Si caminamos atentos, veremos a una persona que se distinguirá entre otras de un modo misterioso. Bueno, esa persona es la que hay que evitar, ya que puede ser una peligrosa trampa; una engañosa puerta a un desengaño amoroso. Si ya estamos en pareja, hay que estar atentos a las señales. Muy atentos, porque habrá una mirada que será tan ambigua como determinante. Esa señal, mal interpretada, puede ser fatal.

Salud: Hoy es el día indicado. ¡Cuidado! Los cambios de clima son tramposos. Un día hace calor, otro no. Esto provocará que muchos caigan enfermos. En caso de gripe, recomiendo una sopa, que nunca supe cómo ataca a los virus (o víruses, está bien dicho de ambas maneras), pero parece persistir ese mito.
Si usted es paciente psiquiátrico, a no desesperar. Esa persona que nos sigue y nos habla al oído no es peligrosa. Por otro lado, esta charla no habla de usted (¿o sí?). Quédese tranquilo y tome su medicación (¿vas a dejar que nos hablen así? Hacete respetar. Yo prendería fuego todo.)

Clave del día: Una sorpresa llega a nosotros sin esperarla (si no, no sería sorpresa). Puede ser un encuentro de dinero en plena calle, o una llamado de una persona misteriosa. Puede ser cualquier cosa; el universo es demasiado grande como para andar adivinando así como así. Por otro lado somos muy pequeños en la inmensidad, así que agarre la sorpresa que le den y chau. O quéjese. O haga lo que quiera (me parece que nos maltrata. ¿Vas a dejar que siga y siga? ¿Por qué no lo matamos y enterramos el cadáver en una plaza y después prendemos fuego la ciudad? Es la idea más coherente que podés tener en años, ya que todos hablan mal de nosotros)

Mañana tal vez haya en el blog una sorpresa. Un vuelco fenomenal. Una cosa que van a decir "a la marosca". O no. No sé. No puedo saberlo todo.

viernes, julio 04, 2008

¡NO SÉ CÓMO VOLVER! (ASÍ QUE LES MANDO UNA CARTA)

¡Lo logré! ¡Estoy en el futuro! Esta carta está escrita desde el futuro. Buuuuuuuu. Puedo hablaaaar asiiiií como Vinceeeent Priceeee, buuuuuu. ¡Ja! Puedo asustarlos desde el futuro. No, en verdad no hace falta....buuuuuuu.
Hablando en serio; no sé cómo cuernos llegué hasta aquí. Es el año 2032. Puedo explicarlo así: estaba en mis clases de vuelo. Subí a una avioneta con mi instructor, el capitán Ireneo Morris, y en pleno vuelo dijo “tengo una maniobra extraordinaria que antes me trajo unos problemas, pero ya la perfeccioné”. Hizo pim, pum, una voltereta y cuando aterrizamos estábamos en un lugar rarísimo. No lo reconocimos, así que le preguntamos a uno que pasaba por ahí en dónde estábamos. “¿Dónde va a estar? ¿En Hollywood? ¡En Torcuato, mi amigo!” dijo el hombre.
Parece que la maniobra nos trajo al futuro. Es todo muy raro aquí, sobre todo en Buenos Aires. Bueno, Buenos Aires es una manera de decir, porque ahora se llama Montesaires, ya que nos unimos a la vieja ciudad de Montevideo, porque hicieron un puente que unía a las dos ciudades y por un problema técnico-legal hubo que fusionarlas.
La gente anda con unos cascos muy graciosos, pero ellos dicen que deberíamos usarlos también por los rayos no sé qué que son bastante peligrosos, pero yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada, yo no ajdaiqjdañda, ni nada. Buuuuuuuuu. ¡Ja!
Debo advertirles a todos unas cosas:
Primero que dentro de unos años me van a culpar de una estafa millonario a un banco. ¡Es falso! Parece que fue un mal entendido con la entidad bancaria hace algunos años (creo que en el 2024), pero me fijé en el VERAZ y estoy bastante embromado (los que leen este blog parece que también están en problemas, porque en el futuro el nuevo sistema crediticio inhabilita no sólo al que tiene una conducta comercial negativa, si no también a todos lo que lo conocen. Eso no lo entiendo bien, pero váyanlo sabiendo).
De todos modos ya no hay moneda papel. Basta con pasar la huella digital en un sensor y directamente te descuentan el dinero (virtual) de tu cuenta bancaria (virtual).
La televisión es muy adelantada. Es en 3 dimensiones y le dicen “teatro”. También hay programas sin actores en vivo y se transmite por hologramas. “Muriendo por un sueño” es el programa más visto. Se trata de un grupo de famosos con unos soñadores que contraen enfermedades mortales, y el que logra prolongar más su agonía gana. El otro día fueron a votación telefónica y cuando perdió una pareja, el famoso dijo “menos mal, muchas gracias, ya no aguantaba más este sufrimiento” justo antes de que se le cayera la lengua (parece que era una derivación de una lepra avanzadísima) y murió en el acto. La gente estaba muy emocionada.
Lo que sí fue una tragedia fue el día que, no sé bien cómo, explotaron todas las computadoras que estaban siendo usadas en Facebook. La verdad, un espanto. Muchísima gente muerta. Lo que no recuerdo es qué día sucedió, pero fue hace bastante (creo que en el 2008, pero no sé en qué mes). Hace poco hubo un acto homenaje a las víctimas de Facebook en todo el mundo.
¡Pero no quiero alarmarlos! También pasan cosas lindas. Los perros pequineses se extinguieron hace mucho (se los vendieron todos a los chinos para apalear la terrible situación de la falta de alimentos y ya se los lastraron todos).
Esta crisis de alimentos obligó a los gobiernos mundiales a implementar la ya famosa “pastilla de astronauta”, pero ha generado algunas controversias. En una parte de Asia, tienen una pastilla que elimina el apetito porque sostienen que “la grandeza del espíritu se da cuando logra abolirse el deseo”. Pero muy por el contrario, la Iglesia impulsa una pastilla de astronauta que da mucha hambre, pero piden “no satisfacer ese deseo, ya que la grandeza del espíritu se da cuando se logra vencer el deseo, peleando contra él”
De todos modos el asado aun aquí se consigue.
Ayer unos estadounidenses de la parte de Venezuela (un terremoto temible dividió Estados Unidos en cuatro partes y el océano Pacífico arrastró la costa oeste de EE.UU. hasta Venezuela) se tomaron un vuelo supersónico al mediodía (sí, volvieron los Cóncord), se morfaron unos choripanes, una tira, apolillaron una siesta y a las 5 de la tarde estaban de nuevo en Los Ángeles, Caracas.

Bueno, no tengo mucho más tiempo. A las diez de la noche se corta la luz en todo el mundo, por la crisis energética y todo es con velas. Si este año sale todo bien y se ahorra suficiente energía, se extenderá el horario de luz mundial hasta las once.

¡Ah! ¡Me olvidaba! Sepan y estén alertas: los días son mucho más cortos ahora. Tal como habían previsto los científicos, la Luna se fue alejando de su órbita, lo que acorta los días porque acelera la rotación terrestre, pero se les fue la mano, o calcularon mal y la luna se fue bastante más lejos y los días duran cuatro horas. Por suerte los monos de la NASA mandaron una misión con un cohete que llevaba colgada atrás una soga gigante de millones de kilómetros. Le dieron un par de vueltas a la luna con la nave y ataron la soga a la luna; entonces, desde acá, unos tipos van tirando de la soga y acercan un poco el satélite, logrando estirar los días a ocho horas. Este procedimiento se hace con mucho cuidado, ya que una vez se les fue la mano con la fuerza y, entusiasmados con el “tiren, tiren, tiren” se les vino la luna encima, provocando un verdadero desastre. Igual subirla no fue muy difícil, porque sólo tuvieron que atar el otro extremo de la soga a una nave y así la subieron. Pero fueron horas bravas.

Ahora sí, me voy. Les dejo un saludo y espero volver pronto a nuestro tiempo. Ahora mismo, mientras escribo, estoy leyendo esta carta en el archivo de No Somos Nada y me emociona recordar cuando la publiqué, hace tantos años, aunque aun ni la había escrito. Estoy escribiendo algo que será publicado en el pasado y que yo leeré en el futuro.

Les dejo un beso y cuidado, por si no vuelvo, con la lluvia de meteoritos sobre Buenos Aires en noviembre; y esta noche jueguen al 12 o el 42 (no recuerdo bien cuál había salido) a la cabeza en la Nacional.

Buuuuuuhhh. Me despiiiidoooo desdeeee el futuuuurooooo. Yo no siento ninguna diferencia en mis reflejos ni nada